Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El sistema del perro agente - Capítulo 93

  1. Inicio
  2. El sistema del perro agente
  3. Capítulo 93 - 93 Infiltrado
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

93: Infiltrado 93: Infiltrado En el bosque donde cayó la nave, Brea comenzó a llamar al agente I-Cinco, pero sin recibir respuesta alguna.

“¿Dónde se habrá metido ese sujeto?

Ya me está preocupando que demore tanto… Algo le habrá pasado; no siento su mente.” Los otros tres miembros de su unidad intercambiaron miradas.

“Ustedes, que son parte de su equipo, vayan y búsquenlo”, indicó Brea con firmeza.

“Lo último que dijo es que fue por una cueva.” Los tres sujetos asintieron al unísono y se dirigieron hacia la oscura entrada de la caverna, sus pasos resonando entre los árboles.

Dentro de la cueva, Xen ya estaba dentro del cuerpo de Eliot cuando la máquina emitió un pitido agudo.

“Restauración completada,” anunció una voz robótica.

Del tubo emergió una figura oscura, emanando una energía densa que parecía absorber la luz del lugar.

“Ah, maestro, qué bueno que esté de vuelta,” dijo Xen con una reverencia nerviosa.

El ser oscuro lo observó con desdén.

“Estúpida máquina… Veo que te metiste en el cuerpo de ese sujeto.

Puede que nos sirva de algo.

Necesito saber dónde se llevaron mi objeto precioso.

Ya no puedo sentirlo por ninguna parte.” Sus palabras eran lentas, cargadas de frustración.

“Lo que sí siento son cosas… Como si más sujetos Metalux fueran creados.

Pero solo los protectores de la entrada, es decir, la gente real de Lux, pueden hacer eso.

Y mis vagas memorias solo dicen que ya no queda nadie más de esas familias.

Acabaron con todos, haciendo a los humanos poderosos mientras ellos perecían.” Una pausa.

“Entonces aún hay esperanza de poder realizar mi cambio y dejar de ser esta cosa viscosa.

Gracias a esta máquina pude estabilizar mi cuerpo, pero no por mucho.” El ente era espeluznante: un humanoide con ojos negros como pozos infinitos, manos transformadas en tentáculos retorcidos y en lugar de nariz, dos arcos invertidos que subían hasta tocar sus cejas.

Sus piernas, delgadas y deformes, parecían apenas sostenerlo, como si flotara más que caminara.

“Señor, se sigue viendo muy feo,” murmuró Xen casi sin querer.

La criatura giró hacia él con una rapidez sobrenatural, uno de sus brazos-tentáculo apretando el cuello de Xen con fuerza implacable.

“¿Qué dijiste, inútil?” Xen jadeaba, luchando por respirar.

“Espere, señor, lo siento,” balbuceó.

“Sí, lo sé.

Luzco horrible.

Pero si obtengo esas piedras, podré volver a ser quien era.” Xen tragó saliva y, con un movimiento rápido, le entregó dos tubos del tamaño de sus brazos, dos más para sus piernas y una especie de tiara para la cabeza.

El ente se colocó todo con precisión, y su forma horripilante quedó cubierta por una armadura que rápidamente adoptó la apariencia de un humano común.

“Este cuerpo solo le durará poco tiempo, señor.

Apenas un par de horas,” advirtió Xen desde el interior de Eliot.

De pronto, voces comenzaron a escucharse a través de los parlantes de la cueva.

“Los elimino, señor,” sugirió Xen, acercándose a un panel de control.

“No,” respondió el ente con calma.

“Como ya te dije, ve con ellos y averigua todo lo que sepan de mi objeto, ese que le robé a uno de los últimos Lux reales.

La maldita dio pelea.” “Y usted, señor, ¿qué hará?” preguntó Xen, todavía fingiendo ser I-Cinco.

“Yo iré a hacerle una visita a unos viejos amigos.” Con esas palabras, el ente ingresó a una especie de nave oculta tras la cueva y desapareció en la penumbra.

Mientras tanto, los tres agentes que habían entrado a la cueva seguían llamando al agente I-Cinco.

De repente, apareció Eliot, malherido y tambaleándose.

“Señores, qué bueno que llegaron… Nos atacaron, y los demás perecieron.

Yo… yo pude salir vivo, pero…” Antes de terminar la frase, se desplomó inconsciente.

Uno de los agentes comunicó de inmediato a Brea, informándole sobre el estado crítico de I-Cinco.

“Pronto llegaré con la unidad médica,” respondió ella con urgencia.

Una vez rescatado, todos regresaron a la base secreta.

Xen, disfrazado de Eliot, fingía estar herido, pero internamente se reía con crueldad.

Al llegar, lo llevaron al área clínica, donde el agente B-Doce flotaba en un tanque lleno de un líquido especial que mantenía su cuerpo en coma mientras sanaba.

“Vaya, ¿dónde estoy?” preguntó Xen, señalando al hombre en el tanque.

“¿Y ese sujeto qué hace en esa pecera?” La IA malvada no reconocía a Nick, así que otro agente intervino.

“Ah, hola.

Veo que te recuperaste rápido,” dijo un hombre joven con cabello oscuro como la noche y ojos café.

Llevaba un traje negro impecable y una camisa blanca.

“Ese es el agente B-Doce.

¿No te acuerdas?

Fue contigo a traer un objeto.” “Ah, sí, es verdad.

No me acordaba de él viéndolo en ese estado y en esa gelatina,” improvisó Xen, buscando excusas.

“Es lógico.

El agente siempre lleva gafas y es bastante reservado.

Casi nunca interactúa con nadie.

Tuviste la dicha de trabajar con él.” “Cierto,” respondió Xen, fingiendo admiración.

Mientras tanto, pensaba para sí: De la que me salvé.

Este fue el que le robó el aparato al amo.

Le preguntaré a este otro humano dónde está.

“Oye, y sabes qué pasó con el aparato que traía consigo nuestro compañero,” preguntó Xen casualmente.

“Si te refieres al objeto, está en el ala de observación del laboratorio del líder del equipo C.

Pero, lamentablemente, fue solo la cubierta lo que encontramos.

Lo que había dentro desapareció.

Algunos dicen que lo que sea que contenía se le pegó a un perro, y ahora tiene poderes.” “Ah, ya veo.

Entiendo.

Gracias,” dijo Xen, sacándose las cables que median las actividades de su cuerpo humano y levantándose de la cama.

“¿Qué haces?” preguntó el otro agente, sorprendido.

“Ya me siento bien.

Es hora de volver al trabajo,” respondió Xen con frialdad.

“Vaya, sí que eres resistente, a pesar de no tener poderes como los otros escuadrones.

Por cierto, ¿cómo te llamas?

Te golpearon duro en esa cueva.” “Soy tu mejor amigo, Travis, también conocido como el agente I-Seis,” respondió el hombre con una sonrisa amistosa.

“Ah, sí, creo que fue por el golpe,” rió Xen forzadamente.

Internamente, pensaba: Debo ingresar más recuerdos de este individuo.

“Bien, voy por tus cosas y regresamos al escuadrón.

¿Te parece?” ofreció Travis.

“Bien, hazlo.

Vaya, pero qué sujeto tonto.

Se ríe por todo,” pensó Xen mientras fingía cordialidad.

Una vez cambiado, Xen indicó que no se sentía bien y preguntó por el baño.

Frente al espejo, observó el rostro de Eliot: un joven de cabello marrón y ojos café, delgado como si no le dieran de comer.

“Bien, a lo que vine,” murmuró para sí.

Después de salir del baño, caminó sigilosamente por los pasillos hasta llegar a lo que parecía un gimnasio.

Allí, un perro estaba siendo entrenado contra robots de combate.

“Seguro será el animal que tiene el contenido.

Debo examinarlo,” se dijo Xen.

Observó cómo el instructor activaba más robots para atacar al can.

“Fascinante.

Ese can pudo con ellos.

Le daré una mano.

Quiero ver hasta dónde es capaz de llegar.” Xen ingresó al área de control y ajustó la configuración de los robots.

“Vaya, qué fácil.

El que hizo estas cosas es un tonto,” murmuró con desprecio.

“Veamos si puedes con este nuevo nivel, perrito.”

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo