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El señor de los misterios - Capítulo 701

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Capítulo 701: 701 Los Gigantes Nunca Se Retiran Capítulo 701: 701 Los Gigantes Nunca Se Retiran Editor: Nyoi-Bo Studio Ulyssan llegó a la ubicación de Hombre de Nieve, pero no pudo asestar ningún golpe.

Pasó, dejando atrás un profundo abismo.

Detrás de él, las bolas de fuego comenzaron a explotar, produciendo una sucesión de explosiones.

La figura algo rígida de Klein brillaba ante el fuego.

El Rey del Norte no logró alejarse de él, manteniéndose los cinco metros entre ambos.

Cuando Ulyssan se detuvo, Klein, quien aún era invisible, de repente sintió que algo andaba mal.

Una escena apareció en su mente.

Se lanzó hacia adelante al ras del suelo y apareció debajo del dragón de escarcha.

Mientras tanto, la gruesa y poderosa cola de Ulyssan se había movido fuertemente, provocando un latigazo en dirección a Siatas y Mobet, quienes estaban cerca.

*¡Whoosh!* Con un fuerte crujido, Mobet fue enviado a volar mientras intentaba esquivar la cola del dragón de escarcha.

En cuanto a Siatas, no pudo seguir el ritmo de los ataques.

Aunque se ayudaba de cierta forma con los vendavales que generaba, para retirarse y reducir la fuerza de los coletazos, terminó recibiendo un golpe en el costado.

El golpe resquebrajó varias gruesas escamas ilusorias que emergieron sobre su cuerpo, fracturando algunas de sus costillas.

También fue expulsada, pero gracias al viento a su favor, no cayó pesadamente sobre la nieve.

Si se tratara de Mobet o de Anderson, ese ataque los habría matado instantáneamente.

Afortunadamente, la ruta de la Tormenta proveía escamas ilusorias que terminaron protegiéndola al absorber en gran medida el golpe.

Además, cada avance de Secuencia llevaba consigo mejoras correspondientes en cada área.

Siatas solo resultó gravemente herida, pero no perdió el conocimiento.

Ni siquiera perdió por completo su movilidad.

En ese momento, el cuello de Ulyssan se movió para luego revelar su boca abierta, desde la cual arrojó un rayo de luz azul claro.

El rayo de luz envolvió a Hombre de Nieve, congelándolo en una escultura de hielo.

Edwina, Frunziar y Anderson quedaron bloqueados por el enorme cuerpo del dragón.

No pudieron ayudarlo a tiempo con el uso de sus otros poderes Beyonder debido a la distancia.

*¡Bang!* El dragón helado se levantó un poco y se dio la vuelta.

Cuando volvió a tocar el suelo, produjo un ligero temblor.

En ese momento, claramente se encontraba en un estado terrible.

La grieta en su hombro derecho lucía anormalmente desagradable.

Aunque el líquido azul claro congelado evitaba mínimamente que la herida empeorara, su garra casi estaba mutilada y apenas podía usarse.

Una gran cantidad de las escamas ilusorias sobre su cuerpo se habían hecho añicos, atenuándose visiblemente; era como si hubieran perdido una gran cantidad de vitalidad.

En cualquier caso, había herido gravemente y restringido a tres de sus oponentes.

La situación era mucho mejor que hace unos momentos, especialmente con Groselle gravemente herido.

Ya no estaba atrapado en la batalla y podía atacar como quisiera ahora.

Al ver esa escena, los ojos azul claro de Edwina se volvieron negros nuevamente.

Una corriente de pensamientos viles y pegajosos empezaron a fluir lentamente.

En un instante apretó su palma derecha, haciendo que Ulyssan levantara la cabeza en un rugido.

Experimentó un dolor insoportable a la par que finos hilos del líquido azul claro caían por el rabillo de sus ojos y boca.

En ese momento, el único pensamiento en la mente del dragón de hielo era purgar la perturbación emocional de su Cuerpo Espiritual.

Aprovechando la oportunidad, los ojos de Edwina se iluminaron y se volvieron extremadamente puros.

La luz del amanecer a su alrededor se había materializado rápidamente en una espada.

¡Quería jugar el papel de Guardiana para defenderse del Rey del Norte!

Creía que Gehrman Sparrow definitivamente tenía sus razones para permanecer al lado de Ulyssan mientras era invisible.

¡Todo lo que necesitaba era tiempo!

En ese momento, una figura envuelta en la luz original del amanecer atacó al dragón de hielo.

¡No era otro que el gigante, Groselle!

Su pecho estaba hundido.

Su piel azul grisácea se veía pálida y la espada en su mano tenía grietas expandiéndose como telaraña.

Sin embargo, aún se enfrentaba valientemente a su enemigo.

Groselle arremetió contra su objetivo como si estuviera quemando su vida, emitiendo luz y calor.

—¡Los gigantes nunca se retiran!

En medio de su rugido, Groselle se defendió de los repetidos golpes del dragón de hielo, y logró esquivar a tiempo el aliento azul hielo a causa de su garra delantera mutilada.

—¡Encarcelamiento!

—exclamó Frunziar mientras corría para restringir las acciones del Rey del Norte.

Edwina también se unió a él, ayudándolo.

Una vez que la ira de Ulyssan le permitió escapar de las restricciones recientemente impuestas, ella reactivó sus emociones nuevamente, permitiendo que la restricción continuara e impidiera que la carga se volviera a desatar.

En ese momento, Anderson pasó a arrojar lanzas blancas y bolas de fuego.

Una y otra vez, causándole un daño severo al dragón de hielo.

En esa situación, y después de que Mobet lograra recuperar el aliento, se enfocó en robar los pensamientos o poderes del dragón de hielo, provocando que sus ataques se detuvieran.

Ulyssan intentó extender sus alas por segunda vez.

Voló en el aire una vez más a medida que esparcía nieve por toda la zona, pero con Frunziar agregando otra restricción de vuelo, solo pudo darse por vencido y desistir en su intento al sentir una enorme dificultad.

Klein, que seguía cambiando de posición alrededor de sus pies, obtuvo un control más profundo de sus Hilos del Cuerpo Espiritual.

Había sobrepasado hace un buen tiempo el umbral de veinte segundos, pero aún no lograba el control necesario.

¡Eso se debía a que la espiritualidad del Rey del Norte era extremadamente potente!

Después de un tiempo, se escuchó un sonido metálico.

La espada de Groselle fue totalmente impregnada por el aliento del dragón de hielo cuando fue golpeada por su garra.

Eso hizo que la espada se hiciera añicos por completo, convirtiéndose en innumerables fragmentos que volaron por todas partes.

En medio de sonidos espeluznantes, las paredes invisibles frente a Groselle alcanzaron su límite de defensa, incapaces de contener varios fragmentos que empalaron la cabeza y el pecho del gigante.

Frunziar, que también estaba cerca, no pudo esquivar a tiempo.

El costado de su armadura recibió múltiples colisiones por parte de los fragmentos, quedando destrozado un lado de su cuerpo.

—¡Los gigantes nunca se retiran!

—rugió Groselle en voz alta una vez más.

La luz del amanecer irradió de él nuevamente al mismo tiempo que una espada hecha de luz pura aparecía en su mano.

Mientras la sangre roja oscura en su rostro fluía, seguía enfrentando los interminables golpes del dragón de hielo.

En ese momento, Klein continuaba moviendo los Hilos del Cuerpo Espiritual del Rey del Norte antes de que finalmente viera la oportunidad de alcanzar el control inicial.

¡Tres segundos!

¡Dos segundos!

¡Un segundo!

Las acciones de Ulyssan se congelaron instantáneamente, con todas sus articulaciones pareciendo oxidarse.

El dragón de hielo inmediatamente se puso alerta y sintió que la fuente del peligro provenía de abajo.

Aprovechando el último segundo antes de que sus pensamientos se detuvieran por completo, tomó la decisión de sentarse.

¡Quería aplastar al tipo despreciable en cuestión!

De repente, su mente se quedó en blanco, olvidando lo que quería hacer.

Y a unos veinte metros de distancia, las rodillas de Mobet Zoroast se doblaron al sentarse extrañamente en la nieve.

Klein aprovechó la oportunidad para mover sus pies, caminando a un lado de las patas traseras del dragón de hielo a una velocidad apreciable.

Su invisibilidad comenzaba a desaparecer.

Después de todo, la habilidad imitada definitivamente no podía compararse a la original.

Extendió las manos hasta la mitad mientras su espiritualidad se alzaba, sus acciones parecían controlar un enorme títere.

*¡Bang!* Ulyssan, cuyos pensamientos ya se estaban ralentizando, finalmente recordó lo que quería hacer.

Sus patas traseras se doblaron lentamente mientras su fuerte figura se estrellaba hacia abajo, pero todo lo que hizo fue producir una nube de nieve y polvo.

«No…

Esto…

No está bien…

Tengo que…

Hacer eso…» Los pensamientos pasaban por su mente esporádicamente mientras su corazón se contraía repentinamente, condensando un aterrador halo azul claro.

Ese era el poder Beyonder derivado de su vida.

Podía crear un infierno frío.

Con eso, Klein y compañía se congelarían por completo.

Si no fuera porque la experiencia y los poderes de Hombre de Nieve era capaces de restringir ese estado, más de uno o dos Beyonders habrían muerto.

Sin embargo, con el control de Klein, todo lo que Ulyssan intentaba hacer claramente se veía impedido.

Edwina notó agudamente la fuente de peligro sobre la cual no tenía idea previamente.

Inmediatamente, apretó su puño derecho, detonando decididamente las fuertes emociones del dragón de hielo.

La figura del Rey del Norte temblaba en cámara lenta al mismo tiempo que el halo azul claro que acababa de converger se dispersaba sin control alguno.

No podía interferir con su entorno.

—…Ah …

La boca del dragón helado se abrió lentamente hasta dejar escapar un grito entrecortado.

Siatas se puso de pie con gran dificultad mientras se recuperaba poco a poco.

Al ver la situación, inmediatamente contuvo su dolor y sacó su arco.

Su cabello se encendió nuevamente con pesadas nubes oscuras apareciendo en el aire una vez más.

Dos rayos plateados distintos se retroalimentaron en sus resplandores alrededor del arco, formando una flecha aterradora con grandes cúmulos de energía en toda su extensión.

La cara de Siatas se retorció cuando soltó la flecha.

El rayo plateado instantáneamente atravesó el pecho de Ulyssan con un silbido, abriendo una herida espantosa.

Las llamas remanentes del ataque arrojaban rayos y chispas dentro de su herida, causando un mayor daño.

En ese momento, los ojos de Anderson se iluminaron.

Una ardiente llama blanca envolvió su cuerpo antes de transformarse en una corriente de luz, la cual salió disparada con precisión directamente hacia la herida.

En el abdomen del dragón de hielo emergieron rápidamente marcas negras como si alguien estuviera garabateando sobre él.

Los pensamientos de Ulyssan casi salen de su lentitud debido a la intensa estimulación a la que se veía sometido.

Luchando por batir sus alas, se elevó hacia el cielo.

—¡Volar está prohibido aquí!

—gritó Frunziar, agregando más restricciones de manera oportuna.

*¡Bang!* El Rey del Norte volvió a caer al suelo segundos antes de que las marcas negras en su abdomen se abrieran.

Sangre azul clara y órganos dañados salieron expulsados en borbotones como una cascada.

Anderson aprovechó la oportunidad para saltar lejos del cuerpo del dragón.

Las llamas sobre su cuerpo se extinguieron y una capa de hielo transparente lo cubrió.

—Frío…

Hace mucho frío —musitó, sosteniendo el Braquiodonte de Muerte mientras saltaba rígidamente.

Su cuerpo estaba temblando sin parar.

Klein, que casi había permitido que el dragón de hielo escapara de su atadura, retomó el control inicial nuevamente.

Hizo que los pensamientos de Ulyssan de hacer que todos los presentes murieran se ralentizaran, apoyado en los robos y explosiones que sufría.

Su largo cuello lentamente miró hacia arriba mientras dejaba escapar un gemido lento a medida que su cuerpo colapsaba poco a poco.

Durante ese proceso, Klein no intentó detener los ataques continuos de Siatas y los demás.

Sabía muy bien que convertir al dragón de hielo en una marioneta necesitaba mucho más de cinco minutos.

Demasiados accidentes podrían ocurrir en ese lapso de tiempo.

Frunziar se enderezó entre jadeos.

Con el costado de su cuerpo destrozado, empujó su palma sin ninguna espada y declaró en Hermes antiguo: —¡Muerte!

El cuerpo de Ulyssan tembló hasta derrumbarse en el suelo como una pequeña montaña hecha de hielo.

Una luz azul clara casi blanca emanó de su cuerpo mientras su carne y cuerpo se desintegraban rápidamente.

Pronto, el gigantesco cadáver de dragón se convirtió en una pesada puerta cargada de nieve que se abrió hacia afuera.

Sin que nadie lo mencionara, todos los Beyonders presentes sabían que era una puerta que daba al mundo exterior.

—Finalmente…

Finalmente…

Éxito…

—exclamó Groselle riendo a carcajadas con su voz volviendo a sonar suave.

*¡Thud!* Su figura de casi cuatro metros de altura cayó hacia adelante, sosteniéndose con una rodilla.

Después de eso, la luz del amanecer a su alrededor se disipó y su aura casi desaparecío de inmediato.

—¡Groselle!

—gritaron Siatas y compañía acercándose a gran velocidad a pesar de sus dificultades.

Groselle miró a su alrededor lentamente, apretando el puño mientras soltaba una carcajada: —¡Tuvimos éxito!…

Los gigantes nunca se retiran…

Su cabeza con un solo ojo vertical cayó hacia abajo antes de que su voz se detuviera.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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