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El señor de los misterios - Capítulo 920

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Capítulo 920: 920 Los Orígenes De Calderón Capítulo 920: 920 Los Orígenes De Calderón Editor: Nyoi-Bo Studio Bayam, en los barrios bajos.

Encapuchado y con una máscara, El Colgado Alger se reunió una vez más con la Almirante de las Estrellas Cattleya.

En una mesa, ambos se sentaron uno frente al otro, mirándose sin decir ninguna palabra.

Finalmente, Cattleya dijo: —¿Escuchasta las últimas noticias?

Alger escogió no responder directamente, preguntando a su vez: —¿La de Gehrman Sparrow?

Cattleya guardó silencio por unos segundos y asintió: —Ha convertido al Almirante Infierno en su marioneta.

Ya sea el anterior Almirante de Sangre o el actual Almirante Infierno, ambos eran piratas que tenían una recompensa más alta que ella.

Sin importar cuán segura estuviera de sí misma, ¡No creía que esas dos potencias élite de 5ª Secuencia fueran más débiles que ella!

—Lo supiste antes de lo que esperaba —contestó Alger, confirmando la autenticidad de dicha noticia de manera discreta.

Como miembro de la Iglesia de las Tormentas que controlaba una gran región del mar, podía obtener directamente las noticias más recientes valiéndose de canales oficiales.

Cattleya curvó los labios al decir: —Si el Futuro estuviera en el mar, podría tomarme días o incluso semanas enterarme.

Pero he estado en Bayam recientemente.

Mantuvo en reserva su fuente de información.

Después de una pausa, la Almirante de las Estrellas preguntó con franqueza: —¿Qué más sabes sobre eso?

Alger sacudió la cabeza al expresar: —Estaba tratando de averiguar detalles sobre la situación exacta cuando vi tu señal, luego me apresuré para encontrarme contigo.

Cattleya asintió levemente al decir: —Gehrman Sparrow y el Almirante Infierno no pelearon.

Ludwell no se resistió, supuestamente debido a Gehrman Sparrow abordó el Tulipán Negro acompañado por un hombre al que se referían como Cónsul de Muerte.

«Cónsul de Muerte…» Las pupilas de Alger se dilataron, sintiendo una presión indescriptible.

¡Ese término no era algo que cualquier semidiós aleatorio pudiera ostentar!

«Además, el hombre misterioso no se presentó con esa denominación, sino que fue el Almirante Infierno quien usó semejante título honorífico al saludarlo.

Además, no opuso resistencia alguna, como si estuviera dispuesto a perder la vida.» Viendo que El Colgado permanecía en silencia, Cattleya explicó: —En la ruta de la Muerte, Cónsul de Muerte es el nombre de la 2ª Secuencia.

Por supuesto, a cada emperador del Imperio Balam también se le da ese título.

«Ciertamente, un ángel, un ángel del dominio de la Muerte…» Alger ignoró automáticamente la segunda posibilidad mencionada por Cattleya.

Después de todo, basado en el “método de actuación” y antes de que el Imperio Balam cayera, la posición de emperador definitivamente la ocupaba un ángel de 2ª Secuencia.

Y que alguien pudiera hacer que el Almirante Infierno se convirtiera en la marioneta de Gehrman Sparrow sin oponer resistencia, sin lugar a dudar era algo que un mero título real no podría lograr.

En ese momento, Alger de repente pensó en algo, algo que le provocó una profunda impresión.

Después de que el Vicealmirante huracán Qilangos consiguió escapar, fue encontrado parado en la orilla de un lago artificial.

Su rostro se había podrido rápidamente, al punto que trozos de carne se le caían.

Incluso sus globos oculares colgaban de sus cuencas.

Eso fue, sin duda, un daño infligido por una potente fuerza del dominio de la Muerte.

Y Alger luego pudo confirmar que el Bendito de Sir.

Loco fue el responsable.

Haber podido causar rápidamente la muerte de un almirante pirata sin que este ni siquiera pudiera oponer resistencia, especialmente portando un Artefacto Sellado tan poderoso, ¡Delataba de manera obvia el altísimo nivel del atacante!

El Arzobispo de la Iglesia de las Tormentas, el Cantante de Hechizos Divino Snake, había determinado en la escena que fue producida por un Beyonder de Alta Secuencia de la ruta de la Muerte, y que no conocía a la persona en cuestión.

Alger no tenía dudas al respecto.

Creía que el atacante fue un semidiós 3ª o 4ª Secuencia, en otras palabras, un santo.

También se sintió horrorizado de que el Bendito de Sir.

Loco fuera un Beyonder de Alta Secuencia.

En este instante, en secreto tragó saliva con gran dificultad, creyendo que realmente subestimó a Sir.

Loco en ese entonces, así como a ese Bendito.

¡Esa persona no era un santo sino un Ángel Terrenal, uno que compartía el mismo nivel que las tres coronas de las diversas Iglesias ortodoxas!

En nomenclatura religiosa, las tres coronas representaban al papa, al pontífice o al patriarca de las diferentes Iglesias.

«Un Cónsul de Muerte como Bendito…

Aunque Sir.

Loco aún se está recuperando, la cantidad de fuerza a su disposición es muy considerable…» Los pensamientos de Alger se agitaron mientras sus ojos brillaban.

Se quedó momentáneamente sin palabras.

Cattleya sintió su tristeza al comentarle: —Parece que has recordado algo.

Alger reflexionó durante unos segundos antes de responder vagamente: —Por lo que sé, uno de los Benditos de Sir.

Loco es un ángel de Muerte.

«Eso explicaría muchas cosas…» Murmuró para sí misma Cattleya para luego decir—: Entonces, ¿Por qué El Mundo prometió entregarme sangre de Criatura Mítica no perteneciente a ese ángel de Muerte?

¿Acaso mantiene vínculos más estrechos con otra entidad, en el sentido de facilitar la obtención de su sangre?

—Quizás —contestó Alger, sintiendo que la inferencia del Almirante de las Estrellas podría ser correcta, pero fiel a su costumbre prefirió dar una respuesta ligera desprovista de compromisos.

Cattleya cambió de tema y dijo: —Comenzaremos la operación esta noche, entre las 19:30 y las 20:00…

Si puedes participar, dirígete allí para encontrarte conmigo «¿Finalmente decidió cómo resolver la situación relacionada al Artesano?» Lanzó un suspiro de alivio por dentro, preguntando de manera perpleja—: ¿Por qué a esa hora?

Ese no era el período más adecuado para una operación encubierta.

De cometerse algún mínimo error, los oficiales Beyonders lo detectarían rápidamente y se trasladarían hasta el lugar.

Cattleya ajustó los pesados anteojos en su puente nasal y dijo con una compleja sonrisa: —Porque a esa hora cenan…

Y comerán champiñones.

«¿Y cuál es la conexión?» Pensó Alger, notando que a pesar de su vasta experiencia no podía captar el significado oculto de las palabras de la Almirante de las Estrellas.

*** Balam Este, en un bosque exuberante y húmedo.

Klein evitó deliberadamente el camino principal, siguiendo senderos escondidos hasta llegar a un área deshabitada.

Planeaba hacer que Ludwell se quitara su máscara plateada.

Eso no solo pretendía satisfacer su curiosidad, sino que obedecía a una razón genuina.

La máscara plateada era muy llamativa.

Si no se ocupaba de ese detalle, no habría muchos disfraces que pudieran desviar efectivamente la atención ajena.

«El mayor problema para un Titiritero es la identidad de su marioneta…

Cuanto más poderosa son las marionetas, más famosas habrán sido en vida.

Hacer que una me acompañe implica el riesgo de quedar expuesto…

Si no fuera porque no tuve tiempo de acabar con los piratas del Tulipán Negro, habría podido mantenerlo en secreto.

Por ejemplo, podría haber permitido que Ludwell siguiera como capitán mientras pretendía ser su subordinado.

Para un Sin Rostro, eso sería algo muy simple…» Suspiró mientras atravesaba el bosque.

Había muchos mosquitos a su alrededor, pero ninguno de ellos lo molestaba a él.

Todos sobrevolaban al Almirante Infierno Ludwell, tratando de succionar su sangre en vano.

Klein le había dado a su nueva marioneta el anillo Esencia Verde que atraía a los mosquitos.

Eso se debía a que sus efectos eran completamente eclipsados por la Flor de Sangre.

Llevar los dos anillos no tenía sentido para el Ganador Enzo.

Además, Klein había confirmado que la situación de Ludwell era especial.

No tenía ningún miedo a ser picado por los mosquitos.

Después de caminar cierta distancia, Klein se detuvo y arrojó casualmente una moneda.

Tras unos minutos de contemplación, decidió realizar una última verificación antes de desenmascarar a su nueva marioneta.

Su razonamiento era que a través de ese proceso podría confirmar la gravedad del peligro latente tras la máscara.

Sacando los elementos correspondientes, Klein estableció rápidamente un ritual y trajo al mundo real el transceptor de radio que había estado guardado sobre la niebla gris.

¡Quería contactar a Arrodes!

Antes de abandonar Ciudad Kolain, le había pagado a la Srta.

350 libras por las coordenadas de Ciudad Calderón en el mundo espiritual.

Ella le advirtió severamente sobre los peligros extremos asociados a esa ciudad.

Por lo tanto, planeaba obtener más información consultando a dos fuentes adicionales como preparativo para su misión de caza.

Esos dos canales eran el espejo mágico y la Luz Roja.

Con el Sr.

Azik durmiendo un sueño prolongado, Klein decidió actuar con determinación.

Planeaba expandir su círculo social, quería dejar de apegarse obstinada e inflexiblemente a la Diosa de la Nocheterna.

Necesitaba encontrar poderes que le ayudaran a equilibrar ciertos aspectos.

¡Y las Siete Luces relativamente amigables del mundo espiritual eran la mejor opción para esto!

Con la aparición del transceptor de radio, los árboles circundantes en el bosque se tornaron sombríos de repente.

Era como si el mundo espiritual se hubiera superpuesto con el mundo real.

En unos diez segundos, se escucharon leves golpeteos.

Un ilusorio papel blanco comenzó a salir: “Gran Maestro Exaltado, su insignificante, leal y humilde servidor, Arrodes, está aquí para responder a su invocación.” “Por el momento no hay ningún peligro aquí.

¿Qué opina usted?” Al ver esa coqueta forma de hablar, Klein suspiró en silencio y finalmente confirmó que se había conectado al espejo mágico, Arrodes.

Poco antes se encontraba temeroso de que el papel blanco reflejara palabras como: “Quiero tener un hijo contigo”.

Por supuesto, previamente realizó una adivinación para evaluar el nivel de peligro de contactar a Arrodes por encima de la niebla gris, y obtuvo una respuesta alentadora.

Sin embargo, recordando los precedentes de la Madre Árbol del Deseo interfiriendo adivinaciones, así como su interpretación errónea al infiltrarse tras la Puerta Chanis de la Catedral de San Samuel; no se encontraba muy seguro hasta hace unos segundos.

—Estás en lo correcto —exclamó Klein asintiendo de manera reservada antes de preguntar—: ¿Qué sabes de la Ciudad Calderón en el mundo espiritual?

En medio de chasquidos, un papel blanco ilusorio salió del transceptor de radio en intervalos vacilantes: “No alcanzo a ver esa ciudad con suficiente claridad.

Desconozco su estado exacto, pero puedo confirmar que un santo pereció allí en el pasado.

Noto que algunos ángeles, Viajeros y criaturas del mundo espiritual se aventuraron para explorarla y pudieron salir vivos sin mayores inconvenientes, sin embargo, ninguno de ellos sacó mucho provecho.” “Por otro lado, conozco los orígenes de esa ciudad.” Sin esperar a que Klein preguntara, más papel blanco ilusorio fue saliendo acompañado de varios clics: “Su nombre anterior era la Ciudad de los Muertos.

Era un reino divino terrenal de la antigua diosa, la Ancestro Fénix Gregrace.” “Desde que esa antigua diosa abrió el Inframundo, ‘Su’ reino divino se trasladado allí.

La Ciudad de los Muertos se convirtió gradualmente en terreno sagrado para ‘Sus’ descendientes y creyentes.” “Después de que Gregrace fue gravemente herida por el antiguo dios del sol, provocando que la ciudad fuera desarraigada y arrojada al mundo espiritual, ninguno de sus ciudadanos volvió a abandonar sus límites.

El nombre ‘Calderón’ proviene del ángel de la familia Abraham, la primera persona que se aventuró en su interior.

En el Lenguaje de los Muertos, significa ‘Alma Desconocida’…”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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