¡El Sistema de Evolución Infinita me hizo demasiado OP! - Capítulo 175
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175: ¿Quizás le gusta luchar con espadas?
175: ¿Quizás le gusta luchar con espadas?
Capítulo 175
……
La causa de la abrumadora victoria en el Paso de Riveredge no fue otro que quien asumió el mando del Ejército Real tras la muerte del anterior general.
Era al que llamaban el «Terror Carmesí» o el «Dios de la Guerra Bañado en Sangre», entre muchos otros títulos.
Pero, independientemente del título que se usara con más frecuencia, había algo que todo el mundo sabía sobre el recién nombrado Marqués Amonroth.
¡Y era que no sabía hacer otra cosa que segar vidas y crear ríos de sangre!
Sin embargo, a ojos del Rey y de otros nobles de alto rango, era prácticamente su amuleto de la suerte.
Razón por la cual el Duque Hollister, el Duque Hemmington, el Duque Doozle y, por supuesto, el Rey del Reino Azura hicieron todo lo posible para ponerlo de su lado usando la «Táctica del Matrimonio Arreglado».
Esta era también la razón por la que en esta fiesta había algunos invitados más que solo los vejestorios…
—¡Amon, mi amor!
¡Deberías haberme dicho que venías a esta fiesta!
¡De haberlo sabido, habría estado aquí desde ayer!
La voz de una muchacha de largo cabello negro y ojos de un marrón amarillento sacó a todos de su estupor.
—…
—…
Las miradas se centraron en una mujer de alrededor de 1,68 m, ataviada con un vestido verde oscuro, que irrumpió en la mansión con una expresión febril mientras escudriñaba el salón de baile, buscando al único hombre que existía para ella.
Cuando vio al hombre con el que estaba hablando su padre, sus ojos se iluminaron y corrió en su dirección ¡antes de dar un salto!
Justo cuando estaba a punto de alcanzar a la alta figura de ojos carmesí, una mano femenina se aferró a su rostro bien esculpido y la detuvo en seco.
*¡Tic!*
Una vena apareció en su tersa frente mientras preguntaba con un tono venenoso: —¿Qué crees que estás haciendo, hermana Jia Lei?
—No deberías ser tan revoltosa en presencia de tanta gente, hermana Nuan He.
Simplemente te ayudo a mantener intacta tu imagen —dijo Jia Lei, mirando a los ojos de su amiga con una expresión «amistosa» mientras contenía el impulso de echarla de allí en ese mismo instante.
Pero con la entrada de varias mujeres más, al final se vio obligada a dejar a su amiga en el suelo.
Acto seguido, ambas se quedaron mirando a las otras tres mujeres que habían llegado detrás de Nuan He.
La primera era la hija del Duque Hollister, y tenía el cabello largo y plateado, junto con un par de deslumbrantes ojos verdes.
Luego estaba la hija del Duque Hemmington: una mujer de más de mil años que poseía un largo cabello castaño y ojos amarillentos.
Por último, pero no por ello menos importante, estaba la hija del Duque Doozle: una mujer que no solo era tan hermosa como sus amigas, sino que también tenía una apariencia única.
Teniendo en cuenta que su cabello era negro y de longitud media, con un ojo negro y el otro de un plateado intenso, era sin duda una belleza exótica.
Sin embargo, daba igual de qué mujer se tratara, pues todas y cada una de ellas, incluidas Jia Lei y Nuan He, poseían una figura con la cantidad justa de curvas en los lugares adecuados.
¡Demostraban con creces sus genes superiores como hijas de las personas de más alto rango de Azura!
Y todas y cada una de ellas clavaron la mirada en el mismo hombre exactamente en el mismo instante.
Tras lo cual, como por instinto, todas se abalanzaron sobre él con una velocidad que excedía con creces la que deberían ser capaces de mostrar con sus Rangos de Existencia Física de Rango Oro.
—¡Amonroth, soy yo!
¡Su Ah!
¿No recuerdas todo lo que hicimos en la Ciudad de Cresta de Batalla?
—No le hagas caso, Amon; ¡está claro que yo soy la que mejor te conoce!
Sobre todo después de ese «tema delicado» en el que accediste a ayudarme… Ji, ji~
—¡Z*rra conspiradora!
¿¡Qué has estado haciendo con nuestro Amon antes de que llegáramos!?
Qui Lan estuvo a punto de abalanzarse sobre la hija del Duque Doxing allí mismo.
Además, parecía que no era la única que pensaba así, ya que a Jingyi Yaling también se le pasaba el asesinato por la cabeza.
Incluso Nuan He empezaba a pensar que lo mejor para todas sería simplemente sacar a Jia Lei del juego en ese mismo instante.
A estas alturas, el rey y soberano absoluto de la tierra que pisaban ya había sido apartado de un empujón por las muchachas en disputa.
—…
—…
—…
Él, junto con todos los demás nobles, contemplaba la escena con perplejidad.
—Pensar que el Marqués ya se ha ganado el corazón de cinco mujeres con algunos de los estatus más altos del Reino… Y ni siquiera parece que le interese… —comentó el Rey Jing Fu sobre el asunto, con el rostro lleno de asombro.
—Debemos hacer algo al respecto, mi Rey… Es decir, no podemos permitir que siga sin mostrar interés… —masculló el Duque Hollister con tono exasperado.
—Incluso sin nuestra coacción, nuestras hijas han ido activamente a por él y, sin embargo, no ha cedido ni un ápice… Y me hace preguntarme: ¿Crees que tal vez le va el otro bando?… Quizá le guste el combate de espadas, juguetear con el fruto prohibido…, pacer el cetro divino…—
—Ya hemos captado la idea, Duque Hemmington.
Y no, no parece que le vaya ese rollo, pues hemos obtenido información de que varias mujeres hermosas suelen acudir a él en las montañas donde se encuentra su territorio.
El Duque Doozle no podía creer las soplapolleces que salían de la boca del Duque Hemmington con toda esa charla soez sobre «espadas».
Miró a su Rey en busca de guía, ignorando por completo la intervención del furibundo Duque Doxing.
Él era un padrazo sobreprotector desde el principio.
Y con todas sus hijas mirando al Marqués con tanta infatuación, no era de extrañar que estuviera echando humo en su sitio mientras le lanzaba al hombre rodeado de mujeres la mirada más malévola que era capaz de reunir.
Por otro lado, el Rey estaba demasiado distraído con el asunto de la alianza con el Marqués Amonroth como para preocuparse por el enfado de su peculiar amigo.
No había otra forma de cimentar su alianza que con la cooperación voluntaria de sus hijas…
Y si a eso se le sumaba que ya estaban perdidamente enamoradas de él desde el momento en que vislumbraron su gallarda figura, solo necesitaban conseguir que el Marqués aceptara.
Pero ¿cómo…?
……
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