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El señor de los misterios - Capítulo 923

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Capítulo 923: 923 Efectos Posteriores Capítulo 923: 923 Efectos Posteriores Editor: Nyoi-Bo Studio Cielf no notó el cambio en los ojos de Alger.

Señaló a uno de los creyentes de la Luna Primordial “incinerados” y dijo: —Ese bastón me lo quitaron.

Se llama ‘Palabra del Mar’.

Puede lanzar un rayo a un objetivo.

Agitarlo antes de lanzar el ataque hará que lo refuerce con cuchillas de viento.

Además de eso, también puede crear grandes esferas de agua y lluvia corrosiva.

Por otro lado, permite que el portador no tema a la presión de las grandes profundidades marinas.

Puede extraer oxigeno del agua libremente.

Y por si todo eso fuera poco, tambien sirve como una varita para proporcionar vuelo…

…Posee tres efectos secundarios negativos.

Primero, le gusta cantar.

Cada seis horas, tiene que cantar una canción.

Los efectos resultantes de su canto no discriminan entre amigos o enemigos.

Debido a los diferentes estilos de canciones, puede provocar que las mentes queden en blanco o sorprender almas en gran medida, en otras ocasiones es capaz de producir irascibilidad o bloquear el razonamiento de aquellos dentro de su rango de acción.

Por supuesto, sin necesidad de esperar seis horas, también estará muy dispuesto a cantar si el portador lo desea…

…Segundo, se puede decir que probablemente cuenta con ciertas características de vida.

Además, es bastante irritante.

Le gusta facilitar tropiezos, asestar golpes o empujar al portador por algunas escaleras cuando no este no presta atención…

…Tercero, aumenta bastante las chances de que el portador sea alcanzado por un rayo.

Por lo tanto, en días de tormenta, es mejor no salir o directamente no lo llevarlo.

«Este es el Artefacto Sellado creado a partir de la característica Beyonder del Cantante del Océano de Gehrman Sparrow.

Si él supiera en qué lo convertiste, permitiendo que el creyente de la Luna Primordial se lo llevara, definitivamente terminarías vendido a algún extraño en la forma de una característica Beyonder…» Alger miró hacia la mesa del comedor y vio el bastón negro con incrustaciones plateadas.

Por lo que sabía, independientemente de si los otros efectos negativos fueran o no graves, los elementos místicos con características vivas se consideraban Artefactos Sellados.

Eso se debía a los peligros impredecibles que representaban.

Atendiendo que Cattleya y los suyos no le ordenaban guardar silencio, Cielf solo pudo continuar sacando objetos místicos con una cara sombría.

—Este cuchillo corto se llama ‘Cuchilla de Veneno’.

Los efectos son obvios.

No es necesario que explique ninguna información adicional, ¿verdad?…

Eh, cada vez que inflige daño, agrega una cantidad aleatoria de veneno.

En cuanto qué exactamente puede producir, depende de la suerte…

…Sus efectos negativos no son muy graves.

Solo hará que algunos tratamientos médicos al portador fallen, y que este experimente una alta sensación de estar borracho.

Cielf continuó presentando algunos artículos místicos y finalmente escuchó a Cattleya decir: —Excelente, el resto es tuyo.

«Uff…

Aún me quedan tres objetos…» No solo Cielf no guardaba rencor alguno, sino que en el fondo sintió que la Almirante de las Estrellas realmente era una buena persona.

Era como si hubiera estuviera bajo el efecto de algunos encantos psicológicos.

Cattleya luego se volvió para mirar a El Colgado: —Elige tú primero.

Sabía que El Mundo Gehrman Sparrow le había encargado un artículo místico a este Artesano.

Por lo tanto, El Colgado tenía que seleccionar el elemento perteneciente al aventurero loco en primer lugar.

Alger asintió y tomó la Palabra del Mar y las Gafas de Gárgola.

Luego, indicó que lo restante ya lo consideraba botín de guerra.

Cattleya reflexionó por unos segundos y dijo: —Elige otro artículo más.

El resto será mío.

No estaba muy interesada en los objetos místicos restantes porque ya contaba con dos objetos bastante poderosos a su medida.

También había obtenido la Balanza de Suerte y el Botón de Juez hace poco; cubriendo así todas sus necesidades.

En tal situación, la acumulación de efectos negativos era algo a tener en cuenta.

A menos que fuera algo extremadamente especial, no se molestaría en echar un segundo vistazo, mucho menos considerar obtenerlo.

Por supuesto, como almirante pirata, nunca encontraba disponer de elementos místicos como algo excesivo.

Después de todo, tenía que entregar algunos de ellos a la Orden Ascética de Moisés y dejar el resto como recompensa para a su tripulación.

Alger guardó silencio por un momento.

Y basándose en sus poderes Beyonder y en los elementos que ya tenía consigo, eligió la Cuchilla de Veneno.

Después de eso, Cattleya ordenó a Heath Sin-Sangre Doyle que sacara de la habitación los objetos místicos que Cielf había colocado en el suelo y los objetos remanentes en poder de los creyentes de la Luna Primordial.

Luego, miró al Artesano con sus ojos de color púrpura oscuro, diciéndole: —¿Por qué querían controlarte los creyentes de la Luna Primordial?

Los ojos de Cielf parpadearon: —¿Acaso no es simple y obvio eso?

Pretendían que les haga artículos místicos… —justo al terminar de hablar sintió que su corazón se saltaba un latido, temiendo a los ojos morados que lo miraban fríamente.

Agregó apresuradamente—: También parecían tener un plan que necesitaba la ayuda de un Artesano.

En cuanto a los detalles subyacentes, no tengo idea porque aún no lo pusieron en marcha.

Cattleya retiró su mirada mientras parecía que pensaba.

Intercambiando un vistazo silencioso con El Colgado, asintieron simultáneamente.

Decidieron no llevarse al Artesano hoy y dejarlo allí para monitorear cualquier suceso posterior.

En otras palabras, querían descubrir los planes de los creyentes de la Luna Primordial al vigilarlo.

En realidad, a Madame Ermitaño y a El Colgado no les importaba lo que los creyentes de la Luna Primordial estuvieran tramando.

Cada uno de ellos tenía mayores asuntos de los cuales ocuparse.

La primera usaría esta situación para comunicarse con la Reina Mística para proporcionarle material de referencia útil en sus estrategias en el mundo sobrenatural.

En tanto que Alger podría usar este asunto para ganar puntos de contribución en la Iglesia; por lo tanto, instantáneamente llegaron a un acuerdo tácito para profundizar esta investigación.

Por supuesto, Alger siempre creía en un principio: ¡Cuanta más información controlara, más beneficios podría obtener por diversos medios!

Después de un breve silencio, Cattleya le dijo al Artesano Cielf manteniendo su tono: —Como ya eres un creyente de la Luna Primordial, llevarte conmigo no me proporcionará ningún beneficio.

Cielf asintió de inmediato, estando de acuerdo con lo expresado.

Cattleya hizo una pausa por un momento antes de decir: —Sin embargo, deseo establecer una relación de trabajo a largo plazo con usted.

Por lo tanto, necesito unas gotas de su sangre.

Eso me ayudará a encontrarlo en cualquier momento.

La mirada de Cielf se tornó miserable al mismo tiempo que sus labios se estremecían levemente, pero no pudo objetar la solicitud.

«Uff…» Soltando un suspiro, contestó: —Está bien.

Dicho eso, tomó un cortador de papel a su lado y se produjo una cortadura el antebrazo, dejando que goteara algo de su sangre.

Cattleya inmediatamente levantó su brazo derecho y movió suavemente su muñeca, haciendo que las pocas gotas de sangre flotaran y volaran hacia ella.

Después de observar la sangre en su palma, esta almirante pirata preguntó: —¿Cuál es su apellido?

—Junie —respondió Cielf instintivamente.

Cattleya permaneció en silencio, luego dio la vuelta y salió por la puerta.

Alger la siguió de cerca.

La habitación se volvió silenciosa en un instante y Cielf se desplomó en un sofá cercano.

Se mantuvo inmóvil allí durante bastante tiempo, como si estuviera sumido en sus pensamientos sobre el encuentro, incapaz de procesar dicha situación.

Diez minutos después, se levantó de repente y sacó una pequeña figura con forma humana de su bolsillo interior.

La figurilla era de color bronce y su cara estaba vacía.

Lentamente empezó a sangrar en toda su superficie.

Cielf limpió apresuradamente la cara de la figura con un pañuelo antes de soltar un suspiro de alivio.

Curvando las comisuras de sus labios murmuró en silencio: —Afortunadamente tengo esta Marioneta del Destino…

«¡Humph, veamos cómo puedes encontrarme con esas gotas de sangre!

¡Ni se te ocurra maldecirme!» En un distrito pobre de Bayam, en una calle sin farolas.

El enmascarado y encapuchado Alger miraba a Madame Ermitaño a su lado.

Con una voz profunda, dijo: —Después de que Cielf escapó de la Iglesia del Vapor, ha estado viviendo sano y salvo hasta el día de hoy.

Eso significa que no es ningún tonto.

Que te haya dado su sangre tan fácilmente, de una manera tan relajada y sin poner resistencia, significa que tiene los medios para evitar cualquier rastreo…

Además, no explicó cómo los creyentes de la Luna Primordial pudieron encontrarlo.

Hablando lógicamente, los creyentes definitivamente le habrían preguntado por los orígenes de la característica Beyonder de Hombre Lobo, pero Cielf no mencionó el nombre de Alger en ningún momento.

Sacando sus gruesas gafas para volver a ponérselas, Cattleya dijo manteniendo su mismo tono de siempre: —No la usaré para rastrearlo.

Alger asintió pensativo antes de despedirse, adentrándose en un callejón oscuro.

Tomó varios desvíos y encontró la oportunidad de quitarse su disfraz antes de abandonar Bayam.

Después de regresar al puerto privado de la Resistencia, abordó el Vengador Azul.

Sus marineros habían gastado la mayor parte de su energía y dinero en los últimos días.

Entonces, todos estaban en el barco en ese momento, esperando partir nuevamente hacia los mares.

Al verlo regresar, uno de los marineros se levantó de inmediato y le preguntó con una sonrisa: —Capitán, ¿Ya cenó?

—Aún no.

Prepara algo simple para mí.

Por priorizar la operación, Alger no tuvo tiempo de llenar su estómago.

El marinero que inmediatamente comenzó a cocinar respondió: —Muy bien.

Hoy conseguimos algunos champiñones frescos en el bosque.

¿Qué tal si los frito con mantequilla?

—…

—la cara de Alger se torció al mismo tiempo que sacudía la cabeza con una expresión contenida, aclarando—: Un filete será suficiente.

Jugoso, eh…

Jugoso.

*** Balam Este, en la periferia de un bosque.

Con sus dos marionetas, Klein no tenía prisa por marcharse.

Entró en una ciudad, planeando conseguir algunos tintes para disfrazar la máscara del Almirante Infierno Ludwell.

Y antes de eso, tenía otras cosas que hacer.

¡Debía buscar un ayudante para su exploración de la periferia de Calderón!

Klein nunca fue un lobo solitario, mucho menos enfrentándose a un potencial gran peligro.

Por lo tanto, a menos que no tuviera opciones, siempre buscaría la ayuda de potencias pagando el precio correspondiente y compartiéndoles sus coordenadas.

Su plan no era aventurarse impetuosamente.

Para él, ¡Conservar su vida mientras obtenía el ingrediente que deseaba era lo más importante!

«Si no fuera porque sé que es imposible, incluso desearía esperar una o dos semanas antes de traspasar las fronteras de Ciudad Calderón cargando un bebé o empujando un carrito…» Suspiró en silencio mientras sacaba la armónica de aventurero para soplarla.

En silencio, Reinette Tinekerr con sus cuatro cabezas en la mano salió del vacío.

Klein se tomó unos segundos escogiendo sus palabras y dijo: —Planeo explorar Ciudad Calderón pronto.

Bueno, al menos ya obtuve sus coordenadas en el mundo espiritual.

Me pregunto si puedo contratarla para contar con su ayuda.

¿Cuál sería el precio?

Las cuatro cabezas en la mano de Reinette Tinekerr hablaron una tras otra: —No servirá…

Yo no…

Puedo…

Entrar…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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