El Trono de las Bestias - Capítulo 11
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11: Capítulo 10: Prodigios y Genios.
11: Capítulo 10: Prodigios y Genios.
Capítulo 10: Prodigios y Genios.
La profesora Katerina se reuniría con los docentes actuales del instituto Valsington, para los docentes de un instituto tan prestigioso era de vital importancia el reunirse en múltiples ocasiones para discutir asuntos pendientes, ya fuese por motivos de organización reajustes e incidentes recientes, los docentes se requerirían en cualquier momento.
Dividiéndose en una pequeña jerarquía la cual sería dictada por su importancia en el instituto: El director o decano: siendo la mayor autoridad entre todos los miembros y aquel que se haría responsable de asumir cualquier culpa en el instituto junto de los distintos empleados a su cargo, tesoreros, administradores, escríbanos e inclusive cierto grupo de guardias proporcionados por la iglesia, sin embargo estos mismos actúan como una extensión de la autoridad del decano.
Subdirector: Este asumió autoridades adicionales las cuales fueron otorgadas por el director o decano permitiéndole ejercer autoridad mayor a la de cualquier otro únicamente estando debajo del directos o decano, la gestión académica, los planes de estudio como algunas secciones estarían dirigidas y manejadas por este individuo.
Los jefes de academia: El instituto en sí mismo poseía una variedad de academias distintas las cuales se especializarían en ciertas actividades en particular, estas actividades marcarían una importancia tradicionalista al propio instituto, algo de lo que se basaría su principal fama, las academias serían importantes talleres durante la formación en los últimos años de los jóvenes estudiantes.
Los miembros de la sociedad de docentes: Estos eran profesores que debido a sus cargos como docente e apoyo a la institución se habrían destacado, era el rango más alto por debajo de los líderes de academia que podría obtenerse y representaban una influencia destacable, pues respaldándoles se encontraban gran parte de los profesores, la sociedad de docentes era un grupo conformado por múltiples docentes que llevaban un largo tiempo sirviendo a la academia.
Los docentes oficiales: Estos eran docentes a los cuales se les habría puesto aprueba y asignado las labores oficiales de dar clase, en sus aulas resultaban ser la mayor fuente de autoridad e inclusive podrían mandar a los docentes temporales como practicantes.
Docentes temporales/practicantes: Aquellos quienes eran asignados para suplir a maestros ausentes, carencia de docentes o la formación de nuevos grupos, estos se encontraban siendo puestos a prueba bajo el ojo crítico de los jefes de academia y los miembros de la sociedad de docentes.
En el caso de la profesora Katerina, ella era una practicante que fue puesta como una profesora suplente debido a un incidente por el cual el actual profesor que estaba supliendo no podría asistir un tiempo aún indeterminado, cosa que la posicionaría en la parte más baja de la jerarquía en el instinto, y aunque sus planes a largo plazo no resultaban significativamente enlazados con el instituto, tampoco tenía planeado dejarlo en un periodo tan corto de tiempo; su obligación sería asistir y poner al tanto de sus demás compañeros como superiores sobre sus estudiantes.
Sin mucho que destacar debido a que solo habría llevado una clase con sus alumnos la preguntas serían básicas, buscando enterarse de cuál sería su primera impresión sobre estos estudiantes… junto con alguna que otra situación de menor importancia, la verdad Katerina habría decidido apagar su mente durante la mayor parte de la conversación solo prestando una vaga atención a los asuntos de los que tendría que encargarse y todo lo relacionado con la taumaturgia.
Hasta que un tema en particular fue tocado.
— Respecto a los estudiantes… — El Docente Axcel se decidiría en hablar.
— Docente Katerina ¿Acaso ha tenido alguna dificultad con el joven Leonhard?
Katerina frunciría el ceño levemente demostrando algo de confusion.
— ¿Leonhard?
— Preguntó algo desconcertada.
Fue entonces cuando un recuerdo vago llegó a su mente, un joven cabellera rubia y inconfundibles ojos anaranjados, rápidamente relacionaría aquellas características con cierta familia noble con rasgos en particular.
¡Era cierto!
¡Habría un Leonhard entre ellos!
Conocidos por ser una familia bastante destacada debido a su infame líder, Bedivere, Katerina se sentiría algo tonta por no haberlo reconocido en primera instancia, sus ojos sondearían a los demás profesores que demostrarían un pequeño interés en el joven.
Katerina conocería bien a aquellos quienes poseerían aquel apellido, pues en sus clases se habría topado con alguno que otro en Arcadia, su carácter fuerte y personalidad los haría sobresalir como un pulgar adolorido entre la multitud.
“Bueno tiene algo de sentido, este aún es joven.” Los individuos pertenecientes a ciertas familias nobles siempre solían demostrar un comportamiento particular, condicionado por los patrones de sus figuras más cercanas, siendo que muchos hijos heredaban los patrones de sus figuras paternas de manera involuntaria, cosa que cambiaría conforme el paso de las generaciones de familiares como los rasgos de personalidad distintivos de cada uno, sin embargo los Leonhard siempre fueron un caso particular.
— Debo de decir que apenas lo noté… — Admitiría Katerina tímidamente tras un tiempo de vacilación.
— ¿Acaso es problemático?
Según su experiencia, los miembros de aquella familia serían bastante liberales, apenas soportando a sus iguales y retando constantemente a sus superiores, eran anarquistas de nacimiento los cuales buscaban constantemente probar los límites de todo aquello que le rodeaban.
El profesor Axcel tosería un poco a fin de aclarar los pensamientos en su cabeza, el semi-elfo ex-aventurero hablaría con un tono suave como encantador habitual de aquellos quienes pertenecían a su raza.
— Según tenía entendido este tendría problemas con otros chicos constantemente, principalmente era molestado por otros.
La profesora Katerina demostró un rostro desconcertado, entrecerró sus ojos mirando con desconfianza e incredulidad al profesor Axcel.
Su percepción sobre los Leonhard le impediría imaginarse aquel escenario narrado por el docente, sin embargo rápidamente se recuperó, a fin de cuentas era cierto que eran pequeños jóvenes y su linaje no debería definir parte del comportamiento predilecto del chico, menos a una edad tan temprana.
— No logre percibir algún tipo de acoso de parte de otros estudiantes.
— Diría con sinceridad Katerina.
En ese momento un docente oficial, aproximadamente a mediados de sus 40, hablo integrándose a la conversación en curso.
— Quizá no está del todo familiarizado con el instituto, pero estamos acostumbrados a recibir estudiantes de distintas alcurnias como rangos, pertenecientes a las altas esferas.
Mientras los estudiantes puedan costearlo resulta permisible, sin embargo es rara la ocasión en la que el instituto llega a tener miembros de familias y casas tan destacadas.
El docente oficial, era un humano de buen ver, en sus cienes hebras de color blanca se asomaron demostrando una edad avanzada para estándares humanos.
Vistiendo una camisa de lino blanca, la cual aparentaría estar hecha a medida con un conjunto de saco y pantalones elegantes, carecería de corbata y aunque de rostro amable, el profesor poseería un cuerpo bien cuidado dejando denotar algo de músculo tras el mismo, iluminado con ojos de un verde esmeralda profundo y cabello de color oscuro azulado, este era el Docente Charles, era un miembro veterano de la asociación de docentes.
El experimentado profesor sonreiría levemente mientras se acomodaría en su asiento, ante la mirada de los demás docentes se dispondría a hablar.
— La posibilidad que exista cierta discriminación ya sea por estatus o diferencias entre familias es bastante alta, razón por la cual aún no siendo parte de las reglas, intentamos evitar que suceda, razón por la cual rara vez juntamos grupos en los cuales se encuentren más de un estudiante perteneciente a una familia o casa destacada.
El profesor sonrío sutilmente, su sonrisa aunque radiante escondería algo de burla tras de sí, sus ojos no estarían centrados en ninguno de los profesores sino en una pequeña pieza de un juego bien conocido en Recolta, destacándose entre los sureños del continente, en el juego se debían de apilar territorios mediante movimientos realizados en un tablero, la figura pertenecía al caballero uno de los múltiples miembros de un equipo en el juego, el caballero representaba una pieza clave pues su movimiento adyacente permitía realizar campañas de conquista sobre terrenos no asignados dentro del juego, el docente en particular era un destacable jugador el cual en su juventud habría ganado competencias a lo largo del continente.
“¿Esta clase de individuos no son algo presumidos?” Pensaría Katerina con cierta diversión.
Como alguien quien habría estudiado en Arcadia donde a pesar que todos llevarían el mismo uniforme sin distinción de rangos o estatus, existían múltiples competencias, sobre todo destacándose por las guerras de batalla e intelecto realizadas en la misma, aquellas batallas eran llamadas “batallas de logia” pues se buscaba exponer un argumento forzando al opuesto a exponer su menor intelecto en un debate.
— Creo que puedo entender.
— Katerina expresaría con una falsa iluminación transmitida en su rostro.
— Sin embargo eso significa que tendrían que responder a ciertas probabilidades imprevistas ¿no?
Como el caso que inevitablemente no puedan disponerse de más grupos para asignar estos alumnos o que durante el receso estos estudiantes se encontrasen, también en competencias talleres de academia y múltiples variables imprevistas dejadas por los huecos en las normas.
Aunque no habría expuesto todo su argumento la profesora Katerina observaría el rostro algo confundido del profesor, para posterior sonrojarse sutilmente al comprender lo que Katerina habría dejado de manera implícita.
Lo que Katerina habría dejado en claro era que alguien como ella era capaz de vislumbrar las claras carencias en la lógica de la manera de maniobrar ante los casos de conflicto, aun con lo expuesto por el profesor.
Aunque en un principio parecería que el docente Charles pretendía iluminar a Katerina, la misma vislumbró con completa facilidad las intenciones ocultas del docente, quien pretendió educar a Katerina exponiendo una de las partes por la cuales el instituto “pretendía” regular el conflicto ya usual entre los miembros de las altas esferas.
Sin embargo aquella sería una pantomima bastante oculta, la verdad era que el profesor pretendía humillar el intelecto de Katerina, las carencias que aquella lógica expresada por Charles hubiesen desecho el propio argumento que mencionó, el siquiera pensar que los conflictos internos entre nobles, mercaderes, miembros de familias, familias destacadas y múltiples variables, podrían ser regulados con una simple norma de no juntarlos sería un insulto al intelecto de cualquiera.
La historia habría expresado infinidad de veces como el odio trascendía toda barrera posible siendo inclusive el heredarse entre miembros de estas casas o familias durante generaciones, heredándolo como una daga afilada durante ancestros antes de cumplir su propósito.
— El tema es principalmente aquello, usualmente cuando sucede acoso hacia un individuo perteneciente a una familia noble de alto estatus estás suelen ejercer cierta presión en la institución cosa que nos lleva a actuar en consecuencia, sin embargo en este caso los Leonhard han ignorado todo asunto al respecto durante más de 1 año… inclusive tras el incidente parecen renuentes a hacer algo al respecto.
Katerina miró algo curiosa a Axcel, por un lado este habría expuesto cierta preocupación personal por el Leonhard, preguntando sobre su estado y luego revelado que el asunto era más profundo de lo que habría pensado ¿qué habría hecho el Leonhard?
— ¿A qué incidente te refieres?
— Preguntó algo curiosa algo preocupada, a fin de cuentas aquel Leonhard sería uno de sus alumnos.
Los casos de acoso no escalaban a tanto inclusive si llegase a presentarse combates, pues hasta cierto punto el conflicto entre jóvenes era algo inevitable, los líderes de casas nobles, familias o miembros de las altas esferas solían aprovecharse de estos mismo para ejercer una exposición de autoridad ante otros, cosa que era bien sabido por los miembros de las altas esferas, razón por la cual tras enterrarse de alguno de estos incidentes actuarían más pronto que tarde.
Una estrategia usualmente empleada para gestar conflictos entre las partes sería provocar a la otra desde varios ángulos, inclusive en el de sus descendientes, sin embargo este caso parecería extraño, Katerina no pudo comprender mucho sobre las verdaderas intenciones del Leonhard menor o de su padre sobre el porque no harían nada al respecto.
— Ese es el asunto… — El profesor Axcel se mostraría algo acomplejado ante el tema.
Un leve ambiente tenso se cerniría sobre la sala de reuniones, significativamente una profesora que al igual que Axcel tendría un trasfondo aventurero hablaría.
Se trataría de la profesora quien habría estado observando la competencia hace 2 días.
— El Leonhard se vio envuelto en una situación peligrosa, teorizamos que fue por culpa del acoso.
— Diría con simpleza.
— Sufrió un déficit de Prana.
Los demás profesores asentirían con sencillez ante la declaración, aunque no muy usual el déficit de Prana era una condición muy conocido a lo largo de las tierras, aún más entre taumaturgos de alto nivel.
Sin embargo cuando tanto Axcel como los demás profesores observarían a Katerina, estos no tardaron en darse cuenta de que algo andaría mal, la profesora habría repentinamente cambiado la expresión en su rostro, tensándolo sutilmente y expresando una profunda seriedad, algunos tardarían en darse cuenta hasta que escucharían que la misma preguntaría: — ¿Qué síntomas tuvo?
— Dijo con una voz profunda que exudaba un sentimiento de absoluta gravedad.
Axcel quién sería aquel quien habría estado más atento al tema no tardó en expresarse.
— Si mal no recuerdo, tuvo una profunda fiebre la cual duró unos cuantos días antes de mostrar signos de mejoría.
Sin embargo según nos notificó su sirvienta, este duró unos días en cama.
Katerina se mantendría en silencio su rostro oscurecido ante las palabras de Axcel.
— El déficit de Prana es una condición extraña inclusive entre los propios taumaturgos externos, es extremadamente raro que alguien fuese capaz de presionarse a tal grado, muchos taumaturgos pueden pasar toda su vida sin experimentar el déficit.
Los demás docentes expresarían su escepticismo pues aunque habrían escuchado al respecto no creían que debía de ser tan poco usual, entre los presentes algunos docentes que impartirían la clase de principios de la taumaturgia comprendían el estado en el que alguien tendría que teóricamente llegar para alcanzar el déficit de Prana.
Casi como si leyera la mente de los presentes Katerina explicaría su observación.
— Cada Taumaturgo alguna vez en su vida a sentido algún mareo al vaciar su Prana, como leve fiebre en casos más exigentes.
Pero que la fiebre pueda llegar al grado de poner en cama a alguien durante varios días es extremadamente inusual, inclusive en Arcadia solo pude observar 3 casos de un déficit de prana auténtico como máximo.
Uno de los docentes, alto, delgado y con lentes gruesos como redondos hablaría casi guiado por instinto.
— ¿déficit de prana auténtico?
Katerina guardaría silencio un momento antes de decir con voz profunda y airosa.
— Muchos suelen de mala manera decirle déficit de prana a la sensación de fiebre o mareo que suelen experimentar al realizar varios conjuros seguidos, sin embargo el auténtico déficit de prana es mucho más raro y desconocido, pues casi nadie suele sobrevivir a estos.
En aquellos 3 casos que vi en Arcadia, los individuos murieron sin aparente mejoría de algún tipo.
Si aquello que me dicen es cierto, entonces el conflicto escaló al grado de hacer peligrar la vida del Leonhard… El silencio reinó entre los docentes quienes se miraron entre ellos, sus mentes procesando las palabras dichas, un adulto solía poseer una vitalidad mucho mayor a la de cualquier infante, además de que al poseer reservas de Prana mucho mayores el rebote por el déficit debería aminorarse, pues la recolección de este debería ser mucho mayor, permitiendo una mejor recuperación.
Sin embargo Beltrán era un niño de 8 años quien nisiquiera habría conseguido una senda.
“Este debería ser una excepción anormal, si estuviera en Arcadia definitivamente muchos profesores hubiesen querido investigar a Beltrán en búsqueda de la anormalidad” Pensó Katerina con algo de recelo, pues pensamientos oscuros se filtrarían por su cabeza.
Sin embargo mando aquellos pensamientos oscuros al fondo de su mente, sabría que era impotente en el ambiente en el que se encontraba y antes de hacer público como debido a la falta de atención de múltiples docentes un estudiante estuvo en un estado tan grave, ellos preferirán guardar el secreto quedando como un incidente que bajo ningún precepto debía de volver a suceder.
Katerina los calmaría argumentando que existían casos extraños en los cuales ciertos individuos lograban sanarse, centrándose en no especificar que a lo largo de los escaso casos registrados del déficit de Prana a ese grado, solo habrían sobrevivo un muy reducido número de casos, los suficientes como para solo necesitar una mano para contarlos, sobrando un dedo.
Aquel argumento trajo calma en el corazón de los docentes quienes preferirían mantener el incidente como un caso aislado del cual no se diría nada más de lo ya establecido, con la nota mental de evitar que se repitiese.
Katerina planeaba indagar por su cuenta.
— Cambiando un poco el tema, existen otros dos alumnos pertenecientes a casas nobles que quizá te interese tener en consideración ahora que pareces preocupada por el Leonhard.
— Menciono el profesor Charles mirando con recelo a Keterina.
Pretendiendo mantener algo de su orgullo este pretendió burlarse un poco de Katerina en búsqueda de obtener una reacción negativa que explotar de la misma, pero ésta haría caso o miso a su provocación.
— La familia de los Hassan y Lanyx han ingresaron al instituto de igual forma, fueron introducidos tras la culminación de la última Alba.
La atención de Katerina y los profesores fue dirigida a este asunto en particular, la anormalidad llamó su atención, además que ambos apellidos no serían de menor importancia.
— De casualidad ¿esos chicos no estuvieron en la competencia de acondicionamiento físico?
— Preguntaría un profesor.
— Si, de hecho fueron quienes obtuvieron los puntajes mas alto en las competencias donde participaron, siempre como parte de los 3 primeros.
Debido a que en tema despertó la atención de otros docentes, estos explicarían dando un breve resumen de las pruebas y su desempeño, siendo claramente los individuos más destacados 3 individuos en particular entre los cuales se encontraría el Leonhard que ahora Katerina podría identificar por el nombre de Beltrán.
“De nuevo ese Leonhard.” Pensó Katerina, observando bajo un foco distinto al joven que habría preguntado en su clase.
Ahora que lo pensaba tenía sentido, Beltrán habría hablado desde su experiencia cuando mencionó su conjetura sobre la vitalidad ¿pudo haber especulado por sí mismo la razón del malestar?
Eso lo volvería alguien impresionante para su edad.
— ¿Alguien sabe el nombre de esos dos?
— Preguntó un viejo profesor.
— Ezequias Hassan y Simone Lanyx.
— Contestó Axcel aún recordando a aquellos sobresalientes estudiantes.
Tras terminar la reunión, muchos docentes salieron del edificio principal dedicado para la docencia, este se encontraba ubicado en al zona central obteniendo un apartado para distintas áreas tanto administrativas como de gestión, el edificio se encontraba adornado con la estatua del imponente Douglass uno de los héroes más conocidos de la historia posterior a la gran guerra.
Katerina, la cual llevaría un sencillo vestido de dos piezas el cual se asemejaría a las túnicas de algunos magos dejando levemente sus hombros descubiertos, en su cintura un cinturón sobresaliente se encontraba sosteniendo ambas piezas de ropa, trayendo consigo cierta elegancia, aunque de mal gusto para la labor de docencia, Katerina era primero una maga que le encantaba la moda extravagante.
Sus pasos la alejaron de la zona del instituto, llegando a uno de los puntos de acceso que le permitirán salir de la misma, los ojos de Katerina se encontraron con un carruaje oscuro al cual no dudó en subir, con una pequeña ventana la cual permitió el paso de luz en un solo sentido, Katerina se encontró sentada en uno de los cómodos colchones en el aparente interior vacío del carruaje, la misma cerró sus ojos soltando un largo suspiro mientras su rostro perdía poco a poco rastro alguno de sus expresiones, obteniendo un rostro tanto indiferente como repleto de frialdad.
— ¿Qué descubriste?
Una voz masculina le hablaría desde el otro lado del carruaje, cubierto por sombras el leve brillo de dos ojos vacíos denotarían el rostro oscurecido de la silueta.
— Además de la Familia Gibraltan también existen otras 3 casas nobles en el instituto actualmente, Leonhard, Hassan y Lanyx, las 3 familias parecen tener algo entre manos… podrían poner trabas en el futuro de nuestro.
La silueta ennegrecida por la carencia de luz mantendría callada durante casi medio minuto de aparente silencio.
— Estamos muy cerca de nuestro objetivo ya no podemos retrasar durante más años esta operación, recopila información y asegúrate de prever futuras intervenciones, aunque quizá sean una piedra en el camino también podemos hallar una forma de aprovecharnos de ellos.
— ordeno y sugirió la silueta oscura con un tono autoritario que helaría la sangre de algunos veteranos guerreros.— ¿Qué impresión tienes de sus herederos?
Katerina observaría pensativa a la nada mientras sus manos inquietantes se moverían en silencio mientras pocas palabras emergerían de su boca.
— Definitivamente algo está mal con esos 3, por las proezas físicas del Hassan y el Lanyx creo que ambos fueron seleccionados por su familia tras destacarse…
parecen prometedores, quizá sean prodigios.
— ¿Y el Leonhard?
— Preguntaría la voz con curiosidad.
— Me encuentro totalmente en blanco respecto a él, toda la información que logré recabar de él solo me indica una cosa en particular y sugiere otra mucho más extraña e impredecible.
— Cuéntame.
— Casi parece como si tras una grave calamidad encima suyo, aquel Leonhard haya despertado como un individuo totalmente distinto, aunque no estoy del todo segura quizá sea un genio o sólo un afortunado bastante desgraciado también.
Es prometedor aunque peligroso, las acciones de su familia me resultan raras, casi parecen como si… Tras un sutil silencio Katerina completaría sus palabras intentando encontrar las suficientes para expresarse.
— Estuviesen utilizándolo para cazar a una presa mayor.
Beltrán quien tras terminar su tercer día de clases tras el alba, sería empujado con fuerza haciéndole chocar contra los lavamanos del baño del edifico de su salón, un grupo de estudiantes acercándose a él.
— ¿Creíste que volverías a escaparte?
— La voz masculina de un tono grueso retumbaría en el interior de los baños.
Los ojos de Beltrán captarían la silueta de alguien mucho más alto que el, de rostro atractivo y cabello castaño levemente ondulado.
Noah Gibraltan.
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