El sistema más fuerte - Capítulo 93
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93: La trágica vida de Zhang Ergou 93: La trágica vida de Zhang Ergou Editor: Adrastea Works Cuando uno llegaba a la cima de la montaña, cualquier montaña más baja le parecería pequeña.
Sin embargo, la vida de Zhang Ergou casi había terminado ahora.
Miró las malas hierbas, las cuales tenían la mitad de la altura de un humano, ondeando en el viento.
No había nada aquí a excepción de la casa de madera de dos pisos de altura.
La pobreza no daba miedo.
La pobreza sin esperanza era verdaderamente aterradora.
—Yo, Zhang Ergou, ¿voy a vivir aquí para siempre?
¿Voy a ser el único discípulo aquí?
«No…» Zhang Ergou miró hacia el cielo para evitar que se le derramaran las lágrimas, porque esto era demasiado triste.
Desesperado, extremadamente desesperado, estaba sin ninguna esperanza.
… —¿Cómo estás?
—Lin Fan miró alrededor de la montaña.
La roca con palabras en la entrada era el símbolo de la existencia de la Secta Diablo Santo.
—Bien, esto es el cielo.
Esto es el cielo.
Está en medio de la naturaleza, y lejos de la ruidosa multitud.
El viento es muy cómodo.
Este lugar es increíble —dijo Zhang Ergou con una cara seria.
—Sí, yo también lo creo.
Ahora déjame presentarme.
—Soy Lin Fan, el sexto gran maestro de la Secta Diablo Santo, el dueño de la montaña sin nombre —Lin Fan se paró al borde del acantilado y miró a lo lejos.
Su pelo largo flotaba en el viento.
Zhang Ergou se sorprendió por la vista, ¡qué hombre tan poderoso!
…
—Ahora, te daré una tarea.
Esta tarea es importante para el avance de la Secta Diablo Santo, y la posibilidad de ascenso de la secta.
¿La aceptarás?
—Preguntó Lin Fan seriamente.
Parecía que le estaba dando a Zhang Ergou una tarea crítica.
Zhang Ergou había perdido toda esperanza hace unos segundos.
Pero ahora, se sintió conmovido por las palabras de Lin Fan, y su rostro deprimido había desaparecido.
No tenía a dónde ir.
Estaría muerto si regresara.
Debería quedarse aquí.
Si la secta se volvía apropiada, sería la mano derecha del maestro.
—Gran maestro, me esforzaré al máximo para hacerlo —respondió Ergou con entusiasmo.
—Bien, bien, me alegro —Lin Fan se alegró de escuchar eso.
Había elegido a las personas equivocadas, pero Ergou todavía podría actuar así.
Fue una victoria para él.
—¿Ves esas plantas?
—Lin Fan señaló hacia las interminables malezas.
—Sí, las veo.
Estas plantas me enseñan que debo vivir como ellas, sin importar lo difícil que sea el entorno —Zhang Ergou asintió.
Si se quedara aquí, bien podría hacer todo lo posible.
No podía volver.
El Gran Maestro parecía fuerte en ese momento, y estaba seguro de que se haría más fuerte en el futuro.
—Genial, entonces usa todo tu poder y establece los cimientos de nuestra secta.
Deshazte de esas plantas —dijo Lin Fan con pasión.
Se trataba de un gran proyecto para Lin Fan.
Un proyecto que no se podría hacer sin motivación alguna.
Si la motivación hubiera desaparecido, incluso una pequeña tarea sería imposible.
—Sí—Zhang Ergou no escuchó claramente al gran maestro.
Acababa de encontrar su charla emocionante, haciendo hervir su sangre.
—Ah…
—su sangre solo hirvió por un segundo cuando Zhang Ergou se detuvo bruscamente.
—Gran maestro, ¿qué ha dicho?
No lo escuché con claridad —Zhang Ergou se sorprendió.
Simplemente se mostró de acuerdo sin siquiera pensar en ello.
Ahora que comenzó a pensar con cuidado, estaba demasiado asustado para hablar.
Lin Fan miró a Zhang Ergou y sacudió la cabeza.
Lin Fan se dio la vuelta y caminó hacia una roca gigante.
Tocó la roca con las manos y dijo: —Solía haber un discípulo en la Secta Diablo Santo.
¡Qué pena!
Tenía problemas de oído, por lo que no podía escuchar las cosas claramente de vez en cuando.
Un día, un anciano le dijo algo, pero no lo oyó claramente —Lin Fan suspiró y golpeó la roca.
La roca se hizo pedazos.
—Gran maestro, ¿y entonces qué?
—Zhang Ergou se puso un poco nervioso.
—Entonces, se convirtió en esto —Lin Fan señaló las piezas de roca.
Zhang Ergou escuchó, y su rostro se puso pálido.
—Si no lo escuchaste con claridad la primera vez, entonces te lo diré de nuevo —dijo Lin Fan dijo con suavidad.
El cuerpo de Zhang Ergou se estremeció un poco.
Miró la mano de Lin Fan, luego asintió.
—Lo escuché claramente.
Fue muy claro.
Lin Fan miró a Zhang Ergou y sonrió.
—Bien, es bueno que lo escuches con claridad.
Ahora ve a trabajar —dijo Lin Fan.
—Sí…
—Zhang Ergou escuchó y saltó a los campos de maleza sin dudarlo.
Ahora lo entendía todo.
Estaba aquí para cortar las malas hierbas.
Estaba demasiado lejos de su objetivo.
Nunca podría alcanzar la meta durante esta vida.
Simplemente moriría en el campo de malezas, de forma probable.
Lin Fan miró la espalda de Zhang Ergou y asintió.
Ahora, Lin Fan tenía que planear para su futuro.
No importaba lo rápido que pudiera hacer que la secta siguiera funcionando.
Necesitaba limpiarla primero.
Iba a vivir aquí durante mucho tiempo.
Había dos cosas que eran importantes en la Secta Santa: hacer píldoras medicinales y crear armas.
Lin Fan no tenía ningún problema en hacer un arma de nivel superior, pero no tenía idea de hacer píldoras.
Basándose en la situación actual, tenía tres formas de aumentar su nivel de poder.
Primero, entrenando Segundo, tomando píldoras Tercero, luchando contra los monstruos.
Teniendo en cuenta la velocidad de aumento del poder, luchar contra los monstruos era lo más rápido en el mundo exterior.
Sin embargo, él estaba en la secta ahora.
Consumir píldoras era ahora la mejor opción.
Sin embargo, no iba a renunciar a ninguna de las tres opciones.
Necesitaba hacer todas ellas.
—Sigue cortando las malas hierbas, necesito bajar la montaña —le dijo Lin Fan a Zhang Ergou, que estaba en el campo de malezas.
—Claro.
No se preocupe, gran Maestro —respondió Zhang Ergou.
Lin Fan lo miró.
Esta respuesta parecía tener un doble significado.
Pero no importaba, necesitaba aprender a hacer píldoras.
Lin Fan había tomado una decisión, haría píldoras y las tomaría al mismo tiempo.
Si todo saliera bien, su nivel de poder aumentaría.
Entonces, comenzaría a construir la secta.
Se volvería poderoso de nuevo en poco tiempo.
«Nueve sectas, Emperador Yan, Emperatriz del Cielo, tan solo esperad.
Seguro que tenéis algunas agallas para destruir a mi secta»
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