Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El sueño de las estrellas - Capítulo 22

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El sueño de las estrellas
  4. Capítulo 22 - 22 Capítulo 22 ¿Quién es Eulalia
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

22: Capítulo 22: ¿Quién es Eulalia?

22: Capítulo 22: ¿Quién es Eulalia?

En las calles de una ciudad kawitzí, una rubia de gris recorre un mercado, llega a un puesto donde el señor del lugar dice —Hola Zoe, aquí está todo lo que me encargó tu dueña.

—Qué bien.

—agarra la bolsa llena de cosas —¿Y cómo está tu dueña?

—Kolsh está muy bien.

—Qué bueno.

—Bueno, ya me voy porque me necesita, adiós.

—Está bien y que Keveng les dé buena vida.

—Igualmente.

—ella se va del mercado, tras un rato llega a una casa, entra y ahí está la dueña —¿Te entregó las cosas?

—Sí, aquí está todo.

—deja la bolsa sobre la mesa, se queda pensando justo al lado —¿Otra vez pensando por tu hija?

—Ah, perdona, es que quiero saber si está bien, hasta tuve que usar el nombre de Eulalia para verla.

—Lo sé, es difícil dejarla ir para que tenga una mejor vida.

—No tuve de otra… —suspira —No quiero que sufra lo mismo que a mí.

—Tus anteriores dueños eran terribles, te vendieron a enterarse del embarazo.

—Sí, pero usted es la única que me trató bien, con eso es más que suficiente, y aparte que me dejó dar a luz en aquel país.

—Está bien, eres alguien buena después de todo, ya puse en mi testamento que cuando fallezca ya será una persona libre.

—Pero no sé que haré allá afuera.

—Si quieres puedes buscar a tu hija, seguramente entenderá porqué lo hiciste.

—Claro que lo haré, quiero darle el cariño que no pude a mi Itzae, y también quiero hablar con su papá Xavier.

—Está bien, ayúdame en cocinar algo.

—Ya voy.

En Ciudad de México Cuauhtémoc está sentado en una banca de un parque cuando llega Xavier —¿Llegas tardes?

—Es que este tráfico me está matando.

—Bueno, ya estamos aquí, ¿Escuchaste del remedio kawitzí?

—Ah, sí, esa cosa llamada STH2, y bien que lo tenían escondido, si hubiera sabido de eso pues lo buscaría en lugar de hacerle la cirugía a tu hija.

—Ya sé, pero ya que, lo que llama la atención es como lograron obtenerlo, aparte me preocupa que ese cabrón está concentrando demasiado poder.

—¿Se refiere al presidente?

—Sí.

—No creo que sea para tanto.

—Sí es para tanto, cuando el poder se concentra en pocas manos las cosas suelen irse a la chingada, si quieres puedes investigar qué causó la Revolución de las Coronas, ay, ahora ese país está creciendo a lo bestia.

—Ya entiendo de lo que hablas, como la cuestión musulmana.

—Ah, ya me tiene hasta la madre de ese temita, es una completa mierda pero nadie quiere mover un dedo para arreglarlo.

—¿Por qué no intentaste hacer algo durante la vicepresidencia?

—Xavier se sienta —Francamente no quiero terminar como aquella menonita exiliada.

—Ya me imagino lo feo que está la cosa, y luego dicen que el país es una nación multicultural.

—Ya lo sé, ojalá las cosas cambien para bien.

—Ah, tengo algo para preguntar que siempre se me olvida.

—A ver dime Xavier.

—Que la otra vez chequé y vi que el ADN de Michelle no coincide con el tuyo y el de tu mujer.

—Es adoptada.

—¿Y quiénes son sus padres biológicos si es que tiene?

—No sabemos, un día apareció en una caja cuando vivíamos por una zona llamada Valle de Lincoln.

—¿Y en dónde queda ese lugar?

—En García, un municipio que forma parte de Monterrey, allá en Nuevo León.

—¿Lo sabe?

—No, aún no le decimos nada de su origen, no sé cómo reaccionará con la noticia.

—Entiendo.

—se queda viendo el suelo —¿No han intentado averiguar de dónde viene?

—Tampoco.

—de repente llega alguien —Hola Gaspar, ¿Qué haces por aquí?

—Lo mismo digo Cuauhtémoc.

—Nomás platicando con él, Xavier, él es Gaspar Willer Salazar, Gaspar, él es Xavier Laýla Méndez.

—Es un gusto conocerlo Laýla.

—Lo mismo digo.

—ambos se dan de la mano —¿Ya te metiste en aún partido?

—En el Liberal, por cierto, ¿Ya sé enteraron?

—se sienta —¿Del bombardeo de Bolivia?

—dice Xavier —No, me refiero lo que pasó en Pléyades, acaba de realizar su primera detonación nuclear.

—¡¿Tan rápido?!

—Cuauhtémoc grita —Sabía que crecía muy rápido pero no demasiado.

—Vaya, ¿Y ahora qué?

—Francamente tenía mis dudas en darles los C-502, pero el resto decidió en darlos, ya está a nada de superarnos en economía, sin dudas es sorprendente.

—Dicen que esos cazas son buenos.

—Sí, pero el que los creó es tremendo pajero.

—¿Cómo sabes eso?

—Porque trabajé en RS Company y conozco a ese tipo, se llama Joaquín Comonfort, es un genio adicto al porno.

—¿Enserio?

—Recuerdo que una vez revisé un archivo en su computadora para hacer cosas importantes… y era como 5 yottabyte de lesbianas.

—Ay cabrón.

—Me sorprende la enorme cantidad, pero me salí cuando Michelle nació.

—Mejor, no vaya a ser que se te pegue ese vicio.

—Ya sé, oye Xavier, ¿Por qué no dices nada?

—Es que soy mucho de armas, solo lo necesario para el servicio militar y nomás.

—Entiendo, y Michelle aún está en servicio.

—¿Y qué pedo con los 5 yottabyte, en dónde sacó tanto?

—Solo él sabrá.

—¿Pero ya se enteraron que los estados del norte se quieren separar?

—Gaspar, es algo que a cada rato pasa, el clásico norte industrializado, rico, europeo y americano, y el sur rural, pobre mestizo e indígena, siempre son unos cabrones gritando que no llegan a nada.

—Escuché que los del sur viven peor que los del norte, sé que viviste un larga en el norte por lo que sabrás cómo está el pedo allá.

—Es cierto, siempre fue así desde la época de la República.

—Pero lo malo es que esos estados son bastiones conservadores, especialmente Königsberg, Sinaí, Coahuila y Nuevo León.

—Eso sí, ya que no votarán por ti.

—Bueno, ya me voy.

—Está bien Xavier, que te vaya bien.

—Igualmente Cuauhtémoc, y a usted también Gaspar.

—se para y comienza a irse —Adiós.

En el hospital, Xavier está en su escritorio y revisa el pendrive en la computadora otra vez, las imágenes de ella aparece en la pantalla —Con que es adoptada, ¿Por qué te pareces tanto a la hija de Cuauhtémoc?

—hace zoom en una de las fotos —¿Acaso serás…?

No, es imposible, totalmente imposible que seas esa mujer en Klonsckers, no eres ella.

—quita el pendrive y apaga la computadora, se queda viendo el techo —¿Dónde estará Müller en estos momentos?

Pero… ¿Por qué te preocupas por ella si solo fue una noche de diversión?

5 meses después en Côte d’Azur en el departamento de Michelle toda la banda está acostado en la misma cama, ella está desnuda con Jürgen encima, despierta y bosteza —¿A qué hora la sacará?

—¿Eh?

—Saca esa cosa de mí.

—Ya voy.

—se levanta y lo saca, luego comienza a ponerse la ropa, los demás también despiertan —Estuve bueno anoche.

—No diga nada Jovanni, ¿Dónde quedó mi brassier?

—Marco lo tiene en la cabeza.

—Jovanni se estira —Uh.

—voltea y ahí está.

—Dame eso.

—se lo pone.

—Iré al baño, esperen su turno —William se mete, todos están listos, alguien toca la puerta —¿Quién es?

—Oye Marco, dudo que le entendió.

—Perdóname Michelle pero no hablo francés.

—abre la puerta de la entrada —¿Y tú quién eres?

—¡Mamá!

—Buenos días hija y ya veo que hay visitas.

—Sí, él es Marco Alejandro Romero Téllez, el que está en el sofá es Jovanni Rodríguez Iñárritu.

—Hola mamá de Michelle.

—Hola Jovanni.

—salen William y Jürgen —¿Y ese otro?

—Hola señora, me llamo Jürgen Döring.

—Hola Jürgen.

—Ya nos vamos, es un gusto conocerla señora.

—toda la banda se reúnen y cruza la puerta —Igualmente, ahorita viene tu papá porque se quedó platicando con Daniel.

—¿Con el profesor Inzunza?

—Sí.

—aparece él detrás de ella —Mi amor, estamos listos para hablar.

—¿Hablar de qué cosa?

—todos se sientan en el sofá —Sobre ti, tuvimos este secreto por mucho, es sobre tu verdadero origen.

—Dime papá.

—Es que… emm, eres adoptada.

—Pero eso ya lo sabía.

—¡¿Cómo?!

—ambos dicen —Es tengo esto.

—se levanta y va a su habitación, regresa con una carpeta —Aquí está.

—se lo da a su papá —A ver.

—lo abre —¿Dónde lo conseguiste?

—Cuando terminé con Emiliano me dio eso, creí que era falso, chequé y resulta que es real.

—Mi niña, sé que fue algo complicado enterarse de eso, ¿No pensaste en quiénes son tus padres biológicos?

—Mamá, para que quiero pensar en alguien que me abandonó.

—¿Pero si algún regresan para verte?

—dice Cuauhtémoc —Da igual, ellos nunca serán nada mío, los únicos padres que tengo son ustedes, y nada cambiará eso.

—Pero no sabemos quiénes son y porqué lo hicieron, sin embargo dejaron esta carta contigo cuando llegaste a nosotros.

—lo saca de su suéter y se lo da, Michelle lo lee —No importa.

—abraza su mamá —Lo importante es que estamos juntos y los quiero mucho.

—Ay mi niña, sin duda eres un regalo de Dios.

En las calles de Coatzacoalcos Makoto camina y camina, pasa enfrente de una casa con rejas con un letrero, lo ve y lo lee —Cuidado con el perro… —de pronto un tiburón se avienta hacia as rajes y ladra y gruñe como perro —なんてこった?! (¡¿Qué carajo?!) —se aleja rápidamente de las rejas, se recuesta sobre un poste a respirar cuando llega una patrulla de la Policía Federal —Oye tú, necesito que cooperes porque te voy a revisar.

—sale Iñaki de la patrulla —Coloca las manos sobre la pared.

—Está bien oficial.

—lo hace e Iñaki lo esculca, un pequeño dron sale del techo de la patrulla y se acerca, lo escanea y saca una alerta apunta con un láser a una bolsa del pantalón —¿Con qué llegas algo metálico?

—mete la mano en la bolsa y saca una moneda —¿Y esto?

—Emm, son 100 yenes.

—¿Yenes?

—Es la moneda de mi país.

—Okay Makoto… —¿Cómo sabes mi nombre?

—Te estuvimos checando que entras y sales del país a cada rato, estamos viendo que no tengas nada raro.

—¿Cómo que algo raro…?

—voltea y le ve la cara —Como que te he visto en algún lugar.

—No sé de que me hablas.

—Sí, eres ese niño de la bicicleta en Ciudad de México que me hizo perder el tiempo.

—Aahh, ¿Con eres aquel viejo mamón?

—¡No me falte el respeto!

Además dime a qué cosas se refiero.

—Por ejemplo tráfico de armas, drogas, etcétera, y además dame sus documentos que checar que todo esté en regla.

—Soy alguien decente, es imposible que haga algo así.

—abre su mochila su saca algo —Aquí está mi pasaporte.

—se lo da y luego Iñaki lo mete a un escáner al lado del volante —Y dime los motivos por lo que entras a México.

—Ando buscando a alguien llamado Kaede Kinomoto.

—¿Te robó algo o qué?

—Es mi prometida, íbamos casarnos cuando cumpliéramos los 18 años, pero desapareció.

—vuelve a buscar en su mochila y saca un papel —Aquí tengo esta carta que dejó el día de su desaparición.

—Se lo da y él lo lee —¿Esto es arte abstracto o qué?

—No es ningún arte, y ahí dice que huyó a México según para feliz y libre.

—Pues solo veo unos garabatos sin sentido.

—regresa la carta y checa el escáner —Al parecer no hay nada fuera de lo normal.

—¿Pero sabes dónde está?

—No conozco a nadie con ese nombre y no estoy autorizado pa’ dar información de personas dentro del país, por lo que ni modo, no puedo ayudarte.

—Entiendo.

—Veo que estás limpio, te puedes ir y que tengas un bonito día.

—se sube a la patrulla y cierra la puerta, saca el pasaporte y lo regresa —Espero que encuentres tu Kaede.—se va —Eh, gracias.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo