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El sistema más fuerte - Capítulo 649

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  3. Capítulo 649 - 649 Calma, calma
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649: Calma, calma 649: Calma, calma Editor: Adrastea Works En ese momento, Lin Fan asintió con la cabeza indiferente, mostrando una expresión de calma en su rostro.

Fuera como fuera, esos ocho viejos carcamales eran Celestiales Divinos Nivel Diez, Dioses Eternos.

A pesar de que fueron torturados durante diez mil años en el cuerpo del Ser Supremo, haciendo que sus poderes distaran mucho de estar en su apogeo, su estado de cultivo del Dios Eterno seguía estando allí.

El camello famélico seguía siendo más grande que un caballo.

No debería ser un problema para ellos joder a esos tipos hasta la muerte.

Lin Fan les había dado en realidad un ligero gusto para entonces.

Después de arrojarlos en su Paraíso, aparte de hacerlos refinar Píldoras Shengyang día y noche, les dio la oportunidad de reparar sus estados de cultivo de todas formas.

El Entrenador Rey del Trueno era un genio que estaba especializado en dos trabajos al mismo tiempo: Entrenamiento y Orientación.

No solo había hecho que esos tipos siguieran todos sus caprichos y voluntad de forma obediente, sino que incluso había mejorado sus potenciales innatos y su carácter.

Por lo tanto, aunque uno fuera un trozo de basura inútil, aún podrían tener la oportunidad de alcanzar su condición máxima de nuevo.

En ese momento, todos volvieron sus miradas hacia Lin Fan con una expresión de piedra.

Si bien los miembros de la Secta Emperador de Batalla no sabían quiénes eran los ocho, podían notar por el aura que definitivamente poseían una fuerza inusualmente poderosa.

El estado de cultivo del Gran Maestro Yun era el de un Celestial Divino Nivel Ocho, Núcleo Divino del Cielo y la Tierra.

Por lo tanto, su perspectiva y conocimiento sobre las cosas eran definitivamente mucho más elevados que los de la mayoría de otras personas.

Por ende, él era el más sensible para captar lo aterrador que eran los ocho.

—¿Es-están en el estado de cultivo Dios Eterno?

El Gran Maestro Yun estaba perplejo en ese momento.

No sabía cómo pudo haber acogido Lin Fan a seres tan poderosos bajo su cuidado.

Cuando los ocho eran libres, todos ellos eran individuos crueles.

Mataron sin motivo y luego robaron a otros sus pertenencias.

No había pecado ni crimen que no cometieran.

Como era lógico, estaban muy bien escondidos.

Por lo tanto, dentro del Mundo Santo Ancestral, no había mucha gente que supiera de su pasado y cosas así.

Más tarde, tras ser sometidos por el Ser Supremo, Cruel, desaparecieron del Antiguo Mundo Ancestral sin dejar rastro, y nunca más habían aparecido desde entonces.

Incluso las personas que alguna vez los conocieron se olvidaron poco a poco de ellos.

—¿C-cómo es posible?

—Al mirar a los ocho pacíficos seres ante sus ojos, el Rey Soberano Zheng no pudo evitar sentir miedo en ese momento.

El aura que emanaba de los ocho le provocó un sentimiento oscuro e incomprensible.

El Emperador Zorro y el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal intercambiaron miradas entre ellos mientras un miedo bullente surgía en sus corazones.

A pesar de que Lin Fan y el Gran Maestro Yun eran poderosos, los dos no bastaban para que sintieran miedo en sus corazones.

No obstante, esos ocho viejos carcamales salidos de la nada poseían uno un aura más fuerte que el otro.

Evidentemente, sus poderes no eran motivo de burlas.

Si pudieran pelear, lo harían.

Si no pudieran, se retirarían.

Para personas retorcidas como el Emperador Zorro y el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal, aquel era el credo de la vida.

Aquel era el credo que les había permitido disfrutar de una vida fácil hasta su apogeo.

En ese momento, ambos estaban considerando escapar.

Esos ocho viejos carcamales eran simplemente demasiado cautivadores.

No participarían en algo en lo que no creyeran.

—¡Sellad el Cielo y la Tierra!

No creo que vayáis a tener problemas para matar a todas las tropas de la Raza Ancestral, ¿verdad?

—Preguntó Lin Fan.

—¡Ningún problema, Maestro!

Ocho Celestiales Divinos Nivel Diez, Dioses Eternos…

Si ni siquiera pudieran tratar con esos diez millones de seres insignificantes, habrían vivido sus vidas para nada.

Las hormigas serían hormigas a fin de cuentas.

Daba igual cuántos de ellos hubiera, serían una gran cantidad de hormigas de todas formas.

Un ser auténticamente poderoso podría usar su aura para reprimirlos a todos y abrirse camino.

—Gran Maestro Yun, entonces déjeme estos tipos de aquí—había pasado mucho tiempo desde que Lin Fan había estado en una verdadera batalla.

Los Reyes Soberanos Qi, Zheng, el Emperador Zorro y el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal, todos ellos eran seres poderosos de la generación anterior.

Lin Fan quería poner a prueba sus propios poderes en ese momento.

—Lin Fan, ¿vas a luchar contra ellos tú solo?

—Preguntó el Gran Maestro Yun, sorprendido y con cierta incredulidad.

Los cuatro no eran para nada débiles.

Aunque se tratara de él, no se atrevería a garantizar que fuera capaz de salir con vida.

—Je.

¿Te has olvidado de mi estado del cuerpo físico?

—Lin Fan se rio.

—Oh, es cierto —de repente, el Gran Maestro Yun recordó ese aspecto.

El estado del cuerpo físico de Lin Fan era el de un Celestial Divino Nivel Ocho, Núcleo Divino del Cielo y la Tierra en esos momentos.

Que ese puñado de tipejos pudieran o no dañarlo era otra cuestión.

El Emperador Zorro y el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal tenían ya la intención de escapar.

No obstante, en ese momento, descubrieron que el Cielo y la Tierra fueron sellados por esos tipos.

No había forma de que pudieran huir aunque quisieran.

Como lobos hambrientos, los ocho viejos carcamales se abalanzaron en medio de ese ejército de la Raza Ancestral.

Para esos seres poderosos Celestiales Divinos Nivel Diez, Dios Eterno, esos seres de la Raza Ancestral no eran más que débiles cobardes que podían matar con la palma de sus manos.

—Vosotros cuatro, venid.

Hoy, os mataré a todos —Lin Fan hizo señas con las manos a modo de burla.

—¡Gran Emperador de la Raza Humana!

¡Estás cortejando a la muerte!

—El Rey Soberano Zheng estaba furioso en ese momento.

¡Y pensar que el Gran Emperador de la Raza Humana tendría aquello bajo la manga!

—Oh, en realidad no sabremos quién será el vencedor que emergerá tarde o temprano, ¿verdad?

Escucha lo que digo.

Si bien la Raza Ancestral es bastante fuerte en este momento, definitivamente llegará el día en el que finalmente os enfrentaréis al descenso de terror ante vuestras caras —Lin Fan desdeñó con frialdad.

No quería perder más el aliento mientras se precipitaba hacia ellos de inmediato.

—¡Gran Emperador de la Raza Humana, déjanos marchar y olvidaremos este asunto!—Comentó el Emperador Zorro.

—¡Sigue soñando!

Ya que estás aquí, ¡quédate aquí entonces!

—Ondas salieron de ambas manos de Lin Fan como si estuvieran rastreando de parte a parte los Cielos y la Tierra.

Desde que su [Dedo del Nirvana] se había fortalecido, los sismos del vacío poseían un poder aún mayor que antes.

—Yo, el Rey Soberano Zheng, he reinado en todo el mundo con mi poder.

¡Cualquiera que se atreva a provocarme de forma semejante solo harán que la muerte aguarde por ellos!

—El Rey Soberano Zheng sabía que la otra parte no era un pusilánime.

Por lo tanto, no se atrevió a ser demasiado confiado.

Los poderes dentro de su cuerpo brotaron mientras un elixir dorado interno dejó salir rayos de una luz cegadora.

—Lin Fan, ten cuidado ahora.

Ese es el [Rayo del Dios Universal] —en el momento en el que el Gran Maestro Yun vio aquello, no pudo evitar manifestar a modo de recordatorio.

Como Lin Fan aún no había alcanzado el estado de cultivo del Núcleo Divino del Cielo y la Tierra, naturalmente no conocía los propósitos míticos de ese estado.

No obstante, tenía fe en su propio estado de cultivo, así que no tenía miedo.

En un abrir y cerrar de ojos, Lin Fan hizo llover unos cientos de puñetazos.

Cada puñetazo fue estremecedor, con un poder formidable en ellos.

Cada puñetazo se transforma en un Dios de la Calamidad del Apocalipsis.

Esos Dioses de la Calamidad del Apocalipsis eran sumamente amenazadores, empuñando un pequeño mundo que era destructivo en sus palmas, causando que una cantidad ilimitada de aura del Día del Apocalipsis surgiera de él cuando golpeaban al Rey Soberano Zheng.

El [Puño del Dios de la Calamidad Apocalíptica] era una habilidad que poseía una increíble cantidad de fuerza destructiva.

Ahora que Lin Fan lo había entrenado hasta cierto grado, también le había infundido múltiples habilidades, utilizando sus fortalezas para enmendar sus deficiencias.

En el momento en el que fue desplegado, poseía una monstruosa y feroz cantidad de poder.

El [Rayo del Dios Universal] atravesó todo como una serie de cuchillas afiladas que golpearon el cuerpo de Lin Fan.

“¡Clang!

¡Clang!” —¿Qué es esto?

—Lin Fan dio una palmada en su pecho con indiferencia, sin preocuparse en lo más mínimo.

—¡Y pensar que tu estado del cuerpo físico es tan fuerte!

¿Cómo es posible?

—En un primer momento, cuando el Rey Soberano Zheng vio cómo el [Rayo del Dios Universal] había golpeado directamente sobre el cuerpo de la otra parte, se emocionó.

No obstante, en un abrir y cerrar de ojos, se quedó allí mirando todo boquiabierto.

¡Y pensar que sería capaz de defenderse contra el [Rayo del Dios Universal] solo con su simple cuerpo!

¡Eso fue inimaginable!

Cuanto más alto fuera el estado de cultivo, más difícil sería entrenar sus estados del cuerpo físico.

Después de que uno entrara en el Celestial Divino Nivel Cuatro, Imperecedero, sus poderes se infundirían en cada fibra de su ser.

Si quisieran fortalecer sus estados del cuerpo físico, tendrían que fortalecer cada trozo de carne existente.

Para cualquier raza existente, aquella fue una hazaña increíblemente difícil de lograr.

Incluso las Razas Vajra y del Gigante, cuyos estados del cuerpo físico eran marcas registradas de sus razas, tendrían que pagar un precio increíble por fortalecer su cuerpo tras alcanzar el Celestial Divino Nivel Cuatro, Imperecedero.

No obstante, ¿cómo podría un simple ser humano poseer un estado del cuerpo físico tan condenadamente fuerte?

—¿Qué estáis buscando?

¿No vais a atacar vosotros también?

—El Rey Soberano Zheng bramó.

No obstante, justo en ese momento, una serie de trágicos lamentos resonaron desde el ejército de la Raza Ancestral.

En el momento en el que el Rey Soberano Zheng levantó la cabeza, sus ojos se abrieron de par en par mientras la sangre de su cuerpo empezó a hervir.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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