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El señor de los misterios - Capítulo 944

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Capítulo 944: 944 El Cuarto Acto Capítulo 944: 944 El Cuarto Acto Editor: Nyoi-Bo Studio En la ya estropeada y dañada Plaza del Renacimeinto, el entorno se oscureció a medida que una tristeza e inquietud lo llenaban de una manera aparentemente corpórea.

Ni siquiera los cegadores rayos plateados podían disipar ese sentimiento.

Daly Simone sintió agudamente que una criatura desconocida cruzaba el mundo espiritual, acercándose.

Un sentimiento ominoso surgió en su interior, como si ya pudiera ver a Ince Zangwill aprovechándose de una circunstancia así para escapar fácilmente y no ser encontrado jamás.

Se sentía helada de una manera que no se podía resistir, como cuando se convirtió por primera vez en una Beyonder.

En aquel entonces, debido a un accidente particular cuando tenía diecinueve años, había perdido a su familia y terminó bebiendo una poción por error.

Fue así como acabo convirtiéndose en una Coleccionista de Cadáveres y pasó a integrar un equipo de Halcones Nocturnos.

La influencia de la poción y el dolor de haber perdido a su familia le hicieron disfrutar de cierta forma la tristeza y la frialdad.

No podía evitar acercarse a los cadáveres, a menudo merodeaba cerca de cementerios, incluso dormía en ellos.

Eso la hacía parecer extraña al punto que otras personas la evitaban instintivamente.

La temperatura de su cuerpo no solo bajó, sino que su corazón también fue congelándose poco a poco hasta que su alma misma se enfrió.

Ciertamente, le tenía miedo a ese sentimiento.

Aún esperaba poder vivir como una persona; por lo tanto, instintivamente aprovechó cómo los hombres la codiciaban por su apariencia y cuerpo para conseguirse un novio.

De esa forma usaba un cuerpo para evitar que su alma se enfriara.

En esa vida decadente y surrealista, conoció a un hombre, un hombre que siempre la escuchaba cálidamente.

Era un hombre que siempre estuvo a su lado, ayudándola siempre que lo necesitara.

Era un hombre que se avergonzaba ante bromas sobre ambos sexos.

Un hombre que aceptaba todos los defectos y debilidades de sus compañeros de equipo con una actitud sincera.

Un hombre que se tambaleaba impotente cuando ella le dedicaba una broma tras otra.

Un hombre que ocultaba el dolor y la tristeza en su corazón, hasta el punto de sufrir un leve retroceso en su cabellera prematuramente.

Un hombre que era el primero en dar un paso adelante al enfrentarse al peligro, situándose entre el potencial riesgo y sus compañeros de equipo.

Ella cambió.

Comenzó a usar un estilo de maquillaje que la hacía verse mayor.

Dejó de congeniar con otros hombres, pero mantuvo sus bromas para expresar deliberadamente que no había cambiado de una manera muy drástica.

Sin embargo, sentía que no logró llegar a tiempo a la vida de ese hombre.

No logró verlo dominar el método de actuación, digerir pociones y avanzar a la 6ª Secuencia.

No logró verlo extender su mano para invitarla a un baile de apertura o para que lo acompañara en su batalla final.

Ella no logró confesarle sus sentimientos a tiempo.

«Estuve equivocada.

Siempre sentí que no actué a tiempo.

Hoy, no voy a volver a cometer ese error…» La expresión de Daly se entristeció, las comisuras de sus labios se curvaron poco a poco con ternura y dulzura.

Con los ojos cerrados, de repente sacó una pequeña botella metálica de un compartimento oculto.

La destapó y bebió el líquido en su interior.

Su sombra de ojos azul y su rubor se iluminaron en un instante, e incluso su piel se volvió ligeramente translúcida.

Su cabello enrollado se soltó por sí solo, empujando hacia atrás su capucha mientras ondeaba al viento.

—Espíritu que deambula por el vacío, la criatura de orden superior que asombra a cualquiera, ser impredecible…

—conjuró Daly en Hermes antiguo con un tono simple pero contundente —: Firmaré contigo un contrato en mi nombre, ¡rezo para que abandones este lugar!

Detrás de las ocho “patas” cubiertas de plumas blancas de Ince Zangwill, una figura apareció.

Era un pedazo de carne color sangre con innumerables ojos y brazos de diferentes especies.

Justo cuando estaba a punto de agarrar a Ince Zangwill para arrastrarlo al mundo espiritual, se detuvo de repente.

Luego volvió su mirada hacia Daly Simone.

Negras escamas de serpiente aparecieron inesperadamente en la piel de Daly, y entre esas escamas, plumas blancas se elevaron.

Sus rodillas se doblaron ante el extremo dolor que la inundó, pero finalmente pudo mantener su postura de canalización espiritual.

Esa pluma autónoma comenzó a escribir en el cuerpo de Ince Zangwill: “La existencia desconocida descendió sobre la Plaza del Renacimiento y estaba a punto de llevarse a Ince Zangwill, pero terminó enfocándose en Daly Simone.

Su sentido estético tenía preferencia por los humanos.

¡Oh no!

¡Abandonó a Ince Zangwill!

Decidió escuchar la súplica de Daly Simone y terminó abandonando el lugar.” “Qué sorprendente que, tratándose de una canalización espiritual, Ince Zangwill, un semidiós, realmente terminara perdiendo ante Daly Simone, una Beyonder de 5ª Secuencia.

Aunque esa mujer consumió una Flor Espiritual pagando un precio inmenso por ello, tenía pocas posibilidades de derrotar a Ince Zangwill, quien a duras penas utilizaba la Pluma de Alzuhod.” “Ince Zangwill realmente estaba siendo muy desafortunado.

¡Estaba sufriendo una situación cuya probabilidad de ocurrencia era casi nula!” En medio de los relámpagos, destellos rojos como la sangre se encendieron en los ojos negros de Ince Zangwill que estaban cubiertos con símbolos misteriosos, poco antes de volver a calmarse.

Su “mano” que sostenía la pluma escribió en su cuerpo una vez más: “Otra existencia desconocida merodeaba los alrededores, intentando ingresar al mundo real…” Justo cuando escribió eso, la pluma se detuvo momentáneamente para luego continuar escribiendo: “¡Está llegado!

¡Está llegando!

¡No, ‘Ella’ era Reinette Tinekerr!

No, Reinette Tinekerr ahuyentó a todas las criaturas circundantes en el mundo espiritual.

‘Ella’ dio un vistazo a Ince Zangwill, apartó su mirada y se marchó, retomando su patrullaje del entorno cercano.” “Ince Zangwill es muy desafortunado, ¡muy desafortunado!” El cuerpo en rápido movimiento de Ince Zangwill se detuvo repentinamente como si hubiera sufrido un golpe terrible.

*¡Boom!* Un grueso rayo de luz blanca-plateada hirió al monstruo de ocho patas.

Envió a Ince Zangwill volando mientras dejaba escapar un grito inhumano.

En sus ojos completamente negros, un destello rojo-sangre se extendió como una explosión, convirtiéndose en dos brillantes gotas sanguinarias, crueles y maníacas.

“Ince Zangwill ya no podía controlar sus emociones y mantener un estado mental decente.

Perdió la mayor parte de su razón…” Cuanto más escribía la pluma, más oscura se volvía hasta eventualmente detenerse.

Con un grito que provocó piel de gallina en todos los presentes, una oscuridad interminable cubrió el área, arrastrando a Daly Simone y Leonard Mitchell a un sueño.

Sin embargo, los truenos y los relámpagos aún resonantes despertaron a los soñadores.

Ince Zangwill dio un paso atrás con sus ocho “piernas”, dejando una imagen persistente en el lugar donde estuvo parado.

Sabiendo que estaba a punto de perder el control, corrió hacia Daly Simone a gran velocidad, con la esperanza de destrozar a la Halcón Nocturno que había frustrado sus planes de escape.

*¡Boom!

¡Boom!* Relámpagos enormes estallaron, deteniendo sus intentos de fuga.

*¡Boom!

¡Boom!* Las ocho “piernas” cubiertas de plumas blancas ahora tenían lesiones y segmentos de piel carbonizada, se movían a gran velocidad y con el cuerpo bajo, rodeando la plaza mientras esquivaba las descargas eléctricas buscando la más mínima oportunidad para matar a Leonard y a Daly.

Con el tiempo, su poca razón remanente le permitió notar un problema.

¡La frecuencia de los rayos estaba descendiendo!

La persona que lanzaba las Tormentas Eléctricas aparentemente había alcanzado su límite, ¡y su espiritualidad estaba casi agotada!

El corazón de Ince Zangwill se agitó al mismo tiempo que una sonrisa cruel aparecía en su rostro.

Corrió con todas sus fuerzas mientras murmuraba en Feysac antiguo: —¡Todos ustedes morirán!

Aparentemente olvidando su anterior necesidad de escapar.

«Todos ustedes morirán…» Leonard Mitchell no pudo hacer nada a pesar de escuchar esa frase.

Fue porque ni siquiera podía abrir los ojos.

No podía determinar dónde estaba Ince Zangwill, ni usar su espiritualidad para enfocarse en él.

En ese momento sintió como si hubiera regresado a Tingen, estando nuevamente en la Compañía de Seguridad la Espina Negra, aquel día en el que se enfrentaron a Megose en una intensa batalla.

Había regresado a la época en que era débil y se sentía indefenso, incapaz enfrentar y mucho menos detener nada por sí mismo.

En aquel entonces, claramente quería ayudar al Capitán y a Klein.

A pesar de superar su horror y a pesar de tener al Viejo ayudándolo, se desmayó súbitamente debido a la poca fuerza de su Baja Secuencia; por lo tanto, no pudo participar en la batalla posterior.

Todo lo que pudo hacer fue despertarse y ver dos cadáveres, sin otra opción que absorber el dolor de encontrarse familiares varios para aplacar la culpa que él mismo se había impuesto.

Siempre apreció su vida tranquila en la Ciudad de Tingen, la sensación de no necesitar asumir ninguna responsabilidad al no tener un rol protagonista.

Sin embargo, cuanto más apreciaba esos recuerdos, más se odiaba a sí mismo y se preguntaba por qué no se esforzó más.

Con los ojos bien cerrados solo alcanzaba a “ver” figuras de luz moviéndose rápidamente, y todo lo que pudo hacer fue apretar las manos en un puño mientras gritaba apresuradamente: —¡Viejo!…

¡Anciano!

Esta vez, ninguna respuesta apareció en su mente.

Nadie lo ayudaría, ya que Pallez Zoroast aún estaba profundamente dormido.

La respiración de Leonard se volvió pesada, no pudo evitar la cabeza de un lado a otro tratando de seguir los movimientos lumínicos.

Luego, con una voz ligeramente ronca y una clara ansiedad, gritó: —¡Viejo!

¡Viejo!…

¡¡Viejo!!

Su voz se suavizó gradualmente, ahogada por los truenos.

Leonard bajó la cabeza poco a poco, su rostro estaba lleno de vergüenza y dolor.

Sus labios temblaban mientras alternaba entre apretar y relajar sus manos.

Todo su cuerpo se congeló durante varios segundos.

De repente, adoptó una expresión firme y determinada.

Con una mueca, abrió la boca y conjuró suavemente en Hermes antiguo: —El Loco que no pertenece a esta época…

…El misterioso gobernante sobre la niebla gris…

…¡El Rey de Amarillo y Negro que controla la buena suerte!…

Justo al completar la última oración, mágicamente vio una escena en su mente.

Ince Zangwill, quien aparentemente se había convertido en una araña o en un lobo deformado lleno de plumas, corría frenéticamente esquivando los rayos.

De vez en cuando, intentaba atacarlo a él y a Daly Simone.

Y a diferencia de una visión normal, la figura de Ince Zangwill se veía muy borrosa en esa escena.

Prácticamente solo estaba representado por una luz roja, la cual apenas alcanzaba para determinar su ubicación.

Sorprendido, Leonard no reaccionó por unos segundos y luego se echó a reír.

Lágrimas rodaban por sus mejillas entre sus risas.

Sin dudarlo, levantó la mano izquierda, presionó el guante contra su sien y luego agarró con fuerza el talismán Sifón del Destino con su mano derecha: —¡Destino!

La incomprensible y misteriosa palabra en Hermes abntiguo resonó al mismo tiempo que un libro transparente aparecía frente a Leonard.

Acompañadas por un canto etéreo de “Vine, Vi, Registré” sus hojas se agitaron, mientras el aura del libro se enfocaba en el monstruo de ocho “patas” cubierto de plumas blancas.

Relámpagos plateados compuestos por innumerables rayos estallaron cuando Leonard Mitchell lanzó el talismán con una expresión horrible, gritando: —¡Muere!

¡Ince Zangwill!

Había esperado decir eso durante mucho, mucho tiempo.

Había ensayado esa escena en su cabeza demasiadas veces.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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