El señor de los misterios - Capítulo 838
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Capítulo 838: 838 Escena Del Vacío Histórico Capítulo 838: 838 Escena Del Vacío Histórico Editor: Nyoi-Bo Studio La figura sentada en diagonal detrás de la estatua era un anciano con una túnica negra.
Llevaba una capucha y su cabeza estaba inclinada con los ojos cerrados.
Alrededor de su boca tenía una espesa, larga y blanca barba.
Era como si no se la hubiera recortado durante años, evitando que nadie pudiera saber cuál era su aspecto original.
Y a los ojos de Klein, ese anciano canoso era aún más extraño que las figuras colgadas en el aire.
Después de que sus Hilos del Cuerpo Espiritual se extendieron fuera de su cuerpo, no ascendieron hasta el lugar que parecía esconder “imanes”.
En cambio, se enrollaron alrededor de su cuerpo y volvieron a enredarse sobre sí mismos, ¡haciendo que la fuente y el destino de los hilos fueran el mismo punto!
Los Hilos del Cuerpo Espiritual ordinarios provienen del interior del Cuerpo Espiritual, extendiéndose hacia afuera en diferentes direcciones hasta el infinito.
En cuanto a las figuras que colgaban de lo alto, las fuentes de sus Hilos del Cuerpo Espiritual no eran diferentes.
El destino al que se extendían apuntaba a la parte superior de la catedral; por lo tanto, era obvio que había algo malo en ellos.
«¿Esa es la razón por la que no está colgado?
¿O debería decir que así es como evita el peligro dentro de la catedral?» Murmuró en silencio Klein, intentando dar con la razón mientras controlaba sus Hilos del Cuerpo Espiritual para resistir la continua deriva ascendente.
De repente, vio un par de ojos, un par de ojos negros que parecían una superficie acuosa sin luz.
El anciano sentado detrás de la estatua abrió los ojos.
¡Seguía vivo!
Klein inconscientemente dio un paso atrás mientras doblaba ligeramente la espalda, extendiendo su mano izquierda frente a él.
En medio de un silencio y ansiedad indescriptibles, vio que los ojos del anciano canoso se movían ligeramente, abría un poco la boca y decía con una voz apagada: —Finalmente, otro Vidente ha venido aquí…
«¿Otro?
¿Beyonders de la ruta del Vidente han entrado en esta catedral?
Sí, aparte del ángel Borrador que elimina personas enviándolas a este pueblo brumoso, y aquellos que desaparecieron en la noche de la batalla en las ruinas de los dioses que también aparecieron aquí, aparte de ellos; podrían haber existido algunos Beyonders que intentaron buscar sirenas en esas aguas, o lograron avanzar con éxito y estaban buscando irse…» Al ver que su contraparte no tenía intención de atacarlo inmediatamente y buscaba conversar con él, Klein se compuso con fuerza y dijo después de pensar: —¿Por qué dices eso?
El anciano encapuchado con ojos negros y barba blanca no respondió de inmediato, en cambio, preguntó con su voz apagada: —¿Deseas escapar…?
Te puedo decir cómo.
Klein permaneció indiferente, preguntando inmediatamente: —Entonces, ¿por qué sigues aquí?
Dado que conocía el método para escapar de este pueblo brumoso, ¿por qué uno se quedaría dentro de una catedral tan peligrosa?
El anciano inclinó la cabeza y se rió entre dientes: —Es porque he muerto hace mucho tiempo.
—…
El cabello en la espalda de Klein se erizó al mismo tiempo que empezaba a sudar frío.
Estaba sin palabras.
¡Era notorio que el anciano no era una existencia en forma de alma!
Al no ver respuesta, el anciano levantó lentamente la cabeza y miró a Klein con su aspecto de Gehrman Sparrow.
—He usado poderes Beyonder especiales para buscar el vacío en la historia y en el destino de este mundo.
Separé una porción de mi proyección y la dejé aquí.
Se ha mantenido hasta el día de hoy.
En cuanto a mi cuerpo y mi espíritu, hace tiempo que murieron y se disiparon.
«Ese es un poder sumamente fascinante…» Klein no tenía forma de verificar semEjante afirmación, por lo que todo lo que pudo hacer fue preguntar: —Entonces, ¿por qué orientas sobre cómo escapar a los Videntes que entran?
La voz del anciano permaneció amortiguada mientras contestaba: —Después de que abras la puerta, la historia y el destino aquí experimentarán un cambio.
La proyección que separé también se desvanecerá, y cuando llegue el momento, verás una urna de cenizas…
Solo desearía que pudieran dispersarse en el Río Srenzo cerca de la capital de Intis, Trier.
Esa es mi ciudad natal, el lugar donde nací…
…
¿Conoces el lugar al que me refiero?
No tengo idea de cuánto tiempo ha pasado en el mundo real.
«¿Ha estado encarcelado aquí durante al menos un siglo?» Pensó Klein al responder francamente: —Todavía existen.
—Excelente —dijo el anciano con un movimiento de cabeza, su garganta aparentemente estaba llena de flema.
Aunque Klein no confiaba completamente en la persona que tenía adelante.
Creía que saber más lo beneficiaba ante cualquier juicio o decisión que necesitara tomar.
Por lo tanto, se dispuso a no perder el tiempo, temiendo ser interrumpido nuevamente.
—Entonces, ¿cómo debería escapar?
El anciano permaneció sentado en su lugar y dijo sin ningún movimiento obvio: —¿Ves esa pared detrás de la estatua?…
¿Ves un recuadro?
Klein realmente no deseaba seguir sus instrucciones.
Después de todo, Panatiya también le dio instrucciones, que eventualmente provocaron que viera su forma incompleta de Criatura Mítica y, por lo tanto, terminara sufriendo conmoción y daño.
Sin embargo, previamente planeó inspeccionar los alrededores en busca de pistas.
Por lo tanto, finalmente deslizó cuidadosamente su mirada para observar la pared detrás de la estatua.
Tallados en ella había antiguos símbolos cortos, pero había un lugar vacío en el medio, evitando que los símbolos se conectaran entre sí como uno solo.
El área en blanco era del tamaño de dos manos y estaba obviamente dividida.
Era como si alguien hubiera excavado y sacado un ladrillo de esa superficie.
—Mientras encuentres la roca de obsidiana correspondiente y la insertes, esa pared se liberará tentativamente de un estado oculto y secreto.
Mostrará colores ilusorios.
Cuando llegue el momento, te revelaré un símbolo complejo especial.
Será la clave para abrir la puerta en la pared, permitiéndote escapar —dijo en detalle el anciano sin volver la cabeza mientras miraba al frente.
«Un símbolo complejo especial…
Una llave para abrir la puerta…» Klein escuchaba los desvaríos de “Hornacis…
Flegrea…” resonando con el viento detrás de él, cuando un símbolo repentinamente apareció en su mente.
¡Era el ojo vertical formado por muchos símbolos secretos!
¡Era la información que el cuaderno de la familia Antigonus le había pasado al corromper la Marioneta de Tela de la Desgracia!
¡Y la familia Antigonus parecía tener una profunda conexión con la Nación de la Nocheterna en el pico principal de la cordillera de Hornacis!
«¿Podría ser esa la tan mencionada llave?» Klein retiró su mirada tranquilamente mientras preguntaba: —¿Por qué fallaron los Videntes anteriores?
El anciano se riO entre dientes y dijo: —Algunos de ellos fueron tan traviesos como tú, no pudieron salir de esta catedral antes de que la luna carmesí se aclarara.
Terminaron colgados.
Fue el caso de ese tipo que tiene dio una cara hermosa.
Del mismo modo que aquella dama con rasgos perfectos.
—…
Klein casi se quedó sin palabras ante la burla del anciano.
Sin embargo, también aprendió algo.
El peligro dentro de la catedral aumentaría enormemente una vez que la luna carmesí se aclarara.
¡Incluso los Titiriteros no podían controlar sus Hilos del Cuerpo Espiritual!
«Tendré que tomar nota constantemente de los cambios en la luz.
Una vez que la luna carmesí se aclare, atravesaré la pared…» Miró a su alrededor y confirmó que la pared más cercana al altar negro estaba a seis o siete metros de distancia.
Luego, rápidamente se le ocurrió un plan de emergencia.
El anciano encapuchado no lo miró mientras agregaba: —El resto no tuvo mucha suerte.
Se encontraron con enemigos que habían perdido el razonamiento y solo los querían como comida.
Luego fueron devorados…
…Debes saber que, para empezar, no hay muchos Beyonders de la ruta del Vidente.
Los que pueden convertirse en Titiriteros son aún menos.
El número que puede entrar aquí por varias razones es solo un puñado…
Por supuesto, hay muchos más que fueron atraídos y tentados a entrar aquí, pero les resultó difícil llegar hasta aquí ya que…
—no terminó su oración, limitándose a levantar la vista lentamente para mirar la cima de la antigua catedral.
Luego dijo con voz apagada—: Sus resultados fueron igualmente trágicos.
«¿Qué quieres decir?
Si no intentara robar el cuaderno, tendría que confiar en los desvaríos de estos cadáveres colgantes dentro de esta catedral y subir al pico principal de la cordillera de Hornacis para buscar el tesoro de la familia Antigonus.
¿En ese caso también estaría en el grupo de aquellos que se sintieron atraídos o fueron tentados?
¿Sería difícil entrar aquí, y el resultado podría ser igualmente trágico?» La mente de Klein se agitó cuando comenzó a sospechar que el llamado tesoro de la familia Antigonus no era más que una trampa basada en el palacio en ruinas y los gusanos translúcidos que vio previamente en sus adivinaciones.
No se molestó en preguntar por más detalles, en cambio trató de indagar información más importante diciendo: —¿Sabes dónde está esa roca de obsidiana?
El anciano se echó a reír al responder: —Está en manos de esa Demoniza de la Desesperación.
«La Demoniza de la Desesperación.
Así que Panatiya realmente es una Demoniza de la Desesperación…» Klein se había dirigido previamente a Panatiya internamente como tal, pero eso fue porque sabía que ella se llamaba Lady Desesperación, y porque estaba seguro de que ella era una Demoniza.
Por lo tanto, simplificó la cuestión uniendo los dos fragmentos de información y le dio ese sobrenombre.
Nunca esperó que la 4ª Secuencia de la ruta Demoniza fuera Demoniza de la Desesperación.
—Será muy difícil para mí obtener esa roca obsidiana.
Ella es una verdadera semidiosa —expresó Klein sin intención de ocultar la difícil posición en la que se encontraba, esperando ver si el anciano tenía alguna sugerencia.
El anciano sacudió la cabeza y dijo: —Soy una persona que murió hace mucho tiempo.
Hay muy poca ayuda que pueda proporcionarte…
Hmm …
¿No tenías una marioneta cuando entraste?
—Sí, pero la Demoniza de Desesperación ya la devoró —respondió Klein de una manera aparentemente tranquila.
El anciano suspiró y se echó a reír: —Puedo ayudarte a invocarla desde la historia de este mundo.
Justo cuando dijo eso, Klein vio que unas líneas perfilándose rápidamente a su lado, “dibujando” al Almirante de Sangre Senor con su sombrero triangular y su abrigo rojo oscuro.
¡Además, los Hilos del Cuerpo Espiritual aún estaban bajo su control!
Las pupilas de Klein se contrajeron inmediatamente cuando escuchó al anciano encapuchado agregar: —Solo la podrás mantener durante treinta minutos.
Aprovecha bien el tiempo…
Te ayudaré a fortalecer algunas de las conexiones, mejorando tu control de la marioneta.
De esa manera, podrás hacer que la marioneta use tus poderes Beyonder, y también te permitirá intercambiar ubicaciones con él instantáneamente.
Je, je, la distancia controlable y sus rasgos propios que le dan mayor vida también se potenciarán.
«¿Permitir que mi marioneta use mis poderes Beyonder?
¿No significa eso que puedo usar los poderes de un Sin Rostro para hacer que mi marioneta se convierta en una copia mía?
¿Un doble de cuerpo perfecto?
¿Es este un semidiós de la ruta del Vidente?
¿Será ese uno de los poderes de un Hechicero Extraño?
¿El enemigo nunca sabrá si el asesinado es el verdadero Hechicero Extraño?
Además, convocar a una marioneta desde la historia del entorno.
Eso es completamente inconcebible…» Los pensamientos surgían continuamente en la mente de Klein, mientras luchaba por componerse a duras penas.
El anciano levantó la vista y lo miró antes de continuar: —Dame una figura de papel.
Klein frunció el ceño ligeramente y dudó por unos segundos antes de sacar una figura de papel para entregársela.
El anciano extendió su mano arrugada y tomó la figura de papel antes de deslizarla casualmente.
El dolor de cabeza de Klein, su fiebre y la sensación de amígdalas inflamadas que lo aquejaban desaparecieron repentinamente.
La figura de papel quedó contaminada con manchas de óxido rojo, rompiéndose rápidamente después de volverse quebradiza.
«¿Usó la figura de papel para transferir mis dolencias?» Pensó Klein y finalmente preguntó—: Perdón por mi falta de etiqueta.
¿Cómo puedo dirigirme a usted?
El anciano no respondió de inmediato, diciendo con un suspiro: —Solo puedo darte un poco de ayuda… —hizo una pausa y soltó una risa ahogada—: Puedes llamarme, hmm…
Zaratul.
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