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El Trono de las Bestias - Capítulo 12

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12: Capítulo 11: La Presa.

12: Capítulo 11: La Presa.

Capítulo 11: La Presa.

Beltrán quien habría finalmente concluido sus clases caminaría, sintiendo como el dolor de los entrenamientos como desgaste físico habría disminuido significativamente una vez se habría esmerado en intentar mejorar al respecto, esto lo atribuiría al físico superior que los jóvenes presentaban en este mundo comparado con el anterior.

“El Prana Definitivamente debe estar relacionado.”  Como era su usual rutina en el tiempo de la comida habría buscado a la curiosa mujer sin embargo este no encontraría a la dama.

Razón por la cual habría preferido apartarse y mantenerse cerca de los edificios de aquellos de un grado superior a él; teorizaba que esto evitaría que se encontrase con sus antiguos acosadores como lo habría previsto en primera instancia.

En la mente de Beltrán el plan para darse a respetar requeriría plantarle cara a sus agresores comenzando por los más débiles hasta finalmente volverse capaz de afrontar a los más fuertes, así evitar que otros niños tuvieran la iniciativa de molestarlo, sin embargo se habría encontrado con la tajante ley del caos que arruinaría todo.

Mientras se preparaba para dirigirse hacia su carruaje un grupo de jóvenes rápidamente lo empujarían directo a uno de los baños pertenecientes al edificio tapando su boca y tirando con fuerza para evitar llamar la atención de otros profesores.

— Pequeño bastardo.

— Diría uno de los jóvenes, quien Beltrán reconocería como Noah Gibraltar.

— ¿Creíste que volverías a escaparte?

La mente de Beltrán se quedaría totalmente en blanco mientras observaba a los chicos burlarse en particular.

Múltiples recuerdos surgirían en la cabeza de Beltrán, como por culpa de Noah todo habría empeorado tajantemente, todo el dolor físico que habría sufrido debido a su culpa y no solo el propio dolor físico, sino también las palizas mentales que habrían casi roto su espíritu.

Noah miraría al joven de nombre Beltrán, su mirada nunca habría dejado de observarlo con aquella agresividad que hacía que Noah sintiese la más profunda frustración, habría hecho lo impensable pretendiendo llevar al joven Beltrán hasta el límite, pensando en que esos ojos en algún momento lo mirarían con miedo.

Sin embargo nunca fue ese el caso.

Una de las comisuras de la boca de Noah se curvaría en una sonrisa incompleta mientras apretaba los puños.

— Me cansé que intentases comprender tu lugar en esta institución.

No perteneces aquí y mientras yo esté en este instituto nunca lo harás.

Las burlas que habrían comenzado como una inocente acusación finalmente habrían logrado el efecto que Noah habría deseado, cuando escucho sobre el estado de Beltrán este pensó que finalmente se habría desecho de Beltrán.

Que este renunciaría y se iría de la academia, sin embargo aquí seguiría, persistiendo.

Si no entendía inclusive por las malas, ¡entonces lo obligaría a comprender!

— Te eh dado innumerables palizas antes, pero parece que el dolor físico no es suficiente.

Las manos de Noah buscarían algo que, tras revelarse harían que Beltrán abriera los ojos en gran medida.

— ¿Recuerdas esto?

La varilla de metal que Beltrán habría recogido del jardín de su vivienda en Realta, está se habría encontrado entre las pertenencias de Beltrán desde que habría regresado a la institución tras estar en cama medio ciclo y un día.

— En el reglamento se establece que herir a un estudiante está estrictamente prohibido, claramente podría ser motivo para una suspensión o en un caso peor una expulsión.

— Diría Noah acariciando el borde de la propia varilla.

— Claro, nunca se menciona nada en relación a portar este tipo de “herramientas” debo decir que es bastante elegir tener una herramienta de jardinería, así habrías podido justificar su posesión hacia otros.

Noah como todo un joven audaz habría logrado ver fácilmente a través de la estrategia de Beltrán, y no dudaría en pasar la varilla hacia otros de sus compañeros cuya edad oscilaría entre los 10 o 11 años.

— Sin embargo… me pregunto cómo explicarías algo de sangre en la misma.

John.

— Diría Noah indicándole al compañero a su costado.

Bajo la vista completamente desconcertada de Beltrán y sorpresa de algunos de los presentes, John un joven de apariencia común con cabello oscuro y ojos avellana, este golpearía en el rostro a Noah, la fuerza aunque notable no sería destacada, sin embargo parecería ser lo suficiente como para reventar el labio de Noah como dejar un futuro hematoma en su rostro, Noah se sostendría el rostro con ambas manos, lentamente retirándolas con una sonrisa en el mismo.

— Eso fue un poco más fuerte de lo que pensé… — Diría Noah entre risas.

Extendiendo sus brazos recogería la varilla levemente doblada y procedería a golpear a Jonh quien sería tomado despreciado, el golpe partiría parte de su ceja y dejaría un futuro hematoma aún más notable en su mejilla.

Beltrán miraría conmocionado notoriamente a Noah, su percepción sobre el joven atractivo cambiando drásticamente, Beltrán siempre habría creído que Noah sería el instigador que preferiría actuar directamente desde las sombras, sin embargo habría sobrestimado su estado mental de sobremanera.

“Este sujeto está loco como una cabra.” Beltrán no podría evitar sentirse en conflicto consigo mismo, por un lado su personalidad perteneciente a Beltrán sentiría una profunda ira por Noah, haciéndole constantemente forcejear, sin embargo su otro lado más frío y tranquilo lo incitaría a buscar opciones sobre el cómo salir de su actual aprieto, su mente en conflicto lo llevaría a pensar lentamente.

Noah golpearía a otros 3 compañeros quienes apesar de demostrar una notable molestia no tomarían represalias, un mal presentimiento inundaría el corazón de Beltrán cuando creería que aquello no mejoraría.

— Un estudiantes resentido con sus abusadores decide finalmente tomar represalias, primero desquitándose con Larson en la competencia… y luego atacando a sus agresores tras finalizar sus clases.

— Diría Noah mientras dejaba como apropósito sus ropas se ensuciasen a forma de fortalecer su acto.

— Ahora viene la parte interesante… Los demás estudiantes sonreirían con cierta malicia juguetona filtrándose a través de sus ojos, aquellos quienes sostendrían a Beltrán lo forzarían a alzar sus brazos dejando desprovista su caja torácica cuando repentinamente Noah golpearía con la Varilla ya deformada el abdomen de Beltrán.

Un dolor profundo inundaría su cuerpo mientras se torcería, sin embargo sería retenido sin darle tregua a su estado actual, los jóvenes seguidos de Noah empezarían a golpear a Beltrán, algunos en la cara mientras que otros en los costados de su cuerpo, a diferencia de la última vez apenas restringiéndose desprovista hacer algo.

La mente de Beltrán intentaría buscar numerosas posibilidades para librarse de la situación actual, inclusive con sus heridas Beltrán no creía poder apelar directamente a otros docentes para que atendiesen el caso actual, estaba claro que alguien con una familia de renombre como Noah no dejaría que el nombre de uno de sus herederos fuese deshonrado por las actitudes de un joven como Beltrán.

Beltrán tampoco creía que su padre, quien se habría demostrado indiferente a él realmente haría algo al respecto para ayudarle, ¿que esperaría de un padre que nisiquiera visitaría a Beltrán tras caer gravemente enfermo?

Cada golpe frenaría parte de la claridad mental de Beltrán mientras su mente se volvía un caos de cosas, siendo sacudido de momento en momento y quitándole la posibilidad defenderse, si esto continuaría aquella no sería una paliza habitual la cual podría resistir con mera entereza, sería un golpe bajo y definitivo hacia Beltrán, posiblemente ocasionando su expulsión.

Si Noah presentaba aquella historia respaldada de algunos estudiantes heridos siempre podrían argumentar que se defendieron de Beltrán quien se habría comportado errático y desprovisto de razón, los profesores como administradores se desmoldaron reacios a participar en asunto internos que involucrarían familias nobles, por lo cual la reacción más normal sería la expulsión de Beltrán.

“… No puedo dejarlos.” La furia de Beltrán se arremolinaría cuando, finalmente sus fuerzas se drenarían apenas pudiendo mantenerse consciente de sí mismo, sus alrededores dolían y inclusive los golpes habrían cesado, siendo liberado por los jóvenes, Beltrán caería al suelo, sin aire como agotado por la golpiza como castigo soportado e acumulado de variedad de días.

— … Creo que nos hemos pasado un poco.

— Diría John al mirar a Beltrán tirado en el suelo y recostado de lado abrazando su torso lastimado.

— Jaja si… — Respondería Noah entre jadeos soltando la varilla.

— Golpéame un poco, quizá así sea más convincente todo.

Noah quien habría estado dispuesto a llegar a tanto con tal de causar un terrible mal a Beltrán hablaría, casi desprovisto de razón, la impresión de los demás compañeros como del mismo Beltrán sería la misma.

Noah representaba claramente la cruda realidad que traerían los miembros de familias nobles a estas tierras, injusticia clara.

El poder de hacer lo que quisiese se desbordaría de cada postura o pequeño rasgo de notable de su cuerpo dejando algo desconcertados como atemorizados a los estudiantes que estarían viendo.

— Espero que no estén hablando enserio.

— Una voz infantil resonaría a los alrededores, los chicos presentes observaría hacia la puerta del baño, que debido a su alarde como curiosidad por la paliza hacia Beltrán habrían descuidado un poco.

Un joven que aparentaba poseer la misma edad que Beltrán los estaría observando, poseería de ojos ámbar y cabello castaño.

Se trataba de Stuart, un compañero de Beltrán y también uno de sus acosadores frecuentes.

Noah miró extrañado a Stuart, pues a pesar de que el principal desencadenante al acoso de Beltrán habría sido Noah, la verdad era que este era desconocedor de quienes lo continuarían extendiendo además de algunos amigos suyos o el apropio Larson, para el Stuart era un total desconocido.

Sin embargo tan rápido como los demás centrarían su atención en Stuart, algunos compañeros suyos rápidamente se reirían de alivio.

— Mierda, por poco me cago del susto.

— Diría uno de los jóvenes ahí, reconociendo a Stuart, su grosera voz sonando levemente más aguda por el susto.

— Stuart ¿quieres unirte?

Estábamos comenzando a golpear a Beltrán… Tras escuchar aquellas palabras Noah se relajaría notoriamente mientras suspiraría de alivio.

Pero su alegría duraría poco, cuando los reflejos entrenados de Noah actuarían, rápidamente moviéndose hacia un costado para evitar una piedra arrojada directamente hacia el.

La piedra golpearía en el sitio en donde antes se encontraba Noah haciendo eco en los baños, mientras, desconcertados los compañeros de Noah mirarían a Stuart.

— Basura cobarde.

— Insultaría Stuart con una clara molestia en su voz.

— ¿Golpear entre todos a alguien de quien tanto se burlaban?

Me pregunto si hay alguien de su edad aq- Antes de poder concluir con su oración, Stuart retrocedió evadiendo una varilla metálica utilizada para la jardinería, ésta habría sido arrojada por Noah quien miraría a Stuart completamente molesto.

— Pequeño pedazo de mierda… — Gruñiría Noah mientras apretaba los dientes.

Stuart reiría de manera sutil mientras observaba a Noah actuar precipitadamente acercándose a él, sin embargo antes de concluir con su avance Stuart alzaría la voz significativamente.

— ¡AYUDA!

Su grito resonó entre las paredes del baño, resonando con urgencia hacia el exterior, los ojos de Noah se abrieron de par en par mientras el nerviosismo invadía su cuerpo.

Rápidamente pasó de precipitarse a Stuart quien habría retrocedido lejos del baño saliendo del mismo, a correr fuera del baño intentando rodear el edificio mientras avanzaba a largas zancadas, su avance demostró el excelente físico del Gibraltar, para cuando los demás compañeros cayeron en cuenta sobre la situación, Noah habría abandonado el sitio.

Siguiendo el ejemplo de Noah todos sus compañeros huyeron de la escena desvaneciéndose en el ambiente en un parpadeo, justo cuando el último de los individuos abandonó el baño huyendo un profesor se acercaría algo apresurado a la zona.

Stuart quien se habría quedado en la zona observaría al magullado Beltrán mientras le pediría al profesor que lo ayudase.

Las palizas a Beltrán no eran inusuales, la auténtica razón por la cual esto nunca habría sido especialmente llamativo era que los docentes que encontrarían a Beltrán en tal estado lo incitarían a comentarle a su propia familia que dejase el instituto, a fin de no meterse en dispuestas con familias nobles o comerciantes de alto renombre ante las acusaciones.

Beltrán nunca podría hacer pagar a aquellos quienes harían de su vida en el instituto un infierno.

Tras la atención usual Beltrán sería llevado directamente hacia una de las enfermerías del instituto donde se le darían posadas para sus moretones y de revisaría su estado en busca de algo de gravedad, esta ocasión la paliza habría sido especialmente más brutal, rompiendo algunas costillas del joven Leonhard en el proceso.

Beltrán quien habría recobrado los sentidos sobre sí mismo escucharía el sermón de uno de los docentes del instituto, instalándolo a enviar una carta hacia su padre solicitando el cambio de instituto para evitar estos problemas.

— Esto ha pasado de ser una pelea de niños a algo más grave.

— Diría el docente a cargo de la atención en la enfermería.

— Si sigue así, me temo que solo empeorará.

El docente habría simpatizado con Beltrán hasta cierto grado, sin embargo al igual que la mayoría de docentes, sin un estatus para respaldarse ante los ricos comerciantes como las altas familias como los Gibraltar, este no podría hacer mucho al respecto.

Suponía que alguien como el director o la subdirectora tendrían que intervenir para que el asunto culminase finalmente, sin embargo aquello distaba de realmente suceder.

Tras no escuchar alguna respuesta del magullado Beltrán el docente suspiraría.

— Contactaré con los carruajes en el exterior, quizá tú conductor todavía esté esperando tu llegada, la pomada será suficiente por ahora, sin embargo te recomiendo no realizar actividades físicas en por lo menos 2 ciclos.

“Un mes…” pensaría Beltrán con profunda decepción.

Este de habría esforzado tanto por demostrar su valía durante la competencia, derrotando inclusive a Larson, además de subir sus calificaciones en la asignatura en cuestión ¿para qué?

Finalmente todo habría sido aplastado por Noah nuevamente.

Las manos de Beltrán se cerrarían en puños mientras sostenía sus piernas, sus uñas clavándose contra la carne en estas, el dolor era irrelevante la frustración junto con la ira, decepción era profunda, sus ojos se humedecieron mientras apretaba sus dientes con tanta fuerza que creía que podría romperlos.

“… No llores… Maldita sea.” Frustrándose aún más por las reacciones involuntarias de su cuerpo, Beltrán se sacudiría, ignorando el profundo dolor que envolvería a su cuerpo, este habría sido recostado en una cama e indicado que se moviese lo menos posible.

Todo resultaba mal.

¿Qué había de malo con intentarlo?

No sabían la frustración que fue hacerlo.

Intentarlo, una y otra vez.

El rechazo por parte de otros.

El desprecio de sus compañeros, la indiferencia de los docentes junto con la de su padre.

Beltrán, antes de poseer los recuerdos de un adulto en el cuerpo de un niño, era eso mismo.

Un niño.

En su mente múltiples historias sobre jóvenes quienes crecieron en entornos duros, donde todos los días eran un infierno absoluto llenarían su cabeza, todos aquellos quienes habrían preservado su determinación en la adversidad.

¿Qué habría de malo con albergar algo de esperanza en su interior?

Por momentos sentía que no podía darse el derecho de sentir que su vida era un infierno, pues creía y sabía que en la inmensa cantidad de posibilidades que habría en el mundo su vida no era tan mala.

Sin embargo ¿porque no podría quitarse esa sensación como si todo fuese a acabar?

Su estado mental, inestable y deteriorado no pudo evitar traerle una gran ola de pensamientos como sentimientos negativos golpeando con los límites de su entereza mental.

Cuando casi estaba apunto de comenzar a golpear todo aquello cerca suya, el sonido de la puerta resonó.

Los ojos anaranjados de Beltrán observarían la dirección de la puerta notando a un joven niño de su edad, con cabello castaño y ojos ámbar.

— ¿Quieres que te deje otro rato solo?

Preguntaría el niño, mientras observaba a Beltrán casi al borde de un colapso, este no parecería muy interesado en consolar al Leonhard.

Beltrán acercaría su antebrazo hacia su rostro retirándose las pequeñas lágrimas que se habrían formado, su estado de ánimo le impedía que alguien lo viese en aquella forma tan deplorable y débil a su percepción.

— No, está bien.

— Aunque intento sonar seguro, la voz de Beltrán estaría quebrada.

— Entonces iré al punto.

— Stuart se acercaría a Beltrán unos cuantos pasos.

— Odio las injusticias de mierda, lo que esos sujetos te estaban haciendo fue algo que odie tanto que apenas pude reprimirme.

La voz de Stuart resonaría con un odio profundo, Beltrán observaría como el rostro de Stuart se contraería de ira mientras apretaba los dientes con fuerza.

Por alguna razón, el sentimiento de Stuart resultó extremadamente contagioso para Beltrán quien aún estaría sumergido en una calamidad de emociones, los dientes de Beltrán se apretarían con fuerza.

— Yo también lo odié.

Beltrán habría sido ingenuo, pensó erróneamente que mientras controlase su posición y esquivara a sus agresores o demostrara a otros que era capaz de sobresalir el asunto terminaría.

La frustración y el sentimiento de autocrítica no parecían esfumarse de su interior.

“Fue un imbecil, trate a estos idiotas como niños sin comprender que los adultos son exactamente iguales.” Beltrán por momentos habría olvidado que el también era un joven impotente, pretendiendo controlar la situación.

En ese momento un pensamiento autocrítico se vio reflejado como una expresión ajena.

“Intenté tapar el sol con un dedo.” La expresión reflejaba el instinto de controlar lo incontrolable.

Poco a poco Stuart se calmaría, sin embargo su expresión se mantendría seria.

— La única forma de terminar con esta situación de manera auténtica es hacerlos sentir el peso de sus acciones.

— Explicaría Stuart un tanto sombrío.

A Beltrán le costó creer que esas palabras podrían salir de la boca de un niño de apenas 8 años, en ese momento Beltrán comprendió que habría estado subestimando con creces a los jóvenes de estas tierras, recordando la anormal destreza que demostraron aquellos otros niños en la competencia o la gran fuerza como habilidad de Larson.

Las palabras del profesor resonarían en la cabeza de Beltrán.

“Es sencillo, elige si eres un cazador o una presa.

Si tanto te da miedo sólo evítalos.” En ese momento Beltrán comprendió otra cosa bastante importante sobre sí mismo.

Odiaba ser la presa.

— … ¿Sabes cómo hacerlos pagar?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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