El señor de los misterios - Capítulo 718
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Capítulo 718: 718 Personajes En El Libro Capítulo 718: 718 Personajes En El Libro Editor: Nyoi-Bo Studio No encontrándose muy agotado, Klein se frotó las sienes y con un gesto de su mano hizo que una pequeña botella metálica saltara de entre el montón de basura.
Dentro había un pequeño tubo de sangre, la cual había extraído de su vena con gran esfuerzo para luego llevarla por encima de la niebla gris.
Solo esperaba la oportunidad en que Klein usara su Cuerpo Espiritual para entrar en Los Viajes de Groselle de forma a explorar el mundo dentro del libro.
Después de abrir la tapa, Klein fue no tenía prisa por hacer gotear la sangre sobre la cubierta marrón oscuro del libro.
En cambio, desde la pila de basura convocó todos los artículos que había llevado al misterioso espacio antes de la Asamblea del Tarot, y los esparció ante él.
Teniendo en cuenta que la forma del Emperador Negro era demasiado llamativa y que no estaba muy seguro sobre cuál sería la situación exacta en el mundo del libro, Klein decidió no llevar consigo la Tarjeta de Blasfemia.
En cambio, tomó el silbato de cobre de Azik para fortificar su Cuerpo Espiritual para asegurarse de que pudiera volver a situarse por encima de la niebla gris ante cualquier riesgo de asesinato por parte de algún poder desconocido.
Cuando el antiguo y exquisito silbato de cobre se fusionó con su cuerpo, el Cuerpo Espiritual de Klein se infló y se volvió más corpóreo.
Dos llamas profundamente negras se encendieron en las cuencas de sus ojos como si tuvieran vida propia.
Con la ayuda de una leve Meditación, ajustó su espiritualidad, convergiendo la congelación proveniente del aspecto de Muerte dentro de su cuerpo.
Pronto, sus ojos volvieron a la normalidad.
Era como un espíritu maligno adoptando una forma ordinaria para atraer una presa a su proximidad.
Justo después de eso, Klein se puso el Hambre Creciente en una mano mientras en la otra sostenía la Campanada de Muerte, finalmente escondió la característica Beyonder de Pesadilla en su cuerpo.
Este última tenía por objetivo ayudarlo a buscar cualquier anormalidad al explorar los sueños de las entidades vivientes en el mundo del libro.
Después de completar todos sus preparativos, vertió unas gotas de su sangre y la untó sobre la portada de Los Viajes de Groselle.
Después de una breve espera, su visión se volvió borrosa, como si innumerables objetos translúcidos se ocultaran dentro de ella.
Después de eso, todo ante él se volvió claro: habían cielos azules, nubes blancas, murallas de color marrón-grisáceo e inclusive transeúntes.
«Esta ya no es la tierra de hielo y nieve de antes, sino una ciudad que se ve muy normal superficialmente…» Klein se encontraba parado al lado de un camino de tierra mientras observaba a los residentes del mundo del libro.
Descubrió que la mayoría de ellos vestían camisas de lino, abrigos cortos marrones y pantalones sueltos de color oscuro.
Su estilo general era similar al del Reino de Loen unos siglos atrás.
Observó atentamente el formato de su abrigo, la camisa almidonada que llevaba así como la dañada corbata roja oscura, cambiando sus prendas en silencio.
En unos segundos, ya no era diferente de las personas que lo rodeaban.
Luego caminó hacia las puertas de la ciudad preparándose a entrar.
En ese momento, un soldado vestido de cuero lo detuvo en la puerta.
—¡Tarifa de entrada!
Un liddle.
«¿Acaso parezco rico?
Ni siquiera sé qué es un liddle…» Klein murmuró por dentro, divertido.
Luego se “comunicó” con el soldado a nivel espiritual, transfiriendo con éxito la atención del soldado a una caravana comercial detrás de él.
Como un cuasi-espectro que podía poseer y controlar a cualquiera, ejercer una influencia psicológica en los demás no era nada extraordinario.
No era una habilidad particularmente potente, pero era extremadamente útil contra la gente común.
Cuando Klein entró a la ciudad, caminó por las calles de una manera aparentemente relajada, pero interiormente se mantuvo cauteloso.
Sintió que la higiene pública era algo mejor que en la Backlund de hace unos años.
La ciudad parecía tener un sistema de alcantarillado bastante extendido, evitando la acumulación de desperdicios y basuras vertidas.
«Este no parece el mundo ilusorio dentro de un libro.
Todos tienen Hilos de Cuerpo Espiritual…» Klein avanzaba mientras observaba.
De repente, notó a su lado un edificio de piedra de más de diez metros de altura.
Solo tenía dos pisos, y la parte superior de la puerta tenía unos cuatro metros de altura.
Al lado del edificio había un letrero.
Estaba escrito en un idioma que era completamente diferente de cualquiera de los idiomas del mundo exterior, pero Klein entendió al instante lo que significaba: “Gremio de Herreros de Pessote”.
«Hay un gremio de herreros.
Este lugar realmente aún no ha entrado en la Era del Vapor…» ¡Justo cuando Klein se sentía conmovido de alguna forma, vio la puerta abrirse junto a un gigante con cuatro extremidades largas saliendo del lugar!
La piel del gigante era azul-grisácea, y su cabeza tenía el característico ojo vertical único.
En su mano había un mazo enorme y pesado.
Cruzó la calle con los labios curvados.
Los humanos que pasaban junto a él no mostraban ningún miedo, como si fuera algo común.
Incluso saludaban al gigante.
—¡Buenas tardes, Groselle!
«Groselle…» Klein, quien no era nada bueno para reconocer gigantes, hizo que sus pupilas se contrajeran.
¡Solo entonces se dio cuenta de que lo conocía!
Estaba a punto de perseguirlo cuando descubrió que el gigante dobló en otra calle, desapareciendo de su vista.
Klein se quedó parado allí, observando en silencio la intersección mientras algunas conjeturas se formaba en su mente.
«¿Hay otro Groselle en el mundo del libro?» «No, el final de los viajes fue la muerte de Groselle en batalla en la Nación de Escarcha…» «¿Es esta otra historia?» Lleno de todo tipo de preguntas, Klein no sintió prisa por encontrar a Groselle.
Se volvió y entró a un bar a un lado de la calle.
Lugares como este a menudo eran los puntos donde circulaba la información más variada aunque desordenada en una ciudad.
Escuchar lo que hablaran allí le ayudaría a comprender rápidamente toda la situación.
La iluminación del bar era tenue y la ventilación no era la mejor, lo que hacía que el aire luciera algo turbio.
En ese momento, no habían muchos clientes bebiendo.
La mayoría de las personas estaban junto a la barra del bar, conversando alegremente entre ellos o con el cantinero.
Klein se acercó lentamente hasta que su mirada se congeló.
Vio al lado de la barra del bar a un hombre que llevaba un sombrero negro puntiagudo y un abrigo asimétrico.
Se veía bastante guapo con su cabello color lino, ojos marrones profundos, nariz alta y labios delgados.
¡No era otro que el Vizconde del Imperio Salomón, Mobet Zoroast!
Al verlo, Klein recordó la escena del rápido envejecimiento del Ladrón de Sueños antes de que colapsara en el suelo, luchando por arrastrarse hacia la Cantante Élfica Siatas para tomarla de la mano.
Todo eso lo visualizó tan claro como el día, como si acabara de suceder ayer; sin embargo, Mobet aparecía una vez más ante sus ojos.
La expresión de Klein se volvió pesada mientras se acercaba para sentarse junto a Mobet.
No dijo una palabra, ya que sabía que Mobet era alguien que acostumbraba comenzar conversaciones.
—Forastero, ¿primera vez en Pessote?
Juro que nunca lo había visto antes.
Mobet dejó un vaso de licor destilado mientras giraba la cabeza hacia un lado.
—Vengo de la Nación de Escarcha—.
Klein fabricó una historia al azar.
Mobet se echó a reír de inmediato.
—Eres divertido.
Esta es la Nación de Escarcha, pero por supuesto, eso fue hace muchos años…
Desde que el Rey del Norte fue asesinado por un grupo de aventureros, no, héroes, este lugar ya no está plagado de hielo y nieve.
Todos creen que debería llamarse la Nación de Nunca-Invierno.
Klein guardó silencio sin responder.
—¿Por qué tan serio?
Parece que tienes tus propios problemas —añadió Mobet para luego dar un ligero golpe al mostrador de la barra de madera, mostrando signos de simpatía.
Se bebió un buen trago espirituoso y dijo —: Ya te digo.
Los hombres no deberían casarse.
¡Es el comienzo del sufrimiento!
¿Sabes?
Cuando se enoja un poco, me golpea.
Cuando es feliz, ella también me golpea.
¡Lo mismo cuando está avergonzada o enojada!
¡De todos modos, ella me pega por cualquier razón!
¡Desde este mismo momento, he decidido no volver a casa!
«¿Esto significa que te casaste con Siatas?» Klein guardó silencio durante unos segundos mientras evaluaba la cara de Mobet.
Descubrió que no había signos de contusiones ni hinchazón en su rostro.
Esto significaba que la Cantante Élfica sabía que los hombres tenían que guardar ciertas apariencias.
Preguntó con un suspiro—: ¿Entonces por qué te casaste con ella?
Mobet se sorprendió, sonriendo con ironía.
—Vine aquí con una caravana de mercaderes.
Cuando la vi por primera vez, ella era muy hermosa.
Su canto me resultaba conmovedor y parecía ocultar una pena indescriptible.
Heh, ¡tengo tanto miedo de ella ahora como enamorado estaba en aquel entonces!.
Definitivamente no volveré.
Oye, ¿por qué pareces un poco triste?
No tienes que estar triste por mí.
¡Ya soy libre!
En ese momento, la puerta del bar se abrió repentinamente dando lugar a una hermosa voz femenina gritando.
—¡Mobet, ven aquí!…
Contaré desde diez.
¡Si no vuelves a casa ahora, no aparezcas nunca más!…
Diez, nueve… Mobet inmediatamente saltó y corrió hacia la puerta.
Mientras corría, murmuró—: Sé que no tienes paciencia.
¡Siempre saltas a dos después de llegar a ocho!
Klein giró su cuerpo y vio la figura de Siatas, pero ya no tenía la intención de comunicarse con ella.
Los verdaderos Mobet y Siatas ya estaban muertos.
Los que vivían en el mundo del libro eran solo dos personajes.
De pie y saliendo del bar, Klein llegó a un callejón vacío cercano.
Planeaba confirmar el tipo de entorno espiritual que contenía este mundo.
Rápidamente delineó luces esféricas en su mente a medida que sus pensamientos se vaciaban gradualmente, hasta que su cuerpo y mente se tranquilizaron.
A medida que su espiritualidad se extendía poco a poco, varias figuras ilusorias e indescriptibles aparecieron a su alrededor.
Sin embargo, en lo alto del cielo, no se divisaban ninguno de los siete resplandores brillantes de diferentes colores que contenían el conocimiento infinito.
«Las siete luces no existen aquí…
El número de criaturas del mundo espiritual aquí es muy reducido…
Este lugar realmente es un mundo espiritual falso creado por el libro…» Klein dio un paso adelante y descubrió que los colores en su visión se saturaban al extremo.
superponiéndose con las obvias diferencias.
No tenía prisa por explorar este falso mundo espiritual.
Salió y comenzó a mirar escaparates esparcidos a lo largo de Pessote, conversando con algunos residentes.
En poco tiempo, encontró la residencia de Groselle.
El gigante tenía una herrería.
Estaba tomando una siesta en una cama enorme en el segundo piso.
Klein entró directamente pasando a través de la pared para luego dirigirse al lado de Groselle.
Observó al gigante durante unos segundos y sacó la característica Beyonder de Pesadilla de su Cuerpo Espiritual.
Con cierta dificultad, utilizó algunos de los poderes con los que venía naturalmente equipada.
Una profunda y serena oscuridad se extendió rápidamente envolviendo en segundos a Klein y Groselle.
Y ya en un estado de Cuerpo Espiritual, Klein vio en primer plano una mota de luz esférica, irregular y nebulosa.
Su espiritualidad inmediatamente emanó hasta alcanzar dicha luz esférica.
Todo tipo de escenas dispersas se dibujaron instantáneamente a su alrededor antes de fijarse en un bosque con árboles altos pero marchitos.
Al otro lado del bosque había una montaña y acantilados.
En lo alto un magnífico palacio apareció.
El palacio era enorme y opulento, y no parecía construido para humanos.
Irradiaba la impresión de ser un mito, ya que la luz del atardecer que se dispersaba sobre el mismo parecía estar congelada.
Klein había visto ese palacio antes.
¡Era la Corte del Rey Gigante que había aparecido en el mundo onírico del campo de batalla de los dioses!
Sin embargo, este ángulo era completamente diferente al anterior.
¡Él ahora estaba situado detrás de la corte del rey!
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