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El señor de los misterios - Capítulo 924

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Capítulo 924: 924 Primer Factor Clave Al Realizar Operaciones De Riesgo Capítulo 924: 924 Primer Factor Clave Al Realizar Operaciones De Riesgo Editor: Nyoi-Bo Studio «No puede entrar…

Las Siete Luces tampoco pueden entrar por alguna razón especial…

¿Es esta una restricción que Ciudad Calderón mantiene contra las criaturas de nivel superior del mundo espiritual?

Sin embargo, ¿cómo conoce la Srta.

Mensajera dicha limitación?

¿Ya ha visitado ese lugar previamente?

Si ese fuera el caso, ni siquiera habría necesitado preguntarle a la Luz Roja ni al espejo mágico…

¿Quizás su intuición espiritual le advirtió al respecto?» Mientras su mente rebosaba de pensamientos, Klein exhaló lenta y silenciosamente.

Luego sacó una moneda de oro y se la entregó a Reinette Tinekerr diciéndole: —Entiendo.

Gracias por la información.

Después de que una de las cabezas de la Srta.

Mensajera mordió la moneda de oro para volver al mundo espiritual, Klein comenzó a considerar varias alternativas, pensando cómo podría encontrar otros ayudantes.

«El Sr.

Azik ha entrado en un estado de sueño.

No se sabe cuándo despertará.

No hay forma de contar con su asistencia.» «Will Auceptin está a punto de nacer, pero es solo un bebé.

“Él” aún se encuentra en un nadir.

Y por más que Madame Ermitaño tenga una manera de restaurar temporalmente “Su” poder mientras “Él” sea débil, es imposible que “Él” acepte un rol tan trivial como ser mi guardaespaldas.

Además, si “Él” llega a abandonar Backlund o revela su correspondiente nivel, hay una gran posibilidad de que Ángel del Destino, Ouroboros, lo persiga nuevamente.» «¿Debo buscar la ayuda de un semidiós de la Escuela del Pensamiento de la Vida a través de esta Serpiente del Destino?

¿Alguien como el Consejero Ricciardo?

Eso será difícil.

La Escuela del Pensamiento de la Vida está sufriendo una división interna.

Los consejeros deben estar sumamente ocupados.

Además, están recorriendo todo el mundo con el Dado de la Probabilidad para dejar rastros que desvíen la atención del Ángel del Destino.» «¿Y la Reina Mística Bernadette?

No estoy muy familiarizado con ella.

Además, El Loco supuestamente cuenta con semidioses y ángeles en “Sus” filas.

Un Bendito como Gehrman Sparrow debería ser capaz de buscar ayuda a través de otros medios.

Incluso si afirmo que solo se trataría de un esfuerzo cooperativo, podría terminar exponiendo problemas muy significativos.

Sigh, en la superficie, El Loco tiene ángeles y semidioses a “Su” disposición, pero la situación real es que El Loco solo finge estar al lado de ese ángel y de ese semidiós, como si se tratara de un intruso en una fotografía de esas dos existencias de alto nivel…» «¿Y si recurro al Jefe de la Ciudad de Plata?

Algo como eso ciertamente podría usarse como precio a pagar para cuando haga una solicitud, pero el problema es que no puede abandonar la Tierra Abandonada de los Dioses.

Creo que debería guardar esa oportunidad para la obtención de la Perdición Extraña…» «¿Acaso tengo que apelar a esos vejestorios Sanguine?

No hay una razón del todo válida para contactarlos, y podría quedar expuesto ante Lilith.

Quién sabe quién realmente sea esa diosa antigua que no ha perecido del todo.

Si “Ella” en realidad es la Luna Primordial disfrazada, puedo olvidarme de poder volver a resucitar…» Klein pensó en un candidato tras otro, pero uno a uno, los fue descartando.

Finalmente, no pudo evitar suspirar triste.

Cuando la necesidad apremia, ¡los amigos siempre son escasos!

No pudo evitar pensar en establecer un ritual para intentar rezarle a la Nocheterna, a la Dama del Carmesí para que le dé fuerzas y la bendición de la Diosa, con la esperanza de que “Ella” pudiera otorgarle directamente el verdadero Cuerpo del Alma y el polvo de un Saqueador del Mundo Espiritual; o hiciera que algún arzobispo, un diácono de alto rango o un asceta secreto lo ayudara.

Desafortunadamente, todo lo que pudo hacer fue reflexionar sobre la idea sin llevarla a cabo.

Aunque Klein aceptaba la fe en la Diosa de la Nocheterna y no rechazaba la identidad de ser un Bendito de la Nocheterna, aún se sentía extremadamente cauteloso al respecto.

No deseaba confiar en el otorgamiento de una deidad para poder resolverlo todo.

Además, sospechaba que rituales de este tipo no tendrían ningún efecto.

Eso se debía a que, con su nivel y fuerza actuales, no tenía derecho alguno a negociar condiciones con una Secuencia 0.

Si la deidad estaba dispuesta a concederle un favor, entonces “Ella” naturalmente se lo daría.

Si “Ella” no lo deseaba, rezar era inútil.

«Si tuviera la desvergüenza del Viejo Neil, realmente podría intentarlo.

En aquel entonces, la Diosa estuvo dispuesta a responder al pago de su deuda y resolver su estreñimiento.

“Ella” parece tener bastante afecto por sus creyentes.

Por supuesto, debe haber ciertos “efectos secundarios”…» Pensó Klein entre suspiros, recordando el pasado.

Decidió cambiar su línea de pensamiento.

Como no podía obtener ayuda de amigos, consideró hacer aprovechar a sus enemigos.

«Hmm, tal vez pueda traer la carta del Emperador Negro, la carta del Tirano y el transceptor de radio.

Podría esperar a la entrada de Ciudad Calderón.

Y mientras el Rey de los Cinco Mares Nast, Beyonders de Alta Secuencia de la Iglesia de las Tormentas, o líderes de la de la Escuela del Pensamiento de la Rosa como Suah y otros semidioses y ángeles se apresuran a encontrarme, entraré de inmediato en esa Ciudad de los Muertos…» «No, eso sería muy explícito.

Es altamente improbable que el Rey de los Cinco Mares Nast y los Beyonders de Alta Secuencia de la Iglesia de las Tormentas me sigan adentrándose en Ciudad Calderón.

En cambio, se quedarán afuera y esperarán a que salga…» «La Abominación Suah podría perseguirme, pero “Él” es un ángel.

“Él” no se vería impedido por nada en la periferia de Ciudad Calderón.

Solo estaría buscando más problemas para mí mismo…» Tras pensarlo en profundidad, Klein finalmente abandonó la idea de crear caos para utilizarlo en su beneficio.

Creía que sería difícil replicar una situación similar a la que vivió en las afueras de Ciudad Bayam en aquel entonces.

Sería aún más complejo con Beyonders de Alta Secuencia involucrados.

¡Una persona que camina al borde del abismo tarde o temprano terminará cayendo!

«¿Quién más podría ayudarme?» La mirada de Klein se alternaba entre sus dos marionetas mientras su mente pensaba en varios amigos, incluidos los miembros del Club del Tarot.

De repente, recordó algo.

«La Srta.

Sharron me dijo una vez que la momia de Tutanssess II es una de las claves de su ritual de avance y es muy importante para ella.

Eso también significa que está a punto de convertirse en una semidiosa, en una Marioneta de 4ª Secuencia de la ruta del Mutante…» «Si tiene éxito, puedo conseguir que me ayude.

Siempre mantuvimos una buena asociación.» «Afortunadamente, elegí ayudarla.

De lo contrario no tendría ninguna esperanza hoy.» Tambaleándose de la emoción, Klein sacó papel y una pluma estilográfica.

Colocando el papel en la espalda de Enzo, escribió: “Ha pasado cierto tiempo desde la última vez que nos vimos.

Me pregunto cómo has estado recientemente…” Mientras escribía, Klein se detuvo de repente.

Sintió que era introducción era muy sosa e hipócrita.

«La Srta.

Sharron es una persona con gran control sobre sí misma.

Cuando escribe cartas, va directamente al grano sin decir nada innecesario.

Tengo que considerar su personalidad y ser más franco…» Pensó durante unos segundos antes de levantar el trozo de papel.

Sacudiéndolo, lo quemó con llamas escarlatas.

Tras unos segundos de deliberación, Klein escribió en un nuevo trozo de papel: “Ya adquirí las coordenadas de Ciudad Calderón en el mundo espiritual.

Si ya te has convertido en una semidiosa, deseo que cooperemos una vez más para recibir ayuda.

Si no, no hay necesidad de forzar este encuentro.

Aún puedo recurrir a otros amigos.” “Sherlock Moriarty.” Después de doblar el trozo de papel y especificar a “Madame Maryam” como la destinataria, Klein volvió a sacar la armónica de aventurero y la sopló.

Reinette Tinekerr, con su vestido oscuro y complejo, salió del vacío como si nunca hubiera abandonado la vecindad, apareciendo justo frente a él.

Klein le entregó el papel doblado y una moneda de oro antes de solicitarle seriamente: —Lleva esta carta al Municipio de Hillston en Backlund, en la Unidad nro.

126 de la Calle Garde.

Tírala directamente en el buzón.

—Muy bien —dijo una de las cabezas de Reinette Tinekerr, mientras otra cabeza mordía el papel y la moneda de oro.

Al ver eso, Klein decidió preguntar, algo preocupado: —No has perdido el mapa que te di, ¿verdad?¿Sabes cuál es el Municipio de Hillston?

¿Sabes dónde está ubicada la Calle Garde?

Las otras tres cabezas sostenidas por Reinette Tinekerr respondieron: —No lo…

Perdí es…

Muy fácil…

De encontrar…

Klein inmediatamente lanzó un suspiro de alivio al despedir cortésmente a la Señorita Mensajera.

Temporalmente movió el asunto de Ciudad Calderón al fondo de su mente y comenzó a disfrazar a su marioneta, Ludwell.

A la mañana siguiente, un hombre de piel parduzca, cabello rizado claro, vestido con un atuendo formal de Loen y un sombrero de seda; ingresó acompañado de sus dos sirvientes a la Ciudad de Ttniks que bordeaba el bosque.

Esa era una ciudad que producía principalmente madera, caucho y productos especiales provenientes del bosque.

Era sabido que en la ciudad se establecieron algunos centros de investigación enfocados en el crecimiento del cabello, así como algunas fábricas complementarias.

Después de disfrazarse de un hombre local rico, Klein rápidamente encontró un hotel donde hospedarse.

Sentado en una silla reclinable hecha de ratán, observó su trabajo una vez más.

La piel del Ganador Enzo no solo era bronceada, sino que ahora era casi completamente negra.

Junto con su cabello delgado y suave, sus cejas gruesas y su contorno facial sombreado y oscuro, sumados a su holgado atuendo estilo Balam, con los pantalones arrugados y una camisa en blanco y negro, tenía la apariencia de un típico criado local proveniente de alguna mansión agrícola.

La ropa particularmente resplandeciente del Almirante Infierno Ludwell había adoptado el mismo estilo que la vestimenta de Enzo.

Su piel expuesta revelaba claras marcas de quemaduras, y su máscara plateada ahora estaba teñida con un uniforme color negro ferroso.

Eso sugería que se había desfigurado en algún incendio accidental y que llevaba una máscara para ocultar su rostro, de forma a no asustar a los transeúntes.

Después de almorzar en su habitación, Klein escuchó oraciones ilusorias que llegaban a su oído.

«Es un hombre…

¿El Sr.

Colgado?

También puede ser Emlyn o Pequeño Sol.

La transacción correspondiente a la característica Beyonder de 5ª Secuencia de la ruta del Vampiro está próxima concretarse…» Klein estaba a punto de ir al baño para dar cuatro pasos en sentido antihorario y situarse sobre la niebla gris cuando se activó su percepción espiritual.

Se apresuró a activar su Visión Espiritual y vio a la decapitada Reinette Tinekerr aparecer fuera del mundo espiritual que se superponía con el mundo real, con una carta en la boca de una de las cabezas.

«¿La Srta.

Sharron ya ha respondido?» Klein se mostró agradecido antes de recibir la carta y abrirla para leerla.

“Lo siento, es probable que aún necesite uno o dos meses de preparación.

Si aún necesitas mi ayuda para entonces, cuenta conmigo.

Sharron.” «Uno o dos meses más…

No es que no pueda esperar…

No es que ya haya completado la digestión de mi poción Titiritero…» Asintió con indiferencia mientras tomaba un bolígrafo y papel para responder en un tono sencillo: “Tómate tu tiempo.

No hay prisa.

Mi asunto no es urgente.

Puedo esperar.

Sherlock Moriarty.” Después de entregarle la carta y una moneda de oro a Reinette Tinekerr, indicándole nuevamente que la enviara al Municipio Hillston en Backlund, en la Unidad nro.

126 de la Calle Garde, Klein de repente pensó en un problema: «Durante las guerras, realizar exploraciones previas es algo necesario.

¿Cómo puedo ser tan imprudente y descuidado como para aventurarme en un lugar peligroso como Ciudad Calderón sin reunir más información con antelación?» «Hmm, cuando la Srta.

Sharron avance, puedo dirigirme allí para explorar y recabar información sin necesidad de correr mayores riesgos.

Por ejemplo, puedo averiguar exactamente qué restricciones hay; qué tipo de anomalías pueden afectar a aquellos con poderes del dominio de la Muerte; o puedo averiguar si solo se puede ingresar por una entrada fija, o si tengo alguna forma de alcanzar el espacio misterioso sobre la niebla gris desde ese lugar…

Después de confirmar todo esto, puedo formular un plan y tomar los recaudos necesarios…

Por supuesto, antes de dicha exploración, la adivinación es necesaria…» Klein se decidió en el acto, entrando al baño adjunto.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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