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El sueño de las estrellas - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 Capítulo 15 La Revolución de las Coronas
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15: Capítulo 15: La Revolución de las Coronas.

15: Capítulo 15: La Revolución de las Coronas.

El presidente Diege está en su escritorio revisando unos documentos cuando alguien entra —Hola Diege, perdona la tardanza es que tuvimos esquivar algunos acorazados españoles dando vueltas por ahí.

—No pasa nada señor Juanjo, lo imaginaba es que estamos aquí para hablar de mi protección, la gente tomó las calles con que quiere una monarquía.

—Lo sé, y francamente no le veo sentido a los regímenes monárquicos como México, dudo que haga algo porque seguramente está guerreando con algún tribu musulmán.

—Pero esos españoles están demasiados cerca, acaso se acuerda de la Guerra de los 24 Horas, cuando los kawitzíes atacaron todo el Pacto reaccionó con varias naves alemanas, chilenas, francesas, españolas y polacas atacando en territorio enemigo.

—Ya lo sé, pero, gobierno el país más poderoso de la humanidad, vivimos en la Pax Amandisa, por lo que fácilmente aplastaré a esos aztecas católicos juntos con sus amigos como si fueran cucarachas, y así sabrán quién manda en esta galaxia.

Una mujer uniformada corre por los pasillos de Palacio Nacional con un pendrive en la mano, se encuentra con el rey —In tohueyitlahtohcauh, Caxtillān ōquittac in īnemi in cē Amandisa acalli yahcico īpan Clascamburgo, timati in tlahtoāni Juanjo Rojas Ibáñez īpan calaqui.

(Nuestra majestad, España detectó movimientos de una nave Amandisa entrando en Clascamburgo, sabemos que el presidente Juanjo Rojas Ibáñez estaba dentro.) —Hueyitlahtohcāyōtl, cēmiyah cuācuexohtizqueh in tzontecon.

(Muy bien, hoy rodarán cabezas.) Michelle y William caminan por la playa —Oye mi amor, se me antoja tomarme una foto.

—No lo sé, no vaya ser que pase lo mismo.

—¿Qué tiene?

—Como sea… —mira que aparece Iñaki —A caray, ¿Qué te pasó en el brazo?

—Nada, detallitos de la chamba.

—se acerca con el brazo y ojeras —¿Acaso algún delincuente le disparó ahí?

—pregunta Michelle —No, más bien anoche arrestamos a un cabrón que manejaba bien pedo que apenas se podía sentarse, pero el hijo de la chingada se me aviento encima y me mordió el brazo como si fuera un pitbull llamado Princesita de Azúcar, y mis camaradas tuvieron que un taser para calmarlo a la verga, y ahora tengo dos semanas de descanso.

—Se ve que ser policía es peligroso.

—dice William —¿Si quiere puedo conseguir medicamentos?

—No es necesario Chaparra, ya me tomé un paracetamol y tengo mas, y gracias.

—Ah, bueno, ahora estoy agradecido de que en el hotel los huéspedes no muerden, ahora que me acuerdo, escuché que algunos virreinatos declararon en estado de emergencia por lo de Pléyades.

—No lo sé, mi papá me dijo que los descendientes de los Kühn quieren tomar el poder, y que el pueblo pleyadiano lo exige.

—Interesante, si me permite me voy pa’ mi cantón a dormir un rato.

—Está bien Iñaki, y recupérate pronto.

—dice William —Muchas gracias, mañana nos vemos.

—se va —Toma.

—ella da su celular con la cámara activada a él —Vamos a ese mural que quedaría increíble con mi bikini negro.

—Bueno, pues vamos.

—la pareja se acerca al mural de Quetzalcóatl en el malecón, ella se recarga en él, se toma la foto —Aquí está.

—Quiero verlo cómo quedó.

—mira el celular donde se ve ella de cuerpo completo con la mirada hacia un lado —Quedó a la primera.

—toma el celular y hace algunas cosas, y lo guarda en su bolso —¿Qué tal si vamos a puesto cercano a comer algo?

—Pues vamos.

—ambos toman un tranvía, comienza a anochecer, las luces de la ciudad se encienden y finalmente se bajan y llegan a pequeño puesto con tacos, hamburguesas, hot dogs y tortas, se sienta en una de las mesas, revisan el menú detenidamente analizando cada opción —Se me antoja un hot dog con todo.

—Em, mejor voy por la hamburguesa de pollo… —aparece Vicente y se sienta con ellos —Hola, veo que tienen hambre… —¡Ash!

—ella lo ve e intenta ignorarlo —¡Mesero, queremos un hot dog con todo y una hamburguesa de pollo por favor!

—Ahorita viene su pedido güerita.

—contesta el mesero de al lado y va a la cocina —Oye Michelle, que bueno que terminaste con ese Emiliano, ahora podremos… —No me interesa y nunca me interesará.

—ella voltea a otro lado —Bueno, yo pago la cuenta.

—dice Vicente con una sonrisa —Muchas gracias amigo desconocido.

—William le tiende la mano —Soy Vicente García Sánchez, ya sé tu nombre por los chismes William.

—Es un gusto conocerte Vicente, hey Michelle, tu amigo es muy simpático.

—No es nada mío, lo único bueno que tiene es su papá abogado.

—¿Por qué te ves tan enojada Michelle?

—Por nada.

—Oye cariño, te puedes resfriar con eso, ponte algo.

—No me digas “cariño”, y no quiero repetirlo otra vez Gilberto.

—Ya entendí, es de esos tipos urgidos que parecen que nunca vieron un átomo de piel femenina, por cierto Michelle, esta persona tiene algo de razón de ponerte algo más de ropa.

—Así estoy bien, ni en Monterrey hace tanto calor como aquí, por eso quiero un departamento con minisplit, ahora que recuerdo, vi uno bien bonito en La Côte d’Azur, creo que lo compraré ya que queda cerca de mi nuevo trabajo.

—el mesero trae el pedido —Lo bueno que me sobró bastante tras pagarme toda la carrera y darle 60 millones a su ex.

—la pareja come —Y tú, no sé porqué tienes esa ropa como de loco.

—¿De cuál loco?

Es mi outfit para una banda de rock fundamos con unos amigos, no lo entenderás.

—¿Y como se llama?

—pregunta Michelle tras terminarse el hot dog —Su nombre es “Shut up idiot”, apenas vamos a sacar nuestro primer álbum llamado “Fuck you rat”.

—Vaya, se lo recomendaré a mi tía.

—Con que también es rockera.

—Mas bien es mes de metal, si todo el día se pasa escuchando a Behemoth, Cabezä de perro, Comando Violento, Death, Cannibal Corpse entre muchos otros.

—Me imagino que también te gusta.

—De hecho sí, aunque soy más de música clásica como Beethoven o Mozart, y mi banda favorita de rock y metal es Sabaton.

—ella se acerca bastante con William hasta estar juntitos —¡Qué coincidencia!

Amo Sabaton, me encanta la canción “Wehrmacht”.

—Pues prefiero “The Last Stand”.

—ambos se besan apasionadamente, y Vicente simplemente se queda viendo —Ya terminamos de comer, ¿Qué tal si vamos a otro lado a hacer ya sabe para que?

—Pues vamonos.

—ambos se paran agarrados de la mano —Espérame, déjame pagar todo.

—Vicente saca la billetera Llegan a un hotel cercano, en la habitación la pareja se echa a la cama, ella está boca abajo con su novio encima que comienza a quitarle el bottom poco a poco, ella lo siente y muerde la almohada con fuerza, le da con todo —Mmmm, mmmmm, mmm, ujum, mm.

—Ah, Michelle por favor deja de hacerlo con él.

—otra vez Vicente ve todo —Y-y-ya vete, ah-ah-ah, no quiero verlo por aquí, mmmmm, oohh.

—Pero… —Ya lárgate desperdicio de materia orgánica, aahhh, dame mas.

—Muy bien, hasta mañana.

—se va del lugar, afuera en la calle empieza a llover, recorre las calles hacia los departamentos de la universidad cuando en el camino ve un cartel que dice “¡Solo hoy!

Bodas express, traigan a su pareja al ayuntamiento para realizar la boda más grande del virreinato por el día de San Valentín” con imágenes de corazones y cupidos, lo ve detenidamente «¿Por qué siempre me pasa esto, acaso no nota que la quiero?

Si la amo con todo como tener una vida juntos hasta la tumba, seguramente solo está probando mis celos, solo es eso.» sigue con su camino hasta llegar, entra y se acuesta en su cama —¿Y ahora por qué tan tarde?

Pensé que desapareciste, ya iba levantar una acta a mis camaradas pa’que te busquen.

—Iñaki está acostado —Ya cállate Iñaki y duérmete, hoy tuve un día horrible.

—Si siempre dices lo mismo todos los días sin falta, déjame adivinar, Chaparra te bateó otra vez.

—¿Cómo lo sabes?

—Siempre pasa lo mismo todos los días sin falta.

—Cállate de una vez.

En las calles de Clascamburgo la gente protesta con coronas de plásticos puestas, todo se llena de carteles de “Vier villsh monahrquía”viːʁ vilʃ mo.naːʁˈki.a (Queremos monarquía), entre los participantes se ve personas con uniformes militares mexicanos, el parlamento es quemado, varios vehículos blindados recorre las calles acompañados de locales armados, se escucha detonaciones que cada vez se acerca más al Layshgoniern, aparece un Tēzcatototl que lo ataca sobre el techo con un misilazo, el caza de vueltas sobre el lugar mientras que una larga fila de tanque con banderas pleyadianas con su fondo azul claro y el 7 maya (con su barra horizontal con dos puntos arriba) de color blanco en la esquina izquierda superior, juntas con las del Pacto, hay un muro de metal de 3 metros de alto rodeando el edificio, el primer tanque pasa por encima del muro lleno de grafitis y dispara cerquita de la entrada, cuando el polvo cae aparece Diege con las manos arribas.

Xóchitël está acostada en la cama revisando su celular mientras que Citlalli camina en círculos sin parar, pero Xóchitël ve una foto en internet, alguien sentado en la silla presidencial con una armadura de piloto, él mira la cámara con una sutil sonrisa —Yä chirnarö Diege-tzoy.

jæ tʃiʁˈna.ʁœ diːʃ tsoi (Ya tiraron a Diege.) —Ij vëlm ûächemtz.

ix vəlm ˈwæ.tʃemts (Quiero ver.) —Citlalli va y checa la foto —Vahtz?

Hesh est mein brohtzër.

vaːts heʃ est maim ˈbʁoː.tsəʁ (¿Qué?

Es mi hermano.) —es Cuauhtémoc en la foto —Ya eim der mundo est muy pequeño, givemij meim cellphohn.

ja aim deʁ ˈman.do est mui peˈke.ɲo ˈxaiv.mix maim ˈsel.foːn (Sí que el mundo es muy pequeño, dame mi celular.) —Xóchitël lo agarra y mete la otra mano por debajo del shorts —Ij am muy langveilij eim ij vëlm ûächemtz pëhrn.

ix am mui laŋˈvai.lix aim ix vəlm ˈwa.tʃemts pəːʁn (Estoy tan aburrida que quiero ver porno,) —Okay Xóchitël.

En el Layshgoniern, Cuauhtémoc se reúne con alguien importante —Hasta aquí llegó la República Pleyadiana, y lo del amandiso, hay una orden de hacerlo reír hasta morir, ¿Ahora que hacemos Emperador?

—Lo primero tendremos que reingresarnos al Pacto que es más importante, como usted sabrá, necesitamos unirnos para enfrentar a los amandisos.

—Muy bien Don Guillermo, o mejor dicho, Dongs Vilhehlm.

doŋ ˈvil.heːlm —Dile a su rey que necesitamos armas y hombres.

—Lo haré, mi trabajo como comandante del Pacto terminó, regresaré a casa, espero que el referéndum salga bien.

—También espero lo mismo, el gobierno de 150 años de Diego finalmente llegó a su fin.

—el nuevo emperador da la mano y él lo estrecha Cerca de la órbita del planeta Chiangtzam donde está la capital, una nave con bandera amandisa con dos barras negras arriba y abajo y en medio una barras azul obscuro está quieto, los sensores detecta algo muy grande que se acerca a gran velocidad, y de pronto se para a un lado, la tripulación lo ve en la pantalla, grandes gotas de sudor salen de sus frentes, llega un mensaje que confirma lo que se imaginan —Soy el HRR Dzilá, les ordenamos que se larguen del lugar o los sacamos a la fuerza.

—Aquí el capitán del VPE Harraqui, no nos iremos de aquí.

—tiene la voz nerviosa, en el intercomunicador sale otro mensaje —Ya les dijimos que se fueran por las buenas, ahora será por las malas.

—el Dzilá apunta sus grandes torretas hacia el Harraqui, y dispara, los proyectiles golpean el costado con fuerza causando grandes abolladuras en las placas exteriores, responde con fuego intenso, los impactos retumban en ambos, un misil logra atravesar la torreta más grande del Harraqui entrando profundamente y explotando con un hueco colosal, las compuertas se cierran para aislar la zona dañada, en la cabina de mando salen alertas de fallas —Debemos resistir, sigan luchando… —otros dos proyectiles atacan la misma zona atravesando las compuertas y golpear uno de los reactores termonucleares —¡No paren de luchar…!

—en la pantalla aparece otra nave viniendo rápidamente por debajo, golpea, la nave chocante con su forma de rombo con bordes ultra afilados perfora el casco, atraviesa toda al estructura partiéndolo a la mitad, el rombo recorre cientos de metros con pequeños pedazos del Harraqui dejado en el camino, en la cabina sale la alerta de daño catastrófico, el Dzilá dispara dos misiles nucleares a ambos pedazos generando un brillo brutal que ilumina la escena por un momento, en el interior todo se apaga —Aquí el HRR Pakal, ¿Hablo con HRR Dzilá?

—Aquí el HRR Dzilá, no era necesario su participación, ya lo tenía acorralado.

—Tampoco es necesario andar presumiendo HRR Dzilá, llevemos esta madre de trofeo.

—Está bien HRR Pakal, pero primero esperemos que se le acabe el oxígeno.

Un convoy de cinco camionetas blindadas recorre a alta velocidad, de pronto un tráiler se atraviesa bloqueando el camino, el convoy intente retroceder pero aparece otro tráiler que hace lo mismo, todo está en silencio cuando un dron kamikaze se estrella en la primera camioneta explotando, comienza a salir disparos por todos lados que logran atravesar el blindaje sin problemas, el resto de los pasajeros caen muertos, salen varios hombres armados de los edificios cercanos y van por la de en medio, abren la puerta del copiloto y ahí está —¡¿Qué mierda está pasando?!

—agarran a Juanjo del cabello y se lo llevan, es una habitación obscura, él está amarrado en una silla, le destapa la cara y ve por todos lados, y justo en frente de él hay una cámara con alguien al lado —¿Por qué hay un puto payaso?

—Porque quiero cabrón.

—contesta el payaso y enciende la cámara —¿Qué tal si me divierto contigo?

—Suélteme, soy el presidente de Amandis.

—Sí, sí, ese país que es el más poderoso de toda la humanidad, ya lo sé, y se me hace tendrá unas elecciones adelantadas.

—saca una pistola taser y le da en los genitales haciéndolo gritar —Mira muy bien… —recibe otra descarga —Ya cállate pendejo si no te pregunté, jajaja.

—No me… —una descarga más —Di tus últimas palabras pendejo.

—abre una caja larga y saca un macuahuitl rojo de casi metro y medio, la víctima voltea a ver —¡Vete al infierno…!

—el macuahuitl golpea su cráneo partiéndolo a la mitad, la sangre cubre su cuerpo, y el payaso apaga la cámara.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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