¡El Sistema de Evolución Infinita me hizo demasiado OP! - Capítulo 263
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Capítulo 263: Numerosos cambios en un instante
Capítulo 263
……..
Tras examinar la interfaz del Sistema, los ojos de Azmodeus se posaron en la parte del catálogo de especies de «Alto-Humano».
«¿Así es como se denomina a la gente como Harkath? Si es así, me pregunto por qué el Sistema sigue diciendo que soy de la raza “Humana” corriente… ¿Tiene algo más reservado para mí? ¿O solo le estoy dando demasiadas vueltas al asunto?».
Sus pensamientos se agitaron, ya que este tema también planteaba la cuestión de por qué el Sistema le había dado la Isla Espiritual. ¿Qué intentaba hacer con él?
Reflexionó sobre el asunto durante unos segundos antes de descartarlo como otra cosa que se resolvería a su debido tiempo.
«Estoy seguro de que el Sistema tiene una razón para todo. Puesto que no ganaría nada haciéndome daño, lo más sabio sería simplemente esperar y dejar que las cosas sigan su curso».
Tras apartar el tema de su mente, Azmodeus pensó que ya era hora de volver al Mundo Infinito. Después de todo, aunque para él solo habían pasado unos minutos, para Harkath habían transcurrido un número incalculable de años.
Si deseaba mantener la devoción del Señor Supremo y seguir acumulando el Poder de la Fe, tenía que aparecer de vez en cuando. ¿Y qué mejor momento que el presente…?
Esta pregunta quedó como un pensamiento tardío, pues Azmodeus ya había partido hacia Pandora, atravesando velozmente una plétora de capas espaciotemporales.
¡FWIP!
Al volver a Pandora tras solo unos minutos de ausencia, se dio cuenta de que todo había cambiado. Desde la atmósfera hasta la topografía, nada era igual.
Un mundo antes separado por los fuegos de la guerra, ahora unido bajo un solo hombre. Este es el poder de la Fe, de la creencia de que un hombre castigará y protegerá a quienes considere dignos.
Azmodeus sintió que estaba al borde de algo más grande mientras surcaba los cielos brillantemente iluminados.
Dejando que los rayos matutinos cubrieran su inmaculada figura, pasó junto a incontables colinas de un verde exuberante, hogar de una especie de gnomos.
Tras pasar por una variedad de aldeas de gnomos y sus casas con extrañas formas de bota, una nueva zona apareció a la vista.
Esta vez, había un gran número de montañas rocosas y marrones, algunas cubiertas de nieve y otras de una hierba verde y vibrante. En estas maravillosas montañas vivía una especie variante de Alto-Gólem: del tipo que medía más de cien metros de altura y caminaba como si fueran Dioses vivientes de la Tierra.
Pero en gran contraste con sus sobrecogedoras apariencias, eran una de las especies más pacíficas de Pandora. Llegaba hasta tal punto que se les denominaba los «Gigantes Ositos de Peluche Adorables».
A uno le costaría mucho encontrar a un gólem matando incluso al más insignificante de los insectos…
¡FWAZOOM!
Tras cruzar la cordillera del tamaño de una galaxia, Azmodeus vio un árbol gigante, ¡uno tan grande que incluso un universo palidecía en comparación!
«El Árbol Divino de Yggdrasil… el hogar de los Altos Elfos…».
Azmodeus se maravilló ante la visión cósmicamente deslumbrante que tenía ante él, pues podía ver estrellas y galaxias brillantes girando en espiral dentro del enorme árbol. En estas estrellas incrustadas vivían innumerables especies de elfos, algunas ni siquiera conscientes de lo que había más allá de sus diminutos pozos.
«Pandora… Me pregunto hacia dónde acabarás evolucionando… ¿Llegarás a superar incluso a la Expansión Estelar si te dan el tiempo suficiente? Un Plano de Infinito de 7 Capas… ¿Qué clase de concepto es ese…?».
Azmodeus ni siquiera tenía la fuerza necesaria para encontrar el Núcleo de un Plano de Infinito de 4 Capas. Después de todo, solían estar custodiados por aquellos en el Reino de Soberanía del Agujero Negro. Mientras que su Poder de Batalla era meramente equivalente al Reino Máximo del Velo de Nebulosa, todavía muy lejos del Reino de Soberanía del Agujero Negro de Medio Paso.
«Creo que ya es hora de que vuelva a centrarme por completo en el “grindeo”. También tengo un Señor Galáctico que poner en su sitio, y no puedo dejar que mis Clones hagan todo el trabajo por mí…».
Azmodeus ya había decidido que la mitad de su Existencia Primordial abandonara el Mundo Infinito por un largo periodo, dejando que el tiempo pasara a una velocidad cincuenta mil veces mayor. Esto no solo aumentaría activamente su cultivo, sino que también le permitiría tener unos cuantos baños de sangre decentes.
Pero antes de que llegara ese momento, quería consolidar su fe con Harkath, el Señor Omega.
¡FWIP!
Su figura sin parangón desapareció de la vista mientras dejaba tras de sí el inequívocamente hermoso árbol cósmico, dirigiéndose a un lugar igual de esplendoroso.
…
En el espacio de una ventana abierta en el último piso de un rascacielos que tocaba los cielos.
—Mi Señor, ¿ha revisado los documentos que dejé en su escritorio anoche?
Una voz deferente resonó en una agradable habitación con acabados de madera, haciendo eco con un toque de sarcasmo.
—Ju Dong… Sabes que no lo he hecho…
Un hombre de gran estatura y rostro lleno de cicatrices esbozó una sonrisa irónica mientras apoyaba la mano en la frente, esperando la reprimenda que se avecinaba.
Y tal como esperaba…
—¡Mi Señor! ¡El Rey Elfo ha estado esperando en la Ciudad Flotante de Akron durante las últimas dos semanas! ¡Sabe que no hay forma de evitar su propuesta de matrimonio para su hijo y la hija de usted, ¿verdad?!
Ju Dong se apresuró hacia el gobernante del mundo como un profesor que regaña a su alumno. ¡No le concedió al cansado gobernante ni un ápice de respiro!
—Ju Dong… Mi hija… Es demasiado joven para pensar en el matrimonio. Dile a ese viejo chocho que vuelva a su árbol y que nos deje en paz a mí y a mi querida Ming Chao… —Harkath se reclinó en el respaldo de su silla, sin siquiera molestarse en mirar a su consejero.
—¡Mi Señor! ¡Eso es imposible! ¡El Rey Elfo es el responsable de la distribución exclusiva de las semillas del mundo! ¡Necesitamos una alianza sólida con él si queremos avanzar con la colonización del Nuevo Continente! —continuó Ju Dong sermoneando a su gobernante con un tono exasperado, claramente acostumbrado a las payasadas de su señor.
—Ju Dong… Mi hija, es demasiado joven para pensar en el matrimonio…—
—¡Tiene más de trescientos mil años! ¡¿Cómo que es demasiado joven?! —lo interrumpió Ju Dong con voz estentórea, harto de tantas tonterías.
…….
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