El sueño de las estrellas - Capítulo 11
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11: Capítulo 11: De niña a mujer.
11: Capítulo 11: De niña a mujer.
El doctor Laýla revisa unos videos de las cámaras de seguridad del hospital, ve a una mujer rubia con un uniforme de enfermera antiguo rondando por el lugar hasta entrar a la habitación de Michelle sin que nadie lo note, en unos de los clips se ve que ella voltea a ver la cámara pegada en el techo, se ve claramente su cara y es demasiada parecida a la Michelle, entra una enfermera a la dirección donde está Laýla con su computadora —Doctor, ¿Otra vez viendo a la enfermera misteriosa?
—Siento que hay algo raro en ella, como que ya la vi antes pero no sé en donde.
—Según las bases de datos es una esclava de una región hispanoparlante de Kawitz.
—Lo sé, pero, ¿Por qué una esclava se paseó por el hospital sin su amo como si nada?
—Doctor, creo que mejor dejemos esto en el olvido, ya que no quiere decirle nada al señor Lafourcade.
—No puedo hacerlo, no entiendo porque revisó varias habitaciones para luego ignorarlos a excepción de Michelle, además trajo un medicamento muy potente que pudo eliminar el RK8 con facilidad, ¿Por qué?
—desconecta el pendrive de la computadora y lo guarda en su pantalón —Aquí hay gato encerrado, estoy muy seguro de eso.
—Ay Doctor, lleva 10 años diciendo lo mismo, mejor voy a ver si ya parió la marrana.
—se sale de la dirección y él se queda viendo el fondo de pantalla.
En la casa de los Lafourcade los padres se reúnen en el comedor y Cuauhtémoc dice —Nuestra crece demasiado rápido.
—Lo sé, ya que no está aquí, um, desde que llegó a nuestras vidas siempre me dio curiosidad de dónde vino.
—Ay Ximena, es curioso de alguien que odia su pasado lo pregunte.
—Amor, ya dije que no quiero hablar de eso, cuando pasó lo de la guerra que duró unas horas, tu hermanita casi dice mi viejo nombre, y no quiero escucharlo nunca.
—Está bien, está bien, pero lo importante es Michelle.
—Ah, casi se me olvida, pero sigo sin entender por qué la dejaron con nosotros, pensé que la tiraron porque salió mal, y vaya sorpresa que estaba totalmente sana.
—Lo sé, y por la carta segura su mamá verdadera tenía algún problema bien gordo y creyó que dejarla en nuestra puerta tendría una vida mejor.
—Y al final la tuvo, pero a veces sueño que aparezca su madre y decida llevársela, ¿O si es el resultado de una violación y por eso la abandonó?
—Con o sin violaciones de por medio, lo importante es Dios nos dio a una angelita.
—Lo sé.
—ella sonríe sutilmente, la puerta se abre, llegan Michelle y Emiliano a la casa —¡Ya llegamos!
—Michelle tiene una sonrisa que denota alegría —¿Ahora de qué hablan?
—Cosas de adulto, como pagar impuestos, algo que muy pronto ustedes harán.
—dice Cuauhtémoc —Ya lo sabemos, dicen que los impuestos es como la muerte, nadie se salva de ellos.
—dice Emiliano —Bueno papá, nos vamos a mi cuarto para hablar de ciertas cosas.
—Está bien, pero nomás no me salga con tu domingo 13.
—No haremos nada raro papá.
—se agarran de la mano y se van —¿Cómo ves a tu hija?
Ximena.
—Déjala, es normal que haga eso a su edad.
En el cuarto la pareja está encerrada, ambos se sienten sobre la cama, tomados de la mano se ven a los ojos —¿Ya ahora qué hacemos?
—Emmm, no sé Michelle, se me antoja hablar sobre algo que pasó reciente en Lyra.
—¿Por qué?
—Básicamente hace un mes encontraron unos chips en la estrella de Vega, siendo más específico en el planeta Aztlán y fueron 27 en total.
—¿Qué tienen de especial esos 27 chips?
—De 80 millones de años de antigüedad.
—¿Acaso es eso posible?
—Seguramente sí, además de los extraños fósiles que se encontraron a lo largo de años ahí, si mal no recuerdo, los kevenguistas dicen que en ese planeta nació la humanidad, se expandió por la galaxia y eventualmente colapsó y se fragmentó.
—Interesante, ¿Pero qué es el kevenguismo?
—Ah bueno, el kevenguismo es la religión de los kawitzíes y según el Dios Keveng creó todo el universo para eventualmente naciera la humanidad en Ckledeng que es el Edén para nosotros.
—Vaya, me acordé que una vez mi tía me dijo que algunos sacerdotes debaten de que el famoso Edén está en algún lugar de esa región, podría ser verdad.
—¿Acaso su tía es alguna filósofa o algo así?
—No, su única filosofía es el metal y su moto, y vive de las criptomonedas, ya que es pleyadiana, le encanta estar en las dratzas.
—Entiendo, veo que su tía es de alma aventurera, me gustaría conocerla.
—Cambiando de tema, umm, no sé si lo hacemos.
—¿Hacer qué?
—J’ai envie de vivre certaines choses, tu vois ce que je veux dire.
(Quiero experimentar ciertas cosas, ya sabes de que cosas hablo.) —Quel français parlez-vous?
(¿Con qué hablas francés?) —On dit que le français est la langue de l’amour.
(Dicen que el francés es el idioma del amor.) —J’ai déjà vu que vous parlez français et espagnol…
(Ya vi que hablas francés y español… ) —It’s because I was given lessons in different languages from a very young age.
(Es que desde muy pequeña me dieron clases de diferentes idiomas.) —ella lo ve con ojos brillosos —Interesante, francamente no me gusta la lingüística, tuve que hacerlo porque la ley me obliga.
—Warum?
Weil das Erlernen einer neuen Sprache es Ihnen ermöglicht andere Kulturen zu entdecken und viele Türen öffnet.
(¿Por qué?
Si aprender un nuevo idioma permite conocer otras culturas y abre muchas puertas.) —Em, no sé que acaba de decir Michelle, pero dudo que me haga cambiar de opinión.
—Pero… —ella se asusta porque tocan la puerta —La cena está lista.
—se dice a Cuauhtémoc desde el otro, Michelle se calma —Ahh, ¿Vamos amor?
—Pues vamonos.
—ambos bajan a cenar Ya es el día de la fiesta, Emiliano está con un tipo caminando por las calles, aún es muy temprano —Tengo una pregunta.
—dice el tipo —¿Cuál pregunta tiene, Conde?
—Se supone que somos amigos y sigues con la formalidad.
—La aristocracia siempre debe moverse de manera formal aunque le guste o no.
—Bueno, como decía, ¿Cómo va con la hija del as y de la actriz?
—De maravilla, definitivamente saque un excelente partido, ya parece una princesa, no como esa Alejandra que es demasiado débil e inmadura como para ser alguien de la realeza.
—La veo, es muy curioso que tu suegra tenga rasgos como asiáticos mientras que la hija sea muy diferente.
—Francamente no le doy importancia Dante, si no fue diseñada, seguramente algún abuelo, bisabuelo o tatarabuelo sea alguien caucásico, ya que desde los Tzitzihua el gobierno promovió el mestizaje.
—A ver Emiliano, si mal no recuerdo, el mestizaje siempre estuvo muy presente desde la época de la Nueva España.
—Da igual, creo es perfecta para ser la madre de mis hijos, aunque odia la idea, sé que tarde o temprano cambiará de opinión.
—Si nunca cambia.
—No sé, puedo conseguir a otra igual de buena, o ir a crear mi sucesor con mis genes con otro de excelente calidad, aunque creo que está dinastía está en decadencia, me gustaría tomar el trono y fundar la Dinastía Sahagún.
—Creo sería muy interesante ver a tu Michelle como reina de México.
—Lo sé, y tal vez empezaría a conquistar territorio como si hubiera un mañana.
—Interesante, mejor me regreso a ver sino pasó algo.
—Está bien, está bien, luego nos vemos.
—Adiós.
—Dante se va, llega la tarde y Emiliano llega al salón donde se hará todo, está en la entrada ve que llega una moto con dos mujeres y entran al lugar, adentro aparece Citlalli y se quita el casco y su compañera hace lo mismo, ve que Cuauhtémoc está acomodando las cosas, él las ve y dice —Buenas tardes hermana, ¿Ya va con otra amante?
—¿Cómo que “otra amante”?
—dice la mujer —No le haga caso Casandra, es que alguien muy rígido.
—¿Con qué “rígido”?
—él levanta una ceja —Ay hermano, la neta eres muy amargado, la vida está vivirla como se me dé la gana en lugar de esas guerras sin sentido.
—Ajá.
—Y por cierto, ¿Dónde está mi sobrinita?
—Está en la casa preparándose con Ximena y Esther, y primero arreglo lo que falta porque los invitados no tardan en llegar.
Llega Emiliano —Parece que hay problemas.
—Hola Emiliano, le presento a mi hermana Citlalli que es esta morena de negro.
—Es un gusto conocerlo joven Emiliano, ya veo porque mi sobrinita anda loca últimamente.
—El gusto es mío.
—él se fija en un pequeñito detalle —¿Y ese tatuaje que tiene en la mejilla derecha?
—Ah, es nada ultra importante, solo es un “7” maya.
—Pues me recuerda al símbolo en la bandera de Pléyades.
—Bueno, es que soy de allá.
—voltea y ve una bocina apaga, y luego dirige la vista a su hermano —Como que se antoja algo bien chido.
—Ni se te ocurra, en una quinceañera se pone vals, y pondremos vals, la última vez que pusiste un karaoke de black Metal se metieron como 20 demonios a la casa.
—¿Y qué tiene?
Al menos fue divertido.
—¿Divertido?
Si uno de ellos poseyó a Xólotl y empezó a contar el lore de Halo en hebreo antiguo.
—Ya que, iré a ver a mi sobrinita, y tú Casandra me esperas aquí.
—Okay, ahorita aparto un lugar para nosotras.
—Ahorita nos vamos.
—Citlalli se pone su casco y sale del salón, llega a la casa y dirige al cuarto de Michelle, llega, toca la puerta —¿Hay alguien adentro?
—se escucha una voz el otro lado de la puerta —Puede pasar tía.
—Aquí voy.
—abre la puerta y entra, Ximena está peinando a su hija mientras se ve en un pequeño espejo y Esther prepara el maquillaje —Parece una reina, que reina, emperatriz.
—Ya tía, ya no soy una niña.
—Oww.
—Citlalli sonríe —Pensaba que no vendría a ayudar.
—Ya Ximena, dime que hago y vamonos, ah, por cierto sobrina, ya conocí a tu novio y es un galán.
—Lo sé tía.
—sonríe y se levanta —Bueno, ¿Dónde está el vestido para ponérmelo?
—Ah, ahí está colgado en el clóset.
—dice Esther apuntando Aparece el deportivo de Iñaki en frente del salón, él está sobre el volante con el motor aún encendido, llega alguien, esa persona toca la ventana del lado del conductor —Hey pinche naco, ¿Qué haces aquí?
—la ventana baja e Iñaki dice —Estaba bien a gusto hasta que apareciste puto whitexican, y si según tienes tanto dinero, ¿Por qué aún no te compras un cerebro?
—Mira muy bien… —el motor acelera con un rugido demasiado fuerte como si fuera una bestia salvaje —¿Qué dijiste pendejo?
Es que no te escuché.
—Mira… —acelera otra —Como decía… —lo mismo otra vez más —Como… otra vez —Perdón mi míster pendejo, es que el motor se acelera solo cuando hay un pendejo cerca.
—pisa el acelerador con todo y ve que pone una cara bien encabronado —Adiós.
—se va Moctezuma, Iñaki toca el claxon y ve que salta del susto por lo que se pega una risa y entra al salón, apaga el carro y se sale, cierra la puerta ya con la ventana totalmente cerrada, va hacia la entrada y nota algo, hay un cartel con la foto de Vicente tachada con un texto que dice “Prohibido la entrada de Kevin”, lo ve detenidamente por un momento y luego se ríe y entra, recorre el salón con tranquilidad, anda distraído por lo que choca con alguien —Ah perdón, es que no te vi.
—No pasa nada, solo fue un accidente sin importancia, mmm, ¿De casualidad eres algo para Michelle?
—Sí, vamos en el mismo salón.
—Interesante, me imagino que es como un amigo.
—Nah, si vivimos en una especie de guerra fría, y quiero quién eres.
—Bueno, me presento, soy Emiliano, el novio de Michelle.
—¿Con qué eres el famoso testigo que vio como me pusieron los cuernos junto con Chaparra?
—Ya veo que usted es Iñaki, y me gustaría saber quién es “Chaparra”.
—Así le digo siempre a Michelle.
—Interesante, dime algo sobre su vida.
—Imagínate que un día estás tranquilo y que de la nada uno de tus testículos explote.
—Em, Iñaki, eso es imposible.
—Las posibilidades son mínimas pero nunca imposible.
—Ah, gracias, ahora no podré dormir por una semana por su culpa.
—de repente siente que alguien pone la mano sobre el hombro, voltea y ve que es su padre —Ya veo que hizo nuevos amigos, Emiliano.
—Eh, no somos amigos, él es un compañero de Michelle.
—Vaya.
—Gerardo sonríe —Lo siento pero iré con mi familia, es un gusto conocerlos, y tú Emiliano eres igual de obsesionado con la puta formalidad que Chaparra, si me disculpan bye.
—se va y dirige al lugar en donde está su familia, llega y se sienta —Oye carnal, ¿Quiénes son esos güeyes?
—pregunta Israel —Ah, es el novio de Chaparra y su suegro, nada de importancia.
—Bueno, esperemos que todo salga bien.
—dice Johan —Seguramente saldrá todo de maravilla, ya que somos los padrinos de la comida.
—Lo sé, y por cierto, el mole que hiciste quedó delicioso.
—Cómo no va a quedar bueno si tengo al mejor, creo que si se metiera a unas de esas competencias de chefs ganaría con solo respirar.
La música comienza a sonar, todos voltean a la entrada, entran Ximena y Esther, y luego pasa la quinceañera con su vestido rojo como la sangre juntos con los labios del mismo color, voltea por todos lados con una sonrisa brillante, llega a su lugar donde colocar su última muñeca sobre la mesa, y por detrás de ella está Citlalli que llama la atención del virrey que abre sus ojos con amplitud, se acerca con ella —¿Qué haces aquí maldita?
Le rompiste el corazón a mi pobre gobernador que renunció.
—¡Qué sorpresa verlo aquí señor virrey!
—¿Quién eres para estar en la fiesta?
—Pues la tía y por nada del mundo faltaría a la fiesta de mi sobrinita.
—¿Cómo que su tía?
—levanta la ceja, llega Cuauhtémoc —¿Algo le pasa Don Gerardo?
—Pues esta rompe hogares dice que es la tía de mi nuera.
—Ah, ella es mi hermana Citlalli.
—¡¿Qué?!
—Y me imagino que otra vez teniendo aventuras.
—voltea brevemente a ver a su hermana —Así es todo el tiempo.
—Parece que el mundo es demasiado pequeño, su hermana tuve una relación con el gobernador Antonio Ssgglènyotto Moddox y lo dejó por no sé quien y el pobre dejó puesto por el dolor que le causó.
—Como decía, siempre es así, si cada rato tiene una pareja nuevo que no le dura nada.
—ve que ella se va con las demás —Ella hace lo que quiere incluso era bien rebelde con nuestro padres.
—Vaya sorpresita, mejor me regreso a mi lugar.
Iñaki está comiendo un plato de mole con ferocidad, ve que su hermano se acerca demasiado —Hey carnal, dame un poco.
—arrima la cuchara al plato pero Iñaki comienza a gruñir —¿No ves que tengo hambre?
—Solo es un poco.
—acerca más la cuchara y ve que gruñe más fuerte, lo acerca poco a poco hasta que le tira una mordida bien fuerte que quita la mano chillando como perro atropellado.
—Ustedes dos dejen de pelear por favor.
—dice Sharon, se acerca Ximena a la mesa y dice —Disculpe, es que uno de los chambelanes no pudo venir, ¿Algunos de ustedes pueden hacer el vals?
—Pues le caigo.
—Bueno Iñaki, ¿Pero sabes bailar?
—Si pa’ eso me pinto solo.
—Muy bien, ven conmigo.
—ella se ve e Iñaki la sigue, comienza el vals, Michelle baila con su padre y luego ella pasa hacia los chambelanes, la coreografía es ejemplar y en el centro están la quinceañera con el novio, al final todos levantan a Michelle y luego la bajan sin problema, todos aplauden, la pareja se agarra de la mano enfrente de todos, al terminar el vals todos comienza a bailar sobre la pista y la pareja sigue junta, pasa un buen rato y llega el momento, ella se sienta en su lugar, su padre le quita los zapatos y le coloca sus tacones, él sonríe y ella se levanta con cierta dificultad —Nunca me imaginé que crecerías tan rápido.
—Ya papá.
—¿Qué tiene?
Solo deseo que tengas un gran futuro.
—se abrazan por un momento, llega Ximena con algo en las manos —Aquí viene la corona, con permiso.
—ambos voltean y lo ven sobre una amohadilla roja —Y ya llegó la corona.
—Cuauhtémoc toma la corona y se lo coloca sobre su hija, ella voltea a ver a todos con una gran sonrisa —Todos hagan fila para firmarle aquí mero.
—Citlalli saca el álbum de firmas y todos se forman y uno por uno van dejando un mensaje junto con su firma, Michelle se acerca para ver las notas, todos terminan de firmar —¡Ya póngale thrash metal del bueno!
—Ay hermanita, primero pondremos algo más relajado y más tarde podrás lo que quieras.
—Así que chiste.
—suenan unas cumbias a todo volumen, y en el fondo de todo se ve a la pareja en una esquina, y finalmente se besan.
Pasa una semana de la fiesta y Michelle y Emiliano caminan cerca de un parque —Lo siento pero tengo que regresar a Clamburgo.
—No se preocupe, podemos verlos de vez en cuando, ya que está demasiado lejos que la señal tardaría mucho tiempo.
—Lo sé, 130 años luz es mucha distancia, creo que al volver al ecumenópolis me sentiría triste sin su compañía.
—La verdad, me encantaría que se quedara aquí.
—coloca su cabeza sobre el hombro de su amado, suena un rugido, aparece Iñaki con su carro al lado.
—Buenas tardes, solo vengo a decirte Chaparra que la fiesta quedó bien chida.
—Hola señor Iñaki, veo que tiene un auto americano.
—Sí, es un Corvette que ya tiene 20 años, y ahora es el amor de vida.
—Bueno, tomaré algún taxi para llegar al aeropuerto.
—Pero mi amor, puede ser peligroso.
—No hay pedo, yo lo llevo sin compromiso.
—Oh, ah, gracias.
—Bueno, ya súbete y vamonos.
—la puerta se abre, Emiliano se sube con sus cosas y lo cierra —Luego nos vemos.
—Adiós mi amor.
—Bye.
—Vamonos a la verga.
—acelera el carro y se van, ella se queda viendo el carro yéndose fijamente —Hola.
—Ay, no me asuste, Raquel.
—Ya vi que tu príncipe regresa a su castillo, ah, por cierto, Jennifer me dijo que no pudo venir porque sus padres no la dejaron.
—Ah, eso último ya no importa.
—suspira brevemente —Cuando se vuelve mujer al principio es doloroso y sale sangre, pero luego es muy placentero.
—¿A qué te refieres?
Ah, ya veo.
—Sí, ya lo hicimos.
—A ver dime, ¿Es bueno?
—¿Por qué lo pregunta?
Esto será un secreto entre nosotras.
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