Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Trono de las Bestias - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. El Trono de las Bestias
  4. Capítulo 14 - 14 Capítulo 13 Poción
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: Capítulo 13: Poción.

14: Capítulo 13: Poción.

Capituló 13: Poción Los ojos de Beltrán reflejarían a la poción carmesí en manos de Eliette, el asombro se asomaría dejando de lado levemente su malestar general.

¡Habría escuchado y leído de ellas!

Las pociones eran creaciones alquímicas las cuales dependiendo de la intención del alquimista servían para brindar de distintas capacidades al líquido en su interior, mediante su consumo estas pudieron otorgar múltiples apoyos a quienes las consumieran, existían pociones de todo tipo y desde su descubrimiento eran un medio muy usual por el cual se podría remplazar a la “magia” tradicional hasta cierto punto.

Para ser más específicos las pociones funcionarían como sustitutos de efectos leves solo alcanzables con magia o medios similares.

Resultaban ser piezas útiles para la batalla siendo otorgados a soldados como aventureros en tiempos difíciles con el propósito de aumentar sus probabilidades de supervivencia durante la batalla.

— Hace tiempo conseguí esta poción.

— Dijo Eliette mientras dejaba la misma en la mesa al costado de la cama de Beltrán.

Beltrán se sentaría en su cama mirando a Eliette profusamente confundido por las acciones de aquella mujer quien sería su sirvienta.

— Tiempo atrás, tuve un hijo.

— Relató Eliette, sus palabras tanto nostálgicas como dolidas advirtieron a Beltran la clara conclusión de esta historia.

— Este mismo, enfermo de manera abrupta, mientras yo me encontraba sirviendo a su familia joven Beltrán.

El salario de las sirvientes siempre resultó un tema complejo, para Beltrán quien apenas tendría una noción de gastos creía que al ser hijo de una familia de estatus noble algo relevante, la paga de la propia Eliette resultó ser bastante superior al de cualquier plebeyo promedio, aun con esto Beltrán dudo que podría siquiera darse el gusto de comprar despreocupadamente una pócima de sanacion tan grande ¿acaso habría dedicado una parte importante de sus gatos en la compra de esta poción?

La inexperiencia en el mundo “real” que Beltrán tendría le haría imposible el discernir auténtico valor de un poción de gran tamaño.

— Utilizando una parte importante del ahorro que poseía, conseguí hacerme con esta poción, en búsqueda de aliviar el malestar que poco a poco drenaba la energía de mi niño amado.

— La voz de Eliette expresaría un tono maternal que Beltrán nunca habría escuchado antes.

— Sin embargo todo fue inútil… La voz de Eliette se apagó lentamente mientras observaría a Beltrán con líneas de tristeza adornando su rostro.

— Murió antes de poder consumir la poción, los clérigos en las iglesias se habrían negado a brindar ayuda a mi niño, debido a que su enfermedad requería la ayuda de un clérigo mayor y nosotros no éramos creyentes activos del obscurantis.

— Agregó Eliette expresando con un profundo dolor en su voz.

Las manos de Eliette se extenderían hacia el cabello de Beltrán acariciando delicadamente este mismo y bajando hacia el rostro magullado de Beltrán, la delicadeza de Eliette impediría que Beltrán sintiese algún dolor.

— Cuando me encontraba sumida en el más profundo dolor, su familia decidió ascenderme, habían concebido un pequeño niño, de rostro amable y carácter fuerte.

— Diría Eliette con el inicio de una sonrisa asomándose por la comisura de sus labios.

— Estaba lastimada y tras la muerte de mi hijo, sentía que no tenía propósito alguno en esta vida, continué trabajando, como un no-muerto, por mero instinto como costumbre; sin embargo sin marido, sin más hijos.

mi vida había acabado en el momento que tuve que enterrar a mi propio hijo.

Beltrán sentiría una profunda pena y lástima por la sirvienta, inclinando su cabeza hacia abajo, Beltrán se vio incapaz de mirarla a los ojos, también creía que Eliette no quería que alguien la viese en ese estado tan débil.

— En un principio habría rechazado la idea de cuidar a otro joven, pues simplemente no podía evitar ver el reflejo de mi hijo en otros jovenes, rebosantes de energía y alegría, todo me recordaba a él.

— Las manos de Eliette se alejarían del rostro de Beltrán.

— Sin embargo tú fuiste distinto, siempre necesitando de supervisión, poseías un cuerpo débil y se temía que si alguien no te tenía el ojo encima te cayeras o enfermarás gravemente, simpatice con tu madre debido a que mi hijo tuvo las mismas dificultades cuando era joven, además, no quería que se repitiese la desgracia de mi hijo… finalmente acepte.

— Aún con ello preferí evitar el encariñarme contigo, solo estaba velando por tu seguridad hasta que tu condición mejorase… pero conforme pasaban los años, te vi tan solo, teniendo tantas cosas que decir, que ver de este mundo, tu curiosidad como timidez al pedir algo, tu pequeño orgullo, tus molestias y tu necesidad por buscar encajar con los demás.

Todo me conmovió profundamente.

— Eliette sonrió abrazando la cabeza de Beltrán presionándola contra su pecho suavemente.

— Me di cuenta que no podía evitar encariñarme contigo, mi niño.

La calidez del abrazo de Eliette inundó el corazón de Beltrán quien sentía como sus ojos se humedecieron en consecuencia, al final de cuentas, era solo un niño.

— Pensé que buscaba remplazar a mi hijo cuidándote, pero ese no fue el caso, siempre buscabas una razón para tener algo de compañía, poseías tu propio carácter… cuando creciste de alguna manera lo supe, estabas destinado a grandes cosas, no solo por tu personalidad o la luz tan particular que siempre irradiaste, a pesar de volver con esas heridas del instituto nunca te quejaste conmigo, nunca has dejado de ir, tampoco me has pedido que te saque del mismo.

Eres muy fuerte Beltrán, sin embargo está bien mostrarse débil hacia otros.

Beltrán, dejándose llevar por los auténticos sentimientos dentro suyo, no podría evitar derramar unas lágrimas en silencio, la impotencia, ira, tristeza, decepción, odio se filtró a través de sus párpados y bajo sobre sus mejillas como pequeñas gotas saladas de agua, lloró todo aquello que no había podido llorar, sintiendo como aquella presión que habría puesto sobre sus hombros, aquel orgullo falso que nunca tuvo se esfumaba en cierta medida con lentitud.

Tras llorar un tiempo indeterminado Beltrán finalmente se estabilizó, sintiéndose un poco mejor que antes.

— Una vez perdí a mi hijo decidí quedarme con esta poción como un símbolo.

— Explicó tranquilamente Eliette aún con algo de dolor filtrándose a través de su voz.

— En parte, para recordar lo que hice por mi hijo y en parte para recordar que fue demasiado tarde para él.

Beltrán observó la poción rápidamente sus pensamientos adivinaron lo que Eliette estaba pensando hacer.

— ¿Planeas dármela?

— Preguntó buscando una confirmación de parte de Eliette.

Eliette asintió.

— Quizá para mí hijo fue tarde, pero lo que me contó Sir Aliss sobre lo que le sucedió, amo Beltrán, puede escalar a mayores, desconozco que sucede en ese instituto, mucho menos si planea finalmente dejar el instituto, sin embargo no me quedaré de brazos cruzados, ya sea que quiera dejar el instituto o continuar en el, la poción debería ayudarle amo Beltrán.

Beltrán pudo apreciar como Eliette sonreiría recuperando su profesionalismo y dirigiéndose a Beltrán como debería, Eliette no tardó en salir de la habitación dejando a Beltrán solo.

Beltrán observaría la poción en silencio mientras su mente poco a poco se recuperaba de la gran cantidad de sucesos pasados en el día.

Un par de horas más tarde, Beltrán caminó por el jardín de su hogar, la noche sobre ellos proyectaría una disminución notaría en los rayos que iluminarían los cielos de manera constante, los truenos serían leves y apenas audibles.

Pequeñas lámparas extendidas por la zona iluminaban de un color claro los alrededores.

Magullado y aún lastimado Beltrán se acercó hacia unas cuantas flores, apreciándolas en silencio, vistiendo su uniforme de la academia el cual se encontraría hecho jirones y manchado con la sangre del propio Beltrán.

Tras reflexionar un poco Beltrán finalmente habría podido reconocer su propio error.

Aunque pretendió hacer un cambio sobre las cosas, realmente esperó que el demostrarle a los demás su propia fortaleza sería suficiente como para mitigar el asunto, mientras pudiese ignorar las burlas ajenas todo terminaría con simpleza y sencillez.

Habría evitado afrontar el problema y optado por buscar alternativas.

Finalmente y de una mala manera Beltrán comprendió las palabras que aquel profesor habría pronunciado despectivamente.

Todos veían a Beltrán como una presa, no importase lo que hiciera, ellos siempre intentarían esperar la oportunidad para clavar sus dientes encima de su piel y desgarrarle.

— ¿Quieren verme sangrar?

Antes había caído la baja ilusión de seguridad creyendo que el mismo sería suficiente como para terminar este problema.

Sin embargo ahora sabría que Beltrán Leonhard no sería suficiente como para sobrellevar toda la carga que lo acomplejaba.

Tenia que utilizar todo lo que poseía para poder demostrarles a los demás quién era presa de quién.

Sacando de su bolsillo, una poción roja se dejaría ver, con una pequeña burbuja en su interior la cual buscaría escapar, escalando hasta la cima de la mismo botella, un tapón de corcho cerraría la misma.

— Que así sea.

Destapando la botella, Beltrán bebería el interior de la misma.

Aunque Eliette nunca habría mencionado las propiedades de la poción su enfoque habría sido suficiente como para determinar la naturaleza de la misma.

Pócima de Sanacion.

Beltrán tendría una curiosa sensación, pues conforme el líquido rojo cruzaba por su garganta, este se esperaría que el líquido terminase en su tracto digestivo, sin embargo aquello no resultó, una curiosa sensación llevó a Beltrán a hacerse la idea de lo que pasaría en su mente.

Conforme bajaría por su garganta la piel de Beltrán absorbería la poción volviéndola cada vez más pequeña hasta finalmente volverse un pequeño líquido el cual trago apenas perceptiblemente.

Al instante una extraña sensación de calor inundaría su cuerpo entero, sentiría como todo en el se calentaría haciendo sudar de manera leve su cuerpo, sus costillas presuntamente rotas rápidamente se recompondrían, acomodándose tuvo una sensación muy incómoda al escuchar el crujido de las mismas casi como si buscasen soldar las partes heridas generando algo de hueso nuevo como recomponiendo el anterior, sus moretones arderían como si los acercara al fuego, rápidamente cayendo pequeñas costras las cuales se desharían en el aire.

— ¡Agh!

Beltrán se quejó al sentir como sus sensores orgánicos sobre el dolor de sacudirían trayéndole un agudo dolor similar a tener varias agujas clavadas en sus heridas, al moverse este se habría encorvado de manera sutil preparado para soportar el constante de dolor, sin embargo así como así el dolor se esfumó de manera abrupta y sin aviso.

“¿Es así de efectivo?” Beltrán quedaría estupefacto, una sensación de frío inundando su cuerpo, sin embargo conforme pasaron los segundos el calor se esfumó junto con el frío, volviendo a un estado similar a antes de siquiera haberse recuperado del déficit de Prana.

Beltrán ya no se sentiría tan cansado o inestable como antes.

“Esta es quizá mi última oportunidad para cambiar las cosas…” Beltrán se vería a sí mismo, sintiéndose misteriosamente mejor que hacía mucho tiempo.

No solo físicamente si no mentalmente, el haberse liberado con Eliette ayudó a mitigar la crisis que Beltrán habría estado sufriendo y liberar el estrés acumulado en su mente durante tanto tiempo de acoso.

Los ojos anaranjados de Beltrán brillarían con una luz distinta, preparado para no solo reaccionar a la amenaza, si no también actuar ahora.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo