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El sueño de las estrellas - Capítulo 3

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  4. Capítulo 3 - 3 Capítulo 3 Quiero jugar y no puedo
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3: Capítulo 3: Quiero jugar y no puedo.

3: Capítulo 3: Quiero jugar y no puedo.

Tras unos largos y tediosos dos años y medio entre las cirugías pero el RK8 destruye los órganos una y otra vez y cada día es igual que el anterior pero la esperanza sigue viva, y con medicamentos cada vez más fuerte para intentar aliviar el dolor —Buenos días, ¿Qué tenemos hoy?

—dice un doctor experimentado que vino desde Clamburgo que escuchó sobre la pequeña sobreviviente que lucha por las secuelas —Aquí está el expediente de la paciente Michelle Ketzaly Lafourcade Aragón y ahorita tiene 5 años, hasta ahora recibió 17 cirugías pero el problema persiste.

—Dice una enfermera mientras entrega todos los documentos del caso al doctor —Pobre niña me da pena verla así.

—dice el doctor desde la puerta de la habitación mientras Michelle duerme —Bueno doctor Laýla, ¿Qué hará para curarla?

—pregunta la enfermera —Me enteré que dos sobrevivientes de aquel atentado lograron sanar tras recibir tratamiento en Canadá, supongo que si intentamos hacer lo mismo lo lograremos.

—cuenta el doctor Laýla mientras lee los documentos detenidamente pero le llega un pensamiento al ver a la niña «Que raro, está niña me recuerda a alguien, debe ser mi imaginación.» —¿Cómo es posible si esa cosa fue diseñada como un método de tortura.

—cuenta la enfermera viendo los signos vitales de Michelle y todo está bien —Hasta donde sé el RK8 es para ejecutar asesinos, violadores y alimaña por el estilo en lugar de destruir la infancia de una niña inocente, y si ellos pudieron nosotros también.

—responde Laýla mientras sigue leyendo —No sé si esto funcione.

—dice la enfermera —Haremos que funcione y espero que Dios se apiaden de nosotros y en especial con ella.

—entiendo.

Llega los padres desesperados a ver a su hija —¿Qué haremos?

Hicimos de todo y nada.

— dice Ximena pero Cuauhtémoc siente que hay que seguir luchando cada día más —Mientras haya vida habrá esperanza solo hay intentarlo otra vez, tal vez con esta sí lo sé curará.

—Pero nunca se cura, lo intentamos tantas veces y nada.

—Dice Ximena ya cansada de la situación —Disculpe, ¿ustedes son los padres de Michelle Lafourcade?— pregunta Laýla —Sí, ¿Por qué?

—Responde Cuauhtémoc —Déjame presentarme soy el doctor Xavier Laýla Méndez, y me enteré del caso de su hija y quiero ayudar.

—¿Ayudar con qué?

—pregunta Ximena creyendo que no habrá resultados otra vez —Escuché que dos sobrevivientes del atentado que sufrió su hija se curaron en Canadá y quiero realizar el mismo tratamiento.

—dice el doctor —¡Enserio!

—dice Cuauhtémoc emocionado por la noticia Michelle despierta y ve a todos en la habitación —Buenos días, mamá, papá ¿quién es ese señor?

—Ah, él es el doctor que te va a curar.

— dice Cuauhtémoc —¿En serio?

—dice Michelle emocionada por la noticia —Así es.

—responde el doctor con una sonrisa amigable Todo esto mientras la enfermera se iba del lugar, luego Laýla investiga más sobre el tratamiento experimental y luego va Ottawa con el objetivo de conseguir la información de primera mano —hola doctor Hadley, es un gusto conocerlo, soy el doctor Laýla.

—¿Es usted quien busca el método para eliminar el RK8, verdad?

—Así es.

Pero si quiere dinero no se preocupe porque tengo bastante.

—contesta Laýla con una taza de té en la mano —Bueno, primero se necesita imprimir todos los órganos y reemplazar la totalidad de la sangre.

—dice Hadley con total seguridad —¿O sea cambiar todo?

—pregunta Laýla en shock que por poco escupe el té —Esa cosa se acumula en las arterias y venas, y desde ahí va destruyendo cada célula.

—Pero, ¿Cómo lo hago?

—Para eso usted deberá cortar la cabeza y conectarla a máquinas y mantenerla en animación suspendida.

—Explica Hadley mostrando imágenes del procedimiento —Pero puede ser muy peligroso especialmente en alguien muy joven.

—Lo sé doctor Laýla, pero hasta ahora es la única opción.

—No estoy seguro de hacerlo, ¿Y si algo sale mal?

Tendré que decirles para ver que hacer.

—Creía que era unos de los mejores médicos de México pero parece que no es así.

—¿Qué?

Es que nunca hice algo así especialmente en mi hospital.

—responde Laýla —Entiendo, pero siempre hay una primera vez para todo, Laýla.

—dice Hadley tomando su té y observando la calle al través de la ventana —Voy a ver que dicen los padres de mi paciente.

Rápidamente regresa a Ciudad de México y se dirige al hospital sin perder nada de tiempo y Cuauhtémoc y Ximena están ahí con Michelle esperando con ansias el tratamiento y finalmente llega el doctor Laýla —señor Cuauhtémoc y señora Ximena quiero hablar con ustedes en privado sobre el tratamiento.

—Doctor, ¿Ya casi está todo para salir de aquí?

— pregunta Michelle con emoción —Ya casi está, pero primero tengo que hablar con tus papás si lo haré.

—Responde Laýla Michelle tiene una pequeña sonrisa con la noticia mientras los demás salen para ir a la dirección médica para ver el tema —Finalmente encontré el método para curar a su hija, pero es bastante extremo… y no sé si están dispuestos a hacerlo.

—Dice Laýla —¿A qué se refiere doctor?

— pregunta Cuauhtémoc queriendo saber de qué se trata —Hay que cortarle la cabeza y hacerle un nuevo cuerpo.

—Dice Laýla con las imágenes que Hadley le mostró —¡¿Hacer qué cosa?!

— gritan ambos —Es la única forma realista de hacerlo, no sé si quieren que lo hagamos o no.

—No puede ser.— exclama Cuauhtémoc y mientras Ximena —Quiero saber si lo hacemos.

—Laýla espera la respuesta con impaciencia —Amor, no estoy con esto, y si sale mal.— dice Ximena con gran preocupación a Cuauhtémoc —Déjenos un tiempo pa’ pensarlo bien.— dice Cuauhtémoc —Muy bien, los esperaré.

—responde Laýla Ambos sale de la dirección médica con un muro en la garganta y van a la habitación de Michelle para desperdirse y venir al día siguiente como de costumbre pero Michelle quiere saberlo —papá, mamá ¿Ya está el tratamiento?

— —Sí, pero es muy peligroso, no sabemos si hay que hacerlo.— dice Ximena —¡¿Cómo qué peligroso?!

Si ya no quiero seguir aquí.— Michelle dice llorando —Lo sé, pero… —Ximena intenta responder pero no sabe cómo —¡Quiero salir y cuando crezca seré una piloto como papá y convertirme en una heroína para el país!

—Dice Michelle con la voz entre cortada —Sabemos quieres una vida normal… —dice Ximena —¡Ya no importa si es peligroso o no, simplemente no quiero estar aquí todo el día con estas cosas!

—grita Michelle frustada —Entiendo lo que sientes pero no sabemos si esto saldrá bien.

—dice Cuauhtémoc tratando de calmarla —Simplemente quiero jugar un rato pero no puedo por esta cosa ir a ver ajolotes.

—Lo sé, vamos a pensarlo, y que tengas un sueño bonito.

—Responde Cuauhtémoc acariciando su cabeza —Está bien.

Ambos salen del hospital para a descansar un poco a casa y comienzan discutir —no quiero perder a otro hijo, no quiero muera como Ricardo pero tampoco pase toda la vida ahí.— dice Ximena angustiada —Pero no tenemos otra opción, hay que hacer algo por el bien de Michelle.

—Ya sé pero son dos años y medio que lleva nuestra hija en ese hospital y poder hacer las cosas que haría cualquier niña de su edad, y son dos malditos años y medio soportando esta mierda, hubiera preferido que esa mierda me matara aquel día para que nuestra hija no sufra esto.

—¿Acaso crees que no estoy cansado de esta situación?

No sé si esto funcione pero creo que hay que intentarlo pero tengo fe que estaremos bien.

—responde Cuauhtémoc viendo una foto de cuando Michelle era una bebé —¿Y entonces qué hacemos?

—Hay que hacerlo y espero que Dios nos ayuden a que todo salga bien.

—Ya que, lo haremos.

Al día siguiente van con Laýla para decirle —ya reflexionamos sobre el tema y decidimos hacerlo.— dice Cuauhtémoc con determinación —Está bien, ahorita vamos a llevar a Michelle al quirófano para el tratamiento.

Pero primero tienen que firmar este documento para poder realizarlo.

Ambos leen ese documento detenidamente hasta la última letra y una vez hecho lo firman —Aquí está, y solo deseo que salga todo bien.

—dice Ximena sosteniendo el documento en frente de Laýla —Haremos todo lo posible para salga bien.

Con todo listo Michelle llega al quirófano una vez más, sacan una pequeña muestra de células madres de la cabeza y lo colocan en unas máquinas comienzan a conectarla a otras máquinas al través de las arterias y venas del cuello y con delicadeza cortan la cabeza usando un láser y la meten en una cápsulas para tenerla en animación suspendida y las máquinas terminan de imprimir el torso y colocan alguna xenotransplantes temporales mientras esperan que se terminen los órganos, con las extremidades los conectan con el torso conectando cada nervio, cada vena, cada arteria, musculo, cartígal y ligamento con precisión y luego Laýla dice —Hay que comprobar que todo esté bien conectado.

—conectan varios cables en los nervios y aplican algo de electricidad, todo se mueve correctamente y quitan los cables, los órganos están listos y comienza a colocarlos dentro del cuerpo y vuelven a conectarlo todo con precisión, con el pecho aún abierto colocan otros cables directo al corazón y la sangre comienza a circular a gracias a una bomba conectada al través de las arterias y venas del cuello y dan un toque eléctrico y el corazón comienza a latir, poco a poco unen la cabeza de Michelle a su nuevo cuerpo y la cirugía es un éxito.

Tras unas 30 horas que parecían eternas Michelle despierta una vez más en el habitación de siempre y ve a sus padres al lado de su cama —¿Te sientes bien?

—pregunta Ximena con Xólotl en brazos —Me siento como si hubiera pasado muchas cosas, ¿Ya puedo ir a jugar?

—dice Michelle un poco debilitada por la cirugía y viendo fijamente a Xólotl —Solo espérate un poquito de tiempo hasta que el doctor diga que puedes salir.

—contesta Cuauhtémoc agarrando la mano de Michelle pero después de mucho tiempo comienza a apretarla por lo que sonríe —¿Otra vez tengo que estar más tiempo aquí?

—pregunta Michelle e intenta estirar los brazos para agarrar a Xólotl y Ximena se lo da y Michelle lo abraza Llega Laýla a revisar los signos vitales de Michelle —Todo está bien, una semana más y podrás salir.

—¡Tanto tiempo!

Ya me quiero ir ahora.

—dice Michelle enojada —Hay que esperar que recuperes fuerza por mientras tendrás que seguir aquí.

—explica Laýla —Ya que.

—dice Michelle Pasa la noche con normalidad y la mañana parecía normal y Michelle despierta con su Xólotl y la televisión sigue encendida como siempre —In Mexiko nehmen islamfeindliche Bewegungen weiterhin zu.

Konservative Gruppen haben kürzlich mehrere Moscheen in Quetzalcihuatlán, Coahuila und Ricardo Bell zerstört.(Los movimientos antiislámicos siguen creciendo en México.

Grupos conservadores destruyeron recientemente varias mezquitas en Quetzalcihuatlán, Coahuila, y Ricardo Bell.) —se habla desde un noticiero alemán y al poco tiempo entra una enfermera a la habitación —Oye, ¿Qué dijo el señor de la tele?

—pregunta Michelle —No lo sé, no hablo alemán.

—responde la enfermera —¿Me puede cambiar la tele a videos de ajolotes por favor?

—Está bien.

—la enfermera agarra el control que está al lado de la televisión y pone un documental de ajolotes, y las cosas siguen igual hasta que cerca del atardecer que Michelle comienza de tener un dolor intenso en el pecho, un ataque cardíaco, todos reaccionan rápidamente y traen el desfibrilador y lo usan, y finalmente todo vuelve a la normalidad pero Laýla decide investigar —Hagamos un examen para averiguar que pasó, peor a la de ya.

—Entendido, doctor.

Después de un largo tiempo inconciente Michelle despierta asustada y muy agitada con sus padres al lado —Por favor cálmate.

—dice Cuauhtémoc —¿Q… q… qué pasó?

—pregunta Michelle aún bastante agitada —No estamos seguros de que pasó pero los doctores trabajan con todo para que mejores.

—dice Ximena acariciando el cabello de Michelle pero de repente Laýla llega con los resultados de Michelle y medicamentos y lo inyecta —Oye doctor, ¿Qué está haciendo?

—pregunta Cuauhtémoc muy confundido al ver la escena y Michelle duerme una vez más —Es una anestesia aún más fuerte que el que ya dimos —explica Laýla —¿Cómo qué más?

Si desde que salió de la cirugía estuvo recibiendo anestesia a cada rato.

—dice Cuauhtémoc —Tuvo una fibrilación ventricular y ahorita va a venir una enfermera con nanobots para inyectarla.

—explica laýla mostrando los resultados —¿Y eso qué significa?

—pregunta Ximena muy alterada —Básicamente su corazón se agitó de forma muy caótica y no bombeaba sangre por ese momentoy por poco no subrevive.

—vuelve a explicar laýla pero Ximena se altera aún más —¿Cómo es esto posible?

No quiero perder a otro hijo.

—Entiendo señora Ximena, para eso son los nanobots.

De repente llega Citlalli muy preocupada por lo que pasó —¿Michelle está bien?

—Ahorita está sedada que el doctor le dará unos nanobots, y aquí está los resultados de los exámenes médicos.

—dice Cuauhtémoc —Me muero de la preocupación por Michelle y quiero que esté bien.

—dice Citlalli —No se preocupen, los nanobots repararán las conexiones de los nervios del corazón.

—explica Laýla mientras procede a inyectar los nanobots.

—Esperaremos que los nanobots hagan su trabajo y vigilaremos que todo esté bien.

—¿Cuánto tiempo tardará?

—pregunta Citlalli —Lo más seguro es que tarden unas 72 horas ya que trabajan más lentos por la anestesia que puse.

—explica Laýla y se va —Me quedaré aquí por si las moscas.

—dice Citlalli que se siente en el asiento de la habitación y se quita su casco —Pues esperaremos afuera todo el tiempo que haga falta.

—dice Ximena y ambos salen de la habitación hacia los asientos del pasillo Llega la noche y los tres están dormidos y aparecen una enfermera linda a atender a Michelle pero despierta y pregunta —¿Quién es usted?

—Hola pequeña vengo a darte estos medicamentos para que los tomen, me presento, me llamo Eulalia.

—responde la enfermera —Mmm, soy Michelle, pero nunca la ví por aquí.

—Ah, es que soy nueva en este hospital, sabes, el otro día conocí a un doctor muy guapo pero se casó con otra traicionando a una enfermera.

—¿Por qué lo hizo?

—Es una larga historia, me recuerdas a una niña que estaba muy mal como tú y se llamaba Isabel, y le dí está medicinas y se curó.

—¿Enserio?

—Así es, por lo que hay tomarse estas medicinas y muy pronto podrás salir a jugar.

Michelle se toma todo y Eulalia se va.

Al día siguiente Laýla revisa la salud de Michelle como de costumbre pero ahora se extraña porque ya no tiene nada —Ah caray, ¿Los nanobots trabajaron tan rápidos?

Citlalli se despierta y pregunta —¿Cómo está Michelle, doctor?

—Michelle está completamente sana.

—Eh, ¡Que bueno!

—Citlalli se alegra y avisa a Cuauhtémoc y Ximena y depiertan para ver que pasó —¿Qué está pasando, hermana?

—¡Michelle está bien!

—dice Citlalli con emoción —¿Cómo qué está bien?

—dice Ximena incrédula y ambos entran rápidamente, y ahí está Michelle intentando sentarse sobre la cama y todos al ver la escena se alegran y la abrazan —Gracia a Dios que sacaste hija.

—dice Cuauhtémoc casi entre lágrimas —Si todo fue por la enfermera de anoche.

—dice Michelle —¿De cuál enfermera hablas?

—pregunta Laýla si poder creer lo que pasó —Era una enfermera muy linda, era güerita como yo, que se llamaba Eulalia y me dio unas medicinas que me curaron, aunque su traje era muy diferente a las demás enfermeras como de aquella película antigua que pusieron el otro pero estaba muy limpia.

—explica Michelle bastante emocionada y con ganas de salir —Que raro, en este hospital no hay ninguna enfermera con esa descripción que se llame Eulalia.

—dice Laýla desconcertado —De seguro fue obra de la Planchada.

—Citlalli suelta un pequeño comentario riéndose discretamente —¿Cuál Planchada?

—pregunta Ximena tras escuchar el comentario de Citlalli, pero llega una enfermera con una silla de ruedas y sube a Michelle en ella y la saca de la habitación, pero la enfermera la deja en el pasillo cerca de la puerta —Muchas gracias doctor por su trabajo.

—dice Cuauhtémoc —Es mi deber curar pacientes, pero no sé que pasó ahora.

—dice Laýla aún desconcertado —Ya no importa eso, lo que importa es que Michelle está perfectamente sana, no sé cómo agradecerlo pero ¿Vamos a ser amigos o qué?

—responde Cuauhtémoc —Pues está bien.

Todos están distraídos y Michelle comienza a levantarse de la silla de ruedas, da un paso, luego da el otro paso aunque se tambalea logra pararse desde hace mucho tiempo, y comienza a caminar despacio, muy, muy despacio y de repente sale corriendo a toda velocidad por todo el hospital y Citlalli la ve y la persigue —¿Adónde vas?

—exclama Citlalli, todos se dan cuenta y van tras la niña velocista y se tropieza con un paciente y se cae pero no importa y sigue corriendo hasta que Ximena logra atraparla ya muy agotada —¿Adónde tan rápido pequeña?

—comienza a darle cosquillas y se ríe todos llega al lugar.

Finalmente Michelle vuelve a casa pero sin antes desperdirse de Laýla —Adiós doctor, me saluda a la enfermera Eulalia de mi parte.

—Cuando la vea lo haré.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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