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El señor de los misterios - Capítulo 726

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Capítulo 726: 726 Las Preparaciones Son Muy Importantes Capítulo 726: 726 Las Preparaciones Son Muy Importantes Editor: Nyoi-Bo Studio De repente, a Klein lo embargó un determinado sentimiento.

Se sentía como si cada árbol, cada hoja, cada roca, cada brizna de hierba lo quisiera muerto.

Al ver la basura compuesta de fragmentos y papel arremetiendo contra él en una extraña red, su cuerpo colapsó súbitamente en una figurilla de papel.

*¡Sou!

¡Sou!

¡Sou!* Las ramas en forma de flecha atravesaron la figurilla de papel y aterrizaron en la distancia.

En cuanto a la extraña red, inmediatamente envolvió todo dentro de una pelota que se retorcía suavemente.

El cuerpo de Klein apareció a un lado, a unos ocho metros de distancia.

Sabía que el ataque por el que había estado preocupándose finalmente lo encontró.

No realizó ninguna observación ni tuvo ninguna duda al respecto.

Levantando la palma de su mano derecha, metió la mano en el bolsillo y sacó la armónica del aventurero.

La situación que había encontrado le había hecho darse cuenta de que el atacante probablemente era un semidiós de la Escuela del Pensamiento de la Rosa.

¡Era un enemigo contra el que no podía defenderse actualmente!

¡El que había estado persiguiendo a Sharron en aquel entonces también le provocó una sensación similar!

En ese momento, las figurillas de papel en su bolsillo salieron volando repentinamente cubriendo todo su rostro, ¡una tras otra!

¡capa tras capa!

Al mismo tiempo, las mangas de Klein se tensaron automáticamente inmovilizando ambos brazos, evitando que sus manos bajaran.

¡Su camisa Taraba y su chaqueta marrón lo apresaron como un oso dándole un pesado abrazo!

En segundos, quedó atrapado en el acto por su ropa, pantalones y zapatos.

Su rostro estaba cubierto de figurillas de papel y sus costillas se encontraban a punto de fracturarse.

Le resultaba anormalmente difícil respirar.

Klein estaba mentalmente preparado y equipado con una rica experiencia de combate, por lo que no entró en pánico.

Su pulgar derecho y dedo medio, que no se vieron afectados por el ataque, se tocaron produciendo un chasquido.

Desde uno de sus costados, llamas escarlatas se elevaron de inmediato, quemando los pantalones apretados antes de extenderse hacia arriba y hacia abajo.

Aprovechando esa oportunidad, dobló las rodillas y saltó con gran dificultad, como una bala de cañón que cayó débilmente al suelo momentos después de ser lanzada, luego buscó ladearse hacia la derecha.

En el aire, chasqueó los dedos una vez más.

¡Esa vez, la manga derecha de su camisa se encendió la zona del codo!

En cuanto al lugar donde estaba originalmente parado, las hierbas verdes se marchitaron repentinamente mientras el anteriormente oscuro suelo se volvía blanco de repente, como si los elementos lo hubieran abatido.

Ese ataque fue silencioso y mortal, sin ninguna advertencia previa.

Klein sabía que su enemigo era poderoso y que permanecer en el mismo lugar probablemente resultaría en otro ataque que ya no podría resistir; por lo tanto, primero eliminó las ataduras en sus piernas.

Si no lo hubiera hecho, ya estaría gravemente herido y perdería su habilidad para combatir.

Incluso podría haber perecido.

Con un nuevo chasquido, se encendieron dos puntos alrededor de sus mangas.

Su mano derecha finalmente tuvo la libertad de moverse y fue en ese entonces que metió la mano en su bolsillo y agarró la armónica de aventurero.

*¡Plaf!* Cayó al suelo rodando, e inmediatamente se detuvo con su mano derecha para reincorporarse.

Su mano izquierda, que llevaba un guante de piel humana, chasqueó los dedos.

Esa vez, su objetivo eran las figurillas de papel que estaban pegadas a su rostro dificultándole la respiración.

*¡Pa!* Las figurillas de papel ardieron en medio de llamas escarlatas que inclusive quemaron parte del cabello de Klein.

En ese momento, una escena brilló en su mente de repente.

¡Un carámbano recién formado se dirigía a toda velocidad hacia su cabeza como una sombría y delgada flecha verde!

Debido a su velocidad, era translúcida, lo que hizo que le fuese imposible descubrirlo con antelación.

Pero a pesar de que la premonición de peligro fue activada, ya era demasiado tarde.

Eso se debía a que su ropa aún restringía en parte su movilidad.

Era demasiado tarde para que pudiera esquivar ese ataque.

Un pensamiento cruzó por su mente mientras apenas doblaba su espalda, su torso superior estaba arqueado hacia atrás, inclinándose de forma significativa a su derecha.

*¡Oof!* La delgada flecha de hielo frío golpeó su pecho izquierdo, rasgando instantáneamente la chaqueta marrón y la camisa blanca de cuello redondo que cubrían esa zona de su cuerpo, dispersando jirones en el aire.

Sin embargo, esa flecha de hielo letal no continuó avanzando.

Eso se debió a que, bloqueando su paso, se encontraba un libro con una cubierta marrón oscura.

El libro parecía ordinario, y estaba encuadernado con una piel de cabra marrón-amarillenta aparentemente común, pero no se vio afectado como las dos piezas de ropa.

Ni siquiera exhibía el más mínimo agujero.

¡Los Viajes de Groselle!

¡Ese era un elemento que ni siquiera la Tormenta de Rayos del Cetro del Dios del Mar imbuido con algunos poderes del misterioso espacio pudo dañar!

La noche anterior, el telegrama con el mensaje “Te veo” le causó un susto que indudablemente hizo que reforzara sus precauciones protectoras.

¡Se preparó con todos los métodos que se le ocurrieron!

Además de esconder el libro en esa zona vital, su otro bolsillo tenía la caja metálica de cigarros que almacenaba la influencia corrupta del Creador Verdadero.

Si las cosas realmente empeoraran, disiparía el muro de espiritualidad y tiraría el objeto en la escena intentando llamar la atención del Verdadero Creador.

Esperaba que “Él” enviara a sus poderosos subordinados para volver caótica la situación.

¡Sabía que incluso los dioses malvados como el Verdadero Creador odiaban a la Madre Árbol del Deseo!

Después de resistir la flecha de hielo, Klein cayó al suelo justo antes de saltar a un lado.

Luego llevó la armónica de aventurero a sus labios y la sopló con fuerza.

En ese momento, su cara lucía algo negra debido a las figurillas de papel ardiendo, pero debido al Control de Llamas, no resultó herido.

Luego, sintió que la ropa en su brazo izquierdo, cintura, muslos, cuello y piernas se restablecía a la normalidad, ganando libertad de movimiento nuevamente.

En el momento en que tocó la armónica, activó rápidamente su Visión Espiritual.

Vio a la Srta.

Mensajera salir del vacío con cuatro cabezas rubias de ojos rojos en la mano.

Estas giraron automáticamente y miraron el mismo lugar.

Una de las cabezas abrió la boca y con un gruñido comenzó a aspirar aire.

Un viento frío zumbó en todo el lugar, haciendo que a una figura saliera forzosamente de un árbol verde a cien metros de Klein.

Esa figura no pudo mantener su clandestinidad, ya que rápidamente se volvió mitad transparente y mitad corpóreo.

Era el anciano arrugado con el cabello blanco y delgado.

Sus rasgos faciales eran los propios de aquellos del Continente Sur.

Justo cuando sus ojos marrones reflejaron la figura de Reinette Tinekerr, sus cejas se erizaron.

Posteriormente, no dudó en abrir la boca como si estuviera a punto de lanzar una maldición extrema que había estado preparando durante mucho tiempo.

En ese momento, otra de las cabezas que sostenía Reinette Tinekerr también abrió su boca, como si estuviera produciendo un chillido silencioso.

Y ante eso, no pasó nada dentro del bosque.

Cuando Shanks vio la situación, giró apresuradamente la cabeza para mirar a Klein, que aún no había alcanzado a reaccionar tras ver aparecer en sus ojos a una figura con cabello blanco y delgado y arrugas exageradas.

Su mente instantáneamente se volvió fría.

Aunque sus pensamientos no estaban impedidos, había perdido el control sobre su cuerpo.

Todo lo que pudo hacer fue ver desaparecer al anciano de cabello blanco segundos antes de volverse para mirar a la Srta.

Mensajera.

Las dos cabezas que llevaba Reinette Tinekerr volaron repentinamente, trasladándose hasta Klein.

Una de ellas abrió la boca mientras aspiraba aire, mientras que los ojos rojos de la otra se oscurecieron al mismo tiempo que sus dientes se volvían largos y afilados, alternando gradualmente entre un estado corpóreo e incorpóreo.

Klein vio al anciano translúcido con el cabello blanco y delgado ser arrancado con fuerza de su cuerpo, poco antes de que la cabeza de la Srta.

Mensajera con los dientes largos le mordieran el hombro, extrayendo un objeto que parecía la mezcla entre un cuerpo espiritual y un cuerpo físico.

Shanks frunció el ceño sin gritar.

Su figura desapareció abruptamente al saltar hasta un lugar con un fragmento de vidrio a cien metros de distancia.

Después de eso, pareció estar siendo perseguido por enemigos y un grupo de manos amorfas.

Siguió introduciéndose en charcos de agua poco profundos, en los ojos de animales, en el rocío de las plantas, etc.

Finalmente, pudo tomarse unos segundos, y, aun así, Klein se sentía un tanto rígido y frío de adentro hacia afuera.

«Uf…» Shanks entró y volvió a salir del mundo espiritual.

En su mano había una pequeña muñeca húmeda y pegajosa.

La cara de esa figura solo consistía en un agujero, del cual inhalaba y exhalaba una niebla blanco-grisácea que Klein encontró bastante familiar.

Shanks no dudó y se metió la muñeca en la boca.

Al ver eso, las otras dos cabezas de Reinette Tinekerr abandonaron su mano y, como antes, volaron hacia Shanks a gran velocidad, llegando ante él casi al instante.

Sin embargo, Shanks ya había comenzado a transformarse.

Su cuerpo se volvió negro y su piel se arrugó mientras empezaba a filtrar agua.

Su cabello, cejas y otras partes de su cuerpo se marchitaron paulatinamente hasta caerse.

Después de eso, sus extremidades se volvieron largas y delgadas.

¡En solo un segundo, Shanks pareció fusionarse con la muñeca, convirtiéndose en un bebé enorme, negro y húmedo con cuatro extremidades largas, con la piel hinchada y arrugada!

Sus ojos, nariz, boca y orejas se movieron de sus ubicaciones originales hasta la mitad de su cara como si se estuvieran juntando para formar un órgano completamente nuevo.

Su piel, extremidades y el recién formado órgano producían una indescriptible sensación de misterio y maldad.

Una sola mirada por parte de Klein había hecho que su cuerpo, que acababa de recuperarse de la frialdad, sintiera una picazón extrema.

Manchas rojas sobresalían de su piel como resultado de incontables granos.

Sus ojos experimentaron indudablemente un dolor penetrante.

Los cerró instintivamente al mismo tiempo que lágrimas empezaban a rodar por sus mejillas.

Cuando se calmó con una fugaz Meditación y volvió a abrir los ojos, se dio cuenta de que la Srta.

Mensajera y el semidiós de la Escuela del Pensamiento de la Rosa habían desaparecido.

Sin embargo, la intuición espiritual le decía que estaban cerca.

Se encontraban en una intensa batalla entre el mundo real y el mundo espiritual.

Ya sea la caída de las hojas, la agitación en las hierbas, el desplazamiento errático de los gusanos y la huida de las bestias salvajes; todos ellos reflejaban y se veían afectados por cada ataque en el enfrentamiento.

Mientras su mente se aceleraba, Klein sacó la Campanada de Muerte y golpeó dos veces su pulgar izquierdo contra el primer segmento de su dedo índice.

Innumerables hilos ilusorios aparecieron en sus ojos, haciéndole ver objetos que generalmente no se podían ver con su visión normal o con su Visión Espiritual.

Dos manchas volaban a su alrededor, y los densos haces negros de hilos que se enredaban entre sí eran Reinette Tinekerr y el semidiós de la Escuela del Pensamiento de la Rosa.

Además de estos, Klein también descubrió un grupo de hilos ilusorios negros que buscaban acercarse a él.

Se detenían de tanto en tanto, como evitando la intensa batalla entre los dos semidioses.

«¿Hay otro enemigo?

¿Un enemigo escondiéndose en la distancia esperando los resultados, pero que ha decidido no participar en la batalla?

De todos modos, ¡cualquiera que se acerque sigilosamente en una situación como esta debe ser un enemigo!» Los ojos de Klein se movieron ligeramente al mismo tiempo que ladeaba la Campanada de Muerte, bajándola naturalmente para ponerla en estado de Ataque Letal.

Luego, fingió que no había detectado el último grupo de hilos ilusorios negros, metió la mano izquierda en el bolsillo y tomó una moneda de oro.

La hizo caer entre sus dedos como si estuviera realizando una adivinación.

¡Estaba haciendo eso para interrumpir la intuición espiritual sobre el peligro del ente que estaba intentando acercarse!

Después de perder sus figurillas de papel, ese era el único método a su disposición.

Después de esperar pacientemente durante unos segundos, cuando el objetivo se encontraba dentro del rango de tiro, los ojos de Klein se tornaron solemnes mientras simultáneamente levantaba la mano derecha, apuntaba y apretaba el gatillo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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