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El sistema del perro agente - Capítulo 111

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111: ¿Fracaso de Plan?

111: ¿Fracaso de Plan?

—¡No!

—gritaron todos al unísono, el eco de sus voces resonando como una tormenta desatada.

Eduard sintió cómo las lágrimas rodaban por su rostro, calientes y amargas, mientras observaba cómo la vida se escapaba de su subordinado.

“¡Benjamín, no!”, gritó con todas sus fuerzas, su voz quebrándose como un cristal bajo presión.

Sentimientos encontrados lo invadieron: rabia, dolor, impotencia.

Amaba a cada miembro de su equipo, pero los más jóvenes ocupaban un lugar especial en su corazón.

Había visto crecer a muchos desde que eran apenas bebés, vulnerables e inocentes, y ahora la pérdida lo golpeaba como un mazo implacable.

Olvidó todo lo que le había dicho antes a Gat, ignoró las advertencias y salió al ataque cegado por una ira abrasadora.

Su cuerpo actuaba por instinto, moviéndose como si estuviera poseído por una fuerza externa.

Gat intentó detenerlo, extendiendo su brazo hacia él mientras gritaba su nombre.

Pero fue inútil.

Eduard ya estaba fuera de sí, corriendo hacia el peligro como un torbellino descontrolado.

Con un suspiro frustrado, Gat apretó los puños y lo siguió.

No podía dejar que enfrentara esto solo.

Desde la distancia, Aragón observaba la escena con una sonrisa satisfecha.

“¡Uy!

Creo que me excedí con el mocoso de la máscara de zorro”, pensó, acariciando distraídamente sus manos.

Luego fijó su atención en los dos hombres que corrían hacia él.

“¿A qué vendrán?

¿A vengarse?

Bueno, puedo mandarlos directamente con el mocoso…

aunque también podrían servir para el ejército del señor Zeus.” Con un brillo calculador en sus ojos, evaluó sus habilidades a través de la vibración de su aura.

“Sí, definitivamente serán útiles para estudiarlos.” Una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro mientras veía cómo se aproximaban.

Sin darles tiempo de reaccionar, lanzó un ataque rápido y preciso, inmovilizándolos en el acto.

Aumentó la dosis de su aura al golpearlos, pero con moderación.

“Tranquilos, no comprometí ningún órgano,” murmuró para sí mismo, casi como una burla silenciosa.

Ambos hombres cayeron al suelo, incapaces de moverse, mientras él pasaba entre ellos sin siquiera mirarlos.

Un instante después reapareció detrás de las chicas, sus movimientos tan fluidos que parecían invisibles.

Con un golpe certero en la nuca, susurró en sus oídos: —”Duerme.” Una vez que todos estuvieron inconscientes, Aragón se cruzó de brazos y soltó una risa baja.

“Bien, ahora que he acabado con todos…” Pensó, inspeccionando el campo de batalla.

“Esperaba más pelea, pero veo que no fue como esperaba.

En fin, me llevaré a todos estos al lugar del señor Zeus.” Activó su comunicador de muñeca, y una voz femenina dulce y tranquila respondió al instante.

—Señor Aragón, ¿qué necesita?

—preguntó ella.

—Seis contenedores, por favor —respondió él con calma.

—Entendido, señor.

¿Algo más?

—Sí, prepárenme mi nave de inmediato.

—De inmediato, señor.

Con una orden final, Aragón señaló a sus secuaces.

—”Ustedes, niños, encárguense de esos cadetes y recuperen a sus amigos.” Los controlados obedecieron sin dudarlo, marchando hacia los cadetes.

Mientras tanto, en otro lugar, Marie fruncía el ceño frente a su consola.

Había estado intentando contactar al equipo de Eduard durante horas, pero seguía sin recibir respuesta.

Era extraño.

Los comunicadores aún mostraban señales activas, pero nadie contestaba.

“Vaya, el equipo de Eduard no responde.

Ya intenté varias veces, pero nada.

Esto no puede ser normal,” se dijo a sí misma, preocupada.

Finalmente, decidió reportárselo al jefe Drake.

—Señor, señor, ¿por qué no contesta?

—preguntó, su tono ansioso transmitiéndose a través de la línea.

—Hola, Marie, ¿cómo va todo?

Estamos revisando algunas cosas con Leila para sacar información del enemigo.

Al parecer, Podbe tuvo un recuerdo relacionado con algo frío… como un volcán —respondió Drake con calma, aunque su voz tenía un matiz pensativo.

—Entendido, señor.

Puedo investigarlo, pero lo llamaba porque no logro comunicarme con ninguno del grupo de Eduard en América.

Ya intenté varias veces, pero no hay respuesta.

Me temo que algo les haya pasado.

Esos chicos entran en modo asesino o como quiera que los llamen…

—explicó Marie, su voz temblorosa revelando su preocupación.

Drake guardó silencio por un momento, procesando la información.

—Investiga más, Marie.

Y mantente alerta.

Si algo anda mal, necesitaremos estar preparados.

Marie asintió, aunque sabía que él no podía verla.

Colgó la llamada y regresó a su trabajo, pero la sensación de inquietud no la abandonaba.

Algo terrible había ocurrido, lo sentía en cada fibra de su ser.

—Modo asesino…

Nada.

Esos chicos son débiles.

Aquí todos fueron derrotados —indicó Drake con un tono sombrío, su voz cargada de frustración mientras revisaba los informes en su pantalla holográfica.

—Sí, señor, pero personas sin poderes han sido aniquiladas en nuestras unidades.

No podemos ignorar que el enemigo está ganando terreno rápidamente —respondió Marie, su voz temblorosa pero firme.

Drake suspiró pesadamente, frotándose las sienes como si intentara alejar un dolor punzante.

—Sí, me lo comentaste, Marie.

¿Cuántos escuadrones quedan disponibles?

—Solo las unidades I, J, O, Q, R, S, W, U, T, V, Y, X y Z.

Algunas han tenido éxito en partes de África y América, sobre todo los de Z.

Bueno, y la O solo apoya a la unidad científica aquí en la central —explicó ella, consultando rápidamente sus notas mientras hablaba.

Drake se levantó de su asiento, caminando hacia la ventana mientras observaba el horizonte oscuro.

—Gracias por el reporte, Marie.

No tenemos mucho tiempo.

El general solo me dejó un día, y ya vamos casi por la mitad.

No sé qué hacer.

Marie tragó saliva antes de continuar.

—Señor, tengo un nuevo reporte.

En Rusia y Suecia acaban de ser exterminadas las unidades R, S, U, T y Q.

Lo siento, jefe.

Drake golpeó la mesa con el puño, un destello de ira cruzando su rostro.

—¡Maldición!

Será mejor retirar las fuerzas que queden de Europa.

Es demasiado peligroso.

Da la orden, Marie.

—Sí, señor —respondió ella con determinación.

—Y, Marie…

sigue tratando de localizar a Eduard y su equipo.

Además, busca lugares que coincidan con esa descripción.

Se lo pediría a Adrián, pero anda ocupado con la cura para el control que tienen los huérfanos Metalux.

Ah, verdad, ¿te contactaste con los demás de las fuerzas especiales de los primeros escuadrones para que dejen lo que están haciendo y vayan a apoyar en Europa y quizá América?

—Sí, les he enviado una señal, pero aún no recibo respuesta —indicó ella, su tono lleno de preocupación.

—Bien, sigue intentando.

Nos contactamos luego.

Revisaremos la base de aquí y luego partiremos a las posibles ubicaciones.

Drake fuera.

—Sí, señor.

Adiós —respondió Marie antes de cortar la comunicación.

Podbe miraba fijamente la pantalla holográfica mental que aprecia frente a él, donde aparecía el menú de actualización junto a la IA Reia.

Estaba decidiendo cómo distribuir los cuatro puntos de experiencia que había ganado.

Mientras colocaba los puntos, su mente divagaba hacia Aiden.

¿Dónde estaría?

¿Estaría bien?

Sacudió esos pensamientos y se concentró en la tarea.

—Un punto para cada opción —indicó Podbe finalmente, mientras asignaba los puntos uno por uno.

1 punto a Fuerza, 1 punto a Vitalidad 1 punto a Intelecto 1 punto a Percepción La IA Reia procesó la información y confirmó: —Ingresados.

El menú principal se activó, desplegando las actualizaciones en una tabla holográfica dentro de la pata de perro.

Reia comenzó a leerlas en voz alta: —Fuerza 6 más Percepción 3 igual a Modo Detective nivel 2 (ahora puedes ver sobre estructuras más pesadas).

—Vitalidad 4 más Intelecto 4 igual a vida aumentada a 300 y mana a 300.

—Fuerza 6 más Intelecto 4 igual a Mordedura de Acero nivel 2 (es más fuerte y efectiva ante oponentes más fuertes).

—Fuerza 6 más Intelecto 4 igual a Enlace aumentado a 600 metros (podrás contactarte con la persona que tiene el enlace a mayor distancia).

Hizo una pausa breve antes de continuar: —Y, como te comenté, aún faltan 1350 puntos para llegar al nivel 14.

En ese momento, Reia añadió algo más: —En esta parte veo que, si subes un poco más tu Percepción, se habilitará una nueva habilidad: Luna Giratoria.

—¿Luna Giratoria?

—repitió Podbe, intrigado.

—Sí —confirmó Reia—, pero aún no dice la descripción.

—Bien, entonces subamos ese nivel para aumentar el punto —dijo Podbe, decidido.

Seguimos en la base enemiga en donde Adrián estaba inmerso en una maraña de cables y pantallas, comunicándose con las máquinas para crear contenedores para los niños controlados y avanzar en la búsqueda de la cura.

La tecnología allí era superior a cualquier cosa que tenían en la nave que fue derribada, pero aun así sentía que le faltaban manos.

“Si mi primer oficial estuviera aquí, terminaríamos al toque”, pensó con frustración mientras ajustaba los parámetros en una consola.

Sabía que el tiempo era crucial, pero también sabía que no podía permitirse cometer errores.

Cada segundo contaba, y el destino de muchos dependía de su éxito.

Un cadete se acercó a Drake con una tableta en mano, su rostro serio pero eficiente.

—Señor, la nave ya está preparada con los puntos estratégicos o descartados que investigó Marie —informó, entregándole el dispositivo para que revisara los detalles.

Drake asintió mientras observaba la pantalla holográfica, donde se desplegaban coordenadas e imágenes satelitales.

Adrián, por su parte, estaba absorto en su trabajo, ajustando cables y componentes en un rincón del laboratorio improvisado.

Levantó la vista brevemente y les indicó: —Yo me quedaré aquí armando un laboratorio moderno.

Vayan a buscar a su amigo.

Desde aquí los apoyaré en lo que pueda, y si encuentro la cura, se las haré llegar.

Drake cruzó los brazos, mirando al científico con una mezcla de admiración y preocupación.

—Bueno, si tú lo dices…

—respondió finalmente, encogiéndose de hombros.

Luego se volvió hacia los demás—.

Preparémonos para abordar.

Adrián, sin perder tiempo, regresó a su tarea, murmurando algo sobre cálculos y variables.

Pero justo antes de que todos subieran a la nave, uno de los monitores parpadeó, revelando el rostro de Adrián, quien les habló desde su laboratorio.

—He creado esta nave así por la premura de la situación —explicó rápidamente, señalando un diagrama que apareció en la pantalla—.

Tiene forma triangular con dos alas y propulsores circulares que se acoplan a la nave para no hacer mucho bulto.

Además, tiene asientos para diez personas.

Como solo van a ir ustedes cuatro y necesitan recuperar a Aiden y sus amigos, este transporte será seguro, rápido y difícil de detectar.

Hizo una pausa breve, como si estuviera revisando algo en su escritorio, antes de continuar: —Tron será su piloto.

Bueno, tengo trabajo que hacer.

Adiós —dijo, cortando abruptamente la comunicación sin darles tiempo a responder.

Un instante después, Tron emergió de las sombras, saludándolos con una inclinación respetuosa.

—Ingresen si quieren empezar ya —indicó, su voz firme pero amable.

Drake sonrió ligeramente mientras subía a la nave.

—Ese tipo siempre anda un paso adelante.

Eso es bueno —murmuró para sí mismo, aunque todos alcanzaron a escucharlo.

Antes de que la nave despegara, Lidia y Rino se acercaron a Podbe, quien permanecía junto a la plataforma con una expresión pensativa.

Lidia, con una sonrisa cálida, le dio unas palmaditas en el lomo.

—Nos despedimos aquí, cachorrito.

El viaje va a ser más difícil, y el jefe no quiere más bajas.

Te esperaremos —dijo, su tono lleno de confianza y afecto.

Rino, siempre más reservado, simplemente levantó el pulgar en señal de apoyo.

Luego, acarició suavemente al can, añadiendo un gesto silencioso pero significativo.

Podbe asintió, su mirada decidida pero también llena de gratitud.

Sabía que tenía mucho por lo que luchar, y esa pequeña muestra de apoyo significaba más de lo que podía expresar con palabras.

Los cuatro subieron a la nave, que comenzó a elevarse lentamente hacia una plataforma elevadora.

Una vez en el techo, la nave despegó con un zumbido suave pero potente, dirigiéndose hacia los puntos estratégicos que Marie había enviado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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