El Trono de las Bestias - Capítulo 13
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13: Capítulo 12: Escéptico.
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Capítulo 12: Escéptico.
— No tengo idea.
La vi de Stuart retumbó en los oídos de Beltrán unos cuantos segundos antes de que este asimilara lo dicho por Stuart.
“¿Eh?” La mirada de Beltrán caería sobre Stuart quien se habría dado la vuelta dando unos pasos hacia la puerta directamente, Beltrán habría estado algo pasmado apenas dándose cuenta que Stuart estaría por irse.
— ¡Espera!
— Llamaría Beltrán con su mente hecha un caos.
Stuart pararía dándose la vuelta, en su rostro algo de frustración se filtraría.
— ¿Ahora que?
— Preguntaría fastidiado.
Beltrán casi sentiría como una vena se manifestaría en su frente debido a la actitud de Stuart.
“¿Era imbecil o solo lo pretendía?” ¿Quién demonios ofrecía una solución que nisiquiera tenía?
Controlando su molestia y recobrando algo de su compostura Beltrán arreglaría las ideas en su mente mientras miraría al opuesto, un notorio escepticismo grabado en su mirada.
— ¿Porque me ayudas?
— Preguntaría Beltrán inconforme con la supuesta ayuda de Stuart.
Aunque en un estado algo menguante entre la consciencia e inconsciencia Beltrán recordaría como Stuart habría intervenido, ayudándole y ganándose la enemistad de Noah, Beltrán quien habría sido molestado como acosado por Stuart antes hasta el punto que el propio Beltrán le habría intimidado no entendía cómo Stuart le habría prestado su ayuda.
Stuart sonreiría, casi como si encontrase divertida la confusión de Beltrán.
— Digamos que, tras nuestros últimos encuentros me di cuenta que no solo eras un debilucho de mente débil con un buen nombre respaldándote.
Por ahora te recomiendo descansar y evitar más palizas, aunque saliste de esta es probable que Noah te busque para acabar el trabajo.
— Expresó Stuart con una experiencia inexplicable para Beltrán.
Tras aquellas palabras, Beltrán finalmente se encontraría algo más complacido y sin detener el avance de Stuart nuevamente este mismo de retiraría dejando a Beltrán solitario en la habitación.
La mente de Beltran que habría pasado una gran cantidad de estrés ocasionado no solo por el dolor físico si no también por las cicatrices mentales dejadas por el acoso, se encontraría extremadamente cansado, aunque se habría aferrado a la idea de tomar represalias contra aquellos quienes le habrían acosado sin fin.
Beltrán seguía sintiéndose algo vacío, nunca fue alguien especialmente vengativo, y aunque no quería ser presa de alguien nunca más, tampoco era como que eso le causaría satisfacción completa.
“Mi mente es un desastre…” pensó Beltrán mientras el dolor inundaba su torso.
Elevando su camisa notaría moretones en todas partes de su cuerpo, pomadas de colores violetas como verdes estaban vertidas sobre cada uno de estos, su rostro ardía y algunas heridas habrían sido atendidas, otras parecerían tomar aún más tiempo en terminarse de formar, en el abdomen de Beltrán una marca rojiza que habría logrado rasgar su piel se filtraría, esta herida habría sido ocasionada por la varilla metálica que Noah habría utilizado como sacado de sus pertenencias.
Beltrán sintió asco por su propio estado anormal, nunca le habría gustado el aspecto de un cuerpo repleto de moretones.
Sin embargo no habría mucho que hacer, la mente consciente de Beltrán sopesaría muchas cosas, mientras poco a poco el cansancio lo inundaría.
Sin darse el lujo de descansar el docente llegaría acompañado de Sir Aliss quien finalmente se llevaría a Beltrán, si rostro igual de inexpresivo y sin mostraría ninguna cambio inclusive cuando su joven amo habría sido humillado de tal manera.
Siendo transportados al carruaje, Beltrán viajaría en total silencio, mientras Sir Aliss observaría tras la ventana.
“No quiero decir que me decepcione, pero genuinamente esperaba más de los caballeros.” Las incógnitas de Beltrán se habrían confirmado hasta cierto grado, a Sir Aliss no le sería muy relevante el estado actual de Beltrán ni algo que tuviese que ver con el, sin embargo Beltrán no creería que Aliss no expresaría tan abiertamente, por lo menos habría pensado que preguntaría sobre la situación para luego contestar con un “veré que puedo hacer”.
“Sigo siendo un niño de 8 ¿eh?” Otra cosa que también Beltrán comprendería era que en contraste con el otro mundo, en este cuya mayoría de edad era los 12 años, nadie tendría simpatía por un infante como el de 8 años de edad, demostrando indiferencia a menos de que existiese alguna vinculación previa con el individuo.
“Me pregunto si seguirías manteniendo esa fachada si al joven que casi matan a golpes fuese tu hijo.” Pensaría de manera burlesca mientras cerraba los ojos dejando que el tiempo hiciese la labor.
Conforme el tiempo pasó Beltrán sentiría como el carruaje frenaría, bajando del mismo con lentitud en un intento de no agraviar sus sensaciones físicas Beltrán caminaría en silencio hacia el interior del que sería su hogar.
Cruzando el interior amueblado de la estructura Beltrán le daría aprecio q las pocas cosas que habría en el sitio, sin embargo su vista sería llenada por variedad de muebles cubiertos por una fina tela de color blanco, evitando que estos acumulasen polvo.
El hogar de Beltrán sería algo que para muchos plebeyos sería considerada una mansión, con un extenso jardín, una zona delantera que podría albergar hasta 3 carruajes como una gran estructura de 2 pisos que podría tener dentro suya hasta 18 invitados, eso sin contar las viviendas para sirvientes que serían parte del gran territorio.
Quizá si era una mansión.
Sin embargo Beltrán no pudo evitar sentir una profunda sensación de soledad cuando entraría a la zona en cuestión, los muebles vacíos solo proyectarían sombras, con la luz filtrándose cada vez menos del exterior en conjunto con las lámparas que exudarían una luz pálida que apenas satisfaceria la necesidad de luz en la zona el lugar era silencioso.
— Por ahora suspenderemos sus prácticas de combate.
Informaré a su al Amo respecto esto.
— La voz fría de Aliss haría que Beltrán recordase que no estaba solo totalmente.
“Tan frío como una estatua, quizá cuando mueras te convertirás en una estatua animada.” Bromearía Beltrán intentando mitigar la profunda soledad que golpearía su interior.
A su padre ni a su madre le importaban el propio Beltrán.
Las palabras de Aliss solo reafirmarían que el único interés que tendría por Beltrán sería para que pudiese ponerse al día con sus compañeros por medio de las prácticas.
Agitando su cabeza en un intento débil de reprimir su pesimismo Beltrán asentiría dejando que Aliss se fuese mientras caminaría a su habitación ignorando todo lo que habría de por medio.
En un descuido Beltrán se chocaría con un mueble, haciendo que este tambalease un poco, pero finalmente se estabilizaría.
Llegando a su cama Beltrán dejó caer su cuerpo, su cuerpo drenado de toda fuerza que habría llegado a acumular, la sed de venganza era fuerte como una llama pero flaqueaba con el tiempo y sin nada que consumir como cualquiera, finalmente terminaría apagándose.
Acostado en su cama un lado de Beltrán querría simplemente envolverse en sábanas y dormir todo lo que pudiese, sin embargo otro lado más analítico repasaría los eventos previos con rapidez.
En ese momento una duda inundaría la mente de Beltrán.
“¿Porque Noah habría corrido?” En retrospectiva estaba claro que este mismo tenía un respaldo incluso si Beltrán lograse gritar pidiendo ayuda, con la varilla metálica perteneciente al jardín del hogar de Beltrán era fácil determinar que el era quien lo habría traído, incluso si Beltrán habría sido molido a golpes esto podría justificarse como algún tipo de defensa, no se requería que tuviese mucha lógica solo concordar.
Estaba claro que alguien respaldaba a Noah en el instituto, su familia como la de Beltrán poseía un gran prestigio solo que con la diferencia que sus padres habrían estado las activos en su estatus.
Sospechaba Beltrán que si Noah llegaría a meterse en un problema su familia hablaría por el ejerciendo presión en la institución para que mínimo sea liberado de todo castigo.
Mientras que por el otro lado, su familia nisiquiera habría intervenido para socorrerle ante algunos plebeyos con familias adineradas o nobles menores.
Estaba claro que no intervendrían para salvarle de los Gibraltar.
Los Leonhard poseían orígenes nobles y aunque Beltrán no estaba seguro con certeza de su estatus pues apenas era un niño, recordaba como su padre siempre hacía alarde de sus cualidades como grandes riquezas almacenadas, además las reacciones ajenas en salones o fiestas de origen aristocrático siempre causó una profunda sensación de poseer un estatus superior inclusive entre los afortunados.
Sin embargo esto no cambió la naturaleza de Beltrán, lejos de suceder lo que solía pasar en novelas o historias de héroes, esto no haría a Beltrán engreído, si no todo lo opuesto, su naturaleza dócil peor indomable siempre lo llevaba a intentar encontrar un equilibrio entre alzar la cabeza para no ser pisoteado pero no hacerlo tanto para que le cortasen la cabeza.
Su mente recapacitaría un poco, las palabras de Stuart y el actuar de Noah, estaba claro que Stuart no estaba consciente totalmente de la situación, dejándose llevar principalmente por su experiencia o sentido común para evitar ser abordado por Noah.
Si Noah no temía el castigo por sus actos entonces ¿qué fue lo que lo asustó?
“Claro, como pude ser tan despistado.” Noah era lo opuesto a lo que fue Beltrán, con un carácter engreído y capacidades intelectuales como estatus superior Noah siempre sería el individuo alabado por otros, nacido con la mayoría de dones que una persona podría poseer.
Esa misma imagen era lo que tenía que se desvaneciese.
“Entre sus compañeros e inferiores quizá no le importaría lo que llegasen a pensar, pero ¿quizá entre los profesores ese no era el caso?” ¿Habría alguien observándole?
Considerando su conocimiento como propia intuición Beltrán sacaría una conclusión algo apresurada pero carecería realmente de los conocimientos para corroborarla.
Noah era un heredero principal de una familia con estatus como poder, lo que significaba que su supervivencia resultaría una prioridad.
Algo similar a lo que Aliss sería para Beltrán mientras no se encontraba en el instituto.
Noah tenía un guardián.
Uno mandado directamente por su familia para vigilar que no le pasase nada malo.
Si ese era el caso, coincidiría como alguien con el perfil psicológico de Noah temería el ser descubierto utilizando estrategias tan bajas, en otros casos se justificaría hacia aquellos quienes consideraba inferiores como que esta estrategia sería un medio divertido para entretenerse como para demostrar su intelecto.
Pero ante alguien directamente proveniente de su familia se demostraría cauteloso, también podría decir el porqué reaccionaría tan rápido huyendo casi como si sintiera que alguien vendría por el más rápido de lo usual.
“Si posee un guardián está claro que lo seguiría de cercas.
Teniendo muy pocas excepciones.” Mientras más lo pensaba, más sentido tenía para Beltrán.
Cuando Beltrán habría sido jalado para el baño Noah ya se encontraría en este mismo, dudaba que un guardián siguiese a su empleador inclusive hacia el baño, sobre todo siendo Noah consciente de este, quizá habría algunas excepciones con su vigilancia, como instinto Noah prefirió huir que ser reportado o llamado la atención por utilizar una estrategia tan baja como amontonar a un niño 4 años menor que el.
“Pero… ¿todo esto de que sirve?” Beltrán volvería a ser golpeado por una ola de pesimismo, esto no significaba alguna clase de mejoría en su situación, si planeaba hacer pagar a Noah ahora tendría que encargarse de un vigilante que estaría optando por su seguridad en todo momento.
Inclusive si lograba identificarlo ¿qué se supone que haría?
Dudaba tener la capacidad para separar a Noah del mismo o provocarle de alguna forma para que actúese con su guardián cerca, además en el mejor de los casos el Guardián de Noah sería algún docente o miembro de la institución.
La primera idea que habría pasado por la mente de Beltrán era que el guardián de Noah podría ser algún estudiante en el instituto, facilitando su infiltración, sin embargo la descartó rápidamente, este mismo habría podido seguir a Noah al baño junto a su grupo de amigos, aún si Noah había arreglado las cosas que así no fueran seguís siendo arriesgado.
Fuese cual fuese el caso, Beltrán no podría hacer mucho, menos con su posible lenta recuperación.
¿Tendría que resignarse a pensar en planes e ideas frustradas?
Definitivamente no lo soportaría.
Justo cuando Beltrán tendría una nueva llegada de pensamientos pesimistas una voz hablaría a través de la puerta, no sin antes tocar unas cuantas veces.
— ¿Joven Beltrán?
— Una voz femenina levemente envejecida hablaría.
¡Era Eliette!
Una punzada de calidez inundaría el pecho de Beltrán cuando se levantaría a medias, observando la puerta en silencio.
Por un lado quería ser receptivo y decirle que entrase como liberarse con ella, pero por otra se sentía avergonzado de sí mismo.
¿Cómo podría lidiar con ambas cosas?
— Joven Beltrán, voy a pasar… Sin darle tiempo a Beltrán a reaccionar este miraría como Eliette cruzaría, sus pasos sutiles marcarían la entrada de la sirvienta a la habitación.
Beltrán se ocultaría tras cobijas únicamente sintiendo cada vez más cerca a Eliette de él mismo.
— Escuché lo que pasó… lamento no poder consolarlo ni ayudarlo de ninguna forma.
A través de la tela de su cobija Beltrán escucharía la voz profundamente dolida de la sirvienta que lo cuidaría como si fuese su propia madre.
¡Odiaba estos sentimientos juveniles dentro suyo!
Lo harían actuar contradictoriamente impulsivamente y conflictivamente, sentía como no importase lo que hiciese, este lo arruinaría todo.
— Sin embargo, tengo algo que podría ayudarle a aliviar su malestar.
De manera lenta y leve, Beltrán poco a poco se repondría, quitándose la cobija de encima, frente a él Eliette con su vestido de sirviente presentaría algo de Beltrán, los ojos anaranjados del mismo reflejarían un pequeño líquido dentro de un frasco, el líquido era carmesí y brillaba de manera tenue.
Los ojos de Beltrán se iluminarían al descubrir el origen de aquel objeto.
¡Era una poción!
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