Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El señor de los misterios - Capítulo 706

  1. Inicio
  2. El señor de los misterios
  3. Capítulo 706 - Capítulo 706 706 Ese Hombre
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 706: 706 Ese Hombre Capítulo 706: 706 Ese Hombre Editor: Nyoi-Bo Studio Girando su cuerpo hacia un lado, Emlyn evitó a un borracho abalanzándose.

Mientras ajustaba su ropa con el ceño fruncido, continuó abriéndose camino hacia la barra del bar.

Durante ese proceso, no parecía estar haciendo nada, pero los clientes que lo rodeaban siempre fallaban en hacer cualquier contacto con él.

Ya sea en términos de velocidad, agilidad, equilibrio o coordinación, había alcanzado un nivel bastante aterrador.

Finalmente, Emlyn llegó al mostrador del bar y golpeó un par de veces el mostrador de madera exclamando: —¿Dónde está Ian?

El cantinero lo miró.

Sin decir una palabra, volvió a bajar la cabeza y siguió limpiando los vasos de vidrio.

—…

Emlyn permaneció sorprendido, preguntándose si había hecho algo o dicho malo que provocara esa indiferencia.

Eso lo enfureció un poco, al punto de desear extender la mano y sacar de su lugar al camarero.

Sin embargo, creía que un acto así no era propio de un caballero.

Forzosamente contuvo sus emociones y miró a su alrededor, descubriendo que todos estaban bebiendo.

Con un nuevo pensamiento en mente, Emlyn probó diciendo: —Una copa de vino tinto Aurmir.

Las acciones del cantinero se detuvieron, levantó la vista y le dirigió una mirada extraña al apuesto hombre de cabello negro y ojos rojos: —No tenemos eso disponible.

Ese era el mejor vino tinto del mundo.

¡Su precio era asombroso!

Emlyn no era tonto, y podía ver en los ojos del cantinero que ordenó algo que no debería haber pedido.

Pensándolo bien, dijo: —Un vaso de cerveza Villasur.

—5 peniques —acotó el camarero, finalmente bajando la copa y el trapo en sus manos.

Emlyn sacó un billete de 1 soli y dijo: —Guarde el cambio.

—Gracias —respondió el cantinero poco antes de señalar a la izquierda y decir—: Ian está en la Sala de Cartas Número 1.

Emlyn inmediatamente sonrió, sintiéndose feliz y orgulloso de haber resuelto un problema real.

No agarró el vaso de cerveza Villasur y, en cambio, se dio la vuelta y caminó directamente hacia la Sala de Cartas Número 1.

*¡Knock!

¡Knock!

¡Knock!* Cortésmente llamó a la puerta.

—Por favor, pase —sonó una voz bastante adolescente.

Emlyn se ajustó el cuello de su camisa y abrió la puerta, solo para darse cuenta de que la escena interior era diferente a lo que había esperado.

Creía que como era una sala de cartas, habría un montón de personas alrededor de una mesa larga, en medio de juegos como Póker Texas, pero para su sorpresa, había aproximadamente ocho personas, pero ninguna carta de póker.

Había un trozo de papel frente a cada participante, cada uno pareciendo estar garabateando algo.

Aparte de eso, solo había plumas estilográficas y dados de varias caras sobre la mesa.

Emlyn instintivamente dirigió su mirada hacia la persona más joven dentro.

Coincidentemente, era un chico guapo con ojos rojos.

Parecía tener unos dieciséis años.

—¿Ian?

—preguntó Emlyn.

Ian asintió con una sonrisa: —Ese soy yo.

Señor, ¿hay algo en lo que pueda ayudarlo?

¿O desea unirse a nuestro juego?

—¿Juego?

—respondió Emlyn con otra pregunta.

Ian se rio entre dientes y explicó: —Sí, juego.

No disfruto jugando a las cartas o al billar, pero hay que hacer algo al tener que pasar todo el día aquí.

Obtuve algo de inspiración de la biografía del Emperador Roselle.

Se trata de reunir a algunas personas sentadas y establecer una mesa aventuras…

En este juego, siempre y cuando cumplas con las reglas, puedes ser lo que se te plazca: un médico, un aventurero al que le encanta comer verduras, un detective privado que siempre lleva una llave inglesa y una pipa, o un aventurero que disfruta de ideas radicales.

Juntos, los jugadores pueden dirigirse a algún antiguo castillo y buscar una historia escondida en su interior, luchando contra todo tipo de monstruos en el camino.

—Suena algo interesante —exclamó Emlyn, teniendo la sensación de que ese juego combinaba con su personalidad.

—Ja, ja, ¿quieres unirte?

Actualmente estamos envueltos en una estratagema y nos enfrentamos a un poderoso vampiro antiguo.

Parece tener una cara hermosa, pero debajo de su piel hay forúnculos formados por su sangre hirviendo —relató Ian mientras lo invitaba efusivamente.

«¡Sanguine, muchas gracias!» La expresión de Emlyn se crispó levemente poco antes de decir de forma directa—: Tengo una misión para ti.

—Muy bien…

Vamos a la habitación de al lado —dijo Ian mientras agarraba su sombrero redondo junto a su viejo morral, levantándose.

La sala de billar de al lado no tenía a nadie adentro.

El muchacho cerró la puerta casualmente mientras inspeccionaba el área antes de mirar a Emlyn para decirle: —Señor, no lo conozco.

¿Podría saber quién le contó sobre mí?

Emlyn levantó la barbilla y sonrió: —Sherlock Moriarty.

Justo cuando dijo eso, repentinamente miró a la izquierda y a la derecha, levantando la mano para pellizcarse la nariz.

—Así que fue el Detective Moriarty —suspiró Ian sin intentar ocultar su alivio—.

Entonces estoy seguro.

Por cierto, ¿no fue de vacaciones a Bahía Desi?

¿Cuándo volverá?

Emlyn bajó la mano derecha y dijo sin cambiar de expresión: —Aún no ha regresado.

He estado en su departamento alquilado…

Para ser sincero, unas vacaciones normales deberían haber terminado a fines de Enero.

Ya es Abril.

—¿Podría ser que algo le sucedió?

—preguntó Ian preocupado.

Emlyn recordó los poderes y el misterio que Sherlock Moriarty irradiaba, para luego sacudir la cabeza: —Quizás esté ocupado en un caso complicado.

Ian no insistió al respecto y preguntó: —¿Cómo puedo dirigirme a usted?

¿Qué misión tiene?

—Puedes llamarme Sr.

White —dijo Emlyn mientras sacaba un trozo de papel que parecía un aviso de recompensa—.

Ayúdame a encontrar a estas cinco personas.

Ian tomó el papel y lo observó cuidadosamente por un momento.

—20 libras por una pista efectiva; 150 libras para una ubicación exacta.

¿Le parece aceptable?

—No hay problema —sintió que el precio era demasiado barato.

En comparación con eso, los precios manejados en el Club del Tarot eran mucho más exagerados.

Ian dobló el trozo de papel y dijo: —Sr.

White, ¿cómo puedo contactarlo si tengo alguna pista?

—Al Sur del Puente, en la Iglesia de la Cosecha.

Emlyn ya había pensado en la respuesta.

Al escuchar eso, Ian lo miró de manera extraña.

—¿Es un creyente de la Madre Tierra?

Eso es raro en Backlund.

—¡No lo soy!

—exclamó, sacudiendo firmemente la cabeza—.

Solo estoy haciendo trabajo voluntario allí.

Sin esperar a que Ian hablara, preguntó—: ¿Cómo heredaste esos ojos rojos?

Era algo que deseaba preguntar desde el primer momento en que vio a Ian.

Eso se debía a que los ojos rojos eran una característica propia de los Sanguine en la antigüedad.

Sin embargo, hubo un largo período de tiempo en la Cuarta Época, en el cual los humanos y los Sanguine copularon.

Todos eran residentes de un imperio; por lo tanto, con la comunión generalizada, se produjeron muchos descendientes.

Hubo un número creciente de descendientes con sangre mixta y ojos rojos a medida que los genes se transmitían, convirtiéndose en un color de ojos poco común para los humanos.

En pocas palabras, todo humano de ojos rojos tenía un ancestro Sanguine.

Ian respondió sorprendido: —Mi padre…

pero no tengo idea sobre los niveles superiores de mi árbol genealógico, ya que yo era un vagabundo.

«Por lo que parece, no está conectado con los Sanguine…» Entregó un depósito de veinte libras, sintiéndose algo decepcionado antes de darse la vuelta para salir de la sala de billar.

Después de retirarse, Ian no regresó de inmediato a la sala de cartas.

En cambio, cerró la puerta y dijo al aire: —El detective Moriarty aún no ha regresado a Backlund.

Estoy algo preocupado por él.

Una figura apareció de repente en la sala de billar.

Tenía una cara pálida con rasgos exquisitos y llevaba un gorro negro.

Ataviada con un regio vestido gótico negro, no era otra que la Espectro Sharron.

—Está bien —respondió Sharron sin ninguna perturbación en su tono.

Su figura se desmaterializó poco a poco hasta desaparecer.

—Siempre dices lo mismo.

No me digas que en todo este tiempo estuviste en contacto con el Detective Moriarty…

—murmuró Ian suavemente mientras recogía un periódico en la esquina de la sala de billar.

Se trataba del Tussock Times, y debajo estaba el Noticias en el Mar.

Este último se utilizaba principalmente para informar sobre las situaciones de las diferentes colonias del Reino Loen y los asuntos en el mar, pero debido a restricciones tecnológicas, los ejemplares de Noticias en el Mar que llegaban a Backlund estaban muy desactualizados.

No era de mucha utilidad para aquellos que lo necesitaban, por lo que sus números de suscriptores eran bajos y el negocio se tambaleaba.

Más tarde, con la sugerencia de un nuevo editor jefe, el estilo del periódico cambió.

Contenía más rumores provenientes del mar, así como todo tipo de asuntos extraños relacionados a piratas y a aventureros.

Parecía estar más orientado a historias en lugar de informes de noticias reales.

Para sorpresa de todos, ese cambio de estilo fue bien recibido.

Como involucraba fantasmas, espectros, monstruos marinos y tesoros; se convirtió en la principal elección de las personas semi-alfabetizadas para hacer alarde de sus conocimientos ante analfabetos en los diversos bares.

Después de todo, aunque las historias parecían falsas, eran lo suficientemente interesantes.

Ian hojeó casualmente los periódicos sin encontrar nada de interés.

Solo captó una profunda impresión en uno de los reportajes del Noticias en el Mar.

“Según nuestro corresponsal, la noche del 25 de Marzo, la flota del Rey de la Inmortalidad atacó un barco que se dirigía de Balam Este a Feysac, saqueando todos sus bienes y dinero.

Y haciendo honor a su título, el Carnicero Kircheis provocó una sangrienta masacre…” «Estos piratas son realmente absurdos…» Ian sacudió la cabeza y bajó los periódicos.

Regresó a la sala de cartas y continuó su juego.

Fuera del bar, Emlyn subió a un transporte y se apoyó en la pared interior del mismo mientras observaba las farolas pasar junto a él.

Volvió a pellizcarse la nariz y murmuró en silencio: «¿Un Espectro?» «Este traficante de armas realmente es ingenioso…

¡Nada mal!» Emlyn cerró los ojos, sintiéndose más esperanzado sobre su misión encomendada.

*** La luz del sol brillaba desde afuera, cubriendo de un tono dorado a la cabina de la capitana.

Edwina estaba sentada en una silla con un libro en la mano, mirando hacia adelante: —Entonces, ¿también crees que los imperios Salomón, Trunsoest y Tudor coexistieron?

—Esa es una condición necesaria para la Guerra de los Cuatro Emperadores —respondió Klein simplemente.

Sostenía un libro titulado “Libro de los Tres Mundos”.

Perteneció a un miembro de la Escuela del Pensamiento de la Vida antes de terminar en las manos de la Vicealmirante Iceberg.

Describía el mundo material, el mundo espiritual y el mundo más allá de la racionalidad.

Incluía información sobre encantamientos, con pasajes muy profundos.

Klein estaba leyendo seriamente información sobre eso en un intento por utilizar mejor el Cetro del Dios del Mar y el Gusano del Tiempo.

Había descubierto que los libros recopilados por la Vicealmirante Iceberg eran varios textos antiguos que no eran particularmente sistemáticos.

Eso era muy diferente a lo acostumbrado en la Iglesia del Dios del Conocimiento y la Sabiduría que la respaldaba.

Por lo tanto, supuso que el conocimiento interno, ortodoxo y sistemático del misticismo de la Iglesia no era público.

Edwina estaba a punto de preguntar nuevamente cuando de repente se dio cuenta de que la velocidad crucero del Sueño Dorado disminuía gradualmente.

Miró por la ventana y después de unos segundos dijo bruscamente: —Hemos llegado a Bayam.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo