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El sistema más fuerte - Capítulo 645

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  3. Capítulo 645 - 645 Todos estaban ocultos como fantasmas
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645: Todos estaban ocultos como fantasmas 645: Todos estaban ocultos como fantasmas Editor: Adrastea Works Al contemplar la situación ante él, la cara del Gran Maestro Yun se tensó.

Ese gigantesco manto del ejército de la Raza Ancestral ante él, esos tipos no les estaban dejando escapatoria alguna prácticamente.

¡Aunque pudieran confinar a uno de los tres Reyes Soberanos, en el momento en que todo ese ejército se abalanzara, la Secta Emperador de Batalla se hundiría en el olvido!

En ese momento, el Gran Maestro Yun lo tenía claro en su corazón.

No quedaba esperanza alguna.

No obstante, aunque no había ninguna esperanza, estaba dispuesto a dar todo lo que tenía.

Después de todo, la idea de darse por vencido frente a la Raza Ancestral nunca había pasado por su mente.

En el momento en el que los discípulos de la Secta Emperador de Batalla vieron el gran número de seres de la Raza Ancestral, se quedaron atónitos.

El aura ominosa que producía ese gran e inmenso ejército adquirió por su cuenta la forma de los demonios.

Aullando con malevolencia, esa simple aura bastó para sacudir el corazón de uno.

“Glup.” Los discípulos de la Secta Emperador de Batalla tragaron la saliva mientras una mirada de pavor impregnaba sus rostros.

Seguían tratando de aguantar a pesar de la situación.

No obstante, cuando vieron las crueles y burlonas sonrisas en los rostros de los seres de la Raza Ancestral, sus rostros palidecieron por completo.

—No está mal.

Y pensar que la Secta de la Nube traería tantos ancianos con ellos.

Al parecer, la Secta de la Nube está disfrutando de una vida demasiado cómoda en la actualidad.

Una vez que acabemos con la Secta Emperador de Batalla, supongo que es hora de hacer una visita por la Secta de la Nube, ¿eh?

—El Rey Soberano Zheng se burló con frialdad.

Un aura ilimitada surgió de él, retumbando como si fueran mares inmensos e interminables.

Bajo la opresión de aquella aura, todos los discípulos de la Secta Emperador de Batalla se quedaron horrorizados.

Sentían como si acabaran de poner un pie en un profundo e interminable Infierno.

En el momento en el que el Gran Maestro Yun escuchó aquellas palabras, frunció el ceño.

Por lo visto, había cierta incredulidad en él.

No obstante, su rostro volvió a la normalidad casi de inmediato mientras miraba fijamente al Rey Soberano Zheng.

—Tras aquella batalla de hace quinientos años, no he intercambiado golpe alguno contigo.

Parece que vamos a hacernos una idea de la base de tus poderes hoy.

—¡Jaja!

No te precipites, Gran Maestro Yun.

Para ser honesto, todos en la Raza Ancestral sabemos desde hace mucho tiempo la localización de la Secta de la Nube.

No obstante, en función de los deseos de nuestro Ser Supremo, aún no era el momento de atacar.

No obstante, supongo que da igual si te cuento o no esto hoy.

Al fin y al cabo, la próxima secta en ser destruida será la Secta Nube de todos modos.

El Rey Soberano Zheng se rio como un loco mientras sus ojos brillaban con un propósito indiferente.

Para el Rey Soberano Zheng, los seres de las miles de razas no eran más que simples peces.

Cada vez que necesitara comida, los mataría.

A pesar de que las manos del Gran Maestro Yun estaban ocultas detrás de su espalda, rompieron en un sudor frío.

Las palabras del Rey Soberano Zheng habían ejercido una inmensa presión sobre él sin duda.

No había esperado que la Raza Ancestral estuviera al corriente de la localización de la Secta Nube.

No obstante, ¿cómo podría ser verdad aquello?

El lugar donde estaba escondida la Secta de la Nube era sumamente discreto.

¿Cómo pudo descubrirlo la Raza Ancestral?

No obstante, aquel no era el momento adecuado para preocuparse por semejantes cosas.

A pesar de que había muchos seres poderosos dentro de la Secta Emperador de Batalla, no había muchos luchadores poderosos de primer nivel.

Incluso el estado de cultivo del Gran Maestro Wu He de la Secta Emperador de Batalla era solo el de un Celestial Divino Nivel Siete, Diez Mil Técnicas se Vuelven Una.

Aunque pudiera mantener a raya al Rey Soberano Zheng, ¿qué pasaba con el Rey Soberano Qi?

¡Teniendo en cuenta los poderes del Rey Soberano Qi, podría derrotar a Wu He y a los demás simplemente pestañeando!

Al parecer, solo podía depender de sí mismo para mantener a raya a dos de ellos.

De lo contrario, ciertamente no había forma de escapar de aquello.

—Gran Maestro Yun, no tienes que pensar tanto en esto.

Hoy, la Secta Emperador de Batalla debe ser definitivamente aniquilada.

¿Quieres mantenernos a raya al Rey Soberano Qi y a mí?

No obstante, me temo que no sabes cómo son de fuertes nuestros hijos del ejército de la Raza Ancestral, ¿verdad?

¿Crees que si tuviera que decretar una simple orden y hacer que todos ataquen, no quedaría nadie vivo en toda la Secta del Emperador de Batalla así sin más?

—El Rey Soberano Zheng se rio en son de burla.

La expresión del Gran Maestro Yun era espantosa.

El Rey Soberano Zheng tenía razón.

Teniendo en cuenta su elevado número, la Secta Emperador de Batalla no tenía forma de defenderse de aquello.

Incluso todos los ancianos que había llevado con él no serían capaces de luchar contra eso.

Entre el poderoso ejército de diez millones de la Raza Ancestral, había incontables Legatus.

Sus estados de cultivo tampoco eran débiles.

Si los Reyes Soberanos Zheng y Qi no estuvieran cerca, tendrían la certeza de matar a esos Legatus.

No obstante, ahora que esos dos Reyes Soberanos estaban presentes, era imposible que él los atacara siquiera.

En ese momento, la atmósfera de todo el lugar era extremadamente represiva.

Todos esos discípulos de la Secta Emperador de Batalla, quienes estaban siendo repelidos, sintieron que sus espíritus fueron enjaulados.

Algunos de los discípulos se sentaron en el suelo, paralizados y con ojos apáticos.

Habían perdido el espíritu de lucha incluso antes de llegar al campo de batalla.

Algunos de los discípulos empuñaban armas en sus manos.

No obstante, esas armas temblaban todo el tiempo de forma incontrolada.

—T-tengo miedo.

—¡No deseo morir!

Pero odio a la Raza Ancestral.

¡Por lo tanto, tengo que mantenerme firme!

—¡La Raza Ancestral ha matado a mis padres, pero sin embargo aquí sigo siendo un inútil!

A pesar de que han pasado cincuenta años y el enemigo está ante mis ojos, ¡aún tengo tanto miedo como antes!

Entre ellos había algunos genios discípulos.

No tenían parangón dentro de los mismos estados de cultivo y solo les llevó un breve espacio de tiempo de entrenamiento antes de llegar a los estados de entrenamiento más poderosos respectivamente.

En opinión del Gran Maestro, los ancianos y los compañeros discípulos, estaban preparados para ser las existencias más fuertes en el futuro.

No obstante, ya era demasiado tarde para eso.

Después de todo, el enemigo nunca les concedería la oportunidad de convertirse en las existencias más poderosas que deberían ser.

Existían incontables seres de las miles de razas.

No obstante, entre ellos, solo unos pocos tendrían la oportunidad de hacerse fuertes y crecer.

El resto de ellos, sin duda, morirían en el camino.

La Raza Ancestral no era idiota.

Sabían que no debían permitir que esos seres se fortalecieran.

Después de todo, definitivamente serían una fuerza formidable con la que tratar una vez que se hicieran fuertes.

Y, los seres de las miles de razas no defraudaron a la Raza Ancestral tampoco.

Todos y cada uno de ellos eran tan tímidos como los ratones y nunca unirían fuerzas.

Tomando esa invasión a la Secta Emperador de Batalla por parte del ejército de la Raza Ancestral en aquella ocasión como ejemplo, si los seres de las miles de razas unieran fuerzas y permanecieran firmes, aunque las bajas fueran innumerables y las pérdidas considerables, serían capaces de contenerlos.

No obstante, aquello fue todo en teoría.

Wu miró a los discípulos bajo sus órdenes, sintiéndose impotente en su corazón.

En ese momento, en alguna parte en el vacío…

Un manto de niebla negra se movió alrededor.

Dentro de esa niebla negra, un grupo de personas estaba oculto en el interior.

—Maestro de Palacio, todo acabará pronto para la Secta Emperador de Batalla —una figura anciana con la piel seca y vestida con túnicas negras dijo con voz ronca.

—Gui Pu, tienes razón.

Ni siquiera yo había esperado que la Raza Ancestral mandara a tantos soldados para la operación.

Incluso esos dos viejos enemigos, los Soberanos Reyes Zheng y Qi están aquí.

Si de verdad quieren proteger la Secta Emperador de Batalla, tendrían que tener diez seres Celestiales Divinos Nivel Ocho, Núcleo Divino del Cielo y la Tierra como mínimo.

—Maestro de Palacio, sin duda se trata solo de una historia de fantasía —respondió Gui Pu.

—Es cierto.

No obstante, nuestro propósito esta vez no es ayudar a la Secta Emperador de Batalla por supuesto.

El Ser Supremo de la Raza Ancestral mató a mi hijo.

Haré que lo pague.

Ya que no puedo matar al mismo Ser Supremo, tendré que conformarme con tres de sus lacayos —ese hombre de mediana edad con un encanto demoníaco se burló con frialdad.

Su tono estaba impregnado de una furia sin límites.

Ese hombre era el Maestro Palacio de la Alianza del Mal.

Además era el padre del Príncipe de la Alianza del Mal.

—Espera hasta que los Soberanos Reyes Zheng y Qi se peleen con el viejo Yun.

Para entonces, Tu Maestro de Palacio se dirigirá al lugar para acabar con ellos de una vez —comentó el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal con frialdad.

—Maestro de Palacio, si el Ser Supremo de la Raza Ancestral se entera de esto, no sería…

—Gui Pu preguntó a un lado.

—Hmph.

¿Y qué si eso sucede?

Si bien el Ser Supremo de la Raza Ancestral es poderoso, ¿no tenemos a alguien aquí en la Alianza del Mal que también esté capacitado?

—Preguntó el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal.

—¿Eh?

Maestro del palacio, mire hacia allá.

El Emperador Zorro está aquí también —Gui Pu giró la cabeza hacia el vacío cercano y frunció el ceño.

Cuando miró, vio a un hombre cuya aura era parecida a la de la realeza en los Nueve Cielos.

Abrazando a bellas damas con ambos brazos, se recostó en un trono fabricado con piel de zorro y entrecerró los ojos mientras contemplada los acontecimientos más abajo.

—Y pensar que ese astuto zorro también estaría aquí.

Debe haber venido para sacar tajada de la situación —el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal sonrió con frialdad.

—Vigílalo más tarde.

Este viejo y astuto zorro es alguien que ni siquiera pestañea por ser infame.

Sus métodos son sumamente viles.

—Sí, Maestro de Palacio.

El Maestro de Palacio de la Alianza del Mal y el Emperador Zorro intercambiaron una mirada casual, sin preocuparse demasiado el uno por el otro.

Para ambos, siempre y cuando sus intereses no estuvieran en conflicto, no molestarían el uno al otro.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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