El Trono de las Bestias - Capítulo 15
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- Capítulo 15 - 15 Capítulo 14 Corroborar antes de actuar
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15: Capítulo 14: Corroborar antes de actuar.
15: Capítulo 14: Corroborar antes de actuar.
Capítulo 14: Corroborar antes de actuar grrrrrrrrrrr Un sonido estomacal retumbaría por los alrededores del jardín, Beltrán quien habría recobrado segundas fuerzas para continuar con su vida en la academia ahora se encontraría profundamente avergonzado y agradecido al mismo tiempo.
“Que bueno que nadie escuchó o observó esto.” Beltrán habría optado por alejarse al jardín, no creía que hubiese algún riesgo auténtico en consumir la poción luego de tanto tiempo, habría escuchado que este tipo de fórmulas alquímicas carecía auténticamente de una fecha de caducidad, a menos que fuese de mala calidad o falta, sin embargo por su color como cuidado Beltrán habría apostado por su buen estado.
Sin embargo para evitar provocar a Eliette o en caso de algo saliese mal hiciese un desastre de vómito optó por viajar al jardín, ahí todavía Eliette podría escucharle como ayudarle si llegaba a quejarse o gritar, además de que sería muchas veces más fáciles de lavar que cualquier otro sitio de su hogar, lo que Beltrán no habría considerado era los posibles efectos secundarios que consumir la poción podría causar en el.
“Estoy hambriento…” El apetito que se habría esfumado completamente ante su paliza se recuperaría velozmente haciendo que Beltrán viajase en el interior de la vivienda.
Eliette quien estaría haciendo su quehacer, encontraría a Beltrán en el comedor comiendo la comida que Eliette habría preparado desde la tarde, observando como los moretones en su rostro habrían desaparecido no pudo evitar sonreír pasando cerca y sirviendo un poco más de comida para el joven.
Sir Aliss como de costumbre estaría esperando a las afueras de la vivienda al joven Beltrán, su rostro arruinado por las batallas yacía completamente carente de expresión, sus pensamientos ocultos bajo su semblante naturalmente serio inclusive cuando no pondría ninguna expresión.
Los ojos oscuros de Sir Aliss reflejarían la silueta de un joven, observando el cabello rubio algo crecido de Beltrán Sir Aliss notaría como el mismo habría perdido cada una de sus heridas las cuales aparentaron castigar tanto al mismo el día anterior.
Por un momento los instintos de Aliss apreciarían con cautela al joven.
“¿…una recuperación tan corta?
Es imposible que despertara una senda involuntariamente…” El ojo crítico de Sir Aliss analizaría los movimientos de Beltrán sin embargo no encontraría una discrepancia en el actuar de Beltrán, definitivamente era el mismo joven.
“La única explicación lógica es el uso de una poción de sanacion.” Intuiría naturalmente el caballero.
Con un mundo repleto de posibilidades nunca estaría mal ser precavido, sus ojos tras dejar de analizar a Beltrán volverían al carruaje dejando que el mismo subiese a este para posteriormente hacer el lo mismo.
Stuart quien estaría en el instituto llegaría a su salón de clases, su mente repasaría todo lo sucedido el día anterior, soltó un suspiro de resignación, definitivamente no había pensado nada de lo sucedido bien.
“Ese sujeto Noah…” Stuart no pudo evitar apretar sus dientes al encontrarle cierta semejanza con un familiar.
Ahora se habría condenado, con Beltrán fuera del instituto por unos días debido a sus lesiones definitivamente Stuart sería el principal centro de burlas como de acoso por todos aquellos quienes tuvieron como objetivo a Beltrán con anterioridad.
Stuart notaría como a diferencia de días posteriores su usual grupo de amigos no solo se encontrarían alejados algo de su lugar asignado sino que parecerían haber dejado “algo” en su propio lugar.
“Mierda…
de manera literal” El desagrado se marcó en la cara de Stuart al llegar cierto olor desagradable y observar como su propio banco se encontraría embarrado de “mierda”.
Stuar casi de inmediato metería la mano en su maleta, tomando el libro más grueso y estiraría su cuerpo apunto de arrojar el libro, cuando un tirón lo frenaría en seco.
— ¿Qué se supone que estabas por hacer?
— Una voz madura preguntaría detrás suya.
Observando atrás suya, Stuart observaría al profesor, con una barba plateada la cual acentuaría aún más su rostro cuadrado, el docente se demostraría como un hombre experimentado y alto, posiblemente en el pasado demostró poseer entrenamiento en algún deporte pues aún con su físico decadente debido a la vejez este no expuso ninguna dificultad en detener el impulso de Stuart de arrojar aquel libro.
Stuart chasquearía la lengua.
— Nada…
El profesor soltaría a Stuart, sus ojos verdes repasarían un poco la escena antes de suspirar con cierto fastidio.
— Busca a los limpiadores, pídeles que limpien este desastre.
Stuart casi hirviendo de ira, inhalaría y exhalaría con fuerza, acostumbrado a la sensación de impotencia, poco a poco se calmaría mientras camino en dirección a las afueras de los salones.
Los limpiadores eran conserjes contratados por la escuela para encargarse de mantener limpios los edificios y aulas, debido a su contrato estos deberían estás disponibles durante el horario escolar para poder atender toda clase de casos como necesidades de los docentes.
Cuando Stuart se encontraba de camino afuera casi se chocó con alguien frente a él, observando con molestia el individuo sus ojos se abrieron como platos.
— ¿Beltrán?
— Preguntó confundido.
El joven de cabello rubio y ojos anaranjados se presentó, vestido con el uniforme de la institución, totalmente pulcro como limpio, su imagen sería un reflejo extraño inclusive para Stuart, pues, desde inicio de año escolar Beltrán expondría una particular imagen repleta de moretones como más pequeña, quizá por estar constantemente a la defensiva sobre todo lo que le rodeaba, haciéndolo ver mucho más pequeño de lo que realmente era, mostrándose nervioso la mayor parte del tiempo.
Los ojos de Stuart creían engañarle ¿cómo habría pasado de aquel estado tan deplorable en el que se lo encontró ayer a este?
¡Se vería inclusive mejor cuando regresó tras el alba!
Beltrán sonreiría observándolo un momento.
— No te agradecí por lo de ayer, gracias, sobre todo, tu esfuerzo no será en vano.
Con esas palabras Beltrán palmearía el hombro de Stuart, tras lo cual lo miraría con cierta curiosidad.
— ¿Qué estabas haciendo?
— Preguntó confuso Beltrán.
— Tsk, te lo cuento luego.
— Contestaría Stuart atravesando a Beltrán con cierta molestia.
Beltrán miraría en dirección al salón, la sonrisa de su rostro se esfumaría sutilmente mientras captaría a los demás “amigos” de Stuart mirando algo perplejos a la distancia.
Beltrán apretaría un poco los dientes.
Recordaría a los jóvenes pues estos habrían estado presentes durante la paliza que Noah le habría dado, incluso participando en aquella en los baños.
Tras un rato volvería Stuart junto con el limpiador el cual purgó la zona de estudio perteneciente a Stuart derramando alguno que otro compuesto alquimico para lidiar con el mal olor que se habría esparcido a lo largo del aula hasta impregnarse por sus alrededores, el nuevo olor traería una frescura sutilmente dulce en la zona llenando el salón por completo.
Las clases pasarían con lentitud dejando tras de sí una notoria incomodidad en el lugar, por un lado sus acosadores dentro del aula seguirían completamente estupefactos y atemorizados de ser delatados por Beltrán, aunque habrían escuchado la explicación de Noah la cual había traído una falsa sensación de seguridad.
Ahora con Beltrán completamente ileso y presente estos no podrían evitar tener una sensación de peligro constante remarcada en su interior, una semilla de temor se apoderó de ellos haciéndoles sentir que el tiempo pasaba extremadamente lento.
Una vez terminadas las clases, el pequeño tiempo libre dado para almorzar llegó, permitiendo que todos los estudiantes saliesen de sus clases.
Casi siendo los primeros en salir de las clases los jóvenes abusivos se alejarían, su creciente inseguridad los haría involuntariamente buscar a Noah.
— ¿Qué fue lo que te pasó?
— Stuart quien disimuladamente habría salido del edificio correspondiente mirando a Beltrán el cual caminaba a su costado.
Ambos estudiantes habrían logrado intercambiar notas durante la clase, acordando que harían a continuación.
Aunque Beltrán no estaría del todo seguro de las auténticas intenciones de Stuart estaba claro que aunque este quisiese abandonar el barco ya era muy tarde, con el inicio de los abusos por parte de los que creyó eran sus “amigos” ahora Stuart estaría en el ojo del huracán junto a Beltrán.
— Bebí una poción de restauración.
— Explicó con sencillez Beltrán.
Los ojos de Stuart se abrirían ampliamente mientras miraría críticamente a Beltrán.
— ¿Realmente puedes permitirte una poción de restauración?
— Su voz exudaría una mezcla de escepticismo como envidia.
— No exactamente, sin embargo eso no va al caso ahora.
Stuart chasquearía la lengua frunciendo el ceño levemente.
— Olvídalo, centrémonos de seguirles.
Beltrán prefirió mantener el apoyo de Eliette en secreto aunque Stuart parecía un buen aliado no creía estar seguro de sus auténticas intenciones y si confiarle demasiado sería útil.
Mediante sus notas Beltrán propondría el seguir directamente a sus compañeros de clase, de manera astuta supuso que debido a la sorpresa de verle en una pieza estos buscarían la confirmación de Noah sobre su actual situación.
“Incluso si Noah pensó que ellos podrían venir a corroborar su relativa seguridad con el, dudo que pensase que la inseguridad se sembraría en ellos tan rápido, no creo que esperara que me recuperaría tan rápido.” Pensó Beltrán corroborando su situación.
Al ingresar Beltrán se habría encargado de hacer tiempo evitando que la mayoría de estudiantes le viesen, no le importaba llegar tarde a clase, sus conocimientos le permitirían incluso faltar a la mayoría de clases secundarias sin verse afectado en sus calificaciones, llevaba una delantera abrumadora en todo tema teórico incluso creyendo que hasta un profesor palidecería ante su conocimiento tanto teórico como práctico en su área de especialidad.
El instituto aunque poseía muchas semejanzas a las escuelas modernas que conocía, tampoco eran del todo similares, sus discrepancias permitían aprovechar ciertos sistemas no aplicados actualmente.
Como por ejemplo la asistencia resultaría irrelevante para su aprobación de materias, mientras pudiese presentar los exámenes adecuados demostrando cierto dominio en las áreas en cuestión y aprobase Beltrán sería libre de mantenerse en las clases.
Sin embargo tampoco se confiaría; aprendiendo de su situación actual prefería hacer las cosas sin atajos y sin una sobre confianza.
“Primero tengo que corroborar antes de actuar” pensó determinado a hacer las cosas bien en esta ocasión.
Su misión junto a Stuart sería espiar a Noah en búsqueda de confirmar la teoría de Beltrán.
Si era que solo asumía que Noah poseía un guardián y nunca se daba el tiempo a identificarlo la mayoría de sus planes podrían estar destinados al fracaso, en cambio si lograba dar con la verdad respecto al guardián ya sea que fuese un error de Beltrán o fuese cierto logrando identificarlo la situación cambiaría drásticamente permitiéndole actuar en consecuencia preparando un plan.
Beltrán y Stuart mantendrían su distancia, Stuart no sobresaldría demasiado al poseer rasgos físicos similares a la de la mayoría de jóvenes siendo sus ojos ámbar lo más destacado, mientras que Beltrán se escondió tras un gorro, debido a su ubicación aunque el frío no sería un principal inconveniente a diferencia del sur de Recolta, su relativa cercanía con el misterioso bosque de Ax-Mhon traería vientos fríos, no era inusual que algunos estudiantes llevasen abrigos ligeros o gorros para protegerse de estos mismos.
Acercándose cada vez más al edificio que Beltrán conocería por poseer la imponente estatua de Fareth, Beltrán y Stuart observaron a la distancia como los jóvenes rodearían el edifico, aprovechando las bancas como arbustos bien cortados en la zona estos pasarían como estudiantes que estarían tranquilamente paseándose por el instituto sin levantar sospechas.
Los jóvenes llegarían a la parte trasera donde un grupo de aproximadamente 15 individuos se encontrarían tranquilamente conversando, muchos de los rostros de estos individuos no serían desconocidos, pues pertenecerían a parte del séquito de Noah.
— …
— Beltrán habría analizado a los individuos cercanos en búsqueda de Noah sin embargo una escena llamaría su atención.
Alejados de los individuos casi como si les fuesen a dar algo de espacio libre, Noah se encontraría discutiendo con una joven mujer de aproximadamente la misma edad, en esta ocasión su cabello parecería amarrado en un chongo bajo, la parte de su cabello más libre se encontraría despeinada dándole un aire más despreocupado, los ojos de ambos individuos de un color azul inconfundible aunque de tonos distintos.
La chica resultó ser alguien conocida para Beltrán, se trataba de Samantha quien se habría dedicado a contarle la historia de Fareth.
Aunque en un principio Beltrán intuyó que podría tratarse de la amiga o inclusive pareja de Noah rápidamente notaría el parecido entre ambos.
— ¿Acaso son hermanos?
— Preguntaría Beltrán desconcertado.
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