El sistema más fuerte - Capítulo 455
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455: ¡Avivar con toda mi fuerza!
455: ¡Avivar con toda mi fuerza!
Editor: Adrastea Works —La ubicación de ese humano está cerca.
Me pregunto si podemos toparnos con él.
Seis hombres de la tribu de la Raza Ancestral transitaban por el bosque denso.
Cada uno de esos hombres de la tribu estaba acompañado por una bestia con correa.
El tamaño de las bestias no era muy grande, y sus rasgos se parecían a los de un lobo.
Un misterioso resplandor verde emanaba de sus miradas.
—¡Hmph, si me topo con ese humano, me aseguraré de devorarlo y conseguir un buen aumento de alimentos de él!
—Me pregunto por qué nuestro Señor permitiría que esas pequeñas hormigas de los miles de mundos se unan a nuestra Raza Ancestral.
¡Que esas razas luchen a nuestro lado no es más que una humillación para nosotros!
—¡Insolente!
¿Te atreves a cuestionar las órdenes de nuestro Señor?
—¡Lo-lo siento …!
Las expresiones de aquellos hombres de la tribu de la Raza Ancestral eran todas maliciosas y oscuras.
Mientras avanzaban por el bosque, no se toparon con ninguna bestia.
Era como si todas las bestias se estuvieran escondiendo a propósito al sentir el aroma de su aura.
Lin Fan entró en modo [Sigilo] y se escondió discretamente a un lado mientras miraba a los seis con calma.
Un Celestial Di Medio.
Dos Celestiales Di Base.
Tres Celestiales Supremo Pináculo.
Aquello parecía una combinación muy fuerte.
Además, cada una de esas bestias parecidas a lobos era seres Celestiales Supremo Medio.
Aquello era bastante temible de por sí.
¿Y qué importaba?
Para Lin Fan, esos tipos no eran nada en absoluto.
Ni siquiera le importaba un comino.
Podía aplastar insectos así hasta matarlos a cada segundo.
Pero claro, cada acción que realizara requería una planificación cuidadosa y una ejecución MAJESTUOSA.
Como aquellos seis habían aparecido allí para cortejar a la muerte, no podía concederles algo sencillo.
Tuvo que pensar en una buena forma de darles una buena paliza.
De esa forma, por fin sabrían lo que significaba el verdadero horror.
En cuanto al consejo que Zhang Xu le había dado, Lin Fan le hizo caso.
No obstante, ¿cómo podría uno postrarse en la vida?
Como esos muchachos habían aparecido en su puerta, ¡era imposible que los dejara ir sin matarlos!
Para Lin Fan, ¡no eran más que puntos de experiencia!
Lin Fan comprobó su entorno.
Después de que acabara con esos tipos, debería ser hora de abandonar aquella zona.
Dado que esos seis pudieron rastrearlo hasta ahí, significaba que su ubicación aproximada ya debería haberles sido revelada.
Por lo tanto, aquel lugar no era seguro por mucho más tiempo.
Era hora de escapar a toda velocidad después de que hubiera acabado con ellos.
«¡Oho!
Lo tengo…
¡Jeje…!» Los ojos de Lin Fan brillaron, mientras pensaba en una trampa perfecta.
¡Aquello era un tesoro justo delante de él!
Si no lograba una buena cosecha de recompensas antes de irse, ¡estaría profundamente decepcionado!
…
—¿A dónde se ha ido este maldito humano?
Este puñado de mascotas bastardas son unas inútiles.
¡Y pensar que ni siquiera han podido localizarlo después de tanto tiempo!
—El hombre de la tribu de la Raza Ancestral gritó mientras le daba una patada a la bestia similar a un lobo.
A pesar de que la bestia aulló de dolor debido a la patada, no se atrevió a resistirse de ninguna manera.
Ese tipo de bestias eran las más sensibles a las auras en ese mundo.
Podrían captar el aroma de su presa incluso a cien millas de distancia.
Por lo tanto, eran las mascotas preferidas por los hombres de las tribus de la Raza Ancestral para rastrear a las hormigas de los miles de mundos.
No obstante, habían estado dando vueltas alrededor de ese lugar, pero aún no habían detectado ninguna señal del humano.
—¡Growl…!
De repente, las bestias empezaron a gruñir al mismo tiempo y salieron corriendo hacia la misma dirección.
Al ver aquellos, los corazones de los seis hombres de la tribu saltaron de alegría mientras las perseguían sin demora.
…
Los hombres de la tribu de la Raza Ancestral llegaron al lugar donde Lin Fan se reunió anteriormente con Zhang Xu y Hai Lan.
—Parece que ha pasado un tiempo desde que se extinguió la hoguera.
Debió haber estado aquí antes —el líder de los hombres de la tribu comentó.
—¡Growl…!
De repente, las bestias empezaron a gruñir una vez más.
No obstante, aquella vez, no salieron corriendo.
En su lugar, parecían querer escapar.
—¡Mascotas bastardas!
¿Qué mierda estáis haciendo?
— Al observar el comportamiento cobarde de esas bestias, los hombres de la tribu de la Raza Ancestral se enfurecieron y los atacaron con los látigos en sus manos.
No obstante, no importaba cómo de fuerte las fustigaran esos hombres de la tribu, no podían detener los actos de las bestias.
Era como si algo aterrorizara tanto a esas bestias que quisieran salir de ese lugar de inmediato.
…
—Jefe de Diez, ¡mire!
¿Qué hay allí?
—Uno de los miembros de la tribu de repente señaló algo.
Su rostro estaba pálido, ya que no podía distinguir lo que estaba sucediendo.
Todo lo que pudo ver fue una enorme neblina flotando hacia ellos desde el bosque que tenían delante.
La niebla parecía haber cubierto todo el bosque.
“¡BOOM!” De repente, se escuchó una fuerte explosión y todo el suelo empezó a temblar.
Un árbol gigantesco se volcó, como si fuera destruido por la gigantesca fuerza de alguna bestia salvaje.
—¿Qué demonios está pasando?
—Los rostros de los hombres de la tribu de la Raza Ancestral cubrieron de precaución mientras observaban todo con recelo.
—¡GROWL…!
Una serie de aullidos salvajes de bestias resonaron por los cielos.
—Son las Bestias Ancestrales —los rostros de esos hombre de la tribu de la Raza Ancestral cambiaron.
Por lo que parecía, ¿era posible que todas las bestias ancestrales se acercaran al mismo tiempo?
—¡Impertinente!
¡Somos hombres de la tribu de la Raza Ancestral!
Todas sois bestias bastardas, ¿estáis buscando la muerte?
—Los hombres de la tribu de la Raza Ancestral tenían un aura innata que haría que las bestias les temieran.
Esa era la razón por la que podían actuar de forma tan dominante en presencia de todas esas bestias salvajes.
Pero ahora que parecía haber bestias acercándose a ellos, ¿cómo podrían no estar furiosos por ese hecho?
Las seis bestias parecidas a lobos se liberaron de sus grilletes y saltaron a toda prisa.
Ignorando por completo a esos hombres de la tribu de la Raza Ancestral, escaparon al bosque y desaparecieron sin dejar rastro.
“¡BOOM!” Justo entonces, una imponente figura colosal apareció desde los cielos, aterrizando ante esos hombres de la tribu de la Raza Ancestral.
—¡Es-esto…!
—Uno de los seis hombres de la tribu de la Raza Ancestral tartamudeó incrédulo ante aquella escena.
No podía creer o entender que estaba pasando con esas bestias.
—¡Huff…, HUFF…!
Una a una, las bestias salvajes rodearon a esos seis hombres de la tribu de la Raza Ancestral.
Todas y cada una de esas bestias jadeaban con fuerza, con humeantes bocanadas de humo saliendo de sus narices.
—¡BESTIAS BASTARDAS!
¡PERDEOS…!
—El líder de esos hombres de la tribu de la Raza Ancestral dio un paso adelante mientras mostraba una expresión de ira en su rostro malévolo.
No obstante, era como si ese único grito no tuviera ningún efecto en esas bestias.
Los ojos de aquellas bestias estaban al rojo vivo, como si estuvieran confundidos.
—¡GRAWLLL…!
Una serie de gruñidos dementes resonaron en sus gargantas mientras saltaban sobre esos hombres de la tribu de la Raza Ancestral.
—¡DESCARADOS…!
—Mudando sus expresiones, los seis hombres de la tribu de la Raza Ancestral lanzaron puñetazos.
…
Lejos en la distancia…
Lin Fan llevaba una tela sobre la cara y empuñaba un abanico gigantesco en su brazo, abanicando con todas sus fuerzas.
Al mismo tiempo, su [Diablo sin Rostro del Cielo] de tres cabezas y seis brazos estaba flotando en los cielos delante de él.
Sujetando un puñado de Biggras, el [Diablo sin Rostro del Cielo] las estaba lanzando una tras otra.
Cuando esos Biggras explotaron, se convirtieron en niebla.
Cada vez que Lin Fan avivaba, se levantaba una ráfaga poderosa que hacía que esta neblina soplara en la dirección hacia adelante.
—¡AVIVARÉ…!
—¡Y AVIVARÉ, Y AVIVARÉ…!
…
Lin Fan no era consciente del impacto real que sus medidas en curso crearían.
Pero no le importaba.
Pasara lo que pasara, tenía que intentarlo.
Ya que era tan difícil encontrar a esas bestias, nada más importaba.
Lin Fan se negó a creer que su Biggra no pudiera hacer aparecer a esas bestias.
—¡LÁNZALAS MÁS RÁPIDO!
—Lin Fan ordenó su [Diablo sin Rostro del Cielo].
En ese momento, los seis brazos del [Diablo sin Rostro del Cielo] eran como molinos de viento, girando con intensidad.
Una a una, esas Biggras fueron lanzadas al aire como si fueran gratis.
Cuando explotaron, la espesa y densa niebla se dirigió al bosque.
—¡AJAJAJAJA…!
¡HAGAMOS QUE LA TORMENTA SEA CADA VEZ MÁS FUERTE!
¡AVIVARÉ CON TODO MI PODER…!
…
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