El Sistema de Niveles: Formas Infinitas cancela - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 Capítulo 8 El Código del Corazón y el Rescate de la Nube Roja
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9: Capítulo 8: El Código del Corazón y el Rescate de la Nube Roja 9: Capítulo 8: El Código del Corazón y el Rescate de la Nube Roja El salón 302 ya no existía.
Las paredes de madera se habían transformado en cascadas de texto binario que caían infinitamente hacia un abismo blanco.
El aire crujía con electricidad estática, y cada vez que Issei intentaba dar un paso, el suelo vibraba como si fuera una pantalla de televisión rota.
—¡Monika, detente!
¡Estás destruyendo todo!
—gritó Issei, pero su voz sonaba distorsionada, como si estuviera siendo procesada por un modulador.
Monika, sentada en su escritorio que flotaba en medio del caos, no levantó la vista de su laptop.
Sus dedos se movían a una velocidad que superaba incluso la agilidad de Issei.
—No estoy destruyendo, Issei.
Estoy optimizando.
Sayori es un archivo lleno de errores, de tristeza oculta…
ella solo sufre en este guion.
Si la borro, podré crear un espacio donde tú y yo seamos felices.
[¡ALERTA DE SISTEMA!] [Entidad: Sayori – Estado: Borrado en curso (75%)] [Advertencia: Si el archivo llega al 100%, la existencia de la persona será erradicada de la memoria de la Academia Kuoh.] —¡Ni hablar!
¡Nadie es un error!
—rugió Issei.
[Forma: Segador de Viento – NIVEL 2 (SOBRECARGA)] [Velocidad aumentada en 150% / Consumo de Estamina crítico] Issei se lanzó al ataque, pero no hacia Monika.
Su objetivo era Sayori, quien colgaba en medio del vacío, rodeada de lazos rojos que se convertían en sogas de código digital.
Yuri y Natsuki, totalmente corrompidas, se interpusieron en su camino.
Yuri se movía con espasmos violentos, lanzando cuchillas de tinta que cortaban el espacio mismo, mientras que Natsuki lanzaba bloques de texto sólido que explotaban al contacto.
—¡Apartense!
—Issei activó su “Paso del Vacío”.
Se convirtió en un destello azul, esquivando las cuchillas de Yuri por milímetros.
Su Ojo del Guerrero le mostraba las trayectorias en rojo, permitiéndole girar en el aire de formas que ningún humano debería poder.
Pateó un bloque de texto de Natsuki para impulsarse más alto, sintiendo cómo el impacto le entumecía la pierna.
[HP: 70/100] [Estamina: 30%] —¡Issei…
kun…!
—La voz de Sayori llegó a sus oídos, débil y fragmentada—.
Por favor…
olvídame…
duele mucho…
—¡Cállate y aguanta, Sayori!
¡Te dije que las galletas estaban buenas y pienso comer más!
—Issei forzó sus músculos al límite absoluto.
De repente, una barrera de firewall gigante apareció frente a él.
Monika finalmente lo miró, y por primera vez, sus ojos verdes mostraron irritación.
—Eres muy persistente, Issei.
¿Por qué salvar un archivo corrupto cuando tienes a la Administradora frente a ti?
[Comando: Congelar Movimiento].
Issei sintió que sus pies se pegaban al vacío.
El Sistema gritó una advertencia de “Invasión Externa”.
—¡No soy…
un programa!
—Issei apretó los dientes, y una energía dorada, nacida de su pura voluntad humana, comenzó a repeler la estática azul de Monika—.
¡SOY HUMANO!
[¡HABILIDAD DESBLOQUEADA!] [Voluntad del Jugador: Inmunidad temporal a la manipulación de realidad] Rompiendo el comando de Monika, Issei estalló en una explosión de velocidad pura.
Fue tan rápido que el sistema de Monika no pudo calcular su posición.
Apareció junto a Sayori y, en lugar de intentar cortar las cuerdas de código, la abrazó con fuerza.
—¡Sistema!
¡Transfiere mi energía vital a su archivo!
¡Sincroniza mi latido con su código!
—ordenó Issei.
[Aviso: Esto drenará tu HP a niveles críticos.
¿Continuar?] —¡HAZLO!
Una luz blanca cegadora envolvió a ambos.
Issei sintió como si le estuvieran arrancando el alma con pinzas calientes, pero se negó a soltar a Sayori.
El código negro que envolvía a la chica comenzó a volverse azul, estabilizándose bajo el calor de la vitalidad humana de Issei.
—¡Basta!
¡Vas a corromperte tú también!
—gritó Monika, perdiendo su compostura por primera vez.
Pero era tarde.
El “archivo” de Sayori se fusionó momentáneamente con el sistema de Issei, volviéndose “indeleble”.
El entorno colapsó.
El vacío blanco estalló en mil pedazos de cristal.
…
Issei despertó en el suelo del salón 302.
El sol ya no estaba; era de noche y las luces del salón parpadeaban con debilidad.
Sus pulmones ardían y sentía un sabor metálico en la boca.
[HP: 10/100] [Estado: Agotamiento Extremo] A su lado, Sayori estaba tendida, respirando de forma pesada pero constante.
Su lazo rojo estaba un poco quemado en las puntas, pero su rostro ya no tenía esa distorsión digital.
Estaba viva.
Era humana de nuevo.
En el fondo del salón, Yuri y Natsuki dormían profundamente en sus asientos, sin recordar nada de la pesadilla.
Monika estaba de pie junto a la ventana, mirando la luna.
Ya no tenía su laptop, y su presencia se sentía mucho más…
débil, casi transparente.
—Lo lograste —dijo Monika sin girarse.
Su voz sonaba triste—.
Le diste una parte de tu “realidad” para que ella pudiera quedarse.
Has roto mi juego, Issei.
—No es un juego, Monika —dijo Issei con dificultad, sentándose y apoyando la cabeza de Sayori en su regazo—.
Son personas.
Monika se giró y le dedicó una sonrisa melancólica.
—Para ti lo son.
Quizás por eso eres el protagonista de este mundo y yo solo soy…
un error de sistema.
Me iré por ahora, Issei.
He perdido demasiado acceso intentando borrarla.
Pero volveré…
cuando mi código esté completo.
Cuida de ella.
Monika se desvaneció en una ráfaga de píxeles verdes, dejando un silencio absoluto en el salón.
[¡MISIÓN COMPLETADA!] [Recompensa de Hazaña: Has salvado a un NPC de la eliminación] [Título Obtenido: Protector de la Realidad] [EXP Otorgada: 1500] [NIVEL 7 -> NIVEL 9] Sayori abrió los ojos lentamente.
Miró a Issei y, por primera vez en toda la tarde, su mirada era clara, sin esa sombra de tristeza programada.
—¿Issei-kun?
—susurró ella, tocando la mejilla del chico—.
Tuve un sueño muy extraño…
soñé que me convertía en letras y tú me atrapabas antes de que el viento me llevara.
Issei sonrió, aunque le dolía todo el cuerpo.
—No fue un sueño, Sayori.
Pero no te preocupes.
Ya no hay viento que pueda llevarte.
La ayudó a levantarse mientras el Sistema terminaba de procesar las recompensas.
Issei no solo había subido de nivel; había demostrado que su humanidad era una fuerza capaz de sobreescribir las leyes del universo mismo.
Pero sabía que Monika no se había rendido, y que en algún lugar de la red, ella estaba esperando.
—Vamos a casa, Sayori —dijo Issei—.
Mañana…
mañana te invito a las galletas yo
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