El señor de los misterios - Capítulo 941
- Inicio
- Todas las novelas
- El señor de los misterios
- Capítulo 941 - Capítulo 941 941
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 941: 941 Desarrollo Lógico Capítulo 941: 941 Desarrollo Lógico Editor: Nyoi-Bo Studio En el momento en que vio al hombre de mediana edad vestido con el atuendo de un sacerdote, Anderson quedó atónito por un segundo.
Después de eso, sintió como si viejos grilletes colapsaran en su mente repentinamente permitiendo que innumerables fragmentos de memoria atravesaran una especie de barrera invisible.
Era como si sentimientos reprimidos por mucho tiempo lo embargaran de un segundo a otro.
Recordó todo tipo de situaciones vividas en los últimos dos meses.
¡Recordó la misión que el semidiós le había encomendado!
Aquella vez en Bayam, se guió por los pensamientos en su mente para encontrarse con el semidiós.
Lo siguió y dejó el Archipiélago de Rorsted para ir a un lugar secreto.
Allí, se encontró con el sacerdote a su lado.
Le indicaron que entrara en un antiguo ataúd, se recostó allí entre varios ingredientes Beyonder y un líquido que parecía estar mezclado con una sangre extraña, este preparado fue filtrándose poco a poco en él.
Después de un mes de recibir ese tratamiento corrosivo, una oscura crisálida roja se formó dentro de su cuerpo.
Luego sellaron sus recuerdos de este período de tiempo antes de ser enviado a Balam Oeste.
Finalmente le impregnaron una señal psicológica para que no se marchara hasta que recuperara sus recuerdos.
Eso significaba que aún no había terminado la misión del semidiós, así que todavía estaba en marcha.
¡Todo lo que vivió hasta ahora fueron solo preparativos!
Una secuencia de escenas pasó por su mente mientras Anderson descubría que, al tocar la armónica en las calles, al registrarse en el hotel con Danitz, al obtener los talismanes de comprensión lingüística de los predicadores de la Iglesia del Conocimiento, así como al llegar al Estado del Norte; en todas esas situaciones siempre estuvo a su lado ese genial y aparentemente inocente sacerdote.
Cuando Anderson comía, el sacerdote estaba sentado en una mesa vecina.
Cuando Anderson se registró en el hotel, la habitación adyacente a la suya pertenecía al sacerdote.
Cuando Anderson caminaba por las calles, el sacerdote caminaba justo a su lado.
¡Al tocar la armónica durante su acto de ventrílocuo callejero, ahí estaba el sacerdote mirándolo con una expresión genial!
Y Anderson no lo notó para nada en dichas situaciones.
Ni Danitz, quien estaba a su lado, ni la gente a su alrededor, ninguno de ellos lo había notado.
¡Era como si nunca antes hubieran visto a ese sacerdote!
Un escalofrío que surgió de lo más profundo de su corazón y recorrió toda su columna vertebral hasta llegar a su cerebro.
Sintió que las experiencias por las que pasó eran suficientes para volverlo loco, estaba punto de perder el control.
Danitz, quien ya se había alejado a cierta distancia de Anderson, miró al clérigo vestido de negro, Ince Zangwill, y luego miró al sacerdote sencillo que rezaba con los ojos cerrados.
Agachó la cabeza apresuradamente y utilizando un tono suave conjuró en Hermes antiguo: —El Loco que no pertenece a esta época…
…El misterioso gobernante sobre la niebla gris…
..El Rey de Amarillo y Negro que controla la buena suerte…
Unos días antes, Sir.
Loco le había revelado que fingiera encargarse de ciertas investigaciones como un pretexto para quedarse cerca de Anderson.
Su objetivo era que pudiera orar de inmediato si ocurriera alguna anormalidad.
Aunque no sabía qué podría pasar o con quién se había encontrado, Danitz, quien siempre apreciaba su vida, no se contuvo e hizo lo que le habían encomendado; ¡por más que la anormalidad que creía presenciar fuera solo resultado de su imaginación dejándose llevar!
Era pensando en eso que llevaba el guante de boxeo hecho especialmente con la característica Beyonder de Groselle.
¡Ese objeto lo hacía actuar sin pensar, evitando que perdiera el tiempo!
En ese momento, Ince Zangwill había dejado de caminar.
Su ojo azul oscuro casi negro y el ojo lleno de vasos sanguíneos reflejaban al sacerdote vestido con la sencilla túnica blanca y una cruz colgando de su pecho.
En su mente y en su boca, una voz furiosa resonó: —¡Adán!
¡El hijo del Creador, el Rey de los Ángeles, Adán!
Antes de que Ince Zangwill pudiera terminar su oración, el sacerdote frente a él abrió los ojos.
Sus ojos anteriormente claros ahora parecían de oro puro.
De repente, negras columnas de piedra se alzaron a su alrededor, formando una majestuosa catedral.
Dentro de esa catedral, cada columna, cada arco y la superficie de cada domo estaban cubiertos con los huesos de diferentes razas.
Esos ornamentos óseos densamente incrustados presentaban innumerables cuencas oculares craneales que miraban a Ince Zangwill.
Rodeaban una cruz de más de cien metros de altura.
Frente a la cruz se podía ver una figura borrosa, parecía estar observándolo todo con compasión.
¡Era una catedral de cadáveres, pero en lugar de irradiar misterio y terror, emanaba un aura de santidad!
Las paredes, ventanas y puertas de la catedral tenían caras transparentes y deformadas sobresaliendo.
¡Era como si incontables almas estuvieran selladas en su interior, evitando que otros Beyonders sintieran la existencia del mundo espiritual o del mundo astral!
La plaza y los peatones que hasta hace poco poblaban el lugar, desaparecieron.
Quedaron fuera de la catedral cadavérica que apareció de repente.
La pluma clásica de Ince Zangwill se deslizaba a toda velocidad, escribiendo rápidamente en su túnica de clérigo negra: “Anderson Hood es amigo de Gehrman Sparrow.
Ouroboros lo había estado siguiendo, y debido a varias razones desconocidas, ¡La aparición de Ouroboros aquí teminó siendo un resultado bastante lógico!” Justo cuando la pluma trazó el último signo de exclamación, varios rayos de luz brillaron desde las coloridas ventanas de la catedral cadavérica, formando capas tras capas de plumas ilusorias puras.
Bajo las plumas envolventes, una figura con cabello largo y plateado se materializó de rodillas y en postura de oración.
Después de eso, la figura se enderezó levantándose poco a poco.
“Él” llevaba una túnica de lino sencilla y sus rasgos faciales suaves le daban un aspecto atractivo.
¡No era otro que el Rey de los Ángeles, el Devorador de Colas, Ouroboros!
Los ojos de Ouroboros permanecieron desenfocados por un par de segundos, pero pronto reflejaron la imagen del sacerdote genial.
En “Sus” ojos, en “Sus” pies, y en las plumas de luz desplegándose a “Sus” espaldas, un círculo misterioso y sobrenatural empezó a dibujarse, formando un río ilusorio que tenía la forma de una serpiente cuya cabeza estaba conectada a su cola.
La catedral cadavérica una vez más volvió a su estado original, donde las negras columnas de piedra constituían una frontera límite entre la existencia y la plaza circundante.
Aprovechando esa oportunidad, Ouroboros voló.
Ince Zangwill por su lado no dudó en hacer que los colores circundantes se saturaran hasta superponerse entre sí.
Justo cuando este Vigilante Nocturno estaba a punto de entrar en el mundo espiritual, de repente vio una cruz de más de cien metros caía desde lo alto.
Esa cruz se estrelló clavándose en el centro de la catedral del cadavérica amorfa, acto seguido la figura borrosa que estaba frente a la cruz levantó su cabeza.
Una luz infinita cubrió todo el lugar, ahogando a Ouroboros y a la pluma que sostenía Ince Zangwill en su mano.
Al mismo tiempo, los innumerables ornamentos óseos de diferentes razas acompañados por las almas retorcidas que poblaban la catedral cadavérica empezaron a transformarse, pareciendo recobrar sus formas originales.
*** Poco antes de escuchar las súplicas ilusorias lejanas, Klein estaba dentro de su hotel y pensaba en los detalles de su rutina diaria, bromeando sobre su aburrimiento.
De repente se levantó, fue directo a la ventana y miró hacia la plaza cercana.
En la plaza, los ataúdes iban y venían.
La fuente de agua seguía funcionando y había música reverberante.
Todo parecía normal e incluso se sentía idílico.
En todo el lugar, los más extraños eran Anderson arrodillado con una expresión rígida y Danitz que rezaba con los ojos cerrados mientras temblaba.
Sin pensarlo dos veces, Klein siguió el plan que había formulado sobre la niebla gris.
Controló al Ganador Enzo quien estaba a cien metros de distancia, para que entrara a la oficina telegráfica.
¡Previamente le había dicho a Danitz que se hospedara al lado de esa misma oficina telegráfica!
Acto seguido sacó la armónica del aventurero y la sopló.
Reinette Tinekerr salió del vacío con cuatro cabezas rubias de ojos rojos en la mano.
Los ocho ojos se volvieron hacia la plaza.
—Para Leonard, Srta.
Mensajera.
Probablemente no haya abandonado aún su rango de detección.
—dijo Klein sacando una carta que escrita de antemano y una moneda de oro, entregándoselas a la Srta.
Mensajera.
Como si él mismo fuera una marioneta, Klein se concentraba solo en decir y seguir las instrucciones que preparó con antelación.
Si no pudiera concentrarse para pensar en otra cosa, inmediatamente usaría Meditación para desviar su atención.
Ese era el método que Will Auceptin descubrió para enfrentarse al 0-08.
Habiendo pensado y definido su estrategia sobre la niebla gris, todo lo que necesitaba hacer ahora en mundo real era seguir su plan ya establecido.
En ese momento y aprovechando la oración de Danitz, Klein observó la escena circundante para fijarse en Anderson quien estaba cerca.
Al final, notó que al lado del Cazador Más Fuerte del Mar de Niebla estaba un sacerdote desconocido, que, sin embargo, le resultaba familiar.
Pensando en los Alquimistas de la Psicología y la conexión oculta de la Orden Ermitaño del Crepúsculo, y estableciendo una conexión con el contenido del diario del Emperador Roselle, Klein llegó a una conclusión inmediatamente.
Estaba seguro de lo que sucedería a continuación: ¡El maestro de la Orden Ermitaño del Crepúsculo, el hijo del Creador, el Ángel de la Imaginación, Adán, estaba conspirando para obtener el 0-08!
¡Eso también significaba que había una gran posibilidad de que Ince Zangwill apareciera con Anderson como su objetivo!
En esa situación, Klein reconfiguró su plan sobre la niebla gris, fingiendo que no había notado nada.
Continuó fingiendo ser una simple “marioneta” que seguía planes predefinidos.
Una de las cabezas de Reinette Tinekerr mordió la carta mientras los ocho ojos miraban profundamente a Klein durante un par de segundos.
Klein asintió levemente sin decir nada, viendo a la Srta.
Mensajera regresar al mundo espiritual.
En la oficina telegráfica de Cookawa, el Ganador Enzo entregó el telegrama, la dirección y el oro correspondiente que ya había preparado para el personal encargado, instándolos a enviar la misiva de inmediato.
“Balam Oeste, Estado del Norte, Cookawa.
Ince Zangwill ha aparecido.” Las ondas de radio se extendieron rápidamente, enviando el mensaje a las principales bases de la Iglesia de la Nocheterna en Balam Este y en Balam Oeste.
*** Balam Este.
—¿Por qué siempre estás activo alrededor de la catedral?
¿Por qué no extiendes tus investigaciones más allá de esta zona?
—preguntó Daly a Leonard.
Tras pensarlo brevemente, Leonard respondió con franqueza y seriedad: —Estoy esperando noticias.
Daly asintió con la cabeza, desistiendo de profundizar su pregunta.
Guardó silencio y dejó de bromear con Leonard.
Era como si ella también estuviera esperando algo.
De repente, la percepción espiritual de Leonard se activó, dirigiendo su mirada a la izquierda.
Como Portera, Daly ya había fijado sus ojos en esa dirección.
Una carta apareció en algún momento, aterrizando en la base de una farola de gas.
Acompañado por Daly, Leonard se apresuró a levantar el sobre para abrirlo.
El contenido de la carta era muy escueto.
Solo había una línea: “Balam Oeste, Estado del Norte, Cookawa, Plaza del Renacimiento.
Coordenadas…” La expresión de Leonard se volvió pesada al mismo tiempo que miraba Daly para decirle: —Madame, por favor, ayúdeme a cubrir mis huellas.
Mientras hablaba, su guante izquierdo se había vuelto transparente.
Metió su mano derecha en su bolsillo y agarró el talismán del Sifón del Destino.
Daly guardó silencio por un segundo para luego decir muy en serio: —Llévame…
La última vez al menos lograste pelear, pero yo no tuve tiempo para hacer nada.
La expresión de Leonard cambió y su boca se abrió ligeramente.
Finalmente, sin decir mediar palabra, agarró el hombro de Daly.
Los dos desaparecieron de las calles particularmente vacías.
*** Tras observar que la Srta.
Mensajera se marchó, y habiendo confirmado que la oficina telegráfica ya envió al menos un telegrama, Klein inmediatamente dio cuatro pasos en sentido antihorario y se situó por encima de la niebla gris.
Se sentó directamente en la silla de respaldo alto de El Loco y le hizo señas a la carta del Tirano, al Cetro del Dios del Mar y a un talismán gris-plateado.
Un segundo después, llevaba una tiara papal en la cabeza, una túnica de pontífice cubría su cuerpo y un cetro de huesos estaba en su mano.
En medio de rayos plateados, Klein extendió su espiritualidad hacia el punto de luz correspondiente a Danitz.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com