El sistema más fuerte - Capítulo 351
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351: Una chiquilla sensata 351: Una chiquilla sensata Editor: Adrastea Works —Jefe, ¿está bien?
—Al ver temblar a su Jefe, Sha Dulong y los demás se dirigieron a él con preocupación.
¡La batalla anterior fue demasiado intensa!
¿Su jefe se quedó impactado como un tonto por esa pelea?
Dudaron de que fueran a ver alguna vez algo tan temible como lo que acababan de presenciar en sus vidas.
Aquella fue una batalla que desafió a los Cielos, algo en lo que los simples humanos ni siquiera podían esperar involucrarse.
¿Qué clase de ser era su Jefe para crear ondas en toda la Tierra con solo un movimiento de su mano?
¡Aquella era una fuerza más allá de las palabras!
Han Mei y los demás seguían heridos en el suelo, enmudecidos.
Como miembro de una distinguida familia, Han Mei tenía bastante conocimiento general sobre ese mundo.
Pero lo que acababa de presenciar la hizo dudar de qué era real en el mundo.
Solo el aura de Lin Fan fue suficiente para que colapsara.
—Estoy bien.
¿Lo han visto con claridad?
Es el epítome del robo.
He robado incluso a ese tipo, quien pensó que era realmente duro, pero tuvo que dejar su brazo atrás.
Tienen un largo camino de aprendizaje por recorrer a partir de ahora —Lin Fan recuperó la compostura.
La batalla que de aquel momento fue estremecedora ciertamente.
Sha Dulong y los demás no pudieron evitar asentir con la cabeza.
No tenían dudas sobre las palabras de su jefe.
En cuanto a la profesión de ladrón, tenían cada vez más confianza en ese momento.
Era como si un futuro brillante los estuviera esperando al final de ese camino.
—¡Hemos prestado mucha atención, Jefe!
¡Heredaremos el espíritu del robo y haremos que este negocio sea glorioso, y alcanzaremos nuevas cotas!
—Sha Dulong y los otros bandidos exclamaron.
—Bueno —animado, Lin Fan asintió con la cabeza.
Pasara lo que pasara, el negocio no se extinguiría.
Lin Fan llegó ante Han Mei y los demás.
No tenía ninguna intención de hacerles nada a esos muchachos.
Esa batalla acababa de calmar su frustrado corazón.
Al contemplar al hombre ante ella, Han Mei no pudo evitar temblar.
Era una persona horrible.
—¡Se-señor…!
—Bajó la cabeza humildemente, sin atreverse a ser grosera ya.
Si tuvo algún pensamiento de resistencia durante el robo anterior, todos volaron de su mente en aquel momento.
En su corazón, Lin Fan daba demasiado miedo.
¡Demasiado aterrador!
Aquel era el tipo de miedo que podía hacer que uno perdiera toda esperanza en la vida.
—Solo cogemos objetos de valor y no vidas.
Pueden irse —Lin Fan agitó su mano despectivamente.
—¡S-sí!
¡Gracias señor!
—Han Mei asintió con la cabeza a toda prisa.
No se atrevió a albergar intención alguna hacia ese hombre.
No se le ocurriría tramar algo contra personas de semejante fuerza.
—Abre esas sábanas negras y muéstrame lo que hay debajo —Lin Fan continuó.
—Se-señor…
—Han Mei dudó por un momento.
A pesar de que no había nada valioso dentro, Han Mei estaba preocupada de que ese poderoso hombre, de repente, se sintiera benevolente y le pidiera que liberara a la persona que estaba en el interior.
Si ese fuera el caso, habrían trabajado para nada todo aquel tiempo.
—¡Mi Jefe te ha pedido que lo abras!
¿Qué pregunta tienes al respecto?
—Sha Dulong se pavoneó disgustado y abrió las sábanas negras.
Cuando vio lo que había dentro, Lin Fan frunció el ceño.
—Señor, este es alguien que la Secta Mar del Cielo exige.
Solo somos responsables de transportar a la persona —explicó Han Mei.
Lin Fan no respondió mientras se dirigía a echar un vistazo más de cerca.
Dentro del carruaje enjaulado había una niña pequeña.
Por lo que parecía, tenía siete u ocho años en el mejor de los casos.
Estaba encogida en un rincón con los ojos rebosantes de miedo, como si tuviera mucho miedo de Lin Fan.
—¿Eh…?
Cuando Lin Fan vio un accesorio en el cuello de la niña, su corazón dio un salto de alegría.
—Fragmento de Símbolo del Ser Supremo.
¡No había esperado encontrarse con otro fragmento de símbolo!
Ahora que tenía tres de ellos, ¡si conseguía aquel serían cuatro!
En cuanto a los Fragmentos de Símbolo del Ser Supremo, solo había seis en total.
Si los reuniera todos, podría juntarlos para unir el Símbolo del Ser Supremo al completo.
—Ven aquí —Lin Fan hizo un gesto a la chiquilla.
Temblando, siguió encogiéndose en su esquina sin moverse ni una pulgada.
—Señor, es solo una niña normal…
—Han Mei también se encogió.
—Cállate.
Deja de decir chorradas —Lin Fan resopló fríamente—.
Un humilde servidor le está hablando a la niña pequeña, ¿por qué interrumpes?
En el momento en el que Lin Fan estalló, a Han Mei se le puso la piel de gallina por todo el cuerpo y no se atrevió a decir una palabra más.
Al observar cómo reprendió Lin Fan a Han Mei, los ojos indefensos de la pequeña niña brillaron con una luz de esperanza.
—¿Es-estás con ellos…?
—La chiquilla habló.
—No.
Al escuchar aquello, la chiquilla se arrastró lentamente hacia Lin Fan.
Por el aspecto de su ropa, hecha jirones, Lin Fan se dio cuenta de que debía haberlo pasado mal.
Cuando la chiquilla llegó a Lin Fan, él tomó el accesorio en su mano.
—¡N-no…!
—En el momento en el que vio eso, las pequeñas y tiernas manos de la niña se aferraron firmemente al accesorio en su cuello—.
¡No te lo lleves!
Lin Fan frunció el ceño.
Aquello iba a ser un problema.
La fuerza de un humilde servidor iba más allá de ese mundo y era alguien destinado a defender ese mundo.
Naturalmente, le resultaba imposible arrebatar algo a una chiquilla.
—¡Oye, pequeña!
¡No te atrevas a ser maleducada…!
—Al mirar lo poco dispuesta que estaba la chiquilla, Sha Dulong se estaba enfureciendo.
—Échate a un lado y cállate —Lin Fan echó un vistazo a Sha Dulong con el rabillo del ojo y ordenó.
Al contemplar la respuesta de su Jefe, Sha Dulong se paró en una esquina sin decir nada, obediente.
—Chiquilla, esto es muy importante para mí.
El hermano mayor no es alguien que vaya a arrebatártelo.
Hagamos un intercambio, ¿qué te parece?
Dime cualquier cosa que quieras, y lo haré para ti.
Pero el precio será este accesorio en tu cuello.
¿Qué te parece?
¿Te parece justo?
—Como un lobo grande y malo, Lin Fan estaba tratando de tentar a esa caperucita roja.
La niña ya tenía siete u ocho años, y su mentalidad estaba creciendo lentamente.
Al contemplar las miradas de todos los que observaban a Lin Fan pero estaban indefensos contra él, su pequeño cerebro empezó a trastear.
—¿Eres fuerte?
—Miró a Lin Fan y preguntó.
—¡Oye, Niña!
Mi Jefe…
—al mirar a la chiquilla dudando de su jefe, Sha Dulong quería regañarla, pero se detuvo al instante con otra mirada de Lin Fan.
—Que te calles —Lin Fan arremetió de nuevo.
¡Maldita sea!
Ese Sha Dulong no era tan charlatán normalmente.
¿Cómo estaba tan hablador ese día?
Entonces se volvió hacia la chiquilla con una sonrisa benevolente.
—¡Chiquilla, el hermano mayor es muy fuerte!
Miró a Lin Fan y asintió con la cabeza.
—¡Está bien!
¡Ayúdame a vengarme y te daré esto!
—Sin problema —Lin Fan asintió con la cabeza sin dudarlo un ápice.
Al escuchar su petición, Lin Fan no pensó que hubiera algo malo en ello.
Pero los orígenes de esa chica parecían un poco desdichados.
Su familia entera fue masacrada solo por una mera habilidad.
El padre de esa niña era el Gran Maestro de una pequeña secta.
Por una fatídica coincidencia, tomó posesión de una habilidad: “Ataque de los Cinco Truenos del Cielo y la Tierra”.
Pero dado que no estaba demasiado interesado en la habilidad, Lin Fan no pidió detalles.
Pero no pudo evitar sentir que esa historia parecía un poco inventada.
El enemigo de esa chiquilla no era otro que el Gran Maestro de la Secta Mar del Cielo.
—Chiquilla, ¿quieres destruir a toda la secta o solo matarlo?
—Lin Fan preguntó con indiferencia.
—Solo quiero matarlo.
Todos los demás son inocentes.
No los odiaré —respondió la chiquilla.
Lin Fan miró a esa chica con aspecto impresionado.
Vaya, era chica tenía bastante sabiduría para su edad.
«¡Tiene todo el potencial para ser una protagonista!»
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