El señor de los misterios - Capítulo 946
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Capítulo 946: 946 Un Otorgamiento O Una Maldición Capítulo 946: 946 Un Otorgamiento O Una Maldición Editor: Nyoi-Bo Studio La poción helada se deslizó por su garganta, provocando un entumecimiento en Klein, una rigidez que le llegó hasta el alma.
Ya había dejado de bailar.
Su mente parecía flotar como si estuviera en el aire, mirando hacia la arruinada Plaza del Renacimiento de la Ciudad de Cookawa, que había quedado devastada tras los repetidos rayos.
En ese momento, sintió que sus emociones se agitaban por alguna razón desconcertante, ya que todos los peatones circundantes parecían estar conectados a él por hilos invisibles.
Podrían estar felices, enojados o tristes, realizando todo tipo de acciones basadas en sus instrucciones.
Klein a menudo se veía embargado por sentimientos similares en los últimos tiempos.
Sabía que esa era la visión de un “director”.
Al ver a los demás como marionetas o actores, intentaba controlarlos o guiarlos para concretar una gran actuación.
Usando esa sensación de familiaridad, Klein ajustó apresuradamente su estado mental; separando enteramente sus emociones internas para observar el panorama con una actitud fría y distante, evitando verse afectado por la “obra”.
Como “director”, seguía un guion aplicado a la realidad, lo que implicaba hacer análisis racionales que orientaran sus elecciones según las circunstancias.
Controlaba las emociones y su intensidad, de forma a impulsar el desarrollo de ciertas situaciones a medida que identificaba pistas que lo ayudaran.
Una vez que su estado mental se calmó, sintió que el poder de la poción se extendía por todo su cuerpo, como una gran red nueva.
De repente, sintió que su Cuerpo del Alma estaba conectado a su cuerpo físico.
Ambas instancias parecían fragmentarse infinitamente, y al no poder seguir soportando eso, dejó escapar un grito desde lo más profundo de su alma: —¡No!
Inclusive sus pensamientos se segmentaron, dividiéndose en trozos que poco a poco fueron fusionándose con diferentes pedazos de carne que ganaban sensibilidad propia.
¡Cada uno de esos pensamientos resquebrajados representaban al Klein adolorido, al Klein arrogante, al Klein frío, al Klein gentil, al Klein divertido, así como a Zhou Mingrui, a Sherlock Moriarty, a Gehrman Sparrow y a Dwayne Dantès!
Todo su Cuerpo Espiritual parecía estar atravesando los engranajes de una voraz máquina moledora.
No muy lejos, Leonard, cuyas mejillas estaban llenas de lágrimas inconscientes; vio que el Capitán Dunn, en cuyos brazos descansaba Daly Simone, fue transformándose nuevamente en Klein Moretti.
Después de eso, notó que, en su cara, cuello y en el dorso de sus manos sobresalían apéndices pálidos que parecían tener vida propia.
Se extendían hacia afuera como gusanos transparentes.
Incluso debajo de su ropa había indicios de carne retorciéndose.
¡Eso hizo que Leonard tuviera la sensación de que Klein estaba a punto de colapsar en un grupo de gusanos transparentes que correrían en distintas direcciones!
Al intentar hacer algo, se sintió mareado.
Instintivamente cerró los ojos y no se atrevió a seguir mirando.
Los gusanos transparentes que sobresalían del cuerpo de Klein brillaron bajo la luz del sol, produciendo capas tridimensionales de símbolos misteriosos.
Esas “capas” se conectaban en todos sus niveles, desde los superiores a los inferiores, presentando de forma clara y directa los conceptos abstractos de extrañeza, locura, cambio, fuerza y sabiduría.
En medio de vientos fríos y aulladores, ilusorios hilos negros se alzaron alrededor de Klein, entretejiéndose poco a poco hasta formar extraños “tentáculos”.
Los “tentáculos” se agitaban al mismo tiempo que su Cuerpo del Alma, su Proyección Astral, su Cuerpo de Corazón y Mente y su Cuerpo Etéreo se reducían a fragmentos que se fundían con los gusanos que representaban los diversos pensamientos, confusiones y dilemas de Klein.
Mientras los fragmentos flotaban suavemente entre los gusanos, parecían volar hasta una altura infinita donde innumerables ilusiones humanoides abrazaban enormes edificios distorsionados.
Estaban tocando instrumentos de viento, dando discursos, gruñendo o delirando.
En medio de la miríada de sensaciones caóticas de Klein, sus alrededores fueron superponiéndose como si estuviera en el mundo espiritual.
Sin embargo, lo rodeaban personas vivas yendo y viniendo con estrellas brillando sobre sus cabezas.
En ese momento, los fragmentos llenos de pensamientos reflejaron recuerdos que resultaban familiares.
Recuerdos nuevos: Era del Rey de los Ángeles, Adán, rezando con los ojos cerrados.
Era la escena representando su impactante aparición; Otra escena era Klein apretando el gatillo de la Campanada de Muerte contra Ince Zangwill para partirle la cabeza; También estaba la escena donde sonriendo como Payaso, dijo con voz profunda “Este disparo es por el Capitán”; En otro fragmento estaba el Espectador Adán viendo el final de semejante actuación con sus ojos extremadamente claros e inocentes; Se podía ver a Klein convirtiéndose en Dunn Smith, invitando a Daly Simone a bailar en medio de la plaza destruida.
Todos esos recuerdos estaban sumamente frescos en su mente, en especial la mirada de ese Espectador.
Un impulso aparentemente corpóreo inundó todo su cuerpo como una fuerza magnética.
Gradualmente, Klein descubrió su sentido de consciencia una vez más.
«YO…» «¿Quién soy Yo?» Esa era una pregunta cuya respuesta era conocida por Klein cuando aún era un Sin Rostro.
No necesitaba pensar demasiado en ello, entendía su identidad fácilmente: Era una persona de la Tierra, una persona que reconstruida con fragmentos de la memoria de Klein; Una persona cuya experiencia como Halcón Nocturno lo influyó profundamente; Una persona que siempre apostaba a lo seguro y que temía el peligro, pero que en circunstancias especiales podía persistir y renunciar a todo; Un guardián y un infeliz miserable.
Extraños órganos sensoriales ajenos a su Cuerpo del Corazón y Mente o su Cuerpo del Alma surgieron poco a poco de los fragmentos, condensando los nuevos pensamientos de Klein: Frialdad, Calma, Espectáculo y Visión.
Eran pensamientos que le permitían observar el mundo desde más ángulos y dimensiones.
Sabía que eso podría ser la divinidad.
Sin oponer resistencia, unió los fragmentos originales de su Cuerpo Espiritual con varios hilos negros, lo cual permitió que lentamente fueran recuperando su forma de nuevo.
En ese momento, comprendió el propósito del ritual de avance.
Era una marca, un ancla.
En comparación con otras rutas, el Hechicero Extraño, al experimentar la fragmentación de su Cuerpo del Alma en varias instancias, ¡requería un ancla mucho antes!
Sin embargo, eso no necesitaba ninguna fe como apoyo.
Por el contrario, la fe era algo confuso y de grandes dimensiones, con demasiados sentimientos personales involucrados.
La fragmentación de ese ritual borraba fácilmente la humanidad del Beyonder de 5ª Secuencia que avanzaba, dejando atrás la divinidad.
¡Una actuación grandiosa y profunda bajo la mirada de varios espectadores fue suficiente para crear esa ancla!
Aunque los espectadores lugareños eran pocos en número, al ser la existencia máxima de la ruta del Espectador, Adán podía representar a miles de espectadores comunes.
Incluso podía imaginar un teatro repleto de público para crear un mejor efecto.
Con su cuerpo entero retomando forma, todo tipo de conocimiento se agitó en las profundidades de su Cuerpo Espiritual de nivel semidiós, envolviendo la mente de Klein mientras le provocaba una presión indescriptible.
Era como si su cerebro estuviera a punto de explotar.
Sin embargo, al poseer cierto nivel de divinidad y una vasta experiencia Beuonder, comprendió que esa era una manera especial y relativamente fácil de atravesar esta etapa.
Los gusanos transparentes en su rostro, manos, cuello y debajo de su ropa retrocedieron; volviendo a la apariencia original de Klein Moretti, de cabello negro y ojos marrones.
Mirando a Daly Simone, quien todavía lo abraza mientras se enfriaba poco a poco, la levantó y caminó hacia Leonard Mitchell.
Se inclinó y la colocó en el suelo.
Daly ya no tenía escamas negras ni plumas blancas.
Su cuerpo volvió a la normalidad y sus ojos estaban cerrados.
Las comisuras de su boca estaban curvadas como si estuviera teniendo el más profundo y dulce sueño.
Klein se puso de pie y miró a Leonard, quien había vuelto a abrir los ojos, y dijo con pesadez: —Ella ha regresado al reino de la Diosa, como el Capitán.
La había convertido en una marioneta para revertir la mutación, permitiéndole morir como un humano antes de liberarla de su control.
Leonard intentó forzar una sonrisa mientras asentía de manera triste.
Las lágrimas corrían por su rostro.
Klein también asintió suavemente con la cabeza, agregando: —Este posiblemente no haya sido el peor resultado para ella.
Regresó como humana a los brazos de una deidad en la que creía, un lugar donde descansará con el Capitán y los demás.
Mientras hablaba, subconsciente y con un gesto sincero levantó la mano derecha y se golpeó el pecho cuatro veces en el sentido de las agujas del reloj.
Leonard instintivamente dibujó el signo de la luna carmesí.
Su expresión sorprendida se tornó extraña tras unos segundos.
Klein inspeccionó el área y dijo: —Llévate a Madame Daly contigo a Balam Este.
Informa a tus superiores que murió debido al ataque de Ince Zangwill, habiendo contribuido excepcionalmente en la supresión y muerte de su victimario…
…No te preocupes, nadie investigará a fondo lo que digas.
Por supuesto, puedes aprovechar esta oportunidad para salir de los Guantes Rojos.
—Y-ya estoy acostumbrado a la Iglesia —dijo Leonard con fuerza.
Klein se quitó el sombrero y se despidió con una reverencia.
Sosteniendo su sombrero, se giró para caminar hacia el cuerpo de Ince Zangwill y tomó una carta que tenía un carro y un sacerdote rojo.
El sacerdote rojo llevaba la cara de Roselle Gustav.
Los labios de Leonard se estremecieron un poco antes de preguntar: —¿N-no volverás a la Iglesia?
Klein, sin darse la vuelta y llevando su sedoso sombrero de copa, se dirigió a una de las salidas de la plaza.
Tras dar algunos pasos, hizo una pausa y le respondió a Leonard dándole la espalda: —Ya no puedo volver…
«Ya no puede volver…» Leonard lo miró aturdido mientras la figura de aspecto clásico se distanciaba gradualmente hasta desaparecer.
Después de cierto tiempo, unos pocos Beyonders aparecieron en la Plaza del Renacimiento.
Uno de ellos vestía una túnica de clérigo de la Iglesia de la Nocheterna.
Su cabello negro era hermoso y su rostro era exquisito.
Nadie podría asegurar su edad, mayormente porque a nadie le importaría.
Cualquiera que la mirara quedaría encantado con las innumerables estrellas en sus ojos.
Esa mujer flotaba en el aire mientras miraba la plaza.
Lo único que captó su atención fue el lamentable cadáver de Ince Zangwill que apenas podía ser reconocido.
Cubriendo su cabeza agrietada había una carta del tarot muy común.
Era La Estrella.
*** Sobre la niebla gris, Klein colocó la carta del Sacerdote Rojo en su mano izquierda y cerró los ojos para descansar un momento.
Tenía una comprensión básica que le otorgaba cierto conocimiento sobre los poderes de un Hechicero Extraño.
Por un lado, podía transformarse en animales cuyos tamaños no fueran muy dispares.
En un estado de Cuerpo Espiritual, podría ignorar por completo ese punto.
Podía transferir heridas suyas o ajenas a una figurilla de papel.
Su Salto Llameante también había recibido una mejora, ahora abarcaba casi mil metros.
El poder de sus Balas de Aire era el mismo que el de un cañón.
Por otro lado, ahora podía obtener un control inicial de los Hilos del Cuerpo Espiritual en tres segundos.
Podía convertir un objetivo en su marioneta en quince segundos.
Su rango de control era de 150 metros.
Al mismo tiempo, podía alternar Hilos del Cuerpo Espiritual para que su marioneta tuviera todos sus poderes Beyonder.
A menos de mil metros, podía intercambiar posiciones con su marioneta como quisiera.
Debido a ese punto y a los gusanos que se separaron de él como una forma de criatura mítica, así como al disfraz o cobertura que le proporcionaban los Hilos del Cuerpo Espiritual, Klein obtuvo dobles corporales de mayor nivel.
¡Eso también significaba que, mientras una de sus marionetas estuviera viva, un Hechicero Extraño nunca moriría!
Al enemigo a menudo le resultaba difícil saber si el asesinado era el Hechicero Extraño propiamente o solo una de sus marionetas.
Lo que era real y lo que no era no se podía determinar con facilidad.
Después de confirmar su estado y descansar por un momento, Klein caminó de inmediato a las profundidades del misterioso espacio sobre la niebla gris.
Se dirigió hacia la escalera de luz que parecía conducir al cielo.
Como lo esperaba, había otro escalón más, uno formado por luz pura.
Esa vez, Klein creía que podía usar ese sexto escalón que parecía propio de un gigante para finalmente pisar las nubes grises que se condensaban.
Un escalón, dos escalones, tres escalones…
Llegó al final y, con un salto, pisó la nube formada por la niebla gris.
Reflejada en sus ojos había una puerta de luz fulgurando con brillo negro-azulado.
Estaba formada por innumerables capas de luces esféricas, y cada luz esférica contenía gusanos retorciéndose.
Algunos de ellos eran transparentes, otros translúcidos.
Esa fue la misma escena que Klein vio a través de los ojos de Enzo, pero aquella vez los objetos estaban muy borrosos, como si algo estuviera obstruyendo su visión.
Además, sobre la puerta de luz, había finos hilos negros colgantes.
En sus extremos estaban suspendidos objetos que parecían capullos completamente transparentes.
Esos capullos se balanceaban suavemente, envolviendo diferentes almas.
Parecían ser abarcar todas las descendencias: Africanos, Asiáticos, Caucásicos, etc.
Algunos llevaban jeans, otros portaban teléfonos celulares.
Algunos tenían prendas hermosas, otros tenían rasgos faciales de gran belleza.
Todos tenían auras como si estuvieran vivos, pero sus ojos estaban bien cerrados.
La mirada de Klein se congeló como si hubiera regresado a la Tierra, caminando en calles llenas de gente.
Entonces, notó que tres capullos se habían abierto.
Estaban vacíos y se mecían con el viento.
Alzando la cabeza, Klein observó en silencio esa vista.
(Fin del Cuarto Volumen: Eterno)
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