El sistema más fuerte - Capítulo 652
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652: Una senda nefasta 652: Una senda nefasta Editor: Adrastea Works Y justo así, el Rey Soberano Qi murió dentro del Paraíso.
Al sentir que su conexión con el Rey Soberano Qi fue cortada, el Reloj Ancestral del Infierno Verde se sacudió durante un momento y vibró de una forma más intensa.
Era un Arma Dao de Categoría Suprema que no tenía maestro en ese momento.
El Espíritu del Arma no era tonto.
De inmediato, se liberó de su control y quiso escapar.
—¿Quieres huir?
—Lin Fan se rio con frialdad.
Estaba empeñado en ponerle las manos encima a ese Reloj Ancestral del Infierno Verde.
¿Cómo podía permitir que ese tipo escapara?
Una gigantesca palma de poder abarcó el cielo entero mientras se aferraba al Reloj Ancestral del Infierno Verde.
—¡Soy un Arma Dao de Categoría Suprema!
¡Estoy a un paso de ser un Tesoro Supremo!
¡No puedes matarme!
¡Tengo mis propios hallazgos esperándome!
—El Espíritu del arma dentro del Reloj Ancestral del Infierno Verde comenzó a proyectarse al exterior.
Una serie de campanadas resonó en el cielo mientras se adentraba en el vacío, queriendo escapar.
—Y ese hallazgo tuyo esperándote es que te vengas conmigo —¿Cómo podría permitir Lin Fan que un tesoro como ese escapara?
¡Era extremadamente raro atrapar un tesoro tan raro!
¡Un tesoro que podría atacar al espíritu de uno directamente!
Si pudiera hacerlo subir de nivel hasta cierto estado, ¡definitivamente sería increíblemente formidable!
—¿Por qué han llegado a esto las cosas?
Para que el Reloj Ancestral del Infierno Verde se libere de su propio control…
¿Significa que el Rey Soberano Qi ya está muerto?
—Al presenciar la escena ante él, la cara del Rey Soberano Zheng estaba aterrorizada.
—¿Quieres robar el Reloj Ancestral del Infierno Verde?
¡Sigue soñando!
—El Rey Soberano Zheng ya no quería pensar mucho.
Sus dos brazos se sacudieron, causando temblores que se extendieron por todo el vacío.
Capa tras capa, el vacío empezó a apilarse contra sí mismo, tratando de evitar que Lin Fan alcanzara al Reloj Ancestral del Infierno Verde.
—¡Maestro de Palacio de la Alianza del Mal, Emperador Zorro!
¡Cuánto tiempo más vais a seguir mirando sin hacer nada!
—El Rey Soberano Zheng estalló.
Esos dos tipos.
¡Malditos sean!
El Maestro de Palacio de la Alianza del Mal intercambió miradas con el Emperador Zorro y asintió con la cabeza.
Sus figuras destellaron.
No obstante, la dirección en la que destellaron no era hacia Lin Fan.
En su lugar, se sumergieron en el vacío, buscando el Reloj Ancestral del Infierno Verde.
—¡Maestro de Palacio de la Alianza del Mal, Emperador Zorro!
¡Los dos morirán de muertes terribles!
—En el momento en el que el Rey Soberano Zheng vio aquello, su expresión cambió.
¡Y pensar que esos dos malditos bastardos codiciarían el tesoro!
—¡Jaja!
¡Rey Soberano Zheng!
Retenlo por nosotros, ¿lo harás?
—El Maestro de Palacio de la Alianza del Mal y el Emperador Zorro podían notar que ese humano era bastante fuerte.
Era posible que no pudieran sacar ventaja de ello.
No obstante, si pudieran poner sus manos en ese tesoro que atacaba al espíritu de uno, habrían conseguido algo grande de ello.
Aquella Arma Dao de Categoría Suprema no podría haber sido creada por cualquier simplón de la Raza Ancestral en absoluto.
El estado del campo de batalla en ese momento tenía a todos los de la Secta Emperador de Batalla completamente perplejos.
No esperaban que el Gran Emperador del Raza Humana fuera tan fuerte.
¡Y pensar que aún podría dominar la situación en un uno contra cuatro!
—¿Qué clase de encuentros ha tenido ese muchacho otra vez?
Y pensar que se habría vuelto así de fuerte —el Gran Maestro Yun estaba sorprendido.
¿No era aquella velocidad de mejora demasiado rápida?
¡Y pensar que habría crecido tanto solo en un periodo de tres años!
Si se le diera un poco más de tiempo, ¿no darían sus mejoras un salto hasta los mismísimos Cielos?
No obstante, esto también estaba bien.
Cuanto más fuerte era Lin Fan, más beneficios había para los seres de las miles de razas.
Todos los miembros de la Secta Emperador de Batalla contemplaron fijamente cómo se desarrollaba aquella situación ante sus ojos con la respiración contenida.
Temían que incluso un solo movimiento repentino suyo pudiera causar una distracción al Gran Emperador de la Raza Humana.
Los ocho viejos carcamales ya estaban arrasando de parte a parte a todo el ejército de la Raza Ancestral a esas alturas.
Fue una completa opresión.
Para ellos, el ejército de la Raza Ancestral no era más que hormigas bajo sus pies.
En el momento en el que avanzaran una vez, habría un gran parcela repleta de aplastados y muertos.
El Rey Soberano Zheng ya se había rendido.
Aunque tuviera refuerzos, sería demasiado tarde para salvar aquella situación a esas alturas.
…
—¡Joder!
¿Cómo os atrevéis a robar el tesoro de un humilde servidor?
—Al ver cómo esos dos tipos estaban buscando el Reloj Ancestral del Infierno Verde, Lin Fan se enfadó.
Si realmente pudieran echarle la mano encima, ¿no habría trabajado un humilde servidor tan duro por nada?
“¡BOOM!” De repente, una fuerte explosión retumbó.
Lin Fan volvió la mirada y se echó a reír.
Los Cielos y la Tierra de alrededor habían sido selladas hacía mucho tiempo por esos ocho viejos carcamales.
Si bien el Reloj Ancestral del Infierno Verde podría ser fuerte, si quería romper el sello establecido por esos ocho viejos carcamales, todavía estaba bastante lejos.
En ese momento, Lin Fan ya no estaba preocupado por esos dos tipos.
Volvió la vista hacia el Rey Soberano Zheng.
—¡Gran Emperador de la Raza Humana!
Entendemos que esta vez la Raza Ancestral ha sido derrotada.
¿Podemos acabar con este asunto ya?
—Preguntó el Rey Soberano Zheng.
—Oh, teniendo en cuenta que ya estás aquí, ¿TÚ qué crees?
¿TÚ crees que no hay problema?
—Lin Fan se rio.
¿Acaso ese Rey Soberano Zheng era una especie de idiota?
¿Pensaba que podía ir y venir como quisiera?
¿No tenía consideración alguna para un humilde servidor en absoluto?
—¡N-no te pases de la raya ahora!
¡La Raza Ancestral no es alguien a quien puedas ofender tan fácilmente!
—El Rey Soberano Zheng estaba enfadado en ese momento.
La razón por la que había cedido antes no era porque tuviese miedo de Lin Fan.
Fue porque el Reloj Ancestral del Infierno Verde era un Arma Dao de Categoría Supremo.
Incluso entre la Raza Ancestral se consideraba un tesoro extremadamente valioso.
Si fuera robado por el Maestro de Palacio de la Alianza del Mal o el Emperador Zorro, definitivamente sufrirían una gran pérdida.
—Heh.
Un humilde servidor ADORA en realidad cabrear y buscar problemas con la Raza Ancestral.
¡Enséñame sobre qué no puedo ofender a la Raza Ancestral entonces!
—Lin Fan se encogió de hombros y se burló.
—¡Tú…!
—Los ojos del Rey Soberano Zheng brillaron con una chispa ominosa.
—¿Tú qué?
Ya he perdido tiempo más que suficiente hablando chorradas contigo.
Ahora, vamos a ver qué más capacidades tienes para aguantar más —Lin Fan no quiso decir nada más mientras atacaba en un santiamén.
—¡MALDITO!
—El Rey Soberano Zheng bramó y le devolvió el puño.
Quería hacer pedazos a ese Gran Emperador de la Raza Humana con un solo puño.
Ese puño poseía un poder incomparable, como si hubiera muchos seres de la Raza Ancestral de máxima categoría albergados en su interior, también gritando.
—¡ARDE!
El Rey Soberano Zheng sabía que ese Gran Emperador de la Raza Humana ante él tenía una fuerza formidable.
Por lo tanto, no tuvo el valor de actuar al azar e incineró una cantidad interminable de Píldora Shengyang de inmediato.
De repente, una cantidad enloquecida de energía brotó del cuerpo del Rey Soberano Zheng.
En el momento en el que Lin Fan vio cómo el Rey Soberano Zheng prendió decenas de millones de Píldoras Shengyang así como así, sus ojos brillaron de emoción.
¡Rico!
¡Ese Rey Soberano Zheng era muy rico!
Su estado del cuerpo físico era el de un Celestial Divino Nivel Ocho, Núcleo Divino del Cielo y la Tierra en ese momento.
A pesar de que ese puño podría ser feroz, Lin Fan tenía la confianza de enfrentarse a ella.
No obstante, justo en ese momento, Lin Fan se percató de que el vacío detrás de él empezaba a vibrar.
Un aura horripilante estaba filtrándose desde el interior.
—¡Santo cielo!
¡Este tipo está jugando sucio!
—Lin Fan frunció el ceño.
Al mismo tiempo, vio la cruel sonrisa en el rostro del Rey Soberano Zheng.
Una Aguijón de Batalla que brillaba con un resplandor fantasmal apareció detrás de Lin Fan.
De repente, Lin Fan se percató de que las Píldoras Shengyang que el Rey Soberano Zheng había consumido antes no fueron usadas en ese puño suyo.
¡Potenciaron ese tesoro suyo!
¡El prendido de decenas de millones de Píldoras Shengyang permitió que ese tesoro entrara en un estado de frenesí absoluto!
—¡Y pensar que este Aguijón de Batalla es otra Arma Dao de Categoría Suprema!
—Lin Fan estaba eufórico en ese momento.
No obstante, si fuera atravesado por ese frenético Aguijón de Batalla en ese momento, incluso su estado del cuerpo físico podría no ser capaz de soportar el golpe.
Lin Fan giró su cuerpo y lanzó un furioso puñetazo a la punta de ese Aguijón de Batalla.
Una cantidad enloquecida de energía salió de su cuerpo también.
Bajo el poder de su puñetazo, ese Aguijón de Batalla se sacudió con violencia, emitiendo una fuerza aún más poderosa tras él.
—¡TRAGARÉ!
Una figura ilusoria de un Kun-peng apareció tras la espalda de Lin Fan mientras abría la boca.
Sin dudarlo, se tragó el Aguijón de Batalla entero.
—¡Gran Emperador de la Raza Humana!
¿Cómo te atreves a tragarte mi tesoro?
¡Estás cortejando tu propia muerte!
—El Rey Soberano Zheng rugió, controlando el Aguijón de Batalla para matar todo lo desconocido en su camino.
No obstante, en un abrir y cerrar de ojos, la expresión del Rey Soberano Zheng cambió.
De repente se percató de que estaba siendo reprimido por algo desconocido, dejándolo clavado en el lugar.
—¡Bestia!
¡Qué me has hecho!—El Rey Soberano Zheng se enfureció.
Lin Fan se rio con frialdad, dando puñetazos y patadas al mismo tiempo.
—[Tigre Negro Roba Corazón].
—[Patada Devastadora de los Verdaderos Orígenes].
Un par de gigantescos puños aparecieron ante el rostro del Rey Soberano Zheng.
—¡Estás cortejando a la muerte!
—El Rey Soberano Zhen golpeó con la palma de su mano, haciendo que esos puños que acababan de aparecer del vacío se disiparan.
No obstante, justo en ese momento, una pierna de aspecto siniestro que siguió una senda de aspecto nefasto golpeó la zona de su ingle.
—¡E-esto…!
“¡BAM!”
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