El sueño de las estrellas - Capítulo 8
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- Capítulo 8 - 8 Episodio 8 La paz de Ñatz
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8: Episodio 8: La paz de Ñatz.
8: Episodio 8: La paz de Ñatz.
En la ciudad pleyadiana de Clöntmiam se celebra una cumbre con banderas mexicanas juntas con las kawitzíes con su fondo rojo y una cruz blanca en diagonal como la de Jamaica, ondean libremente entre las calles de la ciudad, y muy pronto llega la delegación diplomática del Equiusanato de Kawitz, el convoy circula, y el ecü observa todo desde la ventana del carro —Pklönsk mck nashn ñaytzckm.
pklœnsk mk naʃn ɲaits.km (Pléyades es un país muy bonito.) —Magnth Knüngtzam, wewe rhkanshck lk mck frh theneck zm Mcksikonsk dinsh Ñatz. maɡnθ knyŋˈtsam vɛˈwɛ ʁkanʃk lk mk fʁ θɛˈnɛk zm mksiˈkɔnsk dinʃ ɲats (Ecü Knüngtzam, recuerde que esto es para negociar con México sobre Ñatz.) —Ming knöck, Ñatz mck fteremoyckm, yey cklock nü kmath g meyktackensh frh kmück.
miŋ knœk ɲats mk ftɛ.rɛˈmɔik yɛi klɔk ny kmaθ ɡ mɛik.taˈkenʃ fʁ kmyk (Lo sé, Ñatz está perdido, aprovecharon nuestra época de inestabilidad para conquistarlo.) —el ecü golpea el interior de la puerta y luego se escucha un gruñido —Nü maveck.ny maˈvɛk (llegamos.) —las puertas se abren sobre el palacio de gobierno de la ciudad, sus imponentes paredes blancas llenos de detalles destacan sobre los demás edificios de la zona, y las puertas del palacio se abren entre los guardias con sus uniformes impecables, la delegación entra viendo que la delegación mexicana espera en la sala y el rey observa con atención el lugar y a los kawitzíes que destacan por la piel morena como la madera de roble, el cabello plateado como el aluminio y sobre todo sus ojos morados, llega un hombre con escolta a la sala —Buenos días caballeros, Don Francisco, Don Knüngtzam, es un placer tenerlos bajo el mismo techo, espero que estén cómodos.
—Muchas gracias presidente Diege Clanam.
—contesta el rey mexicano —No es ninguna molestia Majestad, y además, ¿Por qué no vino el presidente Raymundo a la reunión?
—Es que estamos en tiempo de elecciones y está haciendo campaña para reelegirse, por lo que tuvo que deja el puesto.
—¿Cómo se va a reelegir si me acabo de enterar una protesta de musulmanes hace unas semanas?
Además sé que toda la ciudad se movilizó para la ocasión, ya que tu país todos son soldados listos para guerrear.
—el Ecü golpea la mesa de negociaciones con fuerza —Es cierto, aunque se olvidó de un pequeño detalle, sí, todos los ciudadanos de México son soldados, pero hay una excepción que son los menonitas, lo hacemos por respeto a su cultura, e hicimos lo que hicimos en Reforma para permanecer la libertad del resto de los pueblos del país, ya que México nació por guerreros para guerreros.
—No me interesa tu nacionalismo, lo que me interesa es Ñatz, ya que estamos hartos que el planeta cambie de manos a cada rato, y quiero que el alto al fuego se convierta en paz.
—¿Y?, pues no es suficiente Ñatz, queremos más, queremos Tzals y Plamastina.
—¡¿Cómo qué más?!
—el ecü se levanta con ferocidad —Bueno, si no le gusta, puedo enviar gente que tome Wakatz por las armas, igualitos como nuestros ancestros mexicas conquistaron a sus vecinos, y como aquel antiguo imperio que se creo por órdenes de Huitzilopochtli, seguiremos hasta tomar lo que es nuestro.
—Este alto al fuego de 7 años seguirá en pie, y parece que vine a perder el tiempo, pero tengo la fe de que mi dios Keveng me ayudará a aplastarte tan fuerte que querrás convertirte en mi esclavo.
—Pues estoy esperando que lo haga, y algo estará seguro, tengo a varios chicxulubs apuntando a tu territorio listos para disparar.
—Pues también tengo lo mismo, mejor me voy antes que dé la orden de disparar a esta sala, hasta luego nos veremos.
—toda la delegación kawitzí sale del lugar sin mirar atrás.
Una camioneta recorre las calles de Ciudad de México, y muy pronto llega a un local que tiene dibujado un tanque de guerra con un sombrero de chef, es El Pan Del Merkava, las puertas de la camioneta se abren y bajan Ximena y Michelle, Ximena abre la puerta de la panadería y entran.
—Ah, bienvenidas, tenemos lo mejor en panes.
—dice Sharon desde la caja registradora —Hola Sharon, es que no pude venir porque estuve ocupada con el trabajo, vaya, desde afuera los panes huelen bien ricos.
—No se preocupe, es mejor tarde que nunca, usted elige lo que quiera, tenemos baguette, concha, bolillo, panqué, puerquito, campechana, dona, pan de mujer, oreja, croissant, mantecada, cemita, coconazo y pan para hamburguesas, tortas, sándwich y hot dog, ah, también hacemos pan de muerto pero aún no es la temporada.
—Vaya, con que hay de todo, ¿Cuál será bueno?…
Michelle, elige el que quiera.
—Mamá, no sé cuál elegir.
—Pues el que sea, como esos puerquitos que se ven deliciosos.
—Sharon con una sonrisa va con Michelle —¿Y tienen tortillas de harina para tacos al pastor?
—Ah, lo siento pequeña pero hacemos tortillas, y además, los tacos al pastor no se hacen con tortillas, sino con pan árabe que no tenemos.
—Ya que, mmm, me llevaré dos puerquitos, tres donas de chocolate y una concha.
—Michelle toma una bandeja y unas tenazas y los agarra —Mejor agarro unos bolillos.
—Ximena hace lo mismo —Muy bien, hey Raoy, me puede decir cómo será el final de Nuestra pasión ardiente nunca morirá.
—Lo siento Sharon, pero en el trabajo nos prohíben dar spoilers de las telenovelas en emisión, además, aún no nos dan de guión de los últimos capítulos, por lo que no sé cómo será.
—¿Por qué?
Si quería saberlo.
—Lo sé, pero así son las políticas de la empresa, por lo tendrá que esperar hasta que salga el final.
—Ni modo, ¿Y cómo es Pedro Mendoza el que hace de Rogelio en la telenovela, acaso le gusta?
—Ah, es un tipo agradable, sin embargo estoy casada y solo tenemos una relación de trabajo.
—Mamá.
—Michelle se acerca —¿Qué pasa mi amor?
—Quiero subirme al carro para jugar con la laptop algún shooter.
—Está bien, aquí está el celular para abrirlo, y me lo regresa, ¿Okay?
—Okay.
—tome el celular de su mamá y sale de la panadería, intenta acerca el celular con la llave activada a la puerta de la camioneta cuando de pronto se escucha —¡A su mecha, soy Kick Buttowski!
—llega Iñaki a gran velocidad en su bicicleta y usa una tabla grande con unos blocks como si fuera una rampa, sale volando y aterriza sobre el pavimento, y se atraviesa un perro, y cae al suelo y un carro frena en seco evitando atropellar a ambos por unos metros, se levanta y agarra la bicicleta y se mete a la panadería sin decir nada, una vez dentro toma un bolillo de la vitrina y se lo come —¿Qué pasó afuera jovencito?
—Sharon está con los brazos cruzados —Eh, es que quise hacer una acrobacia pero ese perro se atravesó.
—¿Y qué más?
—Y que un coupé alemán casi se atraviesa y me asusté.
—Si ese carro frenó como a los dos metros.
—Michelle regresa el celular —¡Si parecía dos centímetros Chaparra!
—A ver jovencito, no agarras la bicicleta en un mes porque casi te atropella, así que tendrás más cuidado en la calle, y deja la bici aquí, ¿Entendiste?
—Ya entendí, mejor me voy.
—deja la bicicleta recargada sobre una de las vitrinas y se mete a la casa —¿Y ahora qué pasó?
—pregunta Ximena —Tuvo un accidente afuera, vi todo por la ventana, si se porta bien pero a veces sale con cada cosa, como el otro día que intentó enamorar a la hija del vecino que va en otra escuela.
—Vaya, salió todo un casanova, me recuerda un poco a mi cuñada, ella no se fija si es hombre o mujer porque va con todo.
—Entiendo, pero desde que lo adoptamos se fue calmando poco a poco, y ahora es feliz haciendo travesuras con su hermano y ayudando a mi esposo.
—Ya veo, como decía antes de que nos interrumpieran, esa camioneta lo compramos cuando Michelle era una bebé y funciona a la perfección, es todo lo que necesito para el día al día.
—Bueno, mi esposo compró en febrero un deportivo directo de la fábrica en Saltillo, pero a Iñaki le encanta, ahora estudia en él que incluso el otro día quiso dormir dentro pero no lo dejamos, y a veces dice que quiere tener una colección de muscle cars.
—Pues esta niña es igual pero con los cazas y quiere ser piloto.
—Y pensaba que le gustaba las princesas porque veo que a veces actúa como tal.
—Es que le enseñamos a ser educada, además de que normalmente es tranquila y juguetona.
—Interesante, y ya casi se vienen las elecciones, y no sé por cuál votar, vi que la candidata conservadora quiere crear una doctrina más pacifista.
Ximena saca su celular y muestra una foto de internet —¿A una tal Emma Goertzen?
—Sí, esa es, ahí dice que es una menonita.
—Eso podría explicar porque es pacifista.
—¿Qué raro, si los menonitas suelen estar en sus propios pedos sin molestar a nadie?
Además, sé que no son mucho de tecnología.
—Pues hay algunos más liberales que sí aceptan vivir con tecnología, no como los amish de Estados Unidos y Canadá que literalmente viven como si nunca hubiera existido la Revolución Industrial.
—Ya sé Ximena, pero escuché que el ecü se está preparando por las tensiones territoriales, incluso detectaron al KST Cklongshmüñong cerca de Lu’um Ek.
—Ah, eso no es nada nuevo bajo el sol, recuerdo que cuando me casé, un amigo de mi marido fue a bombardear a una base militar amandisa en Colf durante la Guerra Civil Pleyadiano, ya que el país fue invadido, y los Kawitzíes aplastó al Ejército Amandisa.
—Uy, por aquella época era una niña, solo me acuerdo de derrocaron a Hans Ñëtzem.
—Bueno ya se está haciendo tarde, ¿Cuándo es por todo?
—Ximena tras revisa su reloj comienza a buscar su billetera en su bolso —Son 120$.
—Aquí está, y la feria es para ustedes.
—saca el dinero y se lo da —Pero si son 500$, es demasiado.
—Así está bien, sé que son buena gente por lo que doy estoy.
—Emm, gracias Ximena, y tenga un muy bonito día.
—toma el dinero —Igualmente y chao.
—Bye.
—ve que Ximena sale y se sube a su camioneta y se va —Fue muy generosa con el dinero, bueno a seguir trabajando ya que los panes no se venden solos.
A los pocos días llega el día de la elección, Ximena, Cuauhtémoc y Michelle caminan juntos, y llegan a las casillas donde en la entrada hay un enorme letrero con una media luna y una estrella tachados con un texto que dice “Prohibida la entrada de musulmanes, Muslims are prohibited from entering, Amo xicalaqui in islām tlamachtijkeh, Ma’ uts bin k’áat u entrada’ob le islámilo’ob, Muslime däörn nich rengoh, Moslems word verbied om binne te gaan, Ang mga Muslim ay ipinagbabawal na pumasok,무슬림의 출입은 금지되어 있습니다, Muslimë därn prohibidët frön entrada, Muslimen ist der Zutritt verboten.“ en grande.
Pasa un tiempo en la casilla, y los padres terminan de votar, los tres caminan entre las calles, en eso Michelle pregunta —Papá, ¿Quién ganó?
—No sé, hay que esperar que cuenten los votos y den los resultados en la noche, ¿Por qué quieres saberlo?
—Nomás.
—Bueno, vamonos al parque a pasar un rato.
—dice Ximena sonriendo —Mmm, pues vamos.
—Cuauhtémoc agarra la mano de Michelle mientras sostiene su Xólotl, llega al parque que está lleno de vida, personas paseando sus mascotas y otras andando en bicicleta, scooter o patineta, otras platicando, algunos vendiendo helados, elotes, algodones de azúcar y otras cosas, y los niños corren por doquier jugando fútbol, escondidas o incluso al avioncito, y algunos juegan en los columpios, resbaladillas, pasamanos y sube y bajas, se escucha risas y música, y todo está lleno de color como un arcoíris, y más pronto que tarde Michelle se une a jugar con los demás niños corriendo en un lugar a otro sin parar, la pareja se sienta en una banca casi por de bajo en un árbol, ven la escena de su hija subiendo a unas de las resbaladillas cuando llega un residente, Ximena este algo arriba de su cabeza y se mueve —¿Mmm, y esto?
—pasa la mano por arriba y toca algo peludo, esa cosa brinca a su regazo, es una ardilla —Vaya, parece que viene a saludar.
—Cuauhtémoc se ríe al ver el animal —¿Pero por qué hace este animal aquí?
—No lo sé, tal vez quiere comida.
—Cuauhtémoc acerca la mano para tocarlo y la ardilla sale corriendo a toda velocidad —Ya se fue, ay, es un perfecto.
—ella se recuesta en la banca cuando llega Michelle —Mamá, papá, dicen que inició una emergencia.
—¿Por qué, quién lo dice?
—Cuauhtémoc exclama —Los policías nos están avisando que atacaron a un acorazado por Lu’um Ek, y que están moviendo a toda la Armada.
—Ay no puedo ser posible, no creí que la guerra iniciaría tan pronto.
—¿Son los kawitzíes, verdad?
—pregunta Ximena —Seguramente sí, vamonos pa’ la casa e iré a enlistarme, de una vez vamonos.
—los tres van directo a la casa, Cuauhtémoc se pone su uniforme del ejército apenas pisar la casa, justo antes de salir le habla a su hija por un segundo, por un momento —Michelle, recuerde que te quiero mucho y por favor pórtate bien, y haz caso a tu mamá que muy pronto regresaré.
—Papá, también quiero ir a luchar.
—Lo siento, pero eres muy joven para eso, emm, las niñas deben jugar, estudiar y hacerle caso a sus padres.
—Papá.
—comienza a salir una lágrima —No te preocupes, estaré bien y volveremos al parque a jugar, ¿Okay?
—Está bien.
—Ya me voy.
—Adiós.
—se va a su habitación, Cuauhtémoc sale de la casa y ve que están Ximena y Citlalli con su moto en la entrada —Mi amor, iré en la camioneta al cuartel y regresará solo.
—Está bien cariño y ten cuidado.
—Citlalli, ¿No dirás algo?
—¿Pa’qué?
Si de todo modo irás a esas mierdas.
—Muy bien, ya me voy, hasta luego.
—se sube a la camioneta y se va en el horizonte —Ahh, me tocó pelarme pa’ mi país.
—¿A qué te refieres Citlalli?
—Ya se te olvidó que no soy mexicana, Kae… —¡Ni se te ocurre decir ese nombre en toda tu vida!
—Uy te pones delicada cuando menciono tu pasado.
—se pone su casco y se sube al moto —No quiero saber nada de esa muerta, ¿Entendiste?
—Pues estoy viendo que la muertita está más viva que la chingada, chao.
—la moto se va a toda velocidad en la dirección contraria, entra a la casa y va a la habitación de Michelle, abre la puerta y ve que está viendo fijamente al techo, abraza fuertemente a su Xólotl, Ximena se acerca hacia la cama y se sienta al lado, acaricia su cabello con delicadeza, y, Michelle voltea —Mamá, quiero ir a la guerra con papá, pero no me dejó.
—Em, eso fue para protegerte, ya que las guerras son muy peligrosas.
—¿Por qué?
—Porque no quiere que te lastimen allá, por lo que aquí estarás segura, porque también fue lastimado.
—¿Por eso todos los días toma esas pastillas?
—Así es, salió muy lastimado que ahora tiene que tomarlo de por vida.
—Entiendo.
—Ay mi angelita, las guerras pasan por muchas cosas que muchos no entienden, a veces son muy caóticas que nadie sabe que pasará, y siempre se pierden muchas cosas, simplemente pasan y ya.
—Mamá, en las casillas había un letrero con varios idiomas, ¿Por qué?
—Muy buena pregunta, es que todos esos idiomas son oficiales, lo que significa que son partes del país en sus diferentes aspectos como la educación, la administración o la comunicación de los diferentes partes del país por ejemplo.
—¿Y por qué tantos si en muchos países solo usan un solo idioma?
—Porque nuestro país es enorme y hace mucho tiempo algunos de estos estados eran países diferentes, como ejemplo Johannesburgo fue un país que se llamaba Sudáfrica, o Darwintlán que se llamaba Ecuador.
—Ya entendí, pero quiero que papá regrese.
—Ah bueno, pues rezamos a la Virgen de Guadalupe para que lo cuide y regrese.
—Está bien.
—Michelle se levanta y junta las manos —Virgencita, por favor cuida a mi papá y cuida de nosotras, ya que queremos volver a jugar todos juntos.
—Muy bien, ven para acá.
—le hace cosquillas y la pequeña se ríe —No esté triste y duérmete mi regalito de Dios.
—Ya mamá, está bien, pero tengo mucha hambre.
—Ahorita viene la leche.
—la abraza y ve el cielo estrellado por la ventana, Michelle se mueve a través de la blusa de su madre, comienza a amamantar, ella la ve y sigue abrazándola con una mirada amorosa.
En el Palacio Nacional los principales líderes del país se reúnen, Goertzen recibe una biblia y comienza a decir en frente de las cámaras —Yo, Emma Goertzen, como la nueva presidenta de la nación, prometo terminar con guerra recién iniciada porque la nación me eligió para garantizar el bienestar de todos los pueblos que conforman nuestra gloriosa nación, vengo a servirle al Rey Francisco de la Dinastía Von Götzen y a la patria, Dios bendiga a la humanidad sin excepción.
Todos aplauden en la sala, y muy pronto la presidencia sale, en unos minutos está en el HRR Azcapotzalco y viaja hacia Atlana, la Pirámide de Nuestra Señora de Guadalupe impone por su gran tamaño que supera la línea de Kármán, en su sombra parece la noche más obscura, sus paredes escalonadas llenos de colores vivos e imágenes religiosas, la presidenta, el rey y el ecü se reúnen en una de las salas en la cima de la pirámide a puertas cerradas.
En el HRR Coahuila los soldados esperan incluyendo Cuauhtémoc, el destructor lleva varias horas en camino pero sigue lejos del campo de batalla, todos están listos para subirse a sus puestos con los cañones apuntando a cualquier cosa que se mueva afuera, cuando de repente llega Willer y dice —Todo el mundo vamonos a casa porque ya se acabó la fiesta.
—¿Tan rápido se acabó la guerra?
—uno de los soldados pregunta al través de la radio —Así es, vamonos ya que aquí espantan, ¿Entendieron?
—Sí señor.
—todos responden, el destructor gira y regresa por donde vino.
En Ciudad de México está anocheciendo, los noticiero comienza a decir —Con el final de la Guerra de las 24 Horas finalmente se firmó la paz con el Tratado de Atlana, México se queda con el control de Ñatz, y en cambio se cedió el control de Lu’um kaajo’ob Sakilo’ob a Kawitz, con este intercambio ambas naciones retiraron sus ejércitos.
—la televisión es apagada, la casa está muy silenciosa, Ximena recorre pasillo tras pasillo, hasta que encuentra a Michelle ya dormida pegada a la puerta de la entrada de la casa, no se movió de lugar desde que llegó de la escuela y aún lleva el uniforme puesto, se escucha la puerta abriéndose poco a poco, Michelle abre los ojos y lo ve, rápidamente se levanta y abraza a su padre que apenas llega de la guerra.
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