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El sistema del perro agente - Capítulo 106

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106: Una Vaga Pista 106: Una Vaga Pista Otra vez les comenzaron a atacar y Podbe comenzó a pelear para incapacitar a los controlados.

Quien diría que el jefe tuviera un jefe mayor indico Reia dentro de Podbe.

Oye Podbe no me había dado cuenta, pero ahora traes una media luna más en la parte de abajo antes que empiece el ceño indico Leila mientras usas sus poderes para cubrirse de los ataques.

Si perrito no te duele esa cosa en la cabeza indico Adía, a mí me parece que estuvieran pintadas en su frente indico el jefe Drake mientras combatía con golpes y aturdiendo con el arma más rápido que la anterior vez.

Oigan no se vale déjenme algunos con las justas pude con 2 y solo tengo 1500 puntos necesito ser más fuerte para salvar a Aiden lo decía en su mente el can Podbe dado que ahora debía subir a 2000 puntos para pasar al siguiente nivel.

Vaya acabamos más rápido con lo que dijo el jefe no podemos matar gente dijo Leila mientras usaba su telequinesis para atar a los niños controlados y los colocaban en una especie de prisión creada por Adía.

Continuemos dijo Drake.

Llegaron a la base de Radar la principal en Oceanía.

Bien toquemos la puerta indico Leila.

No hay necesidad y con su puño que tenía el guante que cubría todo su brazo destruyo la puerta.

Gua eso es fuerte señor indico Leila que gran superpoder.

Super poder el jefe no tiene poderes cariño le dijo Adía mientras entraban.

Oh entiendo y le hizo dos pulgares arriba al jefe que la miro.

Ya estamos dentro bloqueare las armas dijo Adía, haciendo un hechizo para inhabilitar todas las cámaras.

Quienes se creen estos indico Irina, soldados suenen la alarma y evacuen a todo el personal.

Las alarmas comenzaron a sonar y todas las personas comenzó a salir por la puerta, Podbe y compañía se hicieron a un lado para dejarlos pasar, una vez que salieron todos se levantó una nueva puerta.

Genial el enemigo sabe que estamos aquí indico Adía, prosigamos, siguieron por un vasto corredor hasta llegar a un lugar que parecía hecho para eventos.

Vaya, vaya como se atreven a destruir mi hermosa puerta indico Irina mientras agitaba su látigo contra el suelo ahora la pagaran.

No tenemos tiempo para jugar con usted señora indico Leila.

A quien le dices señora mocosa, si no lo sabes soy una señorita y ahora verán por ser tan impertinentes.

En eso de las paredes comenzaron a salir más soldados controlados.

Que no te cansas de mandar lo mismo ya vencimos a varios indico Drake.

Créanme estos son iguales a los anteriores dijo ella con una sonrisa en su rostro a ellos grito.

Podbe estos no son como los otros son más fuertes mira el sistema mando un alerta peligro te encuentras con enemigos peligrosos ten cuidado, vencer a uno ganaras 500 puntos de experiencia, huye si cuando puedas.

Es en serio este sistema quiere que huya serán tan poderosos, nada de eso no voy a huir vengo por Aiden dijo el can mientras se preparaba para lucha.

Los chicos controlados fueron a atacarlos eran unos 20 en total.

Nada del otro mundo dijo Drake que se acercó a uno, pero este esquivo fácilmente el ataque y le dio un golpe en el abdomen que lo dejo sin aire para luego mandarlo a volar de una patada.

Leila suavizo su caída con su poder telequinético, se encuentra bien indico la joven.

Si son más fuertes dijo Adía.

El sistema no mentía Podbe le dijo Reia al can.

Sáquense las máscaras mis niños indico la mujer del látigo.

Los niños controlados se las sacaron y mostraron un rostro sin sentimientos y unos ojos rojos dispuestos a matar.

Tengan cuidado Leila, Drake le dijo Adía.

Los 20 se fueron a atacarlos uno tenían ataques de tierra creando rocas de sus manos, otro de fuego lanzando bolas de fuego, otro contaba con electricidad que saco un látigo eléctrico que lo lanzo hacia donde estaba el can que logro esquivar al último minuto.

Los demás tenían habilidades físicas como super fuerza y golpes concentrados como los ataques de Ezequiel y Gat.

No será fácil dejarlos fuera de combate indico Drake que se recomponía mientras la maga colocaba un escudo protector.

No te esfuerces demasiado indico Adía.

Me caías mejor cuando eras despreocupada murmuraba él.

Que dijiste él dijo ella y él le contesto nada.

Bien prepárense este muro no dura por mucho además pueda ser que entren por debajo y si 2 entraron por abajo.

Bien no puedo dudar además no los golpeare fuerte con dos si puedo indico Podbe que se abalanzó sobre los dos que salían de la tierra y con un “aliento de rayo” los abatió a ambos antes de salir mientras leila les disparaba dejando fuera de combate.

Genial van 2 indico la chica faltan 18.

Solo me dio la octava parte de los puntos a veces eres molesto sistema indico el can, en tanto Reia decía ahora cuentas con 1750 puntos de experiencia faltan 250 para llegar al nivel 13.

Los otros están a punto de llegar y rompieron el muro mejor era pelear uno por uno a lo mucho dos, pero 18 a la vez es un exceso indico Leila.

Ahí vienen prepárense dijo la maga que conjuro un par de aspas de ventiladores que disiparon los ataques de fuego, pero fueron destruidos por los eléctricos.

Cabezazo de fuego, pero bájale un poco la flama indico Podbe a Reia, el can fue directo donde dos que habían sido repelidos y Drake disparo su aturdidor.

Felicidades ahora eres nivel 13 ganas 1 punto de habilidad.

Otra vez, los ataques se desataron sin piedad, y Podbe se lanzó al combate con una ferocidad contenida, decidido a incapacitar a los controlados sin causarles daño permanente.

Mientras esquivaba un golpe y contraatacaba con precisión, una voz resonó en su mente: “Quién diría que el jefe tuviera un jefe mayor,” indicó Reia, su tono cargado de asombro y curiosidad.

—¡Oigan!

—exclamó Leila, deteniendo su poder telequinético por un instante para señalar algo en la frente de Podbe—.

¿Desde cuándo tienes esa media luna más abajo, justo antes del ceño?

No me había dado cuenta hasta ahora.

Solo pensé que tenías esa otra arriba… Ya saben, la media luna invertida que mira hacia abajo, mientras esta parece estar orientada hacia arriba.

Podbe frunció el ceño, incómodo, mientras Adía intervenía con una sonrisa burlona: —¿No te duele eso en la cabeza, Perrito?

A mí me parece que están pintadas en su frente.

El jefe Drake, que combatía con una velocidad impresionante, aturdiendo a sus oponentes con golpes certeros y su arma modificada, añadió sin mirarlos: —Es cierto.

Parecen tatuajes.

Mientras los demás discutían, Podbe reflexionaba en silencio: Con las justas pude con dos enemigos por ustedes no me dejan, y solo tengo 1500 puntos.

Necesito ser más fuerte… por Aiden.

La determinación ardía en su pecho como una llama inextinguible.

Sabía que debía alcanzar los 2000 puntos para avanzar al siguiente nivel, pero el camino parecía cada vez más empinado.

—Vaya, acabamos más rápido de lo que esperaba —comentó Leila mientras usaba su telequinesis para atar a los niños controlados, colocándolos en una prisión creada por Adía—.

El jefe tenía razón: no podemos matar gente.

Drake asintió con firmeza.

—Continuemos.

Llegaron a la base principal de Radar en Oceanía, un lugar que irradiaba tecnología y peligro.

—Bien, toquemos la puerta —sugirió Leila con una sonrisa traviesa.

Pero antes de que pudieran hacerlo, Drake levantó su puño enguantado, cubierto por un dispositivo que ocultaba todo su brazo, y destruyó la entrada con un solo golpe.

El estruendo resonó en el aire, y Leila exclamó con admiración: —¡Guau!

Eso sí que es fuerza, señor.

¡Qué superpoder tan impresionante!

Adía soltó una carcajada suave.

—Cariño, el jefe no tiene poderes.

Leila parpadeó, sorprendida, y le hizo dos pulgares arriba a Drake, quien la miró con una expresión indescifrable.

—Ya estamos dentro.

Bloquearé las armas —anunció Adía mientras comenzaba a recitar un hechizo.

Las cámaras de seguridad parpadearon y se apagaron, sumiendo el lugar en una penumbra tensa.

Una voz autoritaria resonó desde algún punto de la base: —¡Quiénes se creen estos intrusos!

¡Soldados, suenen la alarma y evacúen a todo el personal!

Las alarmas comenzaron a sonar, agudas y persistentes, mientras las personas corrían hacia las salidas.

Podbe y su equipo se hicieron a un lado, observando cómo la multitud pasaba.

Una vez que todos estuvieron fuera, una nueva puerta metálica se levantó, bloqueando el acceso.

—Genial.

El enemigo sabe que estamos aquí —murmuró Adía con ironía—.

Prosigamos.

Avanzaron por un corredor amplio y frío, donde el eco de sus pasos reverberaba como un recordatorio constante de la amenaza que los acechaba.

Finalmente, llegaron a un espacio abierto que parecía diseñado para eventos.

Una mujer de cabello oscuro y un látigo en la mano los esperaba con una sonrisa maliciosa.

—Vaya, vaya… ¿Cómo se atreven a destruir mi hermosa puerta?

—dijo Irina, agitando su látigo contra el suelo con un chasquido ensordecedor—.

Ahora lo pagarán.

—No tenemos tiempo para juegos, señora —respondió Leila con calma, aunque sus ojos brillaban con determinación.

Irina frunció el ceño.

—¿A quién le dices “señora”, mocosa?

Soy una señorita, y ahora verán por ser tan impertinentes.

De repente, las paredes comenzaron a abrirse, revelando más soldados controlados.

Drake suspiró con exasperación.

—¿No te cansas de mandar lo mismo?

Ya vencimos a varios.

—Créanme, estos no son como los anteriores —respondió Irina con una sonrisa confiada mientras señalaba a los nuevos enemigos—.

¡Ataquen!

Una alerta resonó en la mente de Podbe: “Peligro.

Te encuentras con enemigos peligrosos.

Ten cuidado.

Vencer a uno te otorgará 500 puntos de experiencia.

Huye si puedes.” —¿En serio?

¿Este sistema quiere que huya?

—gruñó Podbe, indignado—.

Nada de eso.

No voy a huir.

Vine por Aiden.

Reia intervino en su mente: “El sistema no miente, Podbe.

Estos enemigos son más fuertes.” Los soldados controlados se quitaron las máscaras, revelando rostros inexpresivos y ojos rojos que brillaban con una sed de sangre.

—Tengan cuidado —advirtió Adía a Leila y Drake.

Los veinte enemigos se lanzaron al ataque con habilidades devastadoras: algunos manipulaban la tierra, creando rocas afiladas; otros lanzaban bolas de fuego que iluminaban el espacio con destellos anaranjados; uno incluso desplegó un látigo eléctrico que chisporroteaba con energía mortal.

Drake intentó acercarse a uno de ellos, pero el enemigo esquivó su ataque con facilidad y lo golpeó en el abdomen, dejándolo sin aire.

Antes de que pudiera recuperarse, una patada lo envió volando.

Leila usó su telequinesis para suavizar su caída.

—¿Se encuentra bien?

—preguntó ella con preocupación.

—Sí, pero son mucho más fuertes —respondió Reia, su voz tensa—.

El sistema no mentía.

Podbe observó cómo dos enemigos emergían del suelo, preparándose para atacar.

Sin dudarlo, se lanzó hacia ellos y liberó un “aliento de rayo” que los abatió antes de que pudieran reaccionar.

—Genial, van dos —comentó Leila con una sonrisa forzada—.

Faltan dieciocho.

—Solo me dio la octava parte de los puntos… A veces eres molesto, sistema —murmuró Podbe mientras Reia actualizaba su progreso: “Ahora cuentas con 1750 puntos de experiencia.

Faltan 250 para llegar al nivel 13.” —Esto es un exceso —protestó Leila mientras observaba cómo los enemigos rompían el muro defensivo—.

No podemos enfrentarnos a dieciocho a la vez.

Adía conjuró un par de aspas de ventilador que disiparon los ataques de fuego, pero fueron destruidas por los enemigos eléctricos.

—“Cabezazo de fuego”, pero bájale un poco la flama —indicó Podbe a Reia.

El can se lanzó hacia dos enemigos que habían sido repelidos, mientras Drake disparaba su aturdidor.

—Felicidades, ahora eres nivel 13.

Ganas un punto de habilidad —anunció Reia.

—Genial.

Ahora volver a subir 2000 puntos… Lo malo es que, si intervienen ellos, me dan solo la octava parte.

¿Qué haré?

—murmuró Podbe para sí mismo, su tono cargado de frustración—.

Debo ser más fuerte.

Desde un balcón elevado, Irina gritó con voz autoritaria: —¡Vayan con todo!

Los controlados obedecieron al instante, lanzándose al ataque con una ferocidad renovada.

Rayos eléctricos surcaron el aire, bolas de fuego iluminaron el espacio con destellos anaranjados, y aquellos con habilidades físicas aumentadas se lanzaron directamente hacia Drake, quien gruñó mientras esquivaba los ataques.

—¿Por qué siempre a mí?

—se quejó el jefe, aunque rápidamente recuperó la compostura—.

Bien, no me queda de otra.

Debo contraatacar en serio.

Drake movió su brazo enguantado con una velocidad impresionante, bloqueando golpes y desviando ataques.

El material del guante parecía resistente, casi indestructible.

—Parece que esa cosa es resistente —comentó Reia dentro de la mente de Podbe—.

Me pregunto de qué material estará hecho.

No es Luxtero, eso seguro.

Un par de enemigos lograron golpear a Podbe, y Reia lo alertó de inmediato: —Menos 80 de puntos de vida.

Te quedan 120.

—¿Qué?

¡Pero ni siquiera me rozaron!

—exclamó Podbe, incrédulo.

—Será mejor que me equipe con “Dureza”.

Y también para la chica… Está desprotegida.

Al menos por unos minutos estará segura —decidió el can, concentrándose.

Leila sintió de pronto cómo una especie de muro invisible se plegaba alrededor de ella, formando una armadura protectora que la salvaguardó de los ataques eléctricos que venían hacia ella.

Miró al perro con asombro.

—¿Qué es esto?

—preguntó, tocando el escudo invisible—.

No sé qué hiciste, pero gracias.

Podbe observó el caos a su alrededor.

Los enemigos eran numerosos y se movían con una rapidez sobrehumana.

Aunque su agilidad había aumentado, sabía que no era suficiente.

—Son muchos sujetos a la vez, y encima se mueven muy rápido.

Tengo la agilidad aumentada, pero no soy súper rápido —reflexionó en voz alta.

Adía intervino entonces, levantando su bastón con decisión: —Voy a emparejar las cosas.

Con un movimiento fluido, lanzó un hechizo que deformó el suelo bajo los pies de los chicos controlados, aprisionándolos.

Mientras intentaban liberarse, Leila y Drake aprovecharon para dejarlos fuera de combate.

—¡Genial!

Quedan cinco oponentes —anunció Leila con una sonrisa triunfal.

Podbe miró a Reia en su espacio mental con una mezcla de incredulidad y satisfacción.

—No eran tan fuertes después de todo.

Sistema, te equivocaste.

—Sí, creo que tienes razón —respondió Reia.

Sin embargo, los cinco restantes no se rendirían tan fácilmente.

Saltaron desde el suelo para evitar el alcance del hechizo de Adía, moviéndose por las paredes con una velocidad indescriptible.

Irina gritó desde el balcón: —¡Acaben con la maga primero!

Los enemigos se lanzaron hacia Adía, pero antes de que pudieran alcanzarla, ella levantó su bastón verticalmente.

De él emergieron tentáculos que atraparon a los atacantes con firmeza.

—Bien, tu turno, Podbe —dijo Adía con calma.

El can no necesitó más indicaciones.

Con un simple cabezazo en el estómago, derribó a uno de los enemigos.

—Has ganado 650 puntos.

Algo es algo —indicó Reia.

—Vaya, sistema.

Te equivocaste.

No necesitaba huir, aunque mi vida bajó de 200 a 120 —comentó Podbe con ironía.

—Nos faltan 1350 puntos para llegar al nivel 14 —añadió Reia—.

Has cumplido con vencer a tus oponentes más fuertes.

Recibes un punto adicional.

—Bueno, al menos es algo —dijo Podbe, ahora con cuatro puntos disponibles—.

Bien, señora, ríndase —indicó el can, dirigiéndose a Irina.

—¿Señora?

¡Tu abuela será señora!

Yo soy una señorita —replicó Irina, indignada—.

No me vencerán sin dar pelea.

Bajó del balcón con su látigo en mano, lista para atacar.

Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, Adía lo congeló y lo destruyó en un instante.

—¡Maldición!

¡Mi látigo!

¡Pagarás, maldita maga!

—gritó Irina, furiosa, mientras se ponía unos guantes de su cinturón, preparándose para una pelea cuerpo a cuerpo como si fuera una boxeadora profesional.

—Esta señora da lástima —comentó Leila, lanzando un pedazo de muro hacia Irina, quien lo esquivó apenas antes de desmayarse, murmurando débilmente: —Soy… señorita… Sus secuaces intentaron defenderla, pero fueron rápidamente repelidos por Adía y su magia.

La mujer estaba imparable, nunca antes vista así.

—Así me acuerdo de ella —dijo Drake—.

Como una guerrera antigua.

Y luego se convirtió en una maga.

—Eso explica muchas cosas —añadió Reia en la mente de Podbe—.

Su habilidad para moverse y defenderse es impresionante, y la magia es un plus para ella.

Una vez vencida la sede de Radar en Oceanía, tomaron el dispositivo que controlaba a los chicos con poderes para llevárselo a Adrián.

—¿Dónde más hay sucursales de Radar en este continente?

—preguntó Drake a Leila.

—Solo había una sede aquí en Oceanía.

Irina no sabe dónde está el lugar donde tienen a Aiden —respondió Leila tras hurgar en la mente de la prisionera.

Adía frunció el ceño, preocupada por el adolescente.

En ese momento, una llamada entrante de Marie interrumpió el silencio.

—Dime, Marie.

¿Qué buenas noticias tienes?

—preguntó el jefe con sarcasmo.

—Bueno, señor… Es algo malo.

Todas las unidades que enviamos a diversas partes de Europa han sido aniquiladas.

Solo algunos integrantes del Escuadrón I lograron sobrevivir —informó Marie.

—No puede ser.

Eso significa que hay un nivel más fuerte que este, o tal vez porque los otros no tenían a alguien con poderes en su bando —reflexionó el jefe—.

Además, toda Europa ha sido incomunicada con el resto del mundo.

¿Qué vamos a hacer?

—Mientras no encontremos cómo curar a los niños, no podremos hacer nada.

Además, solo tenemos menos de 24 horas para resolver todo —dijo el jefe, su tono sombrío—.

Contacta con los otros agentes.

Es hora de que dejen de hacer lo que estén haciendo y se preparen para combatir.

Quiero que los mandes a Europa para limpiar ese desastre.

—Entendido —respondió Marie, comenzando a realizar llamadas.

—Y ustedes, ¿a dónde van?

—preguntó Adía.

En ese momento, Podbe hizo que Leila le tocara la cabeza para poder hablar.

—Recuerdo haber visto algo como una especie de volcán congelado.

Esa información nos puede ayudar.

Debemos ver cuántos volcanes congelados hay en el mundo.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Cocoelcool38 si te gusta la historia por favor apoyame en patreon: https://www.patreon.com/posts/episode-1-130697573?utm_medium=clipboard_copy&utm_source=copyLink&utm_campaign=postshare_creator&utm_content=join_link

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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