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El señor de los misterios - Capítulo 900

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Capítulo 900: 900 Auto-recomendación Capítulo 900: 900 Auto-recomendación Editor: Nyoi-Bo Studio «Se sospecha que la anormalidad asociada con el Mar Berserker proviene del fallecimiento de Muerte…

La leyenda dice que el cadáver de esta deidad y los objet«Se sospecha que la anormalidad asociada con el Mar Berserker proviene del fallecimiento de Muerte…

La leyenda dice que el cadáver de esta deidad y los objetos que llevaba encima están ocultos en algún sector de estas aguas, esperando que llegue alguien en poder de una llave especial para abrir el cofre de semejante tesoro…

Este silbato de cobre es propiedad del Sr.

Azik, y el Sr.

Azik ciertamente es un descendiente directo de Muerte, además pertenece a la primera o a la segunda generación…

Por lo tanto, ¿Este silbato de cobre pudo percibir algo o fue influenciado por el entorno?» Los pensamientos pasaban por la mente de Klein, fusionándose para formar una teoría.

Planeaba buscar una posada en el Puerto de Poto, situarse por encima de la niebla gris y realizar una adivinación onírica para intentar obtener una revelación.

Luego, consideraría el tiempo y el método necesarios para regresar al Puerto de Eskelson.

Pretendía evitar encontrarse con cualquier accidente evitable.

Y antes de eso, necesitaba buscar comida para el Hambre Creciente.

Después de caminar por el acantilado junto al mar, Klein se adentró en el área del Puerto de Poto.

Los edificios en la zona parecían haberse construido en cualquier lugar, siguiendo simplemente el deseo de sus dueños.

Era notable la total ausencia de planificación, lo que provocó que las carreteras fueran muy anchas en algunos puntos, o muy estrechas en otros, hasta el punto de apenas permitir el paso de una sola persona.

En ciertas áreas, uno no podía ver el cielo al mirar hacia arriba, el mismo estaba bloqueado por tendederos de ropas colgadas para secarse.

Con un rostro nuevo, Klein dio un pequeño paseo entre varios peatones vestidos con atuendos de piratas.

Luego casualmente se dirigió a un bar cercano para buscar presas.

En ese momento, vio a un grupo de personas reunidas ante un tablón de anuncios en una plaza lateral.

«¿Qué está pasando?» Con su curiosidad encendida, Klein se acercó al área.

Usando su equilibrio y agilidad como Payaso, pasó por los huecos entre la multitud antes de llegar con gran esfuerzo a un lugar desde donde podía ver el tablón de anuncios.

En el tablón de anuncios, había una hoja de papel que cubría todas las demás hojas de papel.

Era obvia de un vistazo.

Su título era: “Reclutamiento de Tripulación del Emperador Negro”.

«¿El Emperador Negro?

¿No es ese el barco del Rey de los Cinco Mares, Nast?

¿El cual puede atravesar el mundo espiritual?

Atendiendo a cómo se lo considera el Rey de los Piratas, ¿Realmente está reclutando abiertamente miembros para su tripulación?» Klein se sorprendió bastante poco antes de hablar deliberadamente con una voz reprimida: —¿Cómo es esto posible?

—¿Por qué no?

—exclamó entre carcajadas un hombre corpulento a su lado, con los brazos expuestos por sus mangas enrolladas, agregando—: Pudo haber sido imposible en el pasado, ¡Pero es posible ahora!

—¿Por qué?

—preguntó Klein, girando la cabeza, esperando que alguien respondiera.

Inmediatamente.

El hombre corpulento tenía tatuajes en sus brazos y mejillas, lo que le daba una apariencia feroz.

Al escuchar eso, señaló en dirección a la ruta marítima principal y dijo: —Hace una semana el famoso y promocionado buque de guerra a vapor de Loen, el Pritz, y el Emperador Negro se encontraron, enfrentándose en una batalla naval.

¡El Emperador Negro sufrió muchas bajas y está en extrema necesidad de reestablecer su tripulación!

«¿Ah?» La primera reacción de Klein fue que algo así carecía de sentido místico.

Según lo publicado en los periódicos y los rumores que escuchó en el mar, sabía que el Pritz era un buque de guerra de naturaleza normal.

Carecía de elementos Beyonder.

Quizás en términos de capacidad para infligir daño físico, era más fuerte que el Emperador Negro, pero este último podía apelar al mundo espiritual para “saltar”, como si fuera un Viajero de grandes dimensiones.

No había armamento ordinario que pudiera dañarlo.

Además, el Rey de los Cinco Mares Nast era probablemente un semidiós de 3ª Secuencia de la ruta divina del Emperador Negro.

Era la potencia más infame en el mar.

Podía distorsionar directamente las trayectorias de las balas de cañón, haciéndolo casi invencible cuando se enfrentaba a una flota que careciera de todo rasgo místico.

Desde el punto de vista de Klein, eran enemigos en dos niveles completamente diferentes.

Sin embargo, el resultado final quedó completamente fuera de su imaginación.

No ocultó su asombro al soltar: —¿Y qué pasó con el Pritz?

El hombre de aspecto feroz sacudió la cabeza y respondió: —No estoy muy seguro, pero escuché que no quedó dañado.

Solo se hundieron dos corbetas.

«Esto…» Klein permaneció atónito por unos segundos antes de comprender ligeramente lo que sucedió.

Recordó lo ocurrido en el robo de la momia de Tutanssess II.

El semidiós militar usó una orden que debilitaba el poder de lo misterioso y fortalecía los ataques reales.

Si una “ley” como esa se utilizara en una batalla naval, el Emperador Negro solo sería un velero algo especial con algunas características extraordinarias.

Definitivamente no podría vencer a un buque de guerra acorazado.

Tampoco podría huir.

Eso también significaba que el Pritz tenía a un semidiós entre su tripulación militar, o de lo contrario esa “ley” no habría entrado en vigor.

«Haber podido hacer que el Emperador Negro huya en semejante situación delata cuán fuerte es el Rey de los Cinco Mares Nast, realmente es muy, muy fuerte.

Por debajo de los ángeles, definitivamente es una de las existencias más fuertes…

Por lo que parece, debido a la existencia de la ruta del Árbitro, el desarrollo del poderío militar de este mundo sigue una trayectoria cercana al de la Tierra.

No alcanzarían un punto donde no pudieran derrotar a un oponente místico de un nivel ligeramente superior…» Klein asintió sintiéndose iluminado, por lo que no preguntó nada más.

En cuanto a los Beyonders por debajo de la 4ª Secuencia, en una batalla a gran escala, aparte de los pocos trabajos en los que podrían producir potencia de fuego ofensiva o montar defensas efectivas, solo podrían evitar quedar atrapados en choques directos.

Por todo eso, el rol que terminarían asumiendo sería el de “equipo de limpieza” o simplemente se limitarían a brindar apoyo.

Por ejemplo, un Titiritero con todas sus marionetas no temía a nadie en una batalla Beyonder de Media Secuencia si luchaba uno contra uno.

Pero estando en medio de un campo de batalla con proyectiles lanzándose por todas partes y ametralladoras arrasando el área, el rasgo de ser físicamente débil se convertía en un problema.

Incluso con Sustitutos de Papel, uno no podría escapar totalmente del alcance de una ráfaga de disparos; lo que llevaría a sufrir daños indirectos como mínimo.

En situaciones tan apremiantes, ni siquiera podría haber suficiente tiempo para usar Sustitutos de Papel efectivamente.

«En batallas tan intensas, los Beyonders de Media Secuencia más efectivos son los Espectros.

Son inmunes a los proyectiles de cañón y a las balas de los rifles, y no temen ser descubiertos por el enemigo.

Además, tienen un Grito que puede afectar un área enorme…» Klein permitió que sus pensamientos profundizaran su análisis hasta que el hombre de antes volvió a hablar diciendo: —¿También estás pensando en unirte al Emperador Negro?

—…Aún no estoy seguro —respondió Klein casualmente.

El hombre corpulento que estaba cubierto de tatuajes contestó emocionado: —Yo pienso intentarlo de todos modos…

No hay más de diez personas aquí que luchen mejor que yo.

Tengo una vasta experiencia como pirata.

¡Definitivamente me elegirán!…

…Sin embargo, no me quedaré en el Emperador Negro por mucho tiempo.

Tienen demasiadas reglas sin sentido, como no saquear ni matar a personas indefensas.

O algo tan tonto arrastrar por la fuerza a una mujer que te guste, a menos que sea algo mutuo.

¿Puedes creer eso?

¿Acaso un verdadero pirata obedecería ese tipo de cosas?

¡Aunque el Rey de los Cinco Mares es uno de los Cuatro Reyes y es reconocido públicamente como el rey pirata, esas reglas son una mierda!…

…Yo ya estoy acostumbrado a llevar la vida de un verdadero pirata.

¡Soy así y eso no cambiará!

Solo me atrae la idea de unirme porque escuché que, como miembro de la tripulación del Emperador Negro, uno puede obtener poderes sobrenaturales.

Cuando llegue el momento, me escaparé y formaré mi propia tripulación pirata…

Mientras este hombre hablaba en exceso, de repente notó que la expresión del extraño se tornaba algo rara.

Dudó un momento y preguntó: —¿Por qué me miras así?

*** La espada reluciente de color gris plateado descendió súbitamente, clavando al suelo una figura con la cara en blanco.

La figura se retorció varias veces, disipándose poco a poco en gotas ilusorias de luz en medio de un remolino plateado resplandeciente.

Colin Iliad retiró su espada y se enderezó.

Al observar su entorno, vio que Waite y Lovia habían acabado por separado con sus correspondientes objetivos.

Una región entera adyacente a la orilla del río fue arrasada por el trío de Ancianos.

En ese punto, sobre el ilusorio y misterioso río negro, apareció un barco oscuro.

El cual atracó silenciosamente en un sector del banco de arena.

Al ver esa escena, Colin exhaló lentamente mientras murmuraba con una expresión solemne: —El Balsero…

Había pasado bastante tiempo con el ex Jefe, y se conocían bastante bien.

Ambos estaban preocupados por no contar con la fórmula de la 3ª Secuencia de la ruta del Gigante, el Caballero de Plata, en la Ciudad de Plata.

Eso evitaba que todos aquellos que alcanzaban el nivel de semidiós pudieran avanzar.

Eventualmente consideraron pensamientos de cambiarse a una Secuencia vecina, y ese plan recibió cierta luz de la esperanza durante una expedición en particular.

Esto se debió a que encontraron la fórmula de la poción de 3ª Secuencia de la ruta del Fénix: ¡el Balsero!

A partir de aquel momento, el ex Jefe comenzó a construir el mausoleo y finalmente se instaló en el interior del mismo antes de sellar la entrada.

Observando en silencio con símbolos de color verde oscuro en sus ojos, Colin Iliad dijo fuertemente: —Crucemos el río en el bote.

Waite y Lovia no expresaron ninguna objeción, confiando totalmente en el juicio del Jefe.

Lo siguieron de cerca y abordaron el oscuro y extraño bote.

Durante ese proceso, los tres no mostraron el más mínimo indicio de duda, no observaron su entorno, ni se detuvieron.

Era como si esto no fuera una exploración, sino una visita con un destino fijo en mente.

El bote comenzó a moverse lentamente a través de la superficie del agua tan negra como la tinta, dejando una larga estela a su paso.

Los brazos ensangrentados y los tentáculos viscosos se alzaban salvajemente, estrellándose contra el bote, pero no dejaban ninguna marca.

Es más, no podían ejercer ninguna influencia sobre la embarcación.

En poco más de diez segundos, los tres Ancianos del consejo de seis miembros llegaron a la otra orilla del río ilusorio.

Allí había un altar con un pesado ataúd de hierro negro colocado encima.

Colin Iliad saltó inmediatamente del bote y buscó su otra espada.

Como en ocasiones anteriores, parecía cauteloso, sin subestimar absolutamente nada.

Después de eso, Waite aterrizó pesadamente en la orilla, sosteniendo su martillo gris ferroso.

Empezó a caminar temblando de una manera obvia.

Miró el monstruoso cráneo que coronaba el ataúd gigantesco, dio dos pasos y colocó el martillo frente a él.

Luego quitó el Arco Asesino de Dragones de su espalda.

En ese punto, Waite de repente sintió que le picaba el dorso de la palma de una mano.

Subconscientemente miró hacia abajo y vio que unos finos cabellos blancos impregnados con un aceite amarillento empezaban a salir de sus folículos capilares, creciendo en tamaño.

*** Puerto de Poto.

Después de que Klein le diera de comer al Hambre Creciente, se trasladó hasta una ruidosa posada donde consiguió una habitación que apenas podía considerarse limpia.

Una vez dentro de su habitación, dio cuatro pasos en sentido antihorario y se situó por encima de la niebla gris.

Sentado en la silla de El Loco, Klein recogió la proyección del silbato de cobre del Sr.

Azik y conjuró una pluma y un papel para escribir una declaración de adivinación: “La razón de la anormalidad que este silbato de cobre experimentó hoy”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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