El Trono de las Bestias - Capítulo 16
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16: Capítulo 15: Gibraltar.
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Capítulo 15: Gibraltar.
La pupila de los ojos de Beltrán se dilataría tras observar aquello, sus sospechas resultarían reducidas en meros fragmentos de teorías que se encontrarían en su mente.
“¿Son hermanos?” Noah sería bien reconocido en el instituto por su capacidad general, un estudiante decente destacado principalmente en el ámbito físico y los modales.
Todos conocían su identidad como miembro de la familia Gibraltar entonces ¿porque Beltrán no reconocería a la persona a su costado?
Su parecido sería innegable sin embargo si ambos no se encontraban uno cerca del otro sería difícil hacer la asimilación.
Beltrán observaría de reojo a Stuart quien se demostraría desconcertado al igual que el, una vez llegados los jóvenes de la clase de Beltrán, tanto el como Stuart decidirían retirarse ante la posibilidad que pudiesen ser notados.
— ¿Sabías sobre eso?
— Preguntaría Beltrán a Stuart.
Ambos jóvenes se alejarían, dirigiéndose hacia la parte trasera de los edificios perteneciente a aquellos quienes cursarían el menor año en el instituto.
Dudarían que alguien los fuese a buscar en un sitio como aquel y los niños circulando como jugando por la cercanía eran lo suficientemente ignorantes a la mala fama de Beltrán como para delatarles.
— No, definitivamente todo esto me resulta muy raro.
— Diría Stuart mientras comía un fruto de Zhilphium.
— ¿Podría ser que solo se parecen?
Beltrán negaría con la cabeza.
“Si parece un pato, camina como uno entonces es un pato.” Pensaría Beltrán.
— Cuando hay demasiadas coincidencias de por medio lo más probable es que la respuesta más simple sea la correcta.
Beltrán opinaría desde su propia experiencia personal, quemarse la cabeza buscando otras posibilidades sería demasiado abrumador, razón por la cual optaría por asumir lo que podría deducirse con sencillez sin cerrarse completamente a cualquier otra posibilidad.
— Bien digamos que es cierto aquello que son hermanos.
— Asumiría Stuart tras acabarse su fruto de Zhilphium.
— Entonces ¿De que nos sirve eso?
Beltrán se mantendría en silencio, algunas ideas cruzando por su mente mientras observaría el sándwich en sus manos pensativo.
En ese momento una idea cruzaría por la cabeza de Beltrán.
“¿Ella podría ser el guardián que estaba buscando?” La mente de Beltrán se llenaría de intuiciones y diferentes teorías.
Stuart lo observaría completamente en blanco buscando algún tipo de respuesta por parte de Beltrán quien se habría encontrado casi 20 segundos en absoluto silencio.
— Puede ser que confirme una teoría mía, sin embargo necesitamos más información sobre Samantha.
Stuart arquearía una ceja en dirección a Beltrán.
— ¿Conoces a la chica?
— El escepticismo se filtraría por la voz de Stuart.
— Si — Admitiría Beltrán.
— Hablé con ella en dos ocasiones, usualmente nos encontrábamos cerca de la estatua de Fareth.
Stuart miraría por unos segundos a Beltrán en silencio.
Tras unos cuantos segundos de pausa Stuart preguntaría.
— ¿Quién es Fareth?
Beltrán se acariciaría la frente suavemente como si le doliese la cabeza, un hábito heredado de las memorias sobre otro mundo que tendría en su mente.
— Eso no importa, me reuní con ella cerca del edificio de aquellos en el último año.
— Diría Beltrán percatándose de algo.
En un principio este habría asumido que estando cerca de un edificio de mayor año podría eludir sus abusos usuales, pero eso resultó estúpido, si Noah lo hubiese llegado a descubrir inclusive la situación hubiera ido a peor ¿habría sido tan ingenuo?
“No, mi problema fue que no creía que Noah actuaría si yo no cometía un error.” Pensaría para sus adentros mientras se reprendería a sí mismo y su necesidad de subestimar a otros severamente.
— Eso suena algo estúpido.
— Diría Stuart mirando a Beltrán como si fuese tonto.
Beltrán fulminaría con la mirada a Stuart quien nisiquiera se habría tomado la molestia de explicar porque era estúpido, posiblemente asumiendo que Beltrán sabía la respuesta.
— En fin, ella apareció repentinamente a contarme parte de la historia de la estatua, me entretuvo así dos días.
— Diría Beltrán relatando sus experiencias.
— El tercer día que fui no se dignó en aparecerse.
— Quizá estuviese actuando en conjunto a Noah.
Beltrán volvería a negar con su cabeza.
— Entretenerme durante los descansos no parece ser una estrategia muy buena, nunca se aprovechó de saber mi ubicación durante este momento y tampoco parecía estar muy entusiasmada de hacerme daño.
“Esa personalidad que me habrá mostrado ¿será su yo real?” La mente de Beltrán buscaría alguna razón oculta o motivo fácil de intuir sin embargo tampoco encontraría demasiada información al respecto, negando con su cabeza observaría a Stuart mientras se decidiría por hablar.
— Centrémonos en indagar sobre los Gibraltar también.
— Expresaría Beltrán con simpleza.
— ¿Qué conoces sobre ellos?
Stuart frunciría el ceño levemente mientras parecería pensativo, siendo su padre un mercante importante el apellido Gibraltar sería algo muy presente en su mente a la fecha actual.
— Los Gibraltar fuera de la creencia general que se posee sobre ellos son una “familia” no una “casa noble” sin embargo poseen tanta influencia como el poder de una de alta adquisición, se destacan en la compra de territorios infestados por monstruos, como la proporción de fuerzas militares a facciones de la media o baja aristocracia.
La diferencia entre familia y casa noble sería un tema relevante para los estatutos actuales, Beltrán perteneciendo a una casa noble sería habría dedicado a aprender la diferencia muy bien entre ambas influencias.
Las clases sociales podrían dividirse estrictamente en 4 tipos.
El clero: Constituido por las iglesias principales las cuales ejercerían una fuerza lo suficientemente abrumadora como para opacar las otras 3 clases sociales, se dirigían a su fe como la obtención de territorio como adquisición de seguidores para entrenarles a convertirse en parte de su ejército o miembros religiosos de sus iglesias que constantemente se expandirían, también proveerían de recursos a aquellas ciudades como pueblos pertenecientes a su fe con grandes iglesias como donaciones para nada modestas a fin del mantenimiento como evolución de múltiples sectores.
En este aspecto el clero era más que formidable convirtiéndose en una de las fuerzas primordiales del mundo.
La aristocracia: Dividido entre Alta, Media y Baja; siendo cada una de estas diferenciados no solo por su rango noble sino también por sus diferentes poderes adquisitivos o fuerzas militares.
Todos los miembros de esta clase social se basaba en la obtención de títulos nobiliarios, dividiéndose entre la Aristocracia conservadora o la aristocracia revolucionaria.
Las familias: Representaban el tercer escalón de los poderes, sin títulos nobles pero con una gran extensión de tierras usualmente conseguido durante los eventos posteriores a la gran guerra del pasado, estas “familias” poseían una línea sanguínea finamente cuidada la cual mientras más “pura” mayor será su relevancia para el poder como estatus en esta familia.
Se dividían entre ramas y buscaban constantemente expandirse, al igual que los aristócratas solían poseer fuerzas militares como una riqueza en algunos casos inclusive superior.
“Gracias a dios su percepción de puro no es similar a la endogamia del otro mundo.
Sino incluso yo peligraría de haber nacido con una malformación.” Se burlaría Beltrán del otro mundo y las estupideces que habrían llegado a cometer a lo largo de su historia.
A diferencia de aquel otro mundo del cual Beltrán tenía entendido que en búsqueda de preservar un linaje en particular las familias solían casarse y reproducirse entre miembros de la misma familia, en este mundo se era consciente de las consecuencias de mantener relaciones incestuosas, optando de mejor manera por buscar individuos con un buen linaje sanguíneo ya sea de una familia con poder adquisitivo, dueños de riquezas o herederos de algún linaje importante como héroes antiguos.
La última de las clases sociales a destacar sería la que menor poder jerárquico podría llegar a poseer.
Los plebeyos: Aquel carente de la herencia sanguínea que poseería una familia, título nobiliario o reclutamiento de la iglesia, representaban la mayor parte de la población y se les veía en cada pueblo o ciudad de los continentes.
— Así que son una familia… — Beltrán sospechó un poco.
— ¿De dónde proviene la familia?
— Provienen del continente de Umbría, la ubicación exacta de su feudo la desconozco aunque podría indagar.
Beltrán, sin encontrar ninguna otra cosa más que agregar o decir al respecto, tanto el como Stuart quedarían en recolectar más información al respecto.
En ese mismo instante las campanas golpearían transmitiendo un sonido a lo largo de todo el instituto, indicando que la hora de la comida habría concluido.
Beltrán observaría su sándwich al cual no le habría dado ni una sola mordida en todo el tiempo.
Una ligera sensación de dejavú inundó la mente de Beltrán cuando suspiraría pesadamente.
“Uno vuelve a donde fue feliz ¿no?” Con la promesa de continuar indagando Beltrán asistiría nuevamente a las clases de acondicionamiento físico, donde además de ejercitarse y algunos alumnos sorprenderse por ver a Beltrán en un perfecto estado, este mismo haría sus actividades, entrenando su esgrima, apenas notando una mejoría pero aplicando los principios que Sir Aliss le habría hecho aprender a fuerza.
Comenzó previendo el futuro del combate, aunque las batallas intensas sonarían tentadoras con 2 enemigos liberando todas sus fuerzas desde el inicio o pareciese una estrategia buena para sorprender a tu opuesto, su experiencia en la competencia le habría traído consigo una gran enseñanza.
No habría que descuidar la planificación a largo plazo.
Aunque pudiese ganar 1 o más competencias Beltrán necesitaba regular su desempeño con la cantidad de actividades que realizaría; eso podría traducirse al combate.
Derrotar a un enemigo quedando medio muerto no serviría si el objetivo era preservar la vida de uno mismo.
Si habría cometido un error importante este último tiempo habría sido el no haber previsto las acciones de Noah contra el, evitaría a toda costa cometer este mismo error.
Con ese pensamiento en mente Beltrán suspiraría, continuando con sus actividades físicas.
Tras finalizar sus clases Beltrán saldría ahora las cauteloso de clases siendo recogido por Sir Aliss, y siendo llevado nuevamente a entrenar tras notar la gran mejoría en el estado de Beltrán.
Sir Aliss se percataría que aunque muy burló y en sentido prácticos inutil, Beltrán procuraría el preservar sus puntos vitales más importantes en buen estado, protegiendo sus piernas, antebrazos, pecho o inclusive cuello.
Sin embargo eso no le ayudaría a aguantar mejor la gran presión ejercida por el veterano caballero.
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