El sueño de las estrellas - Capítulo 5
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5: Capítulo 5: Expedición a Xochimilco.
5: Capítulo 5: Expedición a Xochimilco.
Tras varias semanas, Michelle está jugando en su laptop en un restaurante totalmente concentrada pero el niño que la acompaña le habla —Como decía, ¿Qué tal si vamos al cine a ver algo romántico?
—Como sea José.
—dice Michelle sin darle importancia para seguir jugando —Me llamo Vicente.
—contesta el niño —Como quiera, Rigoberto.
—Michelle lo ignora totalmente —Mmm, ¿Qué estás jugando?
—pregunta Vicente para tratar de llamar la atención —War in Yugoslavia, se trata de bombardear todo de que se cruce, mientras más crímenes de guerra haga, gana, y aparte que es online.
—dice Michelle mientras que en la laptop se escucha gritos y explosiones Vicente ve al través de la ventana y ve a un sacerdote persiguiendo a Iñaki mientras grita —¡Aléjate de mí, pinche viejo pedófilo!
Vicente voltea a otro y ve una parejita feliz caminando agarrado de la mano por la calle, y a Vicente va con papá que está al lado para decirle —Papá, vamos al parque para caminar un rato.
—Está bien, pero a ver que dice tu amiga.
—¿Michelle que tal si…?
—intenta pregunta Vicente —¡Gané!, ¿Qué quería decir Alexander?
—grita Michelle —¿Qué tal si vamos al parque?
—pregunta Vicente —Ya que.
—responde Michelle Todos llegan al parque, y ambos caminan juntos y Vicente procede a decir con pena —Michelle, eh, me… me gustas.
—Aaw, ¡Que bonito!
—dice Michelle —¡Eh!
¿Es en serio?
—responde Vicente sorprendido —¡Que bonito perrito!, ¿Usted está perdido pequeñín?
—dice Michelle a encontrar un cachorro blanco y lo acaricia —¿Qué?
—grita Vicente —¿Qué quería Jonathan?
—Michelle voltea a ver por un momento para ver que pasa —Ahh, nada.
—responde Vicente tapándose la cara con la mano Llega una señora con un traje elegante y un bolso buscando, y ve a los niños y va tras ellos —Hola, ¿Vieron a mi Faraoncito?
—¿Se refiere a este perrito, señora?
—pregunta Michelle con el cachorro en sus brazos —Ah, Faraoncito, ¿Dónde estaba pequeño travieso?
—Lo encontré aquí jugando con una piedra y quise jugar con él.
—Oh, gracias niña por encontrar a mi Faraoncito.
—No es ninguna molestia señora, toma su lindo Faraoncito.
—Michelle entrega el cachorro —Por encontrar a mi Faraoncito y por ser una buena niña te tengo un regalito.
—La señora comienza a buscar en su bolso —¿Mande?
—pregunta Michelle —Aquí tienes unas galletas para ti, espero que te guste.
—dice la señora —Muchas gracias señora, se ven que estas galletas son deliciosas.
—dice Michelle con ojos brillosos —Ya me voy, te tengan un bonito día y adiós.
—la señora se va con el perrito a su camioneta —Igualmente y bye.
—responde Michelle y procede a guardar sus galletas en su mochila —¿Por qué pasa esto?
—pregunta Vicente frustrado —¿Qué pasó Nicolás?
—Nada.
—Mmm, también me voy para la casa, bye Cuitláhuac.
—Michelle se va y mira la moto de su tía y se sube —Bye Michelle…, ¡Me arruinaron el día!
Era perfecto pa’ confesarle pero me lo arruinaron por completo, todo por ese estúpido perro sarnoso.
—Vicente logra ver qué llega la tía de Michelle y se van, y con ello, otra oportunidad perdida.
Al día, todos entran a la escuela, Cuauhtémoc y Michelle están en la entrada —Cuídate hija, en la expedición en la tarde, ¿Okay?
—dice Cuauhtémoc —Está bien, la profesora dijo que vendrá un camión por nosotros para Xochimilco, y que luego nos llevará a nuestras casas a las 6 de la tarde.
—dice Michelle a entrar en la escuela —Pórtate bien Michelle.
—Lo haré.
—Responde Michelle una vez dentro —Hola Cuauhtémoc, es un gusto vernos.
—llega Xavier a dejar a Moctezuma —Buenos días Xavier, ¿Ya se lo del Pacto de Estrasburgo?
—pregunta Cuauhtémoc —No, ¿Por qué?
—dice Xavier mientras Moctezuma entra a la escuela sin decir nada —Que Amandis quiso entrar otra vez al Pacto lo rechazaron.
—¿Vaya, no que era enemigo del Pacto?
—pregunta Xavier —Sí, pero intentó entrar varias veces, y México siempre vota en contra.
—dice Cuauhtémoc —¿Y por qué no entra y ya?
—pregunta Xavier —Para entrar se necesita la unanimidad, pero México siempre dice “no” a Amandis, pues simplemente no entra, ya sabe por el tema de la supremacía de los países latinos.
—Interesante, pero tengo que atender a un paciente que se enfermó horriblemente por comerse unos tacos en Tacuba.
—responde Xavier —¿Y por qué fue?
—pregunta Cuauhtémoc —Resulta que es alérgico a la carne perro callejero.
—¡Que horror!
Bueno, también me voy porque tengo que chambear.
—Ah, por cierto, ¿Se acuerda el día que Michelle se curó y que las cámaras no grabaron nada raro?
—pregunta Xavier —Sí, ¿Por qué?
—Resulta que solo fue un sueño lo de la enfermera.
—dice Xavier —¿Y cómo lo descubrieron?
—Revisamos el escáner de Vêrtz-Çaïxónne vɛ̃ʁts kaikˈsɔn que registró que Michelle un sueño profundo esa noche.
—Interesante, ¿Y qué más?
—Es todo lo que quería decir.
—Bueno, chao.
—Cuauhtémoc se sube a la camioneta y se va, y luego Xavier también se va del lugar.
Dentro de la escuela Michelle se dirige a su salón pero Iñaki se atraviesa.
—¿Qué pasó Chaparra?
Ayer te vi con tu simp.
—Otra vez molestando, y además, ¿Cómo sabe que estuve con Kevin?
—contesta Michelle casi queriendo sacar a Iñaki de su camino —¿No qué se llama Vicente?
—pregunta Iñaki —¡Da igual!, y aún no contesta mi pregunta.
—Bueno estaba…, ¡Que te valga verga!
—tras decir eso Iñaki se mete al salón a juntarse con sus amigos —¡Ja!
Que simpático, imbécil.
—dice Michelle para luego también entrar al salón, y ahí están sus amigas esperándola y se juntan —¿Qué pasa Michelle, por qué tienes esa cara?
—pregunta Jennifer —Otra vez ese imbécil molestando como siempre.
¿Y están listas para ir a Xochimilco?
—dice Michelle a sentarse —Por lo menos yo estoy totalmente lista, ¿Y tú Raquel?
—dice Jennifer —No me llama la atención ir, y además no quiero nadar.
—¡Porque van a pensar que hay una ballena nadando en los canales!
—grita Iñaki a lo lejos para burlarse de Raquel —¡Otra vez con sus estupideces!
—Michelle se levanta rápidamente y va por la cabeza de Iñaki, y este se sale del salón corriendo —Atrápame si puedes pinche bacteria con aire de grandeza.
—grita Iñaki una vez fuera —¡Ya verá idiota!
—dice Michelle a comenzar la persecución por toda la escuela, pero Moctezuma se atraviesa en el camino de Iñaki y chocan —¡Quítate puto whitexican!, ¿O qué, vas a pedir una mini falda a papi?
—responde Iñaki con burla —Otra vez maldito naco muerto de hambre, ya me contaminaste con tu pobreza, no sé que hace un gato como tú en esta escuela.
—dice Moctezuma a levantarse del suelo —El otro día un niño mudo atropellado por un submarino que se avientó mejores insultos, ¿O acaso tu papi no te compró un cerebro?
—Ya cállate naco, nadie te preguntó —dice Moctezuma, y de repente llega Michelle y le da una patada en el estómago tan fuerte a Iñaki que le saca todo el aire —¿Qué pasó naquito?
Te pegó una niña.
—Mejor cierra el hocico o te lo cierro a putazos.
—responde Iñaki tras recuperar el aliento —Uy si, que miedo, no me hagas reír, naco.
Y tú no me moleste niña ajolote.
—Moctezuma se va del lugar —No mames, jijiji, niña ajolote.
—Iñaki se sigue burlándose —¡Síguele, síguele!
—responde Michelle, sin embargo tocan la campana y ambos entran al salón, la clase pasa con normalidad con la profesora explicando —¿Saben en qué se formó el Reino Romano de México?
—El Reino Romano de México se separó de la Unión Neoromana en el año 3998 gracias al príncipe Augusto XI quién se proclamó como el Rey Augusto I de México, y que por aquella época se conocía como la “Roma Americana “ a diferencia de la Roma Europea.
—contesta Michelle —Muy bien Michelle, aunque la fecha correcta era 3993, de todo modo tienes un punto extra.
—suena la campana de la hora de la salida —Muy bien, de tarea investigarán las primeras dinastías que son la Borbón, la Tzitzihua, la Heong y la Bismarck para la próxima semana.
Llega el camión, todos se suben y se van hacia la expedición, y Michelle leé unos de sus libros en el camino con tranquilidad hasta que es interrumpida —¿Qué estás leyendo Michelle?
—pregunta Jennifer —Es sobre Pléyades, y aquí dice que unas de las leyendas más famosas del país son los ÿengstrajmänns /ʒeŋsˈtrax.mæns/ que son seres inteligentes y malignos que vienen de zonas remontas de la galaxia, y atacan a cualquiera que se tope por el camino, y del HRR Clöyshmeymtzachall /klœiʃ.meimˈtsa.tʃal/ que es una nave militar fantasma que se perdió durante la Dinastía Bismarck.
—responde Michelle —Interesante, pero, ¿En dónde conseguiste ese libro?
—pregunta Raquel —Me lo regaló mi tía, de hecho nació en la capital Clascamburgo cuando Pléyades aún era parte de México.
—En serio.
—responde Jennifer —Sí, aunque mi tía prefiere decirle en pleyadiano que es Cläscahmbourguë, /klæs.kaːmˈbuːr.ɡə/ aunque siempre dice que es alemán simplificado con palabras en español.
El otro día mi tía me enseñó la palabra “campëfquehm’endëûentzü” /kam.pəf.keːm.en.dəˈwen.tsy/ que significa “seguir luchando aunque el mundo te aplaste siempre para lograr impactar en los demás “.
—cuenta Michelle a cambiar de página —Ah, ya casi llegamos.
—dice Raquel a ver por la ventana, el camión se detiene y todos bajan.
—¿Hey hambreado, vamos a hacerle bullying a Aixa?
—pregunta Santiago a Iñaki que está al lado —No lo sé, tengo ganas de decirle “arrastrado” al simp a la garrapata con lentes de sol.
—dice Iñaki —Aixa es musulmana y tengo bacon.
—responde Santiago enseñando uu sándwich con tocino —Jojojo, vamos a la verga, pero me das un poco.
—responde Iñaki —Está bien.
—Santiago se frota las manos con una sonrisa malvada —¡Ven para acá niña creeper!
—y ambos van por Aixa —¿Ya vieron que ese par de tontos anda molestando a Aixa?
—pregunta Jennifer a ver que los niños le avientan el tocino a Aixa que comienza a gritar —Mientras no nos estén molestando me da igual lo que hagan esos imbéciles.
—dice Michelle mientras se asoma al agua —¿Acaso saben que en el islam el cerdo es un animal sucio?
—pregunta Jennifer a acercarse con Michelle —Da igual, ya que los islámicos son solo salvajes.
—Michelle mete una mano al agua —Con razón le metiste el piel el otro día.
—Que importa, y además fue divertido ver cómo caía.
Iñaki y Santiago se aburren de hacerle la vida imposible a Aixa vagan por la zona y ven a Vicente con unas flores en la mano —¿Qué pasó pinche chango arrastrado, y esas flores qué?
—pregunta Iñaki —Por favor déjame en paz que no les hago nada.
—contesta Vicente —¿Y si no queremos qué, vas a ser ignorado por Chaparra?
—responde Iñaki y Santiago se ríe —¿No tienen nada mejor que hacer?
—dice Vicente —De hecho no, y no sé que le ves a ella, fácilmente podría ser un gnomo.
—responde Iñaki —¡Ya déjame tranquilo, eh!
—Vicente intenta cruzar al otro lado de un pequeño canal con un par de troncos que están como puente, y una vez en la mitad de camino, el par toma uno de los extremos de los troncos —¡Hey!
Ya déjame en paz que voy a caer.
—¡Pues ya tírate a la verga!
—grita Santiago, y luego llegan Israel y John para unirse al desmadre —¡No, no, por favor!
—Vicente se caen las flores con los movimientos de los troncos —¡Sí, sí!
—gritan todos —¡No, no…!
—Vicente finalmente se cae al agua, y los cuatro niños se burlan de la situación —¡Jajaja!, te caíste como pendejo sin dignidad.
—dice Iñaki a colocar la mano en el hombro de Israel —Ustedes… —¡Ya vámonos a la verga ante que llore.
Iñaki se echa a la carrera y sus amigos lo siguen —Ustedes ya verán… —de repente un ajolote salta y le muerde la oreja a Vicente ya humillado como de costumbre El grupito se pasea por la zona, y a John se le ocurre una idea —Oigan, ¿Qué si le ponemos un nombre a nuestro grupo?
—No sé, además falta César pa’ hablar sobre eso.
—responde Israel pero justo en el momento llega César —¿Quién me habló?
—No mames güey, llegaste bien tardes, te perdiste el baño del simp de Chaparra.
—dice Iñaki —Ni modo, estaba consiguiendo una novia, ¿Y qué traman?
—responde César —Nah, ese verbo no se la cree nadie.
—responde Iñaki —¿Quién te preguntó pinche vagabundo envidioso?
—contesta César —Dice John que si le ponemos un nombre a nuestra manada.
—Israel señala a John —Me gusta la idea, ¿Qué tal si le llamamos “La Perriza”?
—responde César —Ta’ chido, que se llame La Perriza.
Levanten la mano quien está de acuerdo.
—contesta Israel y todos la levantan —Muy buen, vamos a ponernos apodos, John será “Mustang”, Santiago será “Al-Ándalus”, César será “Romano”, Iñaki será “El Hambre “ y yo seré “Kibutz”, ¿Qué opinan?
—Israel señala a cada uno a ponerles los apodos —Ese ta’ bien culero.
—responde Iñaki —Entonces serás…, ¡Ya sé!
Serás “Slim”.
—dice Israel —Ese sí me gusta.
—contesta Iñaki —Muy bien, ¿Quién está de acuerdo pa’ que levante la mano?
—pregunta Israel y una vez más, todos levantan la mano —Hey Al-Ándalus, ¿Y mi sándwich de tocino?
—pregunta Iñaki —Ten tu sándwich, cabrón.
—Santiago da una parte del sándwich e Iñaki se lo come rápidamente —Se nota que no tienes hambre.
—Ahí está Chaparra y sus amigas, ¿Vamos a chingarle el día o qué?
—dice Iñaki —Nah, si quieres ve solo, ya nos aburrimos a echarnos un coyotito, ¿Verdad?
—dice Israel —Simón.
—dicen John y César —Ya que.
—Iñaki se va, Israel se acuesta pegado a la orilla del canal y cierra sus ojos, y comienza a llegar Un perico al lado de su cabeza y comienza a decirle por el oído —La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o simplemente Unión Soviética, o con sus siglas URSS, fue el primer país socialista de la historia desde 1922 hasta 1991 cuando colapsó, y se convirtió en 15 Repúblicas que son Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia, Azerbaiyán, Armenia, Georgia, Lituania, Letonia, Estonia, Kazajstán, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán, fue el líder del mando comunista durante la Guerra Fría en contra del mando capitalista liderado por Estados Unidos… —de repente el perico sale volando porque Israel despierta Michelle, Raquel y Jennifer están muy tranquilas hablando —¿No creen que las clases de inglés son difíciles?
Sigo si entender lo del verbo “to be”.
—dice Jennifer —Si el inglés es muy fácil, el verbo “to be” es básicamente como el “ser y estar”.
—contesta Michelle —¿Acaso lo habla?
—pregunta Raquel —Aunque no es perfecto, pero lo hablo.
—¿Y por qué lo hablas?
—vuelve a preguntar Raquel —Cada fin de semana voy a Monterrey, allá se suelen usar mucho.
—Michelle habla tranquilamente hasta que llega Iñaki diciendo —¿Pa’qué quiero hablar inglés?
Si soy el futuro de México, no de Estados Unidos.
—¿Cuál futuro?
Ni mochila tienes.
—responde Jennifer —Claro que tengo una mochila, si lo llevo puesto.
—contesta el Slim —Si no veo nada.
—dice Jennifer —Es que está hecho de aire.
—¡Ven para acá imbécil!
—Michelle va otra vez por la cabeza de Iñaki, y este sale corriendo por todos lados, esquivan a otros niños, a la profesora, a varios turistas, mesas, sillas, perros, gatos y entre otras cosas, hasta que Iñaki se tropieza con un cacomixtle que se atraviesa en el camino, y el pobre cae en contra de la banqueta de una calle cercana, y Michelle llega al lugar y patea a Iñaki —¿Le va seguir?
Y llegan dos señoras a separarlos —¡Por favor niños, dejen de pelearse!
—grita unas de ellas —¡Déjame acabar con lo chistoso a este idiota!
—Michelle intenta soltarse con todo —¡Ja!
No sé pa’que aprender inglés si se supone que el español es la lengua franca, mejor deberías aprender a crecer pa’que no te digan “Chaparra”.
—dice Iñaki —¡Otra vez!
—Por favor, no peleen niños, mejor tómense de la mano y dejen sus problemas a un lado.
—dice la otra señora, dos los finalmente se calman y se toman de la mano —Ya que.
—responde Michelle a hacerlo, los dos se sientan en la banqueta y las señoras se van, ambos no se ven la cara sin decir ninguna palabra, hasta que se escucha un rugido que parecía el ruido de un motor de jet, y Michelle voltea a ver, y son las tripas de Iñaki rugiendo como si tuviera una bestia dentro de él —¿Acaso no come o qué?
—¿Y ahora por qué lo pregunta?
Acaso no es obvio que no tengo nada.
—Ah, pues no le creo.
—Michelle se voltea a como estaba —Pues no creas y ya, ya que lo único que tengo es una bicicleta vieja y a La Perriza.
Por lo menos tienes un lugar pa’ llamarle “hogar”.
—Iñaki se curva viendo fijamente el pavimento, Michelle vuelve a voltear y nota algo en la nuca —¿Qué le pasó en la cerca de la nuca?
Parece un moretón reciente.
—Porque me pegaste.
—Si solo le dí en las piernas, quiero saber que le pasó ahí.
A Iñaki le llega un flashback cuando el novio de su mamá intenta sacarlo otra vez de la casa —¡Pinche Jorge, vete a chingar a tu puta madre!
—No me digas así, nos tienes que respetar, ay que soy tu nuevo papá.
—Nunca serás nada mío, tú y esa pendeja que dice llamar mi mamá ojalá se vayan al carajo.
—Ah sí Iñaki, tendrás que respetarnos aunque no te gusta.
—Mejor me voy de esta puta vecindad de mierda.
—No tan rápido.
—Jorge al ver que Iñaki se va, agarra una escoba muy vieja tirada y se lo rompe cerca de la nuca.
Y aún siente rabia de eso.
Y las tripas de Iñaki vuelven a rugir, y Michelle vea tres monjas con una caja de pizza en la otra cuadra —Tengo una idea.
—Michelle toma de la mano a Iñaki se lo lleva a la vuelta de esquina —¿Y ahora qué te picó?
—pregunta Iñaki y michelle apunta a unas sudaderas grandes y viejas que están tirados en el suelo —Ponte esto y sígueme.
—Michelle se pone unas de sudadera e Iñaki hace lo mismo, y luego Michelle va tras las monjas con Iñaki de tras —Oigan hermanas, mi hermano y yo no comimos nada en días, por favor nos dar Algo de comida.
—Aaw, pobres criaturitas de Dios.
—dice unas de las monjas —¿Tenemos que dar la pizza a estos niños, hermana?
—Recuerden que tenemos que ayudar a los débiles cómo estás criaturitas, es un mandato de la Biblia.
—Tiene razón hermana, hay que darles algo de pizza.
—la monja abre la caja y da dos rebanadas a Michelle y otras dos a Iñaki —Muchas gracias hermanitas, que Dios les bendiga.
—Michelle tiene una sonrisa a cumplir con su objetivo —Igualmente, y pórtense bien niños.
—Lo haremos.
—Michelle ve que las monjas se van, y ambos comienza a comer la pizza gustosamente hasta no dejar nada —¿Por qué lo hiciste?
—Iñaki se quita la sudadera —¿Hacer qué?
—Lo de las monjas y la pizza.
—Ah, lo hice por me dió lástima saber que tiene hambre.
—Michelle también se quita la sudadera —Que “simpática”.
—¡Ja!
—Michelle checa el reloj de su muñeca —¡Ay no, son las 5:40, vámonos ante que se vayan.
—A ver.
—Iñaki ve el reloj —Ah sí cierto.
—y ambos regresan corriendo rápidamente, y llegan a tiempo para volver a casa.
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