El sistema más fuerte - Capítulo 549
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549: ¡Nada de huir… Ya no puedo huir!
549: ¡Nada de huir… Ya no puedo huir!
Editor: Adrastea Works Aquella inmensa aura alteró todo el cielo a medida que las nubes negras cubrían el lugar mientras retumbaban de forma siniestra.
Esa ambiente, soleado en primera instancia, se había oscurecido por completo en ese momento, como si el fin del mundo estuviera llegando.
Los relámpagos totalmente negros atravesaron todo el vacío mientras esos rayos de energías devastadoras impregnaban toda la atmósfera.
«¡Qué inmenso poder!» Al sentir el inminente poder que estaba llegando, Lin Fan se quedó estupefacto.
¡Y pensar que Wei, el Rey Soberano sería una persona tan ruin!
¿Un humilde servidor solo mató un vestigio de esencia espiritual suyo, y eso bastó para que fuera en persona?
¿De verdad tenía que ir hasta ese extremo?
¡Y, lo que dejó a Lin Fan sin palabras fue que cada novela que había leído era una sarta de mentiras!
Basándose en el argumento de todas esas novelas, después de haber eliminado ese vestigio de esencia espiritual definitivamente Wei, el Rey Soberano lo odiaría.
A lo sumo, gritaría furioso y juraría que se libraría de ese humano un buen día.
No obstante, ¿por qué demonios se lanzó de inmediato hecho una furia sin un poco de vacilación, solo porque un ese vestigio de esencia espiritual fue destruido?
En base a ese simple hecho, ¡cada cosa existente era pura mentira!
«Huir.» En el acto, ese fue el único pensamiento que apareció en la mente de Lin Fan.
Tan lejos como podía, huiría sin detenerse ni un momento.
De lo contrario, moriría sin ni siquiera saber cómo definitivamente.
«¡[Tan Lejos, Pero a la Vez Tan Cerca]!» «¡[Río del Espíritu de la Tierra]!» Usando la fuerza que había utilizado una vez para mamar del pecho cuando era bebé, Lin Fan huyendo a la lejanía.
[¡Tan Lejos, Pero a la Vez Tan Cerca!] era una técnica divina.
Con el impulso del [Río del Espíritu de la Tierra], su velocidad era más rápida que cualquier otra cosa.
En un abrir y cerrar de ojos, Lin Fan desapareció de su lugar original.
“¡BOOM!” Una repentina explosión retumbó mientras todo el firmamento fue desgarrado por un gigantesco par de manos.
Una línea rasgó el Cielo y la Tierra.
En el interior de aquella brecha desgarrada, las estrellas y las lunas pasaron volando.
Aquella fue una entrada más dominante que cualquier cosa que cualquiera hubiera visto.
De repente, una gigantesca y horrible cabeza se extendió desde la brecha.
Las facciones de esa cabeza no se podían describir con otra palabra que no fuera horrible.
Esa mirada siniestra se extendió por todo el mundo.
Cuando abrió su monstruosa boca, fue como si esa sola apertura pudiera devorar todo el Mundo Santo Ancestral.
—¡Humano insignificante!
¡Si crees que puedes escapar de los confines de Su Majestad, debes estar soñando muchísimo!
—La siniestra voz de Wei, el Rey Soberano, impregnaba el cielo.
«¡Explota, explota!» Lin Fan agitó su Árbol Parasol Mítico y corrió con todas sus fuerzas.
Aquella terrible aura estaba acercándose directamente a sus oídos.
«¡No debería poder alcanzarme, espero!» Lin Fan no sabía dónde demonios había llegado o si Wei, el Rey Soberano había logrado alcanzarlo.
No obstante, en el momento en el que giró la cabeza y miró al vacío, por poco sintió que su alma se salía de su cuerpo.
Aquella cabeza gigantesca que estaba atrapada en mitad de ese desgarrón en los vacíos lo había estado siguiendo arriba en el cielo.
—¡Santo cielo!
¡Este tipo no me deja otra forma de salir!
—Lin Fan exclamó sorprendido y al momento estaba exasperado.
En el momento en el que divisó los verdaderos poderes de Wei, el Rey Soberano, por poco no reventó de miedo.
Nivel Siete, Diez mil técnicas se vuelven una.
En resumidas cuentas, existían diez estados de cultivo en el Reino Celestial Divino.
Nivel Uno, Verdadera Ley.
Nivel Dos, Dominio.
Nivel Tres, Paraíso.
Nivel Cuatro, Imperecedero.
Nivel Cinco, Espíritu Primordial.
Nivel Seis, Gran Ley.
Nivel Siete, Diez mil técnicas se vuelven una.
Nivel Ocho, Núcleo Divino del Cielo y al Tierra.
Nivel Nueve, Ocho Desolaciones Unidas.
Nivel Diez, Dios Eterno.
Lin Fan tenía cierta información respecto a esos estados de cultivo.
No obstante, le eran bastante extraños de todas formas.
Después de todo, él todavía era un Celestial Desolado Pináculo en ese momento.
Y además de eso, los únicos seres poderosos de la raza humana que había conocido eran Yuan, el Emperador Celestial y los demás.
No obstante, Lin Fan no sabía cuáles eran sus estados de cultivo.
De todas formas, llegó a la conclusión de que deberían ser más fuertes que ese Wei, el Rey Soberano.
Pero en resumidas cuentas, todo aquello fueron simples conjeturas por parte de Lin Fan.
En ese momento Wei, el Rey Soberano, estaba en el Nivel Siete, Diez mil técnicas se vuelven una.
Cuando uno alcanzaba aquel estado, fusionarían todos sus seres en uno.
Su estado de cultivo, espíritu y alma, todo se fusionaría, sin distinción.
Lo mismo ocurrió con las semillas de Habilidad Genuina.
Cada semilla de Habilidad Genuina se combinaría en una culminación de todo.
Con eso, el simple alzar de su mano poseería una increíble cantidad de poder.
—Hmph, ¿quieres huir?
—Gritó Wei, el Rey Soberano mientras seguía de cerca a Lin Fan.
Ese simple grito bastó para causar una reacción entre el Cielo y la Tierra.
Un haz de luz que era tan afilado como una cuchilla, perforó todo mientras se dirigía directamente a Lin Fan.
—¡Santo cielo!
¿Qué demonios es eso?
—Lin Fan estaba tan asustado en ese momento que tenía toda la piel de gallina.
Sin dudar en absoluto, empezó a correr en zigzag.
“¡PSHEW!
¡PSHEW!” La luz perforó el terreno y lo penetró a través de él al instante.
¡Cortar!
—¡ESO DUELE!
—Lin Fan se mordió los labios a medida que estallaba en un sudor frío.
«Ding… [Inmortalidad Eterna] +cien mil puntos de experiencia.» «Ding… Estado del Cuerpo Físico sube de nivel.» «Ding… Estado del Cuerpo físico: Celestial Desolado Base.» Incluso con ese estado del cuerpo físico de Celestial Tian Pináculo, el cuerpo de Lin Fan fue cortado limpiamente de todas formas como un trozo de papel frente a esos afilados rayos de luz.
Si no fuera por el hecho de que estaba corriendo en un estilo insinuante, se habría convertido en un panal de abejas.
Además, le era imposible prestar atención a la cantidad de puntos de experiencia que estaba recibiendo el sistema en ese momento.
La única forma en la que usaría aquello para subir de nivel sería si deseara morir de verdad.
—¡Cualquier hormiga que se atreva a irritar a Su Majestad solo tendría un único camino esperándole, la muerte!
—El brazo de Wei, el Rey Soberano, atravesó aquel desgarrón en el vacío y se estiró.
Con un solo agarrón, todo el terreno en un radio de cien millas vibró con intensidad.
Una cantidad devastadora de poder se transformó en una corriente que surgió directamente en el terreno.
Aquella corriente estaba furiosa, mientras penetraba desde todas direcciones.
“¡BAM!” Al contemplar a la fuerza entrante, Lin Fan saltó enseguida del terreno sin pensarlo en absoluto.
«¡SANTO CIELO!
¿Cómo se puede luchar contra esta mierda?» Lin Fan estaba completamente perplejo en ese momento.
Pensó que podría salir con esa forma insinuante de correr.
No obstante embargo, ahora que lo pensaba, solo podría haber estado tratando de engañarse a sí mismo.
La diferencia de poder había ignorado por completo todo lo demás.
Daba igual cómo de insinuante fuera su forma de correr o cómo de mítico fuera el [Río del Espíritu de la Tierra], nada de eso importaba.
¿Podría ser que un humilde servidor fuera a caer allí poco después de autoproclamarse el Gran Emperador de la Raza Humana?
¿Cómo de trágico sería aquello?
¡Qué triste sería aquello!
—Hormiga, ¿qué pasa?
¿Por qué no huyes más?
—Al mirar a aquella hormiga que luchaba por escapar de su alcance Wei, el Rey Soberano, se burló con frialdad.
—Nada de huir…, ya no puedo huir —Lin Fan admitió su derrota.
En ese momento, si fuera de frente, solo moriría aún más rápido.
También podría comportarse como un debilucho y un enclenque para ganar algo de tiempo.
Quién sabía si podría pensar en algún plan brillante en ese momento.
Era más, Lin Fan hasta había considerado el hecho de que si el otro tenía un bajo intelecto, su acto de cobardía podría incluso hacer que el otro también mostrara signos de debilidad.
Si pudiera aprovechar esas oportunidades, podría incluso golpear con su ladrillo directamente a la cabeza del otro.
Con ese pensamiento, el corazón de Lin Fan se reactivó con una inmensa esperanza.
—¿Jojo?
Gran Emperador de la Raza Humana, Su Majestad ya ha descendido en persona.
Ahora mismo, Su Majestad siente mucha curiosidad por saber cómo me vas a hacer pasar un mal rato.
Su Majestad se muere por descubrirlo —poco a poco Wei, el Rey Soberano disminuyó de tamaño mientras descendía de ese desgarrón en el vacío.
Su imponente figura se interponía entre el Cielo y la Tierra mientras miraba a Lin Fan mofándose por completo.
Daba la impresión de que esos ojos burlones examinaban a una simple hormiga.
Lin Fan miró a Wei, el Rey Soberano incómodo.
Al mismo tiempo, estaba mudo en su corazón.
Y pensar que aquel tipo guardaría rencor por aquellas palabras suyas.
No obstante, en un abrir y cerrar de ojos, Lin Fan frunció el ceño.
Tenía una idea.
Si bien no estaba seguro de su éxito, tenía que intentarlo pasara lo que pasara.
Con eso, la expresión de Lin Fan cambió de forma repentina mientras sonreía con astucia.
—¿Cómo es posible?
Wei, Rey Soberano, tus poderes superan al propio mundo y posees un carácter de pura superioridad.
En cien años más, incluso el puesto como uno de los seres supremos de la Raza Ancestral te pertenecería, eso es seguro.
¡Solo soy un simple ser humano insignificante!
¿Cómo iba a atreverme a actuar de forma insolente ante ti?
En ese momento, el ritmo de Lin Fan había cambiado por completo.
Si los seres de las miles de razas vieran a su venerado Gran Emperador de la Raza Humana inclinarse con debilidad frente a Wei, el Rey Soberano, definitivamente estarían desconsolados.
Pero en ese momento, solo estaban presentes Lin Fan y Wei, el Rey Soberano.
Si continuara comportándose como un imbécil, Wei, el Rey Soberano definitivamente sería el que lo instruiría como era debido.
Para entonces, ya no quedaría ninguna esperanza.
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