El Sistema de Niveles: Formas Infinitas cancela - Capítulo 19
- Inicio
- Todas las novelas
- El Sistema de Niveles: Formas Infinitas cancela
- Capítulo 19 - 19 Capítulo 18 La Paradoja del Fantasma y el Rey
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
19: Capítulo 18: La Paradoja del Fantasma y el Rey 19: Capítulo 18: La Paradoja del Fantasma y el Rey El ambiente en la Academia Kuoh se fracturó.
Ya no era un simple patio escolar; bajo los pies de Issei, el suelo comenzó a vibrar con una frecuencia que nadie más podía percibir.
Mientras Sun Wukong, el Gran Sabio, se preparaba para atacar, Issei sintió cómo su núcleo interno se expandía.
El sistema, en un acto silencioso de omnipotencia, activó la Nivelación de Formas Infinitas.
Para Issei, la divinidad del Rey Mono dejó de ser una montaña inalcanzable y se convirtió en una serie de variables que él podía igualar y superar.
Sun Wukong no esperó.
Con un rugido de pura diversión, lanzó su bastón Ruyi Jingu Bang hacia adelante.
El arma divina se extendió en un parpadeo, buscando aplastar a Issei contra la fachada del edificio principal con la fuerza de un meteorito.
—[Aritmética Imaginaria: Punto de Inflexión] —susurró Issei.
Issei no esquivó.
Simplemente levantó un dedo y tocó la punta del bastón que venía a velocidad supersónica.
En ese microsegundo, la “Nivelación” actuó: la masa infinita del bastón fue reducida a cero en el marco de referencia de Issei.
El arma se detuvo en seco, emitiendo un chillido metálico que rompió los cristales de las aulas cercanas, pero incapaz de avanzar un milímetro más.
—¿Qué?
—Karasuba soltó un grito ahogado.
Su maestro, el ser que podía mover los cielos, estaba siendo contenido por un solo dedo de su hermano “mediocre”.
Wukong ensanchó su sonrisa, aunque sus ojos dorados brillaron con una seriedad nueva.
—¡JA!
Realmente eres un tipo extraño.
¡Veamos cómo manejas esto!
El Rey Mono saltó hacia atrás y arrancó un puñado de sus cabellos, soplándolos al aire.
Al instante, el patio se llenó de cientos de clones de Sun Wukong, cada uno portando un bastón y rugiendo con la misma intensidad divina.
Era una marea dorada imposible de detener para cualquier guerrero convencional.
Issei cerró los ojos un instante.
No necesitaba verlos con sus ojos físicos; su mente estaba procesando el campo de batalla como un mapa de vectores.
Materializó el Honey Badger en sus manos, pero para los ojos de Rias, Sona y los demás, el arma parecía haber aparecido de un “almacén espacial” avanzado, ocultando cualquier rastro del sistema.
—[Protocolo: Limpieza de Área] —ordenó Issei internamente.
Issei comenzó a moverse, pero no era una carrera normal.
Su cuerpo parecía parpadear, teletransportándose entre las sombras de los clones.
Cada vez que apretaba el gatillo, el sonido no era el de una explosión de pólvora, sino un pulso seco y tecnológico.
Cada bala que tocaba a un clon no causaba sangre; simplemente los “desconectaba”, convirtiéndolos en partículas de luz que se desvanecían antes de tocar el suelo.
Era una coreografía de muerte táctica.
Issei eliminaba a diez, veinte, cincuenta clones en segundos, moviéndose con la frialdad de los soldados Ghost que lo habían entrenado.
Wukong, el real, aterrizó frente a él, descargando un golpe descendente que agrietó el patio entero.
Issei desapareció en una ráfaga de estática, reapareciendo directamente detrás de la nuca del Rey Mono, apoyando el cañón frío del fusil contra su piel.
—El cielo es vasto, Wukong —dijo Issei con una voz que no mostraba ninguna emoción—, pero incluso el cielo tiene límites que yo puedo calcular.
Wukong se quedó congelado.
Sintió que ese arma no dispararía plomo, sino algo que podría borrar su propia esencia divina.
La presión en el patio era insoportable; los demonios de Kuoh miraban con terror absoluto.
Issei estaba ganando, y lo estaba haciendo sin mostrar una sola gota de sudor o esfuerzo mágico.
Wukong bajó su bastón y levantó las manos, su risa resonando con fuerza.
—¡Me rindo!
¡Me rindo!
Chico, eres un fantasma aterrador.
No sé de dónde sacaste esa tecnología o quién te entrenó, pero has ganado este round.
Issei desmaterializó el arma de inmediato, manteniendo su secreto a salvo.
El sistema emitió una notificación privada en su mente: [Nivel 25 -> Nivel 27] [Nivelación Completa: Has superado una forma Divina.] Karasuba cayó de rodillas, temblando de rabia y confusión.
Su hermano había derrotado a su maestro usando “herramientas” que ella no comprendía.
Issei la miró por encima del hombro, su rostro oculto tras la máscara de Ghost.
—El entrenamiento ha terminado, Karasuba —dijo Issei fríamente—.
Mañana, asegúrate de no hacer tanto ruido.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com