El sistema más fuerte - Capítulo 624
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624: ¿Cómo es que nadie conoce mi nombre todavía?
624: ¿Cómo es que nadie conoce mi nombre todavía?
Editor: Adrastea Works A fin de cuentas, lo que más le importaba a Lin Fan era su entrada.
Uno nunca jamás podría conformarse con una entrada que fuera poco menos que espectacular.
De lo contrario, ¿cómo se respondería Lin Fan a sí mismo después de sus logros de toda una vida hasta la fecha?
En se momento, flotando en el aire, había un Dragón Colosal que tenía cien mil pies de largo.
Su majestuoso carácter e inmenso poder de dragón abarcaron todo el mundo.
Las escamas en su cuerpo eran sumamente brillantes, parecidas a los brillantes soldados celestiales en el cielo en aquel momento.
Y, en la cabeza de ese majestuoso Dragón Colosal se encontraba Lin Fan.
Con las manos detrás de la espalda, sus ojos miraban a todos los seres vivos de aquel mundo con desdén.
A pesar de que el Entrenador Rey del Trueno era bajito, él también estaba cubierto con una túnica enrevesada.
Jugando con rayos en sus dos manos mientras su largo pelo bailaba en el aire, había un brillo de Buda destellando en su nuca mientras sonreía de forma imponente.
El gran demonio ancestral sujetaba la [Ciudad Demonio] en sus manos y permanecía erguido con su imponente figura, extendiéndose hacia los Cielos y la Tierra.
Con esos dos muchachos respaldando a Lin Fan, parecía más tiránico que nunca.
En ese momento, la líder de la Raza del Súcubo y los demás miraron hacia la dirección de Lin Fan.
Todos quedaron atónitos.
Ese Dragón Colosal de cien mil pies de largo fue, sobre todo, el que hizo que todos se quedaran boquiabiertos.
¡Aquella era una de las Top Diez de Bestias Ancestrales Antiguas!
Cada una de las Bestias Ancestrales Antiguas era extremadamente feroz.
De hecho, incluso la Raza Ancestral podría no querer enfrentarse a ellas en algunas ocasiones.
¡Y pensar que haría que un hombre agachara la cabeza y se inclinara como su mascota de forma voluntaria!
Ese Dragón Colosal de ahí fue producto de ese preciado Paraíso de Lin Fan.
Con el fin de manifestar a ese Dragón Colosal fuera de él, tuvo que gastar un poco de Qi Espiritual de su Paraíso.
No obstante, a pesar de que se Dragón Colosal parecía intimidante a primera vista, su estado de cultivo no era tan alto.
Era solo un Celestial Divino Nivel Tres, Paraíso.
A pesar de eso, Lin Fan sabía que había un enorme potencial en ese Dragón Colosal.
Ya que era capaz de seguir cultivando por su cuenta.
—¿Quién eres?
—Los tres cónsules de la Raza Ancestral miraron a ese hombre en el vacío con cautela mientras preguntaban con una cara severa.
La entrada de Lin Fan hizo que los tres cónsules de la Raza Ancestral se alteraran un poco a causa de ello.
Esa fue verdaderamente la primera vez que vieron a alguien entrar de semejante forma.
¡Diablos, incluso el Rey Soberano Wei no era tan prepotente en eso!
—Un humilde servidor es el Gran Emperador de la Raza Humana, Lin Fan —Lin Fan arrojó su túnica hacia atrás y respondió con indiferencia.
Había pasado algún tiempo desde que Lin Fan empezó a usar ese nombre.
No obstante, todavía tenía la sensación de que no había mucha gente que supiera al respecto.
Para Lin Fan, aquello no tenía ningún sentido en absoluto.
Había derrocado a toda la Ciudad de la Desesperación, mató al anterior Rey Soberano Wei y aniquiló a todo un ejército de la Raza Ancestral.
¿Cuál de esos no fue un logro trascendental en sí mismo?
No obstante, a pesar de ser así, ¿por qué demonios nadie estaba al corriente al respecto?
¿Qué pasaba con esos tipos que fueron salvados por un humilde servidor?
¿Estaban haciendo su trabajo de anunciar ese nombre por un humilde servidor?
En ese momento, las expresiones de los tres cónsules de la Raza Ancestral cambiaron de inmediato a la par que gritaron.
—¿Eres el Gran emperador de la Raza Humana, Lin Fan?
En un primer momento, Lin Fan no tenía ninguna esperanza de que aquello sucediera.
No obstante, al ver la reacción de los tres cónsules de la Raza Ancestral, empezó a reír dentro de su corazón.
¡Al parecer, esos tipos sabían sobre él!
Lo que Lin Fan no había esperado era que todo el ejército de la Raza Ancestral empezara a clamar al sonido de ese nombre.
—¡Él es el Gran Emperador de la Raza Humana, Lin Fan!
—¡Ese es el humano que es extremadamente cruel y que jamás muestra misericordia con la Raza Ancestral!
—Hemos capturado a algunos seres de las miles de razas existentes.
Después de atormentarlos y golpearlos, ¡al final confesaron!
—La Ciudad de la Desesperación, el anterior Rey Soberano Wei, ¡todos fueron eliminados por ese tipo!
…
Lo que Lin Fan no sabía era que aunque dejaría su nombre en cada campo de batalla al que fuera, siempre los mataría a todos, así que no quedaba nadie para informar al respecto.
Por lo tanto, era completamente imposible difundir ese título suyo en absoluto.
No obstante, hubo una vez cuando aquellos seres de la Raza Ancestral habían logrado capturar algunos de los seres de las miles de razas.
De repente, todos esos seres de las miles de razas empezaron a gritar y a exclamar sobre cierto Gran Emperador de la Raza Humana o algo así.
Tras una enorme paliza, al final confesaron y admitieron cada uno de los crímenes del Gran Emperador de la Raza Humana.
Los seres de la Raza Ancestral lo comprobaron entonces en la lista de fugitivos.
Con eso, se percataron de que la posición de ese humano estaba elevándose rápidamente en las tablas.
Y aquel no era otro que el Gran Emperador de la Raza Humana, Lin Fan.
—Así es.
¡Un humilde servidor es el Gran Emperador de la Raza Humana, Lin Fan!
¡La Ciudad de la Desesperación fue destruida por un humilde servidor!
¡El Soberano Rey Wei fue asesinado por un humilde servidor!
¿Ese millón de soldados de la Raza Ancestral en el Terreno Secreto del Fuego y el agua?
Así es, un humilde servidor también fue quien los mató.
Supongo que ninguno de estos son secretos para vosotros los de la Raza Ancestral, ¿eh?
—Lin Fan comentó con indiferencia como si aquello de lo que estaba hablando en ese momento fuera algo muy normal.
Pero claro, fue solo en caso de que eso seres de la Raza Ancestral no supieran al respecto, Lin Fan fue prudente al nombrar cada uno de sus logros.
Al principio, los seres de la Raza del Súcubo no tenían idea de quién era ese hombre.
No obstante, al escuchar esas palabras, sus expresiones se convirtieron en una de sorpresa.
¡Y pensar que los logros de batalla de ese hombre serían tan impresionantes!
Para los seres de las miles de razas en el Mundo Santo Ancestral, ¡aquel hombre era prácticamente un héroe!
En lo que concernía a los seres de la Raza Ancestral, él era el diablo.
Los tres cónsules de la Raza Ancestral intercambiaron miradas entre sí.
En ese momento, había miedo bullendo en sus corazones.
No obstante, no sabían cuán cierto era aquello.
Si ese hombre ante ellos hubiera matado de verdad al anterior Rey Soberano Wei, definitivamente no serían rival para él.
No obstante, como seres de la Raza Ancestral, tal cosa como el miedo no existía en sus vidas.
Lo único que tenían que hacer era matar a todos los seres de las miles de razas.
—Gran Emperador de la Raza Humana, Lin Fan, ¿eh?
Entonces, solo tenemos que ver si de verdad tienes dichas habilidades —los tres cónsules de la Raza Ancestral rugieron juntos.
—Si tengo o no las habilidades es algo que descubriréis en un instante —Lin Fan dejó escapar una sonrisa.
Inmediatamente después, agarró al ejército de la Raza Ancestral.
Ese único agarrón fue similar a agarrar al mundo entero.
Era solo un simple e informal brazo.
No obstante, se expandió hasta el infinito y cubrió todo el cielo, sujetando a esos seres de la Raza Ancestral en su mano.
Sus poderes eran similares a los de un dragón.
Con una inmensa energía contenida en su interior, cerró los dedos y los apretó, comprimiéndolos hasta explotar de inmediato.
“¡Bang!” “¡Bang!” Uno a uno, aquellos seres de la Raza Ancestral reventaron.
Su carne y sangre fue arrojada por todo el cielo, convirtiéndose en esencia, espíritu y vitalidad que fue toda absorbida por Lin Fan.
—¡Qué humano tan cruel!
—¡Esas hormigas de la Raza Ancestral solo pudieron dejar salir miradas de miedo al ver cómo ese humano había matado a todos esos seres de la Raza Ancestral con un solo estrujón!
¡Aterrador!
¡Aquello fue demasiado aterrador!
¡Cuando trataran con esos seres normales de las miles de razas, deberían estar haciéndolo con absoluta facilidad!
No obstante, ¿por qué estaban tan indefensos ante aquel espantosamente poderoso Gran Emperador de la Raza Humana?
¡Y pensar que podría extinguir a un buen puñado de ellos de un solo pisotón!
—¡Cónsules, salvadnos!
El ejército de la Raza Ancestral empezó a lamentarse de forma trágica.
Ese Gran Emperador de la Raza Humana parecía ser un adicto en ese momento.
¡Cada vez que atacaba, un enorme grupo de seres de la Raza Ancestral moriría así como así!
Lin Fan no estaba demasiado preocupado por los puntos de experiencia que aquellos insignificantes seres de la Raza Ancestral otorgaran.
En su lugar, la esencia, el espíritu y la vitalidad que proporcionaron eran esenciales para el Paraíso.
A pesar de que los beneficios que daban individualmente eran minúsculos, si se acumularan, sería bastante significativo igualmente.
—¡Gran Emperador de la Raza Humana, detén eso ahora mismo!
¡Morirás por matar a nuestros seres de la Raza Ancestral!
—En el momento en el que los cónsules de la Raza Ancestral vieron aquellos, sus expresiones se pusieron horrendas mientras se abalanzaban sobre Lin Fan con intención asesina.
Los tres eran Celestiales Divinos Nivel Seis, Gran Ley.
A pesar de que parecían fuertes a simple vista, no eran nada en comparación con Lin Fan de todas formas.
Honestamente, Lin Fan ni siquiera podía estar preocupado en lo más mínimo.
Quizás debería dejarlos que entraran en calor un poco antes de ir a dar el golpe final.
—¡Cuidado!
—Al contemplar cómo los tres cónsules de la Raza Ancestral estaban cargando contra Lin Fan, los seres de la Raza del Súcubo no pudieron evitar advertir.
—¡Vamos!
—Lin Fan arrojó hacia atrás su túnica y ordenó.
Esos cónsules de la Raza Ancestral eran como peces en una tabla de cortar para él en ese momento.
¡Aunque quisieran huir, no podrían hacerlo!
Al escucharlo, el Entrenador Rey del Trueno y el gran demonio ancestral atacaron inmediatamente a esos cónsules de la Raza Ancestral.
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