El Soberano de las Cenizas - Capítulo 39
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Capítulo 39: Capítulo 39- Cimientos
Wei Lian lo encontró en el patio antes de que él tuviera que buscarlo.
Se sentó frente a él con un documento doblado bajo el brazo y lo abrió sobre la mesa sin preámbulo. Mientras lo hacía, Jaha notó algo en el pincel que llevaba al costado — una vibración baja y constante que no había estado tres días antes, como si el artefacto hubiera encontrado un nuevo pulso propio. Lo registró y lo dejó para después. Primero esto.
—Las condiciones del ranking externo —dijo Wei Lian—. Pensé que querrías saber exactamente qué significa antes de inscribirte.
—Cuéntame.
El sistema de méritos era escalonado. Del puesto diez al seis, una asignación mensual base — suficiente para sostener el cultivo sin depender completamente de las misiones. Del cinco al dos, considerablemente mayor: materiales de segunda calidad con acceso regular a los hornos restringidos. Con eso, el proceso que Aethon había trazado para inscribir los Daos en el pincel tardaría semanas en lugar de meses — eso solo ya justificaba el esfuerzo. El puesto uno era otra categoría: materiales de primera, acceso sin restricción a los instructores internos, y una cantidad de méritos que Wei Lian mencionó con la misma naturalidad con que se menciona algo que casi nadie alcanza.
—¿Y la biblioteca? —preguntó Jaha.
—Los externos normalmente solo pueden entrar al ala abierta —dijo Wei Lian—. Los del ranking tienen acceso a los primeros tres niveles del ala clasificada. Técnicas, historiales de sectas rivales, registros de cultivadores de bajo y mediano rango de Huangjin. —Hizo una pausa—. Para el torneo inter-sectas en dos años esa información vale más que casi cualquier técnica que puedas aprender en los entrenamientos.
Jaha sopesó el número del top cinco. Con sus talismanes y las otras fuentes que había construido, no necesitaba el primer puesto para tener lo que necesitaba. El cinco daba acceso a los materiales y a la biblioteca. Era suficiente. La pregunta era cuánto quería revelar en el proceso de llegar ahí.
Wei Lian dobló ligeramente el documento y bajó la voz sin que nadie se lo pidiera.
—Hay algo más. Desde que volviste hay gente mirando. No de la forma en que miran al superviviente de una misión difícil. —Sus ojos fueron un momento hacia el interior del edificio y volvieron—. Uno de los instructores del ala interna estuvo haciendo preguntas sobre ti la semana pasada. Y Deng Fei — era compañero de Fang Zhentian antes de que Fang subiera en el ranking — lleva días hablando con gente que tampoco debería estar prestándote tanta atención.
—¿Qué tipo de preguntas? —dijo Jaha.
—Las de siempre. Cómo sobreviviste cuando los demás no. —Una pausa—. No es una amenaza todavía. Pero caminas sobre algo fino.
Jaha no respondió a eso de inmediato. Lo que Wei Lian describía era exactamente lo que había anticipado — el único superviviente de diecisiete muertes siempre generaría esa clase de mirada. Para eso había construido la historia. La pregunta era si la historia resistía lo que venía. Y la respuesta era que sí, siempre que nadie tuviera acceso a información que contradijera la narrativa. Lian Yue era la única que podía hacerlo. Y Lian Yue tenía sus propias razones para mantener silencio.
Recogió el documento, lo dobló y se lo devolvió.
—Gracias —dijo Jaha—. Por todo.
* * *
Los tres días anteriores habían sido trabajo silencioso.
El primer intento no produjo nada visible — solo la sensación de dos sistemas de comprensión separados por una distancia que el esfuerzo no podía cruzar directamente. El fragmento de qi primordial que el guardián había entregado como inversión era más antiguo que cualquier técnica que Jaha había usado, y esa antigüedad no cedía por voluntad sino por reconocimiento. Fue cuando dejó de intentar forzar la integración y simplemente sostuvo el pincel sobre el fragmento sin intención específica que algo se movió — como si el qi primordial necesitara verificar que el sistema que lo iba a recibir tenía espacio real para él y no solo urgencia.
El proceso arrancó desde ahí.
Lento al principio, después con más fluidez. Las cerdas del pincel desarrollaron una densidad diferente al contacto. El mango transmitía una vibración baja y constante. Los canales internos del artefacto se sentían más amplios — no en dimensión física sino en capacidad de flujo, como si hubieran aprendido a anticipar la dirección del qi antes de que Jaha se la diera.
—La base está —dijo Aethon—. El fragmento funciona como núcleo estabilizador. El sistema puede sostener los Daos como tinta sin que interfieran entre sí. Pero el núcleo necesita asentarse. Forzarlo antes de que se estabilice produce errores que no tienen corrección sencilla. Una semana, tal vez diez días.
—¿Y mientras tanto? —dijo Jaha.
—Mientras tanto hay algo que llevas postergando sin darte cuenta.
* * *
—La biblioteca —dijo Jaha.
—La biblioteca —confirmó Aethon—. Pero no por las razones evidentes.
Jaha esperó.
—El Clan Yeon te formó bien en lo básico. Los linajes principales, la geografía de los continentes, los grandes conflictos de los últimos siglos — eso ya lo tienes. Lo que no tienes es el detalle que convierte ese conocimiento general en algo útil en el presente. Las sectas de mediano y bajo rango que operan en Huangjin ahora mismo. Sus recursos, sus deudas, sus disputas internas activas. Los cultivadores que van a estar en ese torneo en tres meses vienen de algún lugar concreto — y ese lugar explica cómo piensan, qué los mueve y dónde ceden. —Una pausa—. Esa información no te la enseña nadie. Tienes que ir a buscarla tú.
—¿Solo eso? —dijo Jaha.
—No. —El tono de Aethon indicaba que lo que seguía era igual de fundamental—. El Sello Dual. Sus principios reales, no la versión de los primeros años. La mecánica del alma cuando empieza a despertar — el salto entre el nivel dos “Xingzhu” y el nivel tres “Hunxing” no es solo más poder. Es un cambio de naturaleza. Entender exactamente qué está cambiando antes de que te ocurra es la diferencia entre cruzar ese umbral de forma controlada y cruzarlo sin saber qué te está pasando.
Jaha sopesó eso en silencio. El salto al nivel tres era lo que tenía en el horizonte — lo que el entrenamiento de los próximos meses iba a acelerar. Conocer el proceso desde adentro cambiaba la forma de prepararse para él. No era información que hubiera buscado solo, pero Aethon tenía razón en que debería haberlo hecho antes.
—¿Y anatomía? —dijo Jaha. Era una deducción más que una pregunta.
—Anatomía —confirmó Aethon—. El cuerpo humano bajo presión de qi. Los puntos donde la estructura física y los meridianos espirituales coinciden. Dónde falla primero una defensa construida sobre fuerza bruta y dónde falla una construida sobre velocidad. En el torneo vas a enfrentar estilos que no conoces — y la diferencia entre leerlos en el primer intercambio o en el tercero puede ser todo.
—¿No es eso lo que el Ojo Inmóvil hace? —dijo Jaha.
—El Ojo Inmóvil lee el qi. La anatomía te dice qué hacer con lo que el Ojo ve. —Una pausa—. Son capas distintas del mismo sistema. No sustituyen la una a la otra.
Jaha procesó eso. Tenía razón. El Dao del Ojo Inmóvil podía leer el flujo de qi de un rival, anticipar la dirección de un ataque, ver formaciones antes de que se activaran completamente. Pero si no sabía exactamente qué producía una caída de guardia o qué posición revelaba una intención de fintar, la lectura era incompleta.
—Y las técnicas en paralelo con Lei Kang —dijo Jaha.
—En paralelo con Lei Kang —confirmó Aethon—. No para copiarlas. Para entender los principios que las generaron y qué los limita. Un soberano no necesita el camino de otro. Necesita ver por qué ese camino existe.
Jaha no respondió de inmediato. Miró el pincel sobre la mesa — el pulso nuevo del fragmento latiendo dentro de la estructura, quieto y paciente. Tres meses. Todo lo que había ganado en el territorio esperando ser convertido en algo que se notara. Y ahora el tablero del torneo delante de él, lleno de piezas que todavía no conocía del todo.
Se levantó.
El aire de la noche afuera tenía esa quietud específica de las horas en que la secta dormía y él no. La biblioteca no era un lugar de estudio para él. Era un arsenal de debilidades ajenas que estaba a punto de saquear.
Cogió el pincel y caminó hacia el ala norte.
Fin del Capítulo 39
Jaha sabe que la fuerza bruta tiene un límite. Para llegar a la cima del ranking, necesita entender cómo funciona el sistema desde adentro.
¿Qué os parece el consejo de Aethon sobre estudiar a los rivales?
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