Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El sistema del perro agente - Capítulo 23

  1. Inicio
  2. El sistema del perro agente
  3. Capítulo 23 - 23 La Cueva Oscura
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

23: La Cueva Oscura 23: La Cueva Oscura Los tres ingresaron a la oscura cueva, avanzando con cautela por un sendero que pronto se bifurcó.

No se separarían, ya que, como pensaba Eliot, en las películas todos mueren si lo hacen.

Mientras el agente dudaba sobre qué camino tomar, uno de sus acompañantes pisó accidentalmente una alarma oculta en la cueva.

La inteligencia artificial en la base del alienígena negro le transmitía ondas cerebrales a su amo, informándole que las criaturas enviadas habían sido exterminadas.

Esto provocó un rugido mental lleno de furia en la criatura dentro de la cápsula.

Sorprendido por cómo era posible tal derrota, decidió intervenir personalmente.

Sin embargo, la inteligencia artificial llamada Xen le recordó que aún no se había recuperado completamente, estando solo al treinta por ciento debido a las heridas mortales infligidas anteriormente.

“¡Maldito sujeto!”, gritó en su mente, consumido por la ira.

“Entonces, envía al segundo grupo”, ordenó, a lo que Xen asintió, aunque añadió: “Señor, hay intrusos en la cueva, y no son animales del bosque como en ocasiones anteriores”.

Xen mostró imágenes mentales de los intrusos, y el alienígena reconoció a uno de ellos.

“¡Ah!

Ese sujeto estuvo presente el día del accidente.

Captúralo; al parecer, no trabaja para mis socios.

¿Y qué hago con los otros dos?”, preguntó con una risa siniestra.

“Haz lo que quieras, no me interesan”, respondió el amo, quien continuó recuperándose mientras Xen preparaba su siguiente movimiento.

Xen activó al segundo grupo.

Observó una jaula enorme que comenzó a moverse y ordenó: “Tráiganme al sujeto más joven.

A los otros pueden comérselos”.

Una risa malvada resonó mientras la jaula se abría, y gruñidos atronadores emergieron, dejando un gran hueco en el suelo antes de desaparecer.

Cuando Eliot estaba a punto de decidir qué camino tomar, un estruendo ensordecedor resonó detrás de ellos.

Al voltear y alumbrar con sus linternas, vieron dos enormes figuras peludas que parecían topos gigantescos.

Uno de los acompañantes apuntó su linterna hacia arriba y reveló dos bestias negras, más grandes que un jugador de baloncesto profesional, con garras metálicas afiladas capaces de cortar acero como si fuera mantequilla.

Al iluminar el rostro de uno de ellos, el topo lanzó un quejido agudo y atacó con sus garras.

Eliot les indicó que enfocaran las linternas en los ojos de las criaturas, pues esa era su debilidad, y ordenó abrir fuego.

Los dos hombres dispararon repetidamente, pero las balas rebotaban inútilmente contra los pechos blindados de los topos, quienes se protegían con sus garras.

“¡Recarguen!”, gritó Eliot, visiblemente asustado, mientras mantenía las linternas enfocadas.

Sin embargo, para su desgracia, las baterías comenzaron a fallar.

Las criaturas aprovecharon la oscuridad para desaparecer bajo tierra.

Con solo una linterna funcional, los tres se agruparon en el centro, pero cuando esta última luz se apagó, se escucharon gritos desgarradores.

Los topos emergieron nuevamente, capturando a los dos acompañantes y despedazándolos brutalmente.

Eliot, aterrorizado, disparó al azar sin éxito alguno.

Rodeado de oscuridad y paralizado por el miedo, Eliot pensó en correr, pero no sabía hacia dónde.

De repente, una esfera fue escupida por uno de los monstruos y lo encapsuló.

Ambas bestias se llevaron la esfera bajo tierra.

De regreso en el lugar de origen, los topos vieron acercarse a una especie de robot humanoide casi de su tamaño, que les dijo: “Muy buen trabajo”, entregándoles varias piezas de carne de oso que antes habitaban la cueva.

“Debemos buscar el artefacto del amo”, les indicó, y las bestias volvieron al agujero.

Era Xen, ahora trasladado al cuerpo de un robot metálico con un monitor en lugar de cabeza.

Se acercó a la esfera y la abrió con una cuchilla láser de su brazo, revelando al agente aterrorizado.

“¿Quién eres o qué cosa eres?

¿Qué quieres de mí?

¿Por qué me has dejado vivo solo a mí y no a los otros?”, preguntó Eliot con voz temblorosa.

El robot con el monitor como rostro respondió fríamente: “A ti, bueno, a tus recuerdos”.

Antes de que Eliot pudiera replicar, Xen lo noqueó con un golpe en la nuca.

Una sonrisa malvada apareció en el monitor, acompañada de una carcajada escalofriante.

Mientras se dirigían a la casa de Adía, Gat comentó que le parecía extraño que Elena se llamara Aiden, ya que generalmente era un nombre masculino.

Sin embargo, hoy en día todo era posible, añadió para suavizar su comentario.

Ambos seguían a Podbe, quien los guiaba al lugar donde él y Aiden se hospedaban.

Adía no había dormido en toda la noche, esperando que Aiden y Podbe aparecieran por la puerta.

“¿Qué debo hacer?”, pensó angustiada.

“¿Debo ir a buscarlo?” Justo entonces escuchó un ladrido.

Corrió hacia la puerta, la abrió y pensó que eran Aiden y Podbe.

Estaba lista para regañarlos por llegar tarde, pero también para darles un gran abrazo.

Sin embargo, al abrir, solo vio a Podbe, una chica y un chico fornido.

El joven la reconoció o creyó saber quién era.

Le insinuó: “Tú no eres…”.

La miró de pies a cabeza y añadió: “No puedo creerlo, tú eres una leyenda entre nosotros los de la…”.

Pero antes de continuar, se detuvo.

“Aunque te ves muy joven para serlo, quizá eres su hija o algo así, porque si no, deberías tener más años”, concluyó.

Adía, molesta, se movió rápidamente hacia él y le dio un escobazo en la cabeza.

“Aprende a respetar a tus mayores, muchacho maleducado.

Soy Adía Lard, pero tengo buenos genes, por eso me veo joven”.

Podbe soltó una risita mientras se acercaba a ella y comenzó a lamerle la cara.

Gat se llevó una mano a la cabeza, donde un chichón comenzaba a formarse, como en los dibujos animados.

Le pidió disculpas por su atrevimiento.

Adía no le dio mayor importancia y volteó hacia él y la niña, preguntando por Aiden.

“Casi iba a buscarlo”, dijo, cruzándose de brazos.

Podbe emitió un sonido triste mientras Elena bajaba la cabeza y comenzaba a llorar nuevamente.

Adía perdió la paciencia.

“No puedo entender nada si se van a poner así.

Tú, el musculoso, cuéntame qué pasó, porque veo que la niña que traes no va a decir nada”.

Tenía razón, ya que Elena temía lo que Adía podría hacer, viendo lo rápido que había saltado desde la entrada hasta donde estaban ellos.

Gat respondió: “Mi nombre no es ‘musculoso’, soy Gat, y la chica se llama Elena”.

“Me importa un pepino”, replicó Adía.

“Dime qué pasó con el muchacho, porque no ha regresado y solo el perro está aquí”.

“Está bien, te contaré”, dijo Gat, pero antes de comenzar, le pidió a su robot que preparara café y los invitó a pasar.

Una vez en la casa, Gat relató todo lo que Elena le había dicho.

Adía escuchaba atentamente, observando fijamente a la muchacha, quien bajaba la cabeza cada vez que ella la miraba.

Cuando Gat terminó su relato, Adía comprendió todo y declaró: “Vamos donde tu padre, ¿qué esperamos?

Vamos a salvar al muchacho”.

Antes de partir, Adía llamó a Gat y le indicó que subieran a su habitación.

Gat se puso ligeramente nervioso ante la propuesta, pero obedeció.

Adía le dijo a Elena y a Podbe que esperaran abajo.

Al entrar en su habitación, Adía cerró la puerta y lo arrinconó contra la pared.

“¿Cómo sabes sobre mí?

Ibas a mencionar la agencia, pero decidiste callarte.

No puedes andar diciendo cosas a la ligera”, le advirtió.

Gat respondió rápidamente: “Tranquila, si eres quien dices ser, eres una agente como yo”.

“¿Como tú?”, preguntó Adía, confundida.

“Sí, soy Gat Tales, mejor conocido como el agente B-Cinco”.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo