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El señor de los misterios - Capítulo 739

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Capítulo 739: 739 Los Encontrados Y Los Que-Aún-No-Se-Encuentran Capítulo 739: 739 Los Encontrados Y Los Que-Aún-No-Se-Encuentran Editor: Nyoi-Bo Studio En la sala principal de oración de la Catedral de San Samuel.

El obispo de cabello negro retrajo su mirada y dejó de observar al caballero de mediana edad frente a la caja de donaciones, sin reflejar ninguna intención de conversar con él.

Aquí, ante el altar sagrado, representaba a la Iglesia y estaba bajo la vista de la Diosa.

No podía mostrar una mayor calidez hacia nadie solo por unas donaciones generosas.

Sin embargo, recordó la buena apariencia del caballero y su porte maduro y refinado.

Planeaba intentar conocerlo cuando surgiera la oportunidad en el futuro.

Al ver deslizarse al último billete dentro de la caja de donaciones, Klein cerró los ojos y se volvió para retirarse.

Al pasar frente al obispo predicador, miró deliberadamente al clérigo y sonrió con un movimiento de cabeza.

El obispo regresó con una cálida sonrisa mientras se tocaba el pecho cuatro veces en el sentido de las agujas del reloj.

Klein no tenía prisa por ponerse en contacto con el encargado pertinente.

Necesitaba que sus acciones se adhirieran a la lógica, y no revelar impulsos discordantes que pudieran generar sospechas.

En silencio y con frialdad se volvió hacia un lado para dar paso a otro devoto, finalmente dirigiéndose por el pasillo de regreso a su asiento.

Luego recogió su sombrero y bastón antes de salir de la catedral.

En ese momento, con la predicación terminada, los devotos caminaron hasta a la caja de donaciones para expresar su agredecimiento, o se levantaron para irse sin sentir que había nada malo en ello.

Después de todo, no era obligatorio.

Incluso un devoto que donaba apasionadamente no podía donar dinero todas las veces.

Por lo general, dependía de la situación particular de cada familia, haciéndolo una o dos veces cada una o dos semanas.

Al nivel de los plebeyos, las donaciones venían en formas de centavos, mientras que los devotos de clase media solían depositar entre tres y cinco soli.

Los ricos y nobles depositaban libras, pero no superaban las 100 libras.

Eso era bajo circunstancias ordinarias.

Anualmente, durante el día sagrado en conmemoración a la Diosa de la Nocheterna, que era el Día de los Regalos de Invierno, la cantidad donada se multiplicaría.

Los plebeyos con un poco más de dinero extra depositarían entre dos y tres soli, mientras que la clase media entregarían alrededor de 5 libras.

En cuanto a los miembros de la alta sociedad, donaban directamente al obispo de la diócesis o a organizaciones caritativas de la Iglesia, en cantidades que iban desde varios cientos de libras hasta unos pocos miles de libras.

El Día de los Regalos de Invierno era el día del año en que la noche era más larga.

Se creía que era el cumpleaños de la Diosa de la Nocheterna.

*** Después de salir de la catedral, Klein se paró en la plaza afuera.

Observó distraídamente cómo las palomas volaban, daban vueltas y aterrizaban.

Incluso compró algo de comida de un vendedor ambulante cercano.

Alimentó tranquilamente a las palomas, sin tener planes de hojear los anuncios en los periódicos para encontrar una residencia adecuada en el Municipio Norte, esa sería una misión para su mayordomo.

Un excelente mayordomo que había residido en Backlund durante muchos años debería conocer a los diferentes nobles y magnates, así como a las mejores personas de la clase media que podían ayudar a sus amos.

Sabría en qué calles vivir y, a partir de ahí, elegiría una residencia acorde.

¡La interacción entre vecinos era el primer paso para que un recién llegado entrara en los círculos relevantes!

Ya sea en el Club Carleton donde se reúnen los miembros del Partido Conservador, el Club de los Libres del Nuevo Partido, o los diversos clubes para los veteranos y oficiales militares en servicio; todos estos requerían una recomendación antes de que se pudiera hacer cualquier contacto…

Era lo que se conocía en el reino como política de clubes.

Klein contuvo sus pensamientos mientras consideraba lo que debía hacer después de terminar de configurar el personaje que amaba alimentar palomas que creó.

Después de una cuidadosa consideración, descubrió que realmente no había nada que necesitara su atención inmediata.

Eso se debía a que sus planes estaban fijados en lo exterior momentáneamente.

Por lo tanto, planeaba disfrutar de un almuerzo caro y suntuoso.

Esa era una acción que Dwayne Dantès debería mantener, y también era en parte resultado de la curiosidad de Klein.

En los meses en que estuvo en Backlund, no logró reunir el coraje para dirigirse a los restaurantes más famosos de la gran ciudad para ampliar sus horizontes.

Seguía eligiendo uno de entre cuatro lugares que frecuentaba: su propio comedor, la cafetería-buffet del Club Quelaag, los restaurantes callejeros comunes y el comedor del abogado Jurgen.

De lo contrario, se dirigiría al Municipio Este y haría coincidir su desayuno y almuerzo en lo que parecía una cafetería muy aceitosa.

«¿El Restaurante Laborie?

Se dice que su jefe de cocina es de la familia del Conde Hall.

Ha proporcionado sabores únicos y exquisitos a magnates, abogados exitosos y funcionarios gubernamentales de alto rango…

El Conde Hall aparentemente invirtió en ese restaurante y tiene una participación bastante importante en la empresa…

Hmm, ese restaurante sirve principalmente cocina local de Backlund.

Es muy famoso por sus postres, pero su precio es horrendo…» «El Restaurante Intis Srenzo.

Sirve la cocina original de Intis más auténtica.

Je, je, muchos de los platos especiales portan el nombre de Roselle, alegando que provienen de los platos servidos en el palacio del emperador…

Además, no es como la mayoría de los restaurantes de la misma clase donde solo ofrecen algunos pocos platos principales todos los días.

Tiene una amplia variedad…» Klein recordó la información sobre los mejores restaurantes que había leído en los periódicos y revistas, y finalmente decidió probar los platos del palacio del emperador.

No se quedó más tiempo en la plaza, subiéndose a un transporte de caballos para dirigirse al restaurante Intis Srenzo en el Municipio Oeste.

En la entrada, Klein le entregó el abrigo, el sombrero y el bastón a un camarero vestido de rojo mientras preguntaba: —¿Aún hay asientos disponibles?

No hice una reserva.

—Sí señor —contestó el camarero de vestido rojo sin mostrar ningún comportamiento anormal al preguntar humildemente—: Señor, ¿es esta su primera vez aquí?

¿Está solo?

Klein asintió con franqueza y sonrió: —Sí.

—Entonces, ¿puedo tener el honor de presentarles algunos de nuestros platos y vinos más exclusivos que nuestro restaurante tiene para ofrecer?

—exclamó el camarero mientras acompañaba al invitado.

—Eso es exactamente lo que necesito —acotó, atravesando la puerta bellamente decorada, tras la cual vio paredes que casi reflejaban una luz dorada.

Al instante, sintió como si estuviera en una bóveda de oro.

Luego, notó pinturas al óleo colgadas en las paredes, estatuas de mármol colocadas en lugares adecuados, así como objetos dorados que estaban incrustados o adornados en diferentes lugares.

—Por favor, cuide sus pasos —advirtió el asistente mientras conducía a Klein a un lugar junto a la ventana.

Música de violín sonaba en el fondo del restaurante.

El camarero le trajo un menú de comida y un menú de vinos mientras los abría y presentaba: —Estos son nuestros platos más famosos: costillas de ternera Tagia con estofado rojo, champiñones porcini con trufa negra, foie gras de estilo Intis.

Me gustaría destacar que nuestro foie gras proviene directamente de la granja Bonas en la provincia de Champagne, en el Reino de Intis…

Mientras Klein escuchaba la presentación del camarero, hojeó el menú escrito en Feysac antiguo, con su atención quedando fijada en los precios.

Después de presentar los platos principales, las entradas y los postres, el camarero comenzó a explicar cómo se debían combinar los vinos.

Finalmente, dijo: —El champán, el vino tinto y el vino blanco provienen en su totalidad de una famosa cervecería en la provincia de Champagne.

Incluso tenemos vino tinto Aurmir de 1.330.

Su precio es de 126 libras.

Si desea comprarlo, puede llevarlo con usted o almacenarlo con nosotros, bebiendo un vaso cada vez que venga.

«126 libras…

Ya puedo contratar a un excelente mayordomo con eso…

Je je…» Sonrió con gran gracia.

—Sus platos y vinos son excelentes.

Es realmente difícil elegir.

El camarero vestido de rojo le devolvió una sonrisa hospitalaria.

—Puede elegir las recomendaciones del chef para el día.

En este caso se trata de una auténtica y deliciosa comida Intis preparada por nuestro chef principal.

Hay tres opciones: De 15 libras, 10 libras y 8 libras respectivamente.

«No quiero nada de eso…» Klein se reclinó ligeramente mientras sonreía.

—Escojo la recomendación del chef de 15 libras.

—Bien.

El camarero vestido de rojo se llevó los menús y caminó hacia la cocina.

Klein respiró hondo y exhaló lentamente mientras observaba casualmente el área frente a él.

De repente, vio una figura familiar.

Era una mujer con un vestido verde oliva.

Era alta, con una figura excelente.

Llevaba un gorro negro, pasado de moda, con un velo de rejilla colgando y ocultando su rostro.

Como Sin Rostro, Klein tenía una gran capacidad para discernir las características externas de los humanos.

Inmediatamente identificó a la dama.

¡La Reina Mística, la hija mayor del Emperador Roselle, Bernadette Gustav!

No reveló ninguna prisa por mirar hacia otro lado, ya que naturalmente movió su mirada hacia un costado.

Bernadette no pareció notar nada anormal mientras desaparecía girando al final de una escalera.

«¿Por qué aparecería ella aquí?

Cierto, la especialidad de este restaurante son los platos provenientes del palacio del Emperador Roselle.

Je, no se parece en nada a la cocina china que pensé que sería.

Probablemente no sepan cocinar tan bien y, en el mejor de los casos, podrían describir el concepto de cada comida.

Aquí hay platos salteados y fritos…

Hmm, ¿podría que ella misma sea la dueña del lugar tras bambalinas?

¿Por qué está aquí en Backlund en lugar de estar navegando en el mar?

¿No ha encontrado Héroe Emperador Oscuro Bandido?» Permaneció sentado con una expresión tranquila mientras surgían preguntas en su mente.

*** Mientras tanto, en las calles, un transporte se dirigía hacia el restaurante Intis Srenzo.

Sentada en el interior del transporte estaba la familia de Aaron Ceres.

Ese famoso cirujano era miembro del Club Quelaag, un buen amigo de Sherlock Moriarty.

Una vez había buscado al detective para que se ocupara del asunto relacionado a Will Auceptin.

Desde que su esposa quedó embarazada, descubrió que su suerte volvió bastante buena.

Su negocio mejoraba día a día y sus ingresos aumentaban cada mes.

Recientemente completó con éxito la cirugía del Barón Syndras, y recibió el elogio de este noble recién ascendido.

Por eso fue invitado al Restaurante Srenzo para almorzar con él.

—Se dice que el helado es bastante bueno —sonrió Aaron diciéndole a su esposa.

Su esposa era una belleza de cabello negro, y obviamente ya estaba embarazada.

Sonrió con recato y contestó: —Estoy más ansiosa por los platos provenientes del palacio del Emperador Roselle.

Aaron asintió brevemente mientras miraba por la ventana: —Ya casi estamos allí.

Justo cuando dijo eso, su esposa sostuvo su barriga y frunció el ceño: —Duele un poco.

Aaron, que no era un padre primerizo, la revisó de inmediato y no descubrió ningún problema, pero su esposa sentía una gran incomodidad.

El niño en su vientre parecía estar haciendo un berrinche.

—Creo que no iré allí.

Deseo regresar a casa para descansar —sugirió la esposa de Aaron.

Aaron pensó un momento y dijo: —Te acompañaré a casa.

Inmediatamente ordenó a su asistente de recámara: —Ven aquí y dirígete al restaurante para disculparte con el Barón Syndras en mi nombre.

Después de que el transporte emprendió su regreso, se alivió la incomodidad que sufría la esposa de Aaron.

Cuando cruzó la puerta, todo estaba normal.

Ella señaló su barriga, exasperada: —Parece que no quiere comer helado.

*¡Achoo!* En el Restaurante Intis Srenzo, Klein, que no había escatimado en ningún plato, lamentó el gasto pero comenzó a disfrutar su helado con satisfacción.

En el proceso, sintió una picazón en la nariz que le hizo estornudar en un trozo de papel de seda que sacó previamente.

*** Municipio Oeste.

En una casa oscura Fors, que ya había avanzado a Astróloga, participaba en todo tipo de reuniones Beyonder, buscando ganar dinero.

Le debía 220 libras a Xio, e incluso su buena amiga sospechaba que estaba involucrada en juegos de azar ilegales.

«Ni siquiera puedo permitirme comprarme algo tan esencial como una bola de cristal…» Mientras sus pensamientos vagaban, Fors de repente escuchó a un miembro en la reunión decir—: Deseo vender una Marioneta Lunar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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