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El sueño de las estrellas - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - 16 Capítulo 16 Kenopsia
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16: Capítulo 16: Kenopsia.

16: Capítulo 16: Kenopsia.

Pasan unos días tras el fin de la República Pleyadiana, todo vuelve a la normalidad, un barco llega a un puerto abandonado, la ciudad de alrededor está bastante destruida, el barco hace el atraque, un grupo de soldados bajan y caminan por un rato hasta que encuentran una asta y la cinco banderas mexicanas se elevan, la clásica tricolor con el águila, otra con la Cruz de Borgoña del antiguo Imperio Español, el estandarte de Roma, de los glifos topónimos de la Triple Alianza y la bandera maya que ondean libremente, y unos de los soldados dice —Tras tanto tiempo, Callitz regresa a muestras manos finalmente.

—del barco baja Citlalli con su moto y ve brevemente las banderas, comienza a recorrer todo, aún hay decoraciones navideñas aunque destrozadas, en las paredes se ven sombras de personas haciendo sus cosas, son un testigo silencioso, sigue con su camino entre las ruinas de casas hasta que encuentra una en pie, su antigua forma es reconocible teniendo daños visibles, entra y ve el árbol navideño en su lugar, en las paredes quedan fotos de una madre, un padre, un hijo mayor y una niña pequeña, ella los ve detenidamente —Perdón por regresar 400 años tarde, pasó demasiadas cosas que no sé como explicarles, pero finalmente regresé a casa.

—recorre la casa, llega a su habitación, se acuesta de lo que queda de la cama, el techo está abierto y ella lo mira fijamente, y comienza a recordar aquel día, en la televisión salía un concurso de los mejores influencers de la historia donde gana Tomi11, ella estaba jugando afuera con su vieja muñeca, llega Cuauhtémoc —Deja de jugar en la tierra, te vas ensuciar y mamá no quiere.

—¡Ya déjame tranquila!

—Mira hermanita, Santa Claus no te va a traer nada por comportarte mal, y ni hablar de los Reyes Magos.

—No me interesa que me traigan nada, si nunca me trajeron nada porque siempre soy la mala de la familia.

—Citlalli, me encargaron que te cuide, por favor pórtate bien por primera vez de tu vida.

—No lo haré.

—Como quieras, si te regañan otra vez ya es tu pedo.

—entra a la casa, ella sigue jugando en el mismo —¿Por qué siempre es lo mismo?

Ojalá si no tuviera una familia que me moleste, creo que estaría bueno escaparme ya mis papás y abuelos están afuera, soy una genio.

—de pronto un brillo cubre todo, ella está a espalda de la fuente de luz cuando se escucha una muy fuerte explosión, la onda de choque la lanza violentamente hacia la barda, después de un rato recupera la conciencia y que todo está destruido, está siendo cargada por su hermano hacia un grupo de soldados, comienza a llorar, siente un fuerte dolor en la espalda —Tranquila hermana, todo estará bien.

—la entrega a un médico militar y la revisa, la espalda está quemada y recibió una gran dosis de radiación —Esta niña está muy mal necesitamos llevarla a la capital.

—¿Pero usted no cree que está muy lejos de aquí?

—Joven, Clascamburgo está 150 kilómetros de aquí, llegaremos sin problemas, todo el ejército nos está ayudando con lo que puede.

—¿Dónde están papá y mamá y los abuelos?

—ella gira la cabeza y ahí están, todos muertos y siendo tapados —¡Papá, mamá…!

—Hey, tranquila niña, ellos ya no están con nosotros, ya no podemos hacer nada.

—dice el médico Con ese recuerdo en la mente comienza a salir lágrimas —Nunca quise que pasara esto, nos extraño mucho, simplemente estaba enojada y no pensé en lo que dije aquella vez.

—vuelve a recordar, pasó dos días y estaba en una cama de hospital, despierta pero aún siente dolor, ve que Cuauhtémoc está al lado —Hey Citlalli, tenemos que irnos a la metrópoli.

—¿P-p-p-por qué?

—Ya no estamos en territorio mexicano, esto ya es otro país.

—S-s-si estamos en Clascamburgo, y el Virreinato de Pléyades es parte de México… —Ya no es así, hace 3 horas declararon su independencia como república, perdimos la guerra y tendremos que ir, no hay de otra, podremos tener nuestras necesidades cubiertas con lo que dejaron nuestros padres en la capital.

—Quiero que estén aquí.

—Citlalli, ellos están en el Cielo con Dios, y desde allá nos están cuidarnos.

—Vi que no tenían vida, es imposible que se fueron al Cielo.

—Las personas buenas cuando mueren, sus almas se van al Cielo por la eternidad, seguramente estarán felices.

—Pero quiero verlos.

—Si te portas bien, algún su reuniremos todos allá, ahorita van a traer una cápsula para llevarte.

—Buenas tardes, aquí está la cápsula para la señorita Citlalli Lafourcade.

—llegan dos doctores —Sí, es aquí.

—la meten y se la llevan a una nave, eventualmente llegan a la Ciudad de México, él está con una secretaria —Ya le dije que nuestros padres nos dejaron mucho dinero.

—No importa, ustedes dos irán a un internado y el Estado se hará cargo hasta que cumplan 18 años, sobre todo de tu hermana que aquí dice que tiene 8 y que está muy malita.

—ella checa la computadora —Puedo hacerme cargo de ella perfectamente.

—El Estado lo hará, no te preocupes ya que no los separaremos, ese apellido nunca lo había visto, ¿Cómo se pronuncia?

—¿Cuál de los dos?

—El primero.

—Simple, la “OU” se pronuncia como “U”, y la E sí suena.

—Ya veo, ¿De dónde viene ese apellido?

—Mi papá me contó que nuestros ancestros llegaron al país durante el Segundo Imperio, y cuando colapsó se quedaron en San Rafael, Veracruz.

—Interesante historia, ya vete, los policías los llevarán al internado, ¡El siguiente!

—Está bien.

Se va de la oficina, y llegan al internado, él es el primero en entrar, un par de policías mueven la cápsula de su hermana mientras levita haciendo un zumbido penetrante, ambos van en la misma habitación, la cápsula se abre y ella despierta —¿Dónde estamos?

—Nos metieron en este internado, ahora es nuestro nuevo hogar.

—¿Por qué?

—No lo sé, simplemente aquí estamos, pero… —Buenos días, vengo a checar a la pequeña Citlalli Lafourcade Ixtláhuac.

—aparece una doctora —Sí, ahí está su cápsula.

—él la señala con el dedo, la doctora se acerca —¿Por qué está abierta?

Debería permanecer aislada porque podría agarrar una infección.

—Pero quiero salir.

—dice Citlalli —No señorita, usted está muy delicada como para salir, y no desconecte los sistemas soporte, además, deberá tomar yoduro de potasio y algunos productos quelantes sí o sí.

—Pero.

—Citlalli pone cara perrito regañado —Pero nada, hazme caso y todo saldrá bien, y vendré a realizar algunas revisiones periódicas para checar su salud.

—Ni modo, tienes que hacerlo por ti bien hermanita.

—¡No quiero hacerlo!

—hace un berrinche y pero ve que un mechón se le cae, y luego otro, y otro, en sus manos ve el pelo caído y comienza a llorar —¡¿Q-q-qué está pasando?!

—Mira niña métete en la cápsula y ciérrala y te suministrará todo lo necesario para que cures.

—Ya entendí.

—se mete y la cierra, el líquido verdoso la cubre por completo, la doctora coloca unos cartuchos en la cápsula, y ella ve todo desde la ventanilla, y mira que la doctora y su hermano están hablando sin embargo no escucha nada desde el interior, pasa los años y ella está en un árbol en el internado, desde arriba ve los pájaros volando de un lugar a otro —¡Citlalli, Citlalli!

—abajo está su hermano buscando, se baja de un brinco —¿Qué pasó?

—Ah, hermana, es que me voy de intercambio a Finlandia.

—Pues felicidades, ahora me quedaré sola en este lugar culero.

—También vendrás conmigo, mas vale que traiga una chamarra porque el frío ahí está bien feo.

—Vaya, déjame guardia mis cosas y vamonos.

—Muy bien.

—finalmente llegan al país, ella está en el departamento realizando su tarea al lado de la ventana donde se ve la nieve caer, la puerta se abre y entra ambos.

—Hola hermano y hola Helmi.

—Hola Citlalli, veo que anda ocupada.

—dice Helmi —Ya casi termino.

—Oye hermana, ahorita hay un concierto, ya compré los boletos para los tres.

—Ya terminé, vamonos ya que no nada interesante que hacer.

—Pues ya vamonos de una vez.

—él sonríe, los tres llega y el lugar está casi lleno, comienza el show, un riff intenso suena, la banda toca black metal con su cásico corpse paint, y Citlalli, se queda totalmente enganchada gritando y bailando al ritmo de la música —Ya fue suficiente, nunca volveré a aquella época.

—se levanta de la cama, pasa por la cocina y nota una caja medio escondida en los gabinetes, va tras él, es una caja de regalo, lo agarra analiza el listón rojo junto con la envoltura rosa con imágenes de flores, ve una carta pegada y lo primero que se lee es “Para Citlalli”, «¿Qué es esto» deja la caja sobre la mesa y abre la carta, y dice “Hola Santa Claus, soy Luz María, la mamá de Citlalli, sé que ella es bien traviesa y es algo rebelde, aunque se porte mal, sé que es una niña buena y la quiero mucho solo pido algo especial ya que su muñeca está muy vieja y rota, si la ves dile que no tuve nada que ver, quiero verla feliz en este día muy especial sobre todo por estos tiempos difíciles, atentamente: su mamá.” llora al leerla completamente —Mamá, ¿Por qué?

—agarra la caja y la abre, en él hay una muñeca nueva, parece que apenas salió de la fábrica, la abraza fuertemente —Me encantó el regalo mamá, llegó tarde pero me encantó, gracias mamá.

—luego sale de la casa y ve a su hermano afuera con una pick-up—¿Qué haces aquí?

—Me dijeron que fuiste a Callitz y me imaginé que estarías en nuestra vieja casa, y aquí está.

—Ya veo, ya sé que habrá una guerra con Amandis por lo de la revolución .

—No tendremos nada con ellos, los kawitzíes aprovecharon el caos para invadirlos, ¿Y esa muñeca?

—Ah, es un regalo muy especial que me acaba de dar.

—Interesante, ya vamonos de aquí porque dicen que está lleno de animales peligrosos.

—Okay.

—se sube a la moto, de pone el casco y mete la muñeca de tela en su mochila, ambos se van del lugar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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