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El sistema del perro agente - Capítulo 198

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198: Persecución 2 198: Persecución 2 —Señor, ya tenemos el paquete —informó el sujeto alto y fornido con voz firme.

—Bien.

Vayan a estas coordenadas, donde se encuentra el activador —respondió una voz autoritaria desde el otro lado de la línea.

Sin más palabras, ambos sujetos despegaron con potentes cohetes instalados en sus armaduras, surcando los cielos como estelas luminosas que dejaban un eco vibrante tras ellos.

En otro lugar, El general Bronjort hablaba con Marie a través de una línea segura: —¿Es que nadie puede perseguirlos?

Marie, visiblemente incómoda, respondió con tono apenado: —Lo siento, señor.

Lo conectaré con el jefe Drake de inmediato.

Drake contestó la llamada, pero apenas tuvo tiempo de hablar antes de que Bronjort lo interrumpiera con furia contenida: —¡Esto es inaceptable!

¡Se supone que mande a tu equipo a entrenar para que pueda hacer frente a las amenazas como esta!

¿Por qué no están cumpliendo su rol?

Drake intentó calmarlo, aunque su voz traicionaba cierta tensión: —Solo sabemos que esos sujetos no son de este mundo, señor.

Estamos trabajando en ello.

—Pues encuentren la forma de atraparlos.

Mi pellejo está en juego, y, por ende, el suyo también —replicó Bronjort con frialdad.

Luego, añadió con un tono amenazante—: Si no lo hacen, enviaré a ella en su reemplazo.

Drake tragó saliva, visiblemente nervioso, y solo atinó a responder: —Haremos todo lo posible, señor.

El general colgó abruptamente, dejando un silencio tenso en la línea.

En su oficina, Bronjort, que lucía notablemente más joven que antes, se giró hacia su secretaria Nubia, quien observaba preocupada cómo su jefe descargaba su frustración.

Nubia suspiró en silencio y continuó escribiendo en su computadora, acostumbrada a las explosiones emocionales de su superior.

Mientras tanto, en otra ubicación, Drake emergió de las sombras.

Su apariencia también había cambiado drásticamente: ahora parecía tener alrededor de treinta y cinco años, rejuvenecido de manera inexplicable.

En ese momento, Marie entró a su oficina y lo miró asombrada, incapaz de ocultar su sorpresa ante el cambio físico de su jefe.

“¿Qué pasó en esa isla?” pensó Marie mientras trataba de procesar lo que veía.

Era evidente que todos los adultos lucían más jóvenes, pero los agentes más jóvenes no habían experimentado cambios notables.

Drake, sin perder tiempo, le dio una orden directa: —Marie, pon todo en alerta máxima.

Debemos atrapar a esos sujetos o nuestros días como agentes están contados.

Avisa a todos los equipos inmediatamente.

Justo en ese momento, una llamada entrante interrumpió la conversación.

Era Ezequiel.

—jefe Drake, esos sujetos aparecieron en el instituto.

Se llevaron a un alumno, al parecer por error, ya que venían buscando específicamente a su nieto —informó Ezequiel con urgencia.

Drake palideció al escuchar la noticia.

—¿Aiden está en peligro?

—Tranquilo, está a salvo en su dormitorio.

Coloqué a algunos miembros de la unidad X junto con los de la unidad I para proteger el lugar.

Además, mencionaron algo importante: esos sujetos traen tecnología muy avanzada, incluso más allá de los conocimientos de Adrián —añadió Ezequiel.

De fondo, se escuchó la voz de Adrián interrumpiendo: —Parece que están usando Luxteno, señor.

Drake frunció el ceño, conectando rápidamente las piezas.

—Así que nos atacan los alienígenas…

Esto se complica.

Será mejor que me comunique con mi hijo de inmediato.

Luego, dirigiéndose a Marie, ordenó: —Marie, llame al agente B-12 de inmediato.

Todos entraron en alerta máxima, movilizándose rápidamente para buscar algún rastro que pudiera llevarlos hasta los sujetos desconocidos.

En el monitor de los dos soldados de Lux, apareció una imagen detallada de la Pirámide de Molanga, ubicada en Colombia.

Los dos habían llegado al lugar junto a su prisionero, Leonard.

Sin más preámbulos, crearon un hueco en una de las paredes de tierra de la montaña para ingresar.

Justo cuando estaban por cruzar, una voz autoritaria resonó detrás de ellos: —¡Vayan por donde vinieron y devuélvanme a ese estudiante!

Era Tommy, quien ya tenía listo su arco de huesos apuntando directamente hacia los intrusos.

Sin embargo, los sujetos no le dieron importancia.

Tommy disparó una flecha explosiva, pero esta no surtió ningún efecto sobre sus impenetrables armaduras.

En ese momento, Dove intervino, imponiendo una fuerte gravedad sobre ambos sujetos que los dejó clavados en el suelo.

—Con eso bastará —dijo ella con determinación.

—Bien hecho, amor —le respondió Tommy con una sonrisa orgullosa, su tono cargado de admiración mientras observaba a Dove.

Ella le devolvió el halago con una pequeña sonrisa traviesa: —Tú tampoco lo hiciste nada mal con esa voz autoritaria.

Me impresionaste.

Tommy se llevó una mano a la nuca, visiblemente incómodo pero complacido por el cumplido.

Un ligero rubor apareció en sus mejillas mientras respondía: —¿De… de veras?

Dove asintió con un brillo juguetón en los ojos, disfrutando de su reacción.

Era evidente que ambos compartían un vínculo especial, lleno de confianza y apoyo mutuo, incluso en medio de la tensión del combate.

—Oigan par de tortolitos, tomaré al estudiante —anunció Clara, descendiendo del cielo gracias a su magia de viento.

Pero justo cuando se acercaba a Leonard, el sujeto más grande la golpeó con fuerza brutal, enviándola volando varios metros.

—¡Tontas alimañas!

No tenemos tiempo que perder.

Debemos irnos —declaró el otro sujeto con impaciencia.

—¡Oigan, no se metan con una chica!

—gritó Mukio con determinación mientras se lanzaba al ataque, golpeando a ambos sujetos con furia desbordante.

Sin embargo, el más alto respondió con un contraataque brutal, propinándole un fuerte golpe que lo envió hacia atrás.

Mukio, sin perder la compostura, murmuró entre dientes: —Eso era lo que quería.

Con una sonrisa confiada, absorbió la energía del impacto y la liberó en una explosión devastadora que hizo volar a los dos sujetos varios metros.

Adora no perdió tiempo y aprovechó el momento para entrar en acción.

Con agilidad impresionante, realizó maromas acrobáticas mientras gritaba: —¡Tomen esto!

Sus golpes, cargados de super fuerza, resonaron con fuerza en el aire, enviando ondas de choque visibles con cada impacto.

Los sujetos apenas tuvieron tiempo de reaccionar ante la combinación de ataques de Mukio y Adora.

—Gracias a que Adrián encontró un patrón de energía, pudimos encontrarlos —explicó ella entre ataques.

—¡Oigan!

Pero no los golpeen así, pueden dañar al muchacho —advirtió Patrick, preocupado por la seguridad de Leonard.

Mientras Adora y Mukio discutían culpándose mutuamente por sus acciones, no notaron que los sujetos se reincorporaron sin ningún daño aparente.

Con rapidez, el más bajo comenzó a dispararles, hiriendo a algunos miembros del equipo.

Si no fuera porque Mukio se interpuso, los habría matado.

El sujeto más grande se lanzó hacia adelante, propinando un golpe masivo que envió volando a todos los presentes, mientras que, el más bajo cargo su arma y lanzo un potente rayo.

—¡Apúrense, no pierdan el tiempo!

—ordenó una voz dentro de los trajes de los sujetos, presumiblemente un científico.

Sin más demora, ambos ingresaron con Leonard al interior de la pirámide.

Dentro, había un círculo enorme en una de las paredes.

—Bien, en posición —indicó la voz del científico a través de los trajes.

Una especie de energía emergió del círculo, rodeando a los dos sujetos y a Leonard.

—¡Esperen!

¡No, se lo lleven!

—gritó Aiden con desesperación, mientras él y sus amigos irrumpían en el lugar, jadeando por el esfuerzo de haber llegado corriendo.

Pero era demasiado tarde.

Los sujetos ya habían activado el círculo, y con un destello cegador, desaparecieron junto con Leonard.

Un segundo después, el círculo emitió un brillo intenso antes de colapsar sobre sí mismo, dejando únicamente un rastro de energía residual que chisporroteaba en el aire.

Aiden y los demás se quedaron paralizados, mirando el espacio vacío donde antes había estado el portal.

La frustración y la impotencia se apoderaron de ellos al comprender que habían fallado.

Guau, eso fue un viaje rápido —comentó Floud, mirando a su alrededor con asombro al verse dentro de la pirámide, tratando de cambiar el tema.

Momentos antes, una voz había dado instrucciones precisas: —¡No hay tiempo!

Busca en el mapa “Pirámide de Molanga” en Colombia.

Gat había encontrado la ubicación, y en ese preciso instante, el libro que sostenía comenzó a brillar con una intensidad cegadora.

Antes de que alguien pudiera reaccionar, el libro pareció cobrar vida, emitiendo un resplandor dorado que iluminó toda la biblioteca.

—¡¿Qué hacen aquí, niños?!

—gritó Dustin justo antes de ser engullido por la luz.

De repente, todos los presentes sintieron cómo una fuerza invisible los envolvía, como si el libro mismo los estuviera absorbiendo.

En un abrir y cerrar de ojos, fueron tragados por el objeto místico, experimentando una sensación vertiginosa de desplazamiento.

Un parpadeo después, se encontraban en el lugar indicado, como si el libro los hubiera transportado instantáneamente a través del espacio y el tiempo.

La brusquedad del viaje dejó a algunos aturdidos, mientras otros trataban de recuperar el equilibrio, mirando a su alrededor con asombro y confusión.

De regreso a la actualidad, se lamentaban el no haber llegado a tiempo para rescatar a Leonard.

—¡Llegamos tarde, maldición!

—exclamó Aiden con frustración mientras examinaba el aparato en la pared, ahora completamente destruido.

La voz volvió a interrumpir, esta vez con un tono más urgente: —Entonces creo saber dónde encontrar uno, pero necesitaré tu ayuda, Aiden.

Sin más explicaciones, les indicó que buscaran algo en el libro: un país con “P” en Sudamérica.

—Con “P”…

Para…

—murmuró Todd, tratando de resolver el acertijo.

La voz respondió con un “no”, pero Akira intervino rápidamente: —¡Perú!

—dijo, señalando el libro con seguridad.

—Sí, pero busquen en lugares antiguos —añadió la voz.

Josh no tardó en responder: —¡Machu Picchu!

—¡Suelten eso y vengan para acá!

—gritó Dustin, visiblemente molesto al ver que los chicos aún tenían el libro en sus manos.

—¡No, espera…!

Es otra que empieza con “W” —dijo la voz, interrumpiendo con un tono que mezclaba urgencia y misterio.

—¿Con esa inicial?

—repitió Floud, intrigada, mientras se acercaba al libro con entusiasmo.

Con los ojos brillantes de curiosidad, comenzó a curiosear las páginas, pasándolas rápidamente en busca de algo que coincidiera con la pista.

—¡Rápido, chicos!

¡Dustin está molesto!

—advirtió la voz, ahora con un tono burlón que hizo reír a algunos.

Akira, concentrada, señaló una imagen rápidamente: —¡Este!

¡Waqrapukara!

—¡Sí, ese mismo!

Aquí nos vemos —respondió la voz antes de que otra oleada de energía envolviera al grupo, teletransportándolos una vez más.

—¡No otra vez!

—protestaron las chicas con poderes de oro y plata, quienes ya estaban cansadas de estos viajes abruptos.

En lo más alto, en un lugar muy alejado, del cielo cayó una luz deslumbrante, y todos aterrizaron bruscamente en el suelo.

—¡¡Auch!!

¡Eso dolió!

—exclamaron Floud y Riota al unísono, quienes habían caído directamente encima de Dustin.

—¿Dónde estamos?

—preguntó Timmy mientras miraba a su alrededor, notando lo alto que estaban.

—¡Estamos en las nubes!

—respondió Lita, admirando el paisaje impresionante que los rodeaba.

—¡Qué miedo!

Me falta el oxígeno…

—murmuró Billy, llevándose una mano al pecho mientras luchaba por respirar.

Todos parecían desorientados: algunos, como Billy, comenzaban a sentir los efectos de la altura, con mareos y náuseas; otros, como Lita, estaban completamente maravillados por la belleza del lugar.

Mientras tanto, Aiden y María se miraron preocupados, preguntándose por qué la voz los había traído hasta allí.

—Qué bueno que llegaron —dijo la voz repentinamente.

Todos voltearon hacia donde provenía el sonido, buscando al dueño de aquella voz misteriosa, al igual que yo el autor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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