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El sistema más fuerte - Capítulo 527

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527: ¿No hay un luchador digno?

527: ¿No hay un luchador digno?

Editor: Adrastea Works Ahora había un agujero gigantesco que abarcaba decenas de miles de pies en el gigantesco y enorme muro que rodeaba la Ciudad de la Desesperación.

En los últimos miles de años, Lin Fan fue el primer ser de las miles de razas existentes que se había atrevido a buscar problemas en la Ciudad de la Desesperación.

En el pasado, existieron seres poderosos que se reunieron y marcharon con valentía a la Ciudad de la Desesperación.

No obstante, todos ellos no eran más que hormigas frente a la poderosa Ciudad de la Desesperación.

Sus desenlaces fueron los mismos: cadáveres para colgar en los muros de la ciudad, sirviendo de advertencia para cualquier otro intruso potencial.

La autoridad del Marqués de la Desesperación no debía ser cuestionada.

—¿Y pensar que un simple humano cualquiera se atrevería a infiltrarse en la gran Ciudad de la Desesperación?

¡Mereces la muerte por tus acciones!

Un Tribuno de la Raza Ancestral se erguía alto y poderoso, elevándose en mitad de la Ciudad de la Desesperación.

—¡Humano!

¡Usaré tu sangre y carne para decorar los muros de nuestra Ciudad de la Desesperación!

—Al gritar, el Tribuno ondeó sus manos completamente negras—.

¡Arrestadlo!

—¡Sí!

Los soldados de la Raza Ancestral estaban formando de manera ordenada, emanando una espesa voluntad de matar de sus filas.

Esa voluntad de matar se materializó en un dragón gigantesco asesino, dando vueltas en el aire y rugiendo en dirección a Lin Fan.

Aquellos eran soldados entrenados de la Raza Ancestral.

Su voluntad de matar era intensa, algo con lo que un simple ser cualquier de la Raza Ancestral no podía compararse.

Por otra parte, Lin Fan apenas podría preocuparse por esos seres de la Raza Ancestral.

¡Débiles, demasiado débiles!

A pesar de que eran grandes en número, no eran más que papel frente a sus incuestionables poderes.

—¡Que salga al Marqués de la Desesperación!

—Dijo Lin Fan con calma.

—¡El Señor Marqués de la Desesperación no es alguien a quien puedas ver así como así!

¡Acabad con este humano, y pintaremos nuestros muros con su sangre!

—El Tribuno de la Raza Ancestral gritó de ira.

La voluntad de matar en su horrible y fea cara era innegable, mientras un aura gigantesca surgía de él, saliendo disparada directamente hacia los Cielos.

—¡Devoradlo!

—¡Matad a este humano!

Decenas de miles de soldados de la Raza Ancestral cargaron contra Lin Fan.

Diez Quiliarcas encabezaban la carga, detrás de los cuales había diez centuriones respectivamente.

Si aquello fuera en el pasado, las cosas podrían haber parecido un poco complicadas para Lin Fan.

No obstante, para su yo actual, aquello no era nada de lo que asustarse.

—Oh, mierdecilla barata de la Raza Ancestral…

—Lin Fan negó con la cabeza y suspiró.

Dado que estaban cortejaron a la muerte, que así fuera.

No importaba lo pocos que fueran, aún proporcionaban puntos de experiencia después de todo.

«¡[Ciudad Demonio]!» Lin Fan golpeó a los cielos con la palma de su mano mientras que la gigantesca arma Dao de categoría suprema, [Ciudad Demonio], apareció en el vacío.

La figura aullante del gran demonio ancestral se hizo más grande poco a poco.

La [Ciudad Demonio], la cual era solo del tamaño de una palma, se había expandido al instante en una ciudad gigantesca que cubría todo el cielo.

El impactante poder del gran demonio ancestral estalló de inmediato.

El Qi Demoníaco sin parangón se extendió por todo el cielo a medida que el río del espíritu de la Tierra ondulaba por el Cielo y la Tierra también.

Al estirar su gigantesca palma, el gran demonio ancestral derribó los Cielos mientras sujetaba al oscuro ejército de soldados de la Raza Ancestral.

En el momento en el que los diez Quiliarcas vieron aquella colosal palma, sus corazones se sacudieron un momento.

Después gritaron antes de intercambiar miradas entre sí.

«¡Perforador Ancestral del Cielo!» De repente, los diez Quiliarcas se unieron, y sus auras se fusionaron al instante.

Una bola de fuego se elevó rápidamente.

Dentro de aquella llama creciente se encontraba un gigante colosal de la Raza Ancestral, que tenía diez mil pies de altura.

Con un aullido enloquecido, estiró ambos brazos, perforando las capas del vacío, como si estuviera empeñado en acabar con el gran demonio ancestral.

—Hmph.

Tengo que admitir que tenéis algunos trucos.

No obstante, ¿de verdad creéis que podéis enfrentaros a un humilde servidor después de combinaros en un simple gigante?

—Lin Fan rio con frialdad.

Daba igual cuántas de esas hormigas salieran, simplemente las mataría a todas.

A pesar de que aquel gigante fue el resultado de la fusión de diez Quiliarcas, distaba mucho de ser suficiente para recabar cualquier ápice de respeto de Lin Fan.

“¡BOOM!” El Cielo y la Tierra temblaron de nuevo cuando el devastador puño del gran demonio ancestral destruyó todo a su paso.

Ese gigante de diez mil pies de altura empezó a desmoronarse ensangrentado mientras lloraba trágicamente.

“¡BAM!” El poder de ese puño no tenía parangón en ese mundo.

El terreno firme empezó a desgarrarse bajo la inmensa fuerza producida por ese puño.

De hecho, en el momento en el que aterrizó en el suelo, hasta la totalidad de Ciudad de la Desesperación empezó a temblar en contra.

—¡Condenado humano!

¡Estás cortejando a la muerte!

—Al mirar el poderoso golpe, el Tribuno volvió a su ser mientras corría hacia Lin Fan.

—¡Muere bajo mi poder!

¡Te haré conocer un destino peor que la muerte!

—La furia que ardía en el corazón del gran demonio ancestral no tenía límites.

¡Intolerable!

¡Pensar que diez Quiliarcas, que había pasado tanto tiempo preparándose, caerían bajo ese puño!

¡Y eso por no contar la cantidad de centuriones y jefes de diez que habían perecido junto con ellos!

—¡Humano!

¡No importa lo poderoso que seas, es imposible que salgas vivo de esto!

«¡[Tajo Cercenador del Demonio]!» El cuerpo del Tribuno brilló con intensidad mientras ahondaba en el vacío.

Empuñaba un sable rojo como la sangre, el cual brillaba con un aura espantosa.

Al cortar, esa única onda de choque de fuerza enloquecida se extendió hacia Lin Fan.

[Tajo Cercenador del Demonio] era el movimiento definitivo del Tribuno.

Era una habilidad misteriosa y oscura.

Pese a que el vacío fuera cortado por él, no se regenerarían durante un periodo extremadamente largo.

Un simple hombre cualquiera encontraría su cuerpo destrozado en un abrir y cerrar de ojos, sin ni siquiera saber cómo murió.

«¡[Tan Cerca, Pero a la Vez Tan Tejos]!» Lin Fan, quien estaba allí de pie con tranquilidad, desapareció de donde estaba de repente, como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra.

La cara del Tribuno se arrugó mientras una expresión de terror se extendía por toda su cara.

¡Ya no podía localizar a ese humano!

¿A dónde había sido?

No obstante, en un abrir y cerrar de ojos, el cuerpo del Tribuno de la Raza Ancestral se estremeció de nuevo a medida que una mirada de terror entró en sus ojos.

Por el reflejo de sus pupilas, uno podía divisar una cara colmada por una sonrisa radiante.

Una mano, aparentemente normal, lo sujetó.

El Tribuno rugió de ira.

—¡BASTARDO!

¡TE PARTIRÉ A DOS!

El Tribuno estaba rebosante de alegría en ese momento al ver cómo el insolente humano se atrevía a recibir el golpe con sus propias manos.

Con la descarga de adrenalina, la fuerza que emanaba aumentó casi imperceptiblemente, a medida que los músculos del Tribuno sobresalían.

“Shing” —¡Tú…!

—El Tribuno de la Raza Ancestral no podía creer lo que veía.

¿Y pensar que el humano podría destrozar su [Tajo Cercenador del Demonio] con una sola mano?

No solo eso, el humano continuó presionado, haciendo que su sable se desmoronara.

¡Espera, no se detenía!

Lo siguiente que el Tribuno supo fue que Lin Fan lo estaba agarrando por el cuello.

—Celestial Tian Pináculo…

Eres el Tribuno más débil que he conocido —Lin Fan continuó con calma.

En su opinión, ese Tribuno era demasiado débil.

¡Extremada, extremadamente débil!

¡Era tan débil que ni siquiera podía emocionarse ni un poco!

—¡DÉJAME MARCHAR…!

—El Tribuno de la Raza Ancestral aulló mientras su enorme cuerpo luchaba.

No obstante, la sujeción del humano estaba bloqueada, ¡y ni siquiera podía moverse una pulgada de su posición!

“Crac” Con un solo estrujamiento de sus dedos, Lin Fan rompió el cuello del Tribuno y lo arrojó a la lejanía.

…

Aquellos seres de las miles de razas existentes ya no sabían lo que estaba sucediendo en ese momento.

Ese simple terremoto al principio había causado que sus corazones temblaran.

En el interior de todos y cada uno de sus corazones, existía un ardiente deseo de vivir.

Esperaban un milagro en secreto.

No obstante, en realidad, sabían que las posibilidades al respecto eran inigualables.

En su opinión, ese humano que había llegado ya estaría muerto con toda probabilidad.

Esos seres de la Raza Ancestral encargados de atormentarlos también esperaban pacientemente.

De repente, todos se echaron a reír.

—¡JAJA!

¡Ese humano ya debe estar muerto!

—¡Y pensar que se atrevería a venir a la Ciudad de la Desesperación de una forma tan descarada!

¡Solo está buscando la muerte!

—¡Atención, hormigas!

¡Disfrutad de vuestra desesperación felizmente!

¡Ese hombre no podrá salvaros!

…

Esos ojos de los seres cautivos, iluminados con esperanza hacía un rato, empezaron a atenuarse poco a poco de nuevo.

Esos seres de la Raza Ancestral tenían razón.

¿Cómo iría alguien allí para rescatarlos?

Ciudad de la Desesperación era un lugar colmado de prisioneros rebosantes de desesperación.

No obstante, justo en ese momento, una voz fuerte sonó en todo el cielo.

—¿NO HAY UN LUCHADOR DIGNO EN LA RAZA ANCESTRAL?

»UN HUMILDE SERVIDOR ES LIN FAN.

¡HOY, DESTRUIRÉ LA CIUDAD DE LA DESESPERACIÓN!

¡MARQUÉS DE LA DESESPERACIÓN, SAL…!

La tierra tembló cuando un gigante colosal apareció en la distancia, con la gigantesca [Ciudad Demonio] sobre su cabeza.

Era tan imponente, como si pudiera extinguir la luna del cielo mismo.

En el momento en el que ese gigantesco ser abrió su boca, toneladas de seres de la Raza Ancestral fueron absorbidos en su barriga para convertirse en alimento.

Fue una escena tan horrible que sus corazones se quedaron paralizados durante un momento.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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