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El sistema del perro agente - Capítulo 63

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  3. Capítulo 63 - 63 Explosión Inminente
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63: Explosión Inminente 63: Explosión Inminente Reia, ¡Reia, eres tú!

—le decía Aiden mientras se sobaba los ojos, pensando que era un sueño.

No podía creer que ella estuviera en el mundo real, siendo un programa de computadora o, bueno, una inteligencia artificial—.

Pero, ¿qué haces aquí?

—le preguntaba el chico intrigado y asombrado a la vez.

—No lo sé —respondió ella, y agregó—: Parece que tu deseo se hizo realidad.

Querías que viniera contigo y, pues puf, me materializaste aquí en el mundo real.

—Pero, ¿cómo puede ser eso posible?

—dijo él.

—No lo sé, no soy adivina ni científica, pero creo tener una idea.

Cuando me tocabas, estabas impregnado con esa aura azul en tu cuerpo, lo que me hizo aparecer a tu lado.

No sé cuánto tiempo durará lo que hiciste, pero gracias.

Es la primera vez que estoy fuera del sistema y, ¡guau!, es una maravilla.

No pensé ver el cielo de cerca, ni la tierra, ni estas piedras —dijo mientras comenzaba a tocar las cosas del suelo—.

Soy real —se tocó la cara—, y tú también —tocó la cara de Aiden, jalándole los cachetes.

Estaba muy emocionada de poder ser real y ver el mundo con sus propios ojos.

—Ya, Reia, suficiente.

Suéltame la cara.

Sí, eres real, pero debemos enfocarnos en lo que realmente debemos hacer —le dijo Aiden, molesto porque le había dejado los cachetes rojos, pero apurado y asustado por la destrucción inminente que iba a realizar Urion.

—Sí, tienes razón.

Luego habrá tiempo para disfrutar del ambiente, espero —dijo ella con un poco de tristeza en sus palabras, porque no sabía si el efecto era momentáneo o podría durar para siempre—.

¿Puedes contactarte con Podbe?

—preguntó Reia.

—No, mientras esté en esta forma no puedo ni siquiera conectarme con el sistema —precisó ella.

Chad, desde dentro, pudo ver que Reia estaba afuera.

—Pero, ¿cómo está ella allá?

¿No era una inteligencia artificial atrapada en un sistema?

—le decía a Podbe.

—Chad, o como te llames, ¿hay forma de poder contactarnos con ellos?

—preguntó Podbe.

—No lo sé —respondió Chad—.

Se sigue sintiendo raro, es como si hablara conmigo mismo —se decía él en su interior.

—¿Y si revisas en tu libro?

—le indicó Podbe.

El hombre cogió el libro y comenzó a ver página por página hasta que encontró algo que quizá pudiera servirles.

—Mira, Podbe, debo activar este botón, creo que es para activar el altavoz —señaló Chad.

—Pues bien, hazlo.

No queda mucho tiempo, ya está al noventa y ocho por ciento.

Sin más ni menos, Chad corrió a la consola y presionó el botón.

Luego de hacerlo, le dijo al can que probara hablando.

—Hola, hola —indicó el perro en su forma de lobo.

—¡Podbe!

—decían Reia y Aiden, impresionados por cómo podían escucharlo ambos.

Podbe les indicó que Chad encontró la manera, pero que no había tiempo que perder, ya que el proceso de curación estaba al noventa y ocho por ciento.

Podbe hablaba tan fuerte que todos podían oírlo, incluso sus amigos.

Marie se preguntaba: ¿Podrá ser o me estoy volviendo loca?

—se decía ella.

—No estás loca —le indicó Ezequiel—.

Yo también lo logro escuchar, es la voz de Nick.

Pero ¿cómo puede ser esto cierto, que salga esa voz de Podbe?

—decía intrigado.

Quizá ese objeto que traía consigo ese día Nick es el causante de eso, pensaba ella, con muchas interrogantes en su cabeza.

Los demás, para ser exactos, los del grupo de Zeus y los que acompañaban a la reportera, también escucharon al perro hablar.

—Puede hablar, pero ¿a qué se debe esto?

—se preguntaba Melisa, mientras que Laos y Zeus ya estaban pensando en llevarse también al can para experimentar con él.

—Bien, no hay tiempo que perder —les indicó el can en su forma de lobo—.

Aiden, ¿puedes abrir el portal?

—Lo intentaré —dijo el chico.

—Reia le dijo—, ¡vas, apresúrate, no hay mucho tiempo!

El chico se volvió a colocar en posición de meditación con las piernas cruzadas y puso sus manos en el aire a la altura de cada pierna.

Unió los dedos índice y pulgar, haciendo un círculo.

Volvió a ver la luz de neón azul que cubrió todo su cuerpo, envolviéndolo en una luz brillante.

Luego, esa luz se trasladó detrás de Urion, que seguía cargando su gran ataque devastador, y se abrió una gran puerta, pero no se podía ver el otro lado.

—Bien hecho —le indicó Reia—, pero ¿por qué no abres los ojos?

—le preguntó ella.

—No puedo —le dijo él—.

Necesito concentrarme para poder mantener abierta la puerta —le respondió Aiden.

—Entonces, Podbe, no tienes tiempo que perder.

Debes encontrar la forma de enviarlo hacia allá sin hacer que explote, sino será el fin del planeta —le dijo Reia, agitada.

Encontrar la manera de llevarlo, pero ¿cómo puedo hacer eso?

—le decía Podbe.

—¡Tontos!

Ya voy a llegar a mi límite y me llevaré a todos conmigo —se reía Urion.

—Lo que hagas, debes hacerlo ya —le decía Chad, mientras la pantalla mostraba el avance al noventa y nueve por ciento—.

Rápido, piensa Podbe, ¿qué puedes hacer?

—se decía a sí mismo el can—.

Si lo toco, explota; si le disparo, también explota.

Qué complicado es esto —se decía Podbe.

—¡Ya sé!

—dijo el cachorro, y en su forma de lobo empezó a morder el suelo.

—Pero, ¿qué haces?

—le dijo Chad.

—Solo confía en mí.

De pronto, el suelo se comenzó a levantar desde donde estaba él hasta el guardián.

—No hay tiempo que perder —indicó Podbe, que levantó todo el piso por completo y lo comenzó a mover hacia el portal.

—Pero, ¿qué haces, inmundo animal?

—decía el guardián, que no se había percatado de la puerta creada por el muchacho—.

Un minuto…

¿Por qué ese niño despide un aura azul?

¿Acaso será uno de esos?

No lo creo, no creo que haya uno de ellos en la Tierra.

Solo conozco a mi señor, que fue quien nos creó y era el último de su especie, o eso decía él.

Tengo que avisarle que hay otro como él —pensaba Urion.

El lobo galáctico llevó al guardián hasta la puerta.

Una vez cerca, soltó la gran porción de tierra que llevaba en el hocico y la lanzó al portal, junto con el guardián.

—¿Qué es esto?

¡Ese mocoso estuvo creando esto!

Maldición, ¿cómo puede ser posible?

No puedo moverme, este ataque drena toda mi energía para crear una gran explosión.

—Ya está en el portal —indicó Podbe—.

Ya puedes cerrarlo, Aiden.

—Sí, está bien —dijo él.

Antes de que pudiera cerrarlo, vio unos látigos que cogieron a Podbe de las patas delanteras y comenzaron a jalarlo hacia el portal.

—¿Qué es esto?

¡Aún se está aferrando, ese loco!

—decía el perro, que no podía usar sus ataques por la explosión del individuo.

Mientras el perro forcejeaba con el guardián que se asomaba por el portal y el chico intentaba cerrarlo, llegó Lady con un montón de piezas en una caja a donde estaba Zeus.

—Señor, he encontrado todos estos materiales y he armado un aparato de comunicación.

Espero que sirva.

—Pues pruébalo, tú eres la experta —le indicó Zeus.

De inmediato, ella conectó todas las piezas que traía consigo y prendió una pequeña pantalla del tamaño de una consola de videojuegos portátil.

Presionó algunos botones que traía el aparato e ingresó algunos códigos.

—Por favor, funciona —se decía ella.

De pronto, se pudo escuchar a alguien hablar.

—¿Quién es?

—preguntaron.

—Esta es una línea reservada —le contestaron.

—Lo sé, soy Lady —respondió ella—.

Soy Lady Ria, la encargada de toda la tecnología de industrias Radar —dijo con una voz nerviosa y delicada.

—No lo creo.

Ella no tiene esa voz nerviosa.

Lady es una líder, y su voz es de mando.

No esté molestando, esta línea es para emergencias y es ultra secreta.

¿Cómo obtuvo los códigos?

—replicaron.

—Pues verá, yo si soy Lady decía la científica en voz entrecortada.

De pronto, Zeus se acercó al aparato, interrumpiendo la conversación, y le dijo molesto al sujeto que contestó: —Soy yo, el dueño de la empresa, Zeus, y si no haces lo que digo serás inmediatamente despedido.

El sujeto en la línea tragó saliva, temeroso por lo que había escuchado, y se quedó sin palabras.

En eso, contestó otra persona: —Señor, señor Zeus, ¿en verdad es usted?

Soy yo, Pad, el encargado de las comunicaciones.

Lamento el mal trato del operador.

¿En qué le puedo servir?

—Bien.

Primero, quiero que traten de rastrear esta llamada.

Segundo, a la brevedad posible, traigan un medio de transporte para más de setenta personas.

Y tercero, quiero que el sujeto que le contestó a Lady Ria reciba su merecido cuando yo llegue.

¿Quedó claro?

—indicó Zeus firmemente y con voz de poder.

—De inmediato, señor.

Tenemos su ubicación, una nave va hacia usted.

Y en cuanto al tercer encargo, el trabajador que contestó está recibiendo un castigo.

—Bien, pero déjame algo para mí —le indicó con una voz grave.

De fondo, se podía escuchar al operador gritando.

—Los espero.

Tienen cinco minutos para llegar.

No me falles, Pad, sino lo mismo te va a pasar —le dijo Zeus.

—Entiendo, señor.

Va para allá de inmediato —respondió Pad.

El lobo trataba de zafarse como podía de las lianas con garras que lo habían atrapado, pero no podía; estas se habían anclado en sus patas.

—Te llevaré conmigo, perrito —le dijo Urion, embravecido, mientras seguía emanando el aura maligna y trataba de salir del portal.

Podbe pensaba y pensaba, pero solo le quedaba poco tiempo.

—Secuencia de curación completada.

Reiniciando en veinte segundos —indicó una voz automatizada.

Aiden estaba cerrando el portal, pero el guardián se aferraba a la puerta, colocando sus manos, o lo que le quedaba de ellas, para que no se cerrara.

Con las otras partes, usaba las extremidades para coger a Podbe de las patas.

La única salida que le quedaba era entrar con Urion al portal —Lo siento, Aiden, creo que nuestra reunión tendrá que esperar —indicó tristemente Podbe.

El can se lanzó directamente al portal, empujando a Urion dentro.

El portal comenzó a cerrarse hasta no quedar nada.

—¡No, no lo hagas, Podbe!

—gritaba Aiden mientras abría sus ojos—.

No quiero perderte, no de nuevo —decía el chico entre lágrimas al ver que el portal se cerraba, llevándose consigo a Podbe y Urion.

Dentro del lugar desconocido, Urion sabía que su explosión inminente no podía ser detenida.

—Antes de morir, enviaré un mensaje a mi creador —dijo con sus últimas fuerzas.

Urion emitió un haz de luz que desapareció en la distancia.

Luego, su cuerpo se iluminó y el espacio oscuro donde estaban se tornó completamente blanco.

En el sistema dentro de Podbe, se mostró un mensaje el cual era: —Curación terminada.

Reiniciando sistema.

El gran estallido de Urion no dejó nada a su paso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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