El señor de los misterios - Capítulo 856
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Capítulo 856: 856 Llegan Las Guardaespaldas Capítulo 856: 856 Llegan Las Guardaespaldas Editor: Nyoi-Bo Studio En un apartamento en el Municipio Cherwood.
Justo cuando Xio entró, percibió el aroma de la comida frita.
No pudo evitar mover la nariz y mirar hacia la cocina: —¿Fors?
—¿Habría alguien más?
—contestó asomando la cabeza por la cocina mientras sonreía.
Xio dejó los papeles que traía consigo, y entre sorprendida y refunfuñando dijo: —¿Aún recuerdas cuánto tiempo pasó desde la última vez que entraste a la cocina?
Eh, hacer tostadas en la mañana no cuenta.
Fors regresó a la cocina, hablando desde allí: —Elijo la comer afuera porque suelen cocinar mejor.
Pero ahora, no hay ningún pollo frito decente en los alrededores…
De repente tuve antojos de algo así.
Cuando se trata de la cocina al estilo de Intis, ¡me gusta más!
Xio caminó hacia la cocina y se apoyó contra el marco de la puerta mientras observaba a Fors ocuparse en preparar la cena.
Pensó por unos segundos y dijo: —Recibí un trabajo.
100 libras por día.
Tomará entre tres a cinco días, pero necesito otro ayudante…
¿no necesitabas dinero anteriormente?
¿Por qué no lo hacemos juntas?
«En realidad, mi situación financiera ha mejorado…
Sin embargo, una misión que paga 50 libras por día no está nada mal.
Podré ahorrar mejor.
Habrá muchos lugares que me obligarán a gastar dinero en el futuro…» Mientras Fors observaba su olla llena de aceite, preguntó—: ¿Qué tipo de trabajo es?
Ella ya había calculado cuánto podría recibir en total.
Xio se peinó el cabello rubio ligeramente áspero y dijo: —Hay que proteger en secreto a un magnate llamado Dwayne Dantès.
—¿De qué?
¿En qué anda metido?
¿Será muy peligroso?
—preguntó con cautela.
Xio recordó y dijo: —Aparentemente incurrió en algún tipo de conflicto comercial, y su competidor lo amenazó…
No es nada peligroso.
Como sabes, los Beyonders poderosos en Backlund no se atreverían a correr ningún riesgo, ya que es fácil quedar expuesto y ser buscado por los Halcones Nocturnos y los Verdugos Encargados.
—¿Quizás el atacante sea un lunático?
No se puede descartar eso —mientras respondía, Fors naturalmente pensó en El Mundo.
¡Ese caballero era un lunático que ya se había atrevido a provocar grandes molestias en Backlund!
Hizo una pausa y tras recoger algunos trozos de pollo frito, dijo—: Como ya has aceptado la misión y no tengo nada que hacer por ahora, hagámoslo juntas…
También podría ser provechoso.
Ya que lo protegeremos en secreto, nadie descubrirá que soy una guardaespaldas.
De lo contrario, no podré volver a participar en esos salones de literatura.
Je, je, en realidad, podría decirles que estoy experimentando una nueva vida y recabando material para una nueva obra.
¡Mi próxima novela podría tratar sobre una guardaespaldas y su empleador masculino!
Xio ya estaba acostumbrada a la inclinación de Fors por dejar que sus pensamientos vagaran.
Arrugó la nariz y dijo: —Vayamos después de la cena.
*** Unidad nro.
160 sobre la Calle Böklund.
Klein estableció un ritual en el baño del dormitorio principal, situándose sobre la niebla gris.
Planeaba ocuparse de algunos asuntos secundarios antes de que llegaran los guardaespaldas contratados por el Mayordomo Walter; no sería conveniente que se dirigiera al espacio misterioso sobre la niebla en los próximos días.
Y entre esos asuntos secundarios, la tarea más importante era confirmar la situación del Hambre Creciente.
Sentado en el asiento de El Loco, Klein hizo que el guante de piel humana saliera volando del montón de basura.
Después de una serie de adivinaciones, descubrió que el Hambre Creciente era bastante terco en esta ocasión.
Ninguno de los efectos secundarios negativos había cambiado.
«¿Es esto resultado de la corrupción del Sr.
A?
¿Es por eso que no renuncia a los elogios del Verdadero Creador?» Las comisuras de la boca de Klein se torcieron al considerar seriamente alguna solución para esta situación.
«¿Debería encontrar otra forma de amenazarlo?
No, ¿cómo podría ser amenazante con él?
Bajo la premisa de ser proactivo, debo buscar una comunicación amistosa en primer lugar…» Pensó dando ligeros golpes a la esquina de la larga mesa moteada, murmurando en silencio: «De todos modos le escribiré al Sr.
Azik más tarde.
Podré mencionar de paso que el sello del Hambre Creciente ya no es efectivo.» «También podría llevar algunos hongos conmigo.
No, eso no funcionaría.
Aunque el Hambre Creciente no elogiará al Verdadero Creador en presencia de hongos, se volverá inutilizable.
Hmm…
Obtendré algunos de los hongos mutados que Frank Lee cosechó para ver si tienen efectos diferentes…» Después de determinar su proceso de pensamiento, arrojó el silbato de cobre del Sr.
Azik y la armónica del aventurero a través de la Puerta de Sacrificio y Otorgamiento antes de regresar al mundo real.
Guardó los artículos con los que estableció el ritual y limpió cualquier rastro del mismo.
Tras salir del baño, caminó hacia su escritorio, luego sacó un pedazo de papel y una pluma estilográfica, pensando qué debería decir.
“Estimado Sr.
Azik…
Ha pasado un tiempo desde que le escribí.
Me pregunto cómo ha estado recientemente…” “…Debido a ciertas circunstancias imprevistas, su sello en el Hambre Creciente ya no es efectivo.
¿Puede indicarme algún otro método correspondiente?
Deseo aplicar un nuevo sello que lo contenga…” “…Por otra parte ¿Ha oído hablar de criaturas conocidas como Saqueadores del Mundo Espiritual?
¿En qué nivel están y qué tipo de características tienen?
¿Dónde suelen encontrarse activas?” “…Podría dirigirme al Continente Sur en el futuro cercano.
Si obtengo alguna información nueva sobre Muerte, le escribiré lo antes posible…” Dejando la pluma estilográfica y leyendo la carta dos veces, Klein dobló el papel y sopló el silbato de cobre.
En silencio, huesos blancos surgieron desde el suelo, brotando como una fuente naciente de nada, formando un esqueleto gigante de casi cuatro metros de altura.
El esqueleto bajó la cabeza para mirar a Dwayne Dantès antes de doblar la espalda, extender el brazo derecho y abrir la palma de la mano.
«Este mensajero es cada vez más cortés…» Asintió con satisfacción y le entregó la carta.
El mensajero esquelético no se quedó por más tiempo e inmediatamente se desintegró, cayendo como una cascada antes de desaparecer en un pestañeo.
Klein lanzó un suspiro de alivio en silencio mientras apartaba su mirada para escribirle una carta a Frank Lee.
“…Los hongos secos que me proporcionaste fueron bastante buenos.
¿Aún tienes más?” “…
¿Te parece viable la idea que mencioné anteriormente?
Si encuentras alguna dificultad durante el proceso de investigación, puedes escribirme…” Después de doblar la carta, Klein sopló la armónica del aventurero.
Vio a la Srta.
Mensajera aparecer a su lado.
Seguía luciendo decapitada mientras vestía un complejo vestido negro, sosteniendo cuatro hermosas cabezas rubias de ojos rojos.
—¿Puedes buscar a Frank Lee?
—preguntó con bastante confianza.
Después de todo, la Srta.
Mensajera era diferente a los mensajeros comunes.
Era una criatura del mundo espiritual de nivel semidiós.
En circunstancias normales, un mensajero solo podría localizar al contratista o a la persona que realizó el ritual de invocación.
En cuanto a esto último, había cierta limitación.
Una vez que el ritual se hiciera desde muy lejos, el mensajero ya no podría encontrar al invocador.
Las cuatro cabezas de Reinette Tinekerr se giraron al unísono y miraron a Klein.
—Sí…
Es ese…
Hombre…
Que…
Quiere…
Plantar…
Todo…
¿Verdad?
—…
«¿Qué hizo Frank para dejar una impresión tan profunda en la Srta.
Mensajera…?
La última vez que mandé una respuesta, incluso dijo que esperaba que él no estuviera muerto…» Pensó mientras asentía seriamente—: Sí.
Las cuatro cabezas de Reinette Tinekerr hablaron una tras otra: —Lo puedo…
Localizar…
Lo…
Etiqueté…
«¿Ah?» Klein se quedó boquiabierto, casi olvidando sus motivos.
«Pobre Frank, no, el gran y poderoso Frank.
Realmente consiguió que la Srta.
Mensajera lo etiquetara de forma especial…
Que la Diosa lo cuide…» Exhaló en silencio y le entregó la carta a Reinette Tinekerr diciéndole—: Por favor, dásela a Frank…
Él te pagará la moneda de oro.
Una de las cabezas en la mano de Reinette Tinekerr abrió la boca y mordió la carta.
Luego, regresó al mundo espiritual, incapaz de ser vista nuevamente.
Después de ocuparse de todo eso, guardó el silbato y la armónica de cobre.
Y bajó a cenar.
A mitad de camino, Walter se acercó y susurró al oído de Dwayne Dantès: —Las guardaespaldas han llegado.
Es la Srta.
Xio y su amiga de antes.
Haré los arreglos necesarios para que le brinden protección en secreto.
«¿La señorita Xio y su amiga?
No me digas que es la Srta.
Maga…» Klein se quedó momentáneamente sin palabras, ya que todo lo que pudo hacer fue asentir suavemente, reconociendo la nueva información.
Su espiritualidad en realidad no sintió que alguien se había “infiltrado” en su casa.
Sin embargo, eso era muy normal ya que aún no era hora de que la mayoría de la gente se encontrara durmiendo.
En ese período de tiempo, cualquier anormalidad se volvería bastante obvia.
Por lo tanto, a menos que Klein se concentrara en usar su espiritualidad especialmente para dejar marcas indetectables en puntos claves, o si el intruso tenía una gran animadversión hacia él, le resultaría difícil notarlas.
*** En una habitación en el tercer piso, Xio y Fors se situaron cada una ante una ventana.
A través del cristal, miraban hacia el jardín.
—Esta es la casa de mis sueños.
Cuando tenga suficiente dinero, compraré una casa como esta en un área pintoresca.
No, permaneceré en Backlund.
Aquí hay más manjares, y es más conveniente.
—dijo Fors sinceramente.
Dicho eso, suspiró por dentro.
«Lamentablemente, tengo la maldición de la luna llena.
Solo puedo seguir mejorando mis propias capacidades.
De lo contrario, habría mantenido una casa en lugar de venderla por dinero en efectivo…» Xio siguió la mirada de su amiga y miró hacia afuera, susurrando: —Viví en esa residencia cuando era pequeña…
Fors echó un vistazo a Xio.
Como no tenía idea de qué decir, cambió de tema: —¿Cómo deberíamos brindarle protección?
Xio apartó su mirada y dijo: —Cuando el Sr.
Dwayne Dantès esté en casa y sin invitados, nos esconderemos en la habitación y observaremos los alrededores para evitar que alguien se infiltre…
Cuando haya invitados, nos dirigiremos a una habitación adyacente y prestaremos mucha atención a todo lo que suceda.
Abriremos la puerta en cualquier momento para salvarlo…
…Si el Sr.
Dwayne Dantès tiene necesidad de salir, el mayordomo nos informará con anticipación.
Me esconderé debajo del transporte para protegerlo mientras tú nos sigues en otro transporte…
—¡Xio, te estás volviendo cada vez más profesional!
—elogió con gran seriedad antes de reírse agregando—: Acabo de ver el retrato del Sr.
Dwayne Dantès.
Si no me hubieras dicho que el peligro surgió debido a un conflicto comercial, habría sospechado que sus problemas tenían tintes románticos…
Antes de que Fors pudiera terminar su oración, de repente vio que un transporte se detenía frente a la residencia.
Después de eso, algunos policías con uniformes a cuadros blancos y negros salieron del transporte.
«¿Qué está pasando?» Miró a su amiga y descubrió que Xio parecía igualmente sorprendida.
*** Dentro de la sala de estar en el segundo piso, Klein se encontró con los cuatro oficiales.
—Sr.
Dwayne Dantès, ¿conoce al Sr.
Cuarón?
«¿Cuarón?» Klein intentó hacer memoria y recordó que ese fue el caballero quien le vendió las acciones de la Compañía Coim.
—Sí, ¿qué le pasó?
—preguntó con calma.
El oficial a cargo del equipo respondió de una manera bastante educada: —Se suicidó…
además, dejó un testamento, acusándolo de torturarlo con todo tipo de medios encubiertos para obligarlo a venderle sus acciones, sufriendo una severa depresión a causa de ello…
Y su familia ha proporcionado pruebas sobre el contenido de su testamento.
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