El sistema más fuerte - Capítulo 647
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647: Tantos enemigos 647: Tantos enemigos Editor: Adrastea Works «Ding… Felicidades por matar a un Celestial Divino Nivel Siete, Diez Mil Técnicas se Vuelven Una: Rey Soberano Wei.» «Ding… +650 000 puntos de experiencia.» —¡Qué!
¿No esta ese Rey Soberano Wei lleno de mierda?
¿No tiene nada en absoluto?
El Rey Soberano Wei no era alguien que preocupara mucho a Lin Fan en ese momento.
Su Paraíso conato ya había dado lugar a trece mil seres vivos en su interior.
Por ende, sus poderes ya han subido hasta un nivel aterrador.
En cuanto a cómo de fuerte era propiamente, Lin Fan tampoco tenía ni idea directamente.
No obstante, matar al Rey Soberano Wei en una fracción de segundo era definitivamente increíble de todas formas.
No obstante, fuera lo que fuera, él era solo un Celestial Divino Nivel Cinco, Espíritu Primordial.
Ahora que había matado al Rey Soberano Wei en un abrir y cerrar de ojos, ¿no debería conseguir un detallito?
No obstante, después de matarlo, ¡Lin Fan se percató de que ese tipo era toda palabrería y fachada!
¡A excepción de su estado de cultivo físico, que era el de un Celestial Divino Nivel Siete, Diez Mil Técnicas se Vuelven Una, todo lo demás fue criado a la fuerza!
Un golpecito en su Paraíso fue suficiente para destruirlo.
Ni siquiera tenía una base para ello.
¡Débil!
¡Aquello era demasiado débil!
No obstante, para los miembros de la Secta Emperador de Batalla, aquello fue absolutamente deslumbrante.
—Y pensar que el Rey Soberano Wei sería hecho pedazos con un simple puñetazo así como así.
—¿No es demasiado fuerte?
—El Gran Emperador de la Raza Humana no va de farol.
¡Sus poderes son firmes y enérgicos!
¡Con él cerca, es imposible que estos seres de la Raza Ancestral se atrevan a actuar con tanto descaro!
En relación a los Reyes Soberanos Qi y Zheng, el hecho de que el Rey Soberano Wei fuera asesinado de un solo ataque tampoco era algo que hubieran esperado.
A pesar de que el Rey Soberano Wei era alguien que fue potenciado a la fuerza por el Señor Ser Supremo, su fuerza no era coser y cantar de todas formas.
Aunque fueran ellos, les sería imposible matarlos en una fracción de segundo de ese modo.
No obstante, ¿y pensar que ese humano pudo acabar con él en un santiamén así sin un ápice de esfuerzo?
¿Cómo no iba a sorprenderlos aquello?
Descontrolados, los Reyes Soberanos Zheng y Qi no pudieron evitar ponerse nerviosos.
Al principio, habían pensado que ese ser vivo no era más que una hormiga.
¡Pero pensar que esa hormiga sería así de fuerte!
En ese momento, dos lágrimas aparecieron en el vacío más arriba.
Todos proyectaron sus miradas hacia los cielos más arriba, preguntándose quién había llegado.
—¿Quiénes sois?
¿Os conozco?
—Lin Fan miró y preguntó con tono de desconcierto.
Los estados de cultivo de esos dos tipos no eran débiles.
Y pensar que hasta serían iguales a los de los Reyes Soberanos Qi y Zheng.
De hecho, apenas con el aura que emanaba de ellos, Lin Fan sintió en persona que eran aún más aterradores que los Reyes Soberanos Qi y Zheng.
—Maestro de Palacio de la Alianza del Mal…
Emperador Zorro —en el momento en el que el Gran Maestro Yun vio a ambos, su rostro no pudo evitar arrugarse.
Aquellos tipos eran seres extremadamente perversos en el Mundo Santo Ancestral.
Sus métodos eran crueles, y era imposible que estuvieran allí por una buena razón.
—¿Fuiste tú quien mató a mi hija?
—El Emperador Zorro miró a Lin Fan con frialdad, su corazón ardía con lenta ira.
Tenía incontables hijos en su haber.
Naturalmente, algo así no le importaría tanto.
No obstante, lo que le causaba angustia era el hecho de que ese humano no le estaba mostrando mucho respeto.
ESO fue algo que el Emperador Zorro no pudo perdonar.
—¿Matar a tu hija?
¿Quién es tu hija?
—Lin Fan estaba atónito.
Había matado a mucha gente.
¿Cómo demonios iba a saber cuál era su hija?
—¡Oh!
Ya me acuerdo.
¿Eres el padre de esa mocosa zorrita?
Aquella cuya conciencia apareció ante mí para hacer una demostración de chorradas pero que fue derrotada por completo, ¿verdad?
—Lin Fan recordó de repente.
¿No era ese tipo el padre de ese Bai Ling o algo así?
Si tuviera que contar con los dedos, habrían pasado unos tres años ya.
¿Qué?
¿Ese tipo todavía le guardaba rencor por algo así?
¡Caramba!
¡Qué persona tan mezquina era!
—¡INSOLENTE!
—En el momento en el que el Emperador Zorro vio que ese tipo ante él seguía siendo tan insolente, su expresión cambió de inmediato.
Su aura regia estaba retumbando en ese momento, como si estuviera empeñada en matar a todos los seres vivos de ese mundo.
—Espera ahora.
¿A qué tanta prisa?
—Lin Fan levantó la mano para detener al otro.
Después dirigió su mirada a la otra persona presente—.
¿Pero tú?
No te conozco para nada.
No obstante, a juzgar por la mirada en tus ojos, parece que también guardas bastante rencor contra mí.
Bien, ven, cuéntame.
¿Cuál es TU problema ahora?
—Gran Emperador de la Raza Humana, Lin Fan, tú fuiste el que engañó al Ser Supremo de la Raza Ancestral para que matara a mi hijo.
¿Quieres actuar como si no supieras nada al respecto?
—La cara del Maestro de Palacio de la Alianza del Mal era de enfado en ese momento.
Volvió a mirar los acontecimientos en esa pantalla de luz más adelante en ese fatídico día.
Su propio hijo fue humillado hasta la muerte por ese mismo Gran Emperador de la Raza Humana.
A pesar de que el Ser Supremo de la Raza Ancestral fue el que había matado a su hijo en última instancia, ese Gran Emperador de la Raza Humana fue el instigador responsable de ello.
Como no podía matar al Ser Supremo, prefería echarle toda la culpa a ese humano que tenía delante.
—¡Oh, oh!
¡Cierto!
¡Ya lo recuerdo!
Entonces, ¿tu hijo es el Príncipe de la Alianza del Mal quien falló al comportarse como un idiota y acabó siendo sacrificado?
Oh, pero tengo que decir que murió de una muerte terrible.
Fue devorado por el doble del Ser Supremo.
Sé que debes sentirte muy dolido en tu corazón, y tienes mis condolencias.
Lin Fan se encogió de hombros y respondió con un tono de exasperación.
Y pensar que en aquella ocasión habría tantas personas buscándolo por venganza.
Aquello fue algo que Lin Fan no había previsto.
Y pensar que tendría tantos enemigos por ahí.
Caramba, si el Emperador Santo Namo, al que había ofendido en el Mundo Inferior, estuviera allí también en ese momento, estaría todo el conjunto al completo entonces.
—¡Cállate!
—El Maestro de Palacio de la Alianza del Mal rugió de rabia.
Su expresión se centró entonces—.
Esta vez, la razón por la que he venido es para asesinarte.
Te haré saber las consecuencias de matar a mi hijo.
—¡Oh!
¡Entonces, estás aquí para matarme!
Pues creo que tienes que esperar un poco.
Estos dos Reyes Soberanos también quieren matarme —Lin Fan no tenía miedo en lo más mínimo.
¡Era alguien con trucos bajo la manga y un trasfondo para empezar!
Aunque las cosas podrían complicarse un poco con la aparición del Maestro de Palacio de la Alianza del Mal y el Emperador Zorro, en el momento en el que Lin Fan pensó en su as la manga, no estaba asustado en absoluto.
Si alguien no estaba contento al respecto, ¡que le jodan entonces!
¡Los jodería hasta el final!
—Reyes Soberanos Qi y Zheng, qué os parece si combinamos nuestras fuerzas —el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal miró furioso a Lin Fan antes de volverse hacia los dos Reyes Soberanos.
Después de presenciar la fuerza del Gran Emperador de la Raza Humana, los dos Reyes Soberanos estaban preocupados en ese momento.
Y pensar que ese tipo que había aparecido de la nada sería tan fuerte.
No obstante, en el momento en el que escucharon las palabras del Maestro de Palacio de la Alianza del Mal, también se rieron.
—De acuerdo, claro.
¿Combinar fuerzas?
Hagámoslo.
Después de todo, la Alianza del Mal ha hecho muchos negocios con la Raza Ancestral.
Supongo que podéis ser considerados medio amigos —el Rey Soberano Zheng se echó a reír.
—¿Y tú qué, Emperador Zorro?
—El Maestro de Palacio de la Alianza del Mal miró al Emperador Zorro.
El Emperador Zorro permaneció en silencio durante un momento antes de abrir ambos ojos.
—De acuerdo.
Combinaremos fuerzas y destruiremos la Secta Emperador de Batalla en primera instancia entonces.
El Emperador Zorro sabía que si no combinaban fuerzas, quizás no pudiera vengarse.
No obstante, si lo hicieran, definitivamente sería una fuerza formidable que contemplar.
Para entonces, ¿existiría alguna forma todavía para que ese Gran Emperador de la Raza Humana no muriera?
—Maestro de Palacio de la Alianza del Mal, Emperador Zorro, también sois seres de las miles de razas.
¿Cómo podéis estar del parte de la Raza Ancestral?
—El Gran Maestro Yun dio un paso adelante y gritó.
No había esperado que el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal y el Emperador Zorro convocaran una asociación con los seres de la Raza Ancestral.
Aquello haría que las cosas se complicaran un poco sin duda.
La fuerza del Maestro de Palacio de la Alianza del Mal y el Emperador Zorro no eran más débiles que la suya.
Si de verdad fueran a hacerlo, el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal y el Emperador Zorro podrían ser incluso un poco más fuertes.
A pesar de que Lin Fan era poderoso, si tuviera que enfrentarse a los ataques combinados del Maestro de Palacio de la Alianza del Mal, el Emperador Zorro y la Raza Ancestral, seguiría siendo peligroso.
—Viejo Yun, deja de decir tonterías.
La forma en a que la Alianza del Mal lleva a cabo sus negocios no tiene nada que ver contigo —el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal resopló con frialdad.
Al principio, los discípulos de la Secta Emperador de Batalla todavía estaban llenos de emoción.
No obstante, la forma en la que se desarrolló la situación también los puso nerviosos.
Ahora había dos poderosos seres más sumados a la refriega.
No obstante, esos dos seres poderosos no estaban de su parte.
Iban a unirse a la Raza Ancestral.
Aquello ya no sonaba nada bien en absoluto.
—¡Prácticamente sois una desgracia para las miles de razas!
—El Gran Maestro Yun bramó con desdén.
—¡JAJA …!
Nada de lo que digas ahora ayudará a la situación en absoluto.
¡Gran Emperador de la Raza Humana, sé que eres muy fuerte!
No obstante, voy a ver cómo vas a poder proteger a todas esas hormigas de aquí —el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal volvió su mirada hacia todos a su alrededor.
En el momento en el que la muchedumbre escuchó esas palabras, sus rostros se congelaron.
Empezaron a inquietarse y ponerse nerviosos.
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