El sistema del perro agente - Capítulo 53
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53: Terror Televisado (1) 53: Terror Televisado (1) Buenas tardes, mi nombre es Melisa Crig, su conocida reportera del noticiero de la noche.
Esta vez me encuentro en vivo con una noticia de suma importancia que el público tiene que presenciar.
Me encuentro en el lugar de los hechos, donde se encontraba una de las sucursales de la empresa Radar.
Mostrando con la cámara que sacó Creg de su hombro, se pueden ver los nombres de la empresa.
Ella le indicó a Creg que hiciera un zoom del lugar.
Continuó narrando: “Aquí se encuentra el edificio donde operaba esta empresa, partido a la mitad.
Al parecer, un gran experimento salió mal”.
Ella le hizo señas a Greg para que mostrara a la cosa humanoide.
“Al parecer, se muestra como una especie de figura humanoide, mitad insecto, mitad león, por lo que podemos observar.
Lleva a un niño en su torso con una especie de tentáculos”, iba contando ella mientras pensaba: “Rita Ribs no estaba loca después de todo.
Quizá las cosas que ella decía eran realidad y puedo ver que sí lo son.
Lo que indicó de niños siendo maltratados y usados para experimentos y animales era todo cierto”, se cuestionaba a sí misma.
“No hay duda de que todo es real.
Esto va por ti, Rita.
Yo creo que ellos te silenciaron, no te fuiste a trabajar a otra compañía.
Voy a averiguarlo y aquí está la prueba”.
Un pequeño flashback se pudo observar por parte de Melisa.
Recordó a una mujer miedosa y nerviosa, vestida de jeans y una blusa turquesa, moviéndose de un lado a otro, parecía alterada buscando unos papeles.
Era Rita.
Melisa, que en ese entonces era una novata y solo le daban noticias como de festivales y cosas triviales, observó desde su cubículo, situado en una posición elevada desde donde podía ver a Rita.
Decidió salir de su cubículo y comenzó a bajar las escaleras, llamándole la atención.
—¿Te sientes bien?
—le preguntó Melisa con voz preocupada.
Rita la miró y luego bajó la mirada, visiblemente tensa.
Con voz temblorosa, le indicó: —Niña, no des ni un paso más.
No quiero que te acerques a mí.
Estoy bien, pero no quiero que tengas relación alguna conmigo.
Podrían estar vigilándome y no quiero que salgas lastimada —dijo Rita con una voz fuerte pero quebrada por la emoción.
Melisa observó cómo Rita se retiraba del lugar, aparentemente con lágrimas en los ojos que intentaba esconder con su antebrazo mientras abría la puerta con la otra mano para irse de la oficina.
Mientras se alejaba, susurró: —Lo siento, pero es lo mejor.
Melisa no lo sabía, pero lo presentía.
Sabía que era el último día que la volvería a ver con vida.
Lo que en verdad no pudo saber es que Rita había sido salvada, puesto que en realidad había personal de Zeus encubiertos en la agencia de noticias que estaban siguiendo los pasos de la experta reportera y silenciarían a cualquiera que formara parte de su red de información y amigos.
Es por eso que los últimos meses Rita se alejó de todos, inclusive de su jefe, a quien no le decía muchas cosas.
Días después, no se supo nada más de ella.
El jefe de Melisa recibió una carta supuestamente de Rita, en la que indicaba que no iba a volver al noticiero y que había encontrado algo mejor.
Rita era una aventurera a quien siempre le gustaba seguir las pistas y llegar a la verdad, no importase cómo.
Fue una de las razones por las que Melisa decidió seguir en el ámbito del periodismo, a pesar de los peligros que conlleva.
Continuamos en el presente mientras seguían mostrando las imágenes de Urion, aunque ellos no sabían el nombre del guardián.
—Debemos acercarnos para que el público pueda apreciar mejor —sugirió ella.
—¿Estás loca?
—le indicó Creg a Melisa—.
Mira, esa cosa está matando a todo a su paso, personas, máquinas, sí, pero las cámaras del carro y la que tienes contigo no tienen mucho alcance y las imágenes no son tan nítidas y salen muy alejadas —le respondió ella, mientras veían la horrenda escena los televidentes.
—Estas escenas pueden ser un poco susceptibles para el público.
Recomiendo verlas acompañadas por un adulto —comenzó a decir ella.
Algunas personas que miraban la transmisión comenzaron a pensar que era mentira o algún montaje.
Otros miraban horrorizados la escena.
Algunos escribían cosas en el directo como “No creo que sea verdad, seguro es un montaje”, “Esos son los extraterrestres, están entre nosotros y parece que están abduciendo menores por Aiden que estaba atado a Urion”, y otros más indicaban que esa empresa debería ser investigada.
Así, una serie de mensajes.
La gente comentaba y había una disputa entre los creyentes y no creyentes, aunque la mayoría decía que, si fuera real, deberían acercarse más para ver la cara de esa cosa.
El jefe la llamó y ella lo puso al auricular.
Era una línea aparte para que el público no escuchara la conversación.
—Dígame, jefe —le contestó.
Él le indicó que estaba sorprendido por la noticia, pero a la vez impactado por los números de audiencia que tenían.
Nunca habían llegado a tal grado desde Rita, añadió él.
—Una cosa, no sé si sea prudente, pero ¿podrías…?
—estaba consultándole su jefe.
—¿Qué está insinuando, jefe?
—preguntó de inmediato ella.
—Pues, ¿podrías acercarte más?
La gente está comenzando a cuestionar lo que ve, si es real o no.
Melisa miró a Creg, que no quería avanzar porque estaba asustado.
Lo miró dos veces y le sonrió.
En eso, le indicó al jefe: —Sí, de acuerdo, voy a acercarme más.
Creg chocó la palma de su mano contra su frente en señal de desaprobación, pero no le quedó más remedio que seguirla para cubrir la historia.
Melisa le indicó al doctor que se quedara en el auto con los demás y que fueran realizando planos o mostrando imágenes.
Ian sabe un poco de eso, le indicó, mientras avanzaba con Creg hacia donde estaba ese monstruo.
Seguían cubriendo los hechos mientras avanzaban, cuando vieron que la criatura se acercó a un hombre adulto con dos personas detrás de él.
—No sé —dijo Creg—, me parece Zeus, el dueño de Radar —le compartió la información a Melisa.
—¿Tú crees?
—respondió ella, que comenzó a narrar nuevamente por el micrófono—.
Tenemos al señor Zeus, al parecer, a merced de esta abominación de la naturaleza que quiere matarlo.
En ese momento, la criatura levantó al niño que llevaba a su lado y lo alzó hacia una de sus manos, convertidas en lo que parecía una guadaña.
—¡Ah no!
¡Pobre niño!
—decía ella, colocando su mano para no ver, y toda la audiencia también estaba impactada al ver que iban a matar al pequeño, colocando emojis de molestia y desagrado—.
Enfoca más —le indicó a Creg, mientras ambos se escondían detrás de una roca, a unos metros de Zeus y compañía.
La madre superiora estaba en su despacho, hablando con Jeff por su teléfono fijo sobre el caso de Aiden, cuando entró corriendo la hermana Elsa, su mano derecha, con los nervios de punta y el celular en la mano.
—¿Qué pasa?
—le indicó ella a Elsa.
—Madre, mire, es algo espantoso —respondió Elsa.
La madre superiora cogió el control y prendió la televisión, colocando el canal de noticias.
Al encender la televisión, la madre superiora se quedó impactada al ver a Aiden en televisión, pero no por algo bueno.
Soltó el teléfono y exclamó: —¡Madre santísima!
—y se desmayó.
Jeff, en la otra línea, no sabía qué pasaba.
—Bueno, madre, madre superiora, bueno, madre superiora, ¿Ana, estás ahí, ¿qué pasó?
—decía Jeff antes de que Tecro entrara e indicara que prendiera el televisor.
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