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El señor de los misterios - Capítulo 721

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Capítulo 721: 721 La Guía De Klein Capítulo 721: 721 La Guía De Klein Editor: Nyoi-Bo Studio A bordo del Futuro, Frank Lee se arremangó y comenzó a desplazar su pluma estilográfica mientras escribía con una sonrisa.

“Mi querido amigo, Gehrman Sparrow, tengo buenas noticias para ti.

He cultivado con éxito un nuevo tipo de hongos utilizando la carne y la sangre de un Obispo Rosa.

Mientras haya peces, seguirá creciendo.

Ya no tendremos que preocuparnos por no poder comer hongos debido a viajes largos.

Además, también lo crucé con carne de res, por lo que tiene un sabor excelente.” “Su único defecto es que no hay forma de hacerle pescar por sí solo.

Se necesita ayuda externa, pero no creo que sea un problema particularmente grande.

Después de todo, según lo que dijo Nina, no corromperá el océano.

Bueno, solo pretendamos que tiene razón.” “Te envié algunos hongos secos.

Mientras le des agua y pescado, se volverán normales y se reproducirán solos.

Espero que te guste mi regalo…” Después de seguir y seguir escribiendo, Frank finalmente dobló la carta y la colocó en un sobre.

Metió tres hongos secos en él antes de aplicar pegamento y sellarlo.

Después de hacer todo eso, sacó la nota que Klein le había dado, siguió la descripción escrita y comenzó a preparar seriamente el ritual necesario para convocar a la mensajera.

Eso no era complicado para Frank, por lo que no le llevó mucho tiempo armar el altar y crear un muro de espiritualidad.

Finalmente, colocó solemnemente una moneda de oro de Loen delante de la vela.

Encendió la vela, conjuró suavemente el encantamiento y miró la llama.

La vio crecer hasta que una mujer sin cabeza salió con cuatro cabezas en su mano.

Frank se sobresaltó primeramente al ver las cuatro hermosas cabezas rubias de ojos rojos de Reinette Tinekerr, las cuales parecían idénticas reflejando una paciencia única, ante lo cual solo alcanzó a murmurar: —¿Cómo salieron así?…

¿Por qué son completamente idénticas?…

Si las plantara en el suelo, ¿Crecerán otras más?

Los ojos de las cuatro cabezas sostenidas por Reinette Tinekerr giraron en diferentes direcciones antes de enfocarse simultáneamente en el rostro de Frank Lee.

De repente, la tierra almacenada dentro de todo tipo de recipientes a lo largo de la habitación voló y se amontonó ante Frank.

Después de eso, Frank flotó en el aire con una expresión de sorpresa para luego caer súbitamente.

Fue arrojado de cabeza de forma directa hacia el montón de tierra.

Sus piernas seguían luchando por reincorporarse mientras colgaban apuntando al techo, pero no pudo salir rápidamente del montón de tierra.

Solo entonces dos de las cuatro cabezas de Reinette Tinekerr se extendieron hacia adelante, mordiendo por separado la carta y la moneda de oro.

Recién después de que ella desapareció por completo, Frank Lee finalmente encontró el mejor punto de apoyo para ejercer su fuerza de forma a escapar del montículo de tierra, cayendo nuevamente al suelo.

«Es poderosa…» Suspiró con una sensación de miedo persistente.

Después de eso, limpió la tierra al costado de su boca, la mordió y la masticó cuidadosamente antes de murmurar para sí mismo: —Es algo agria…

En ese momento, Cattleya, que acababa de terminar un sacrificio en su cabina, sintió algo.

Sus oscuros ojos morados subconscientemente miraron hacia la habitación de Frank Lee, y vio vagamente lo que parecía ser la figura de una muñeca tosca.

¡Y la muñeca no tenía cabeza!

La escena brilló provocando que Cattleya cerrara los ojos de inmediato.

Sintió que le ardían los ojos al punto de no poder evitar lagrimear.

Frunció el ceño poco a poco mientras murmuraba incrédula: —¿La Antigua Perdición?

*** Después de enviar el Cristal de Meteorito y el Líquido Cefalorraquídeo del Lagarto Cazador Negro Gigante a la Srta.

Maga y a la Srta.

Justicia respectivamente, Klein regresó al mundo real.

Se tumbó en una silla reclinable mientras dejaba que su cuerpo se balanceara suavemente.

Comenzó a considerar hacia dónde se dirigiría a continuación.

«Con la noticia del avistamiento de Gehrman Sparrow y el asunto del Capitán Loco Viktor Connors, era poco probable que los piratas aparezcan abiertamente en Bayam por un buen tiempo.

O bien han abandonado los puertos o se están escondiendo, lo que dificultará que otros los encuentren.» «Es decir que no hay necesidad de que me quede aquí.

Los asuntos relacionados con la Resistencia pueden ser dirigidos respondiéndoles a través del Dios del Mar o valiéndome de Danitz.» «Hmm, me dirigiré al Bar de Algas más tarde.

Obtendré una identidad falsa, compraré un boleto en reventa y me dirigiré a la Ciudad Conant de Bahía Desi…

No solo cuenta con el puerto más grande por aquí, sino que también es la ciudad natal de Davy Raymond.

Previamente al liberar del Hambre Creciente a este Guante Rojo acepté su solicitud de que le haría una visita a esa hermosa ciudad de la bahía y le diría a su hija que logró obtener venganza.

Sí, también pensaré en una forma de devolver la característica Beyonder de Pesadilla a la Iglesia.» «Je, je, ¿Qué tan hipócrita puede ser la gente?

Estoy planeando devolver una característica de Pesadilla mientras también planeo cómo robar un Artefacto Sellado resguardado tras la Puerta de Chanis en la Catedral de San Samuel…» Sacudiendo la cabeza, cerró los ojos y se durmió para recuperar su espiritualidad.

Después de un período de tiempo desconocido, sintió algo de la nada, lo que lo llevó a abrir los ojos naturalmente.

En un instante activó su Visión Espiritual.

Entonces, vio a Reinette Tinekerr salir del vacío.

Esa mensajera llevaba el mismo complejo vestido negro de siempre, con una carta apretada por los dientes de una de las cabezas.

«¿Quién la envió?

¿Danitz, la Vicealmirante Iceberg, Frank o Anderson?» Recibió la carta mientras asentía en agradecimiento—: Gracias.

Fue muy cortés con su poderosa mensajera de misterioso pasado.

No deseaba algún día ser estrangulado hasta la muerte.

—¿Tú…

Quieres…

Responder…

Inmediatamente…?

—hablaron las cuatro cabezas de Reinette Tinekerr, una tras otra.

Klein abrió el sobre, sacó la carta y la abrió para leerla.

El contenido lo alarmó, casi olvidando responderle.

En cuanto a Reinette Tinekerr, no revelaba ningún rastro de mal genio.

Esperaba silenciosamente a un lado.

«Un día, Frank Lee destruirá el mundo.

Definitivamente necesita ser controlado.

¡No puedo darle la oportunidad de avanzar!

En serio, ¿cuánto le puede gustar a este tipo cruzar y crear todo tipo de plantas extrañas?

Eh…

la Ciudad de Plata necesita comida…» Un pensamiento cruzó por la mente de Klein regalándole una idea audaz.

¡Podía dirigir los esfuerzos de las investigaciones de Frank hacia todo tipo de alimentos provechosos para la Ciudad de Plata!

¡De esa manera, las vacas, peces, hongos, Obispos Rosas, el mar y el mundo estarían a salvo!

Klein levantó la vista apresuradamente y le dijo a su mensajera: —Sí, responderé de inmediato.

Al instante se levantó de la silla reclinable, caminó hacia el escritorio, sacó un bolígrafo y papel, y comenzó a escribir rápidamente.

“…Tengo una pregunta.

Si alguien come este nuevo tipo de hongo que creaste, luego come pescado cocido y bebe un vaso de agua, ¿continuará reproduciéndose?” Después de completar la pregunta, Klein procedió al punto principal.

“…¿Podrías crear trigo que pueda crecer sin luz solar, o vacas que puedan producir leche y carne alimentándose solamente de monstruos?

¡Eso sería bastante interesante!” Continuó explayándose sobre ese tema, escribiendo algunos párrafos más antes de doblar la carta.

Luego se la entregó a Reinette Tinekerr y, de forma natural, le dijo: —El gasto de envío será pagado por Frank.

—Esperemos…

Que él…

No esté…

Muerto…

Después de que las cuatro cabezas de la mensajera dijeron esas palabras una tras otra, una de ellas mordió el sobre.

«¿Esperemos que no esté muerto?» Saltó asustado.

Justo cuando pretendía aclarar el asunto, Reinette Tinekerr ya había vuelto al mundo espiritual y desapareció.

Después de contemplar la situación durante un par de segundos, escribió una declaración de adivinación y usó su colgante de topacio para confirmar que Frank Lee aún estaba vivo.

Silenciosamente lanzó un suspiro de alivio, tomó los hongos secos y se frotó las sienes antes de recostarse en la silla reclinable.

*** Después de la cena.

En el Bar de Algas.

Klein portaba un rostro de aspecto ordinario, volviendo a ese lugar una vez más.

A diferencia de ocasiones anteriores, los clientes en el bar eran principalmente de sangre mixta o nativos que tenían la piel más oscura y el cabello negro y rizado.

Formaban parte de las pandillas de Bayam o trabajaban en secreto para la Resistencia, o incluso se ocupaban en ambos bandos.

No había mucha gente común, y los piratas comúnmente vistos que a menudo venían de diferentes regiones ya no estaban.

Solo unas pocas personas vestidas como aventureros bebían licor y discutían rumores marítimos.

Klein observó el bar y encontró a Deniel, a quien Danitz había mencionado.

Ese lugareño delgado podría proporcionarle documentos de identificación falsos y boletos en reventa.

Sin ningún temor, se acercó: —Un boleto de segunda clase a Conant para mañana, y un documento de identificación.

Deniel levantó la vista y lo miró.

Después de pensarlo un poco, dijo: —Un total de 20 libras.

«Un boleto de segunda clase para Conant cuesta alrededor de nueve libras…

Sin embargo, los boletos en reventa siempre son más caros.

Junto con el documento de identificación falso, 20 libras no es muy ridículo…» Klein hizo los cálculos silenciosamente antes de decir—: ¿Cuándo puedo tenerlos?

—En 45 minutos —respondió Deniel, preciso como un reloj—.

Primero puedes pagar 5 libras y luego abonar el resto después de recibir el boleto y la identificación.

—Bien —contestó, y no insistió en el tema, tomando su billetera para sacar cinco billetes de una libra.

No le preocupaba que alguien notara su billetera, ya que podría significar que ahorraría las 20 libras o incluso ganaría más dinero.

Momentos después de que Deniel verificara la autenticidad de los billetes, estuvo a punto de informar a sus subordinados que se pusieran a trabajar, ¡pero de repente se dio cuenta de que el bar estaba extremadamente silencioso!

Klein también lo notó mientras inconscientemente miraba hacia la puerta.

Había dos personas allí.

Una llevaba un abrigo formal bajo una gabardina negra, su cabello castaño estaba peinado cuidadosamente hacia atrás.

Sus ojos no eran grandes, pero sí brillantes y penetrantes.

Tenía un bigote delgado alrededor de la boca, haciéndolo irradiar una sensación de caballero, aunque también parecía algo descuidado.

La otra persona llevaba una túnica bastante rara con capucha.

Su rostro estaba oculto en las sombras, por lo que era imposible identificarla.

El caballero descuidado examinó el área y quedó bastante satisfecho con la reacción de la multitud.

Una moneda de plata bailaba entre sus dedos mientras caminaba hacia Deniel.

La persona encapuchada lo siguió, sacó algo de su ropa y se lo metió en la boca, produciendo sonidos crujientes.

La moneda de plata dejó de moverse cuando el caballero descuidado se ubicó frente de Deniel.

Dijo con una sonrisa: —Prepárame diez boletos para el Puerto de Pritz para mañana.

Deben dividirse entre tres barcos diferentes.

—Sí, Sr.

Oder —respondió Deniel, revelando algo de pánico.

Klein no pudo recordar momentáneamente quién era el caballero descuidado que estaba jugando con la moneda de plata en su mano.

Sólo cuando escuchó el nombre “Oder” lo encontró familiar.

Mientras hacía memoria, vio al hombre de la capucha sacar un dulce color café para llevárselo a la boca.

Lo masticaba produciendo los sonidos.

Después de obtener una respuesta afirmativa, Oder y el hombre se marcharon.

Caminaron hacia las escaleras tranquilamente y se dirigieron al segundo piso del bar.

Deniel exhaló y giró la cabeza para ver a Klein luciendo perplejo.

Luego dijo: —Oder.

El aventurero, Oder, que sirve al Alba.

«…Lo recuerdo, ¡Oder Víbora Moneda de Plata!

Siempre se rumoreó que trabaja para la Reina Mística, pero nadie pudo probarlo.

Puedo preguntarle a Madame Ermitaño al respecto más tarde…

Lo última vez que escuché de él fue en el Puerto de Damir.

Aparentemente se estaba relacionando con el oficial de inteligencia del Almirante de Sangre, el Viejo Quinn…

Sin embargo, este último ya fue asesinado por el Sr.

Colgado…» Recordó instantáneamente muchas cosas mientras deliberaba, acto seguido preguntó: —¿Qué hay del otro?

—¿Quién sabe?

—contestó Deniel girando la cabeza para instruir a sus subordinados, haciéndolos preparar algunos documentos de identificación y los boletos de barco correspondientes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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